sábado, 5 de junio de 2021

HISTORIA DE ESPAÑA

 SIGLO XII - BATALLAS

Ibn Bassam de Santarem (Ibn Bassām Aššantarīnī)1​ fue un escritor e historiador musulmán natural de Santarém, que vivió en la península ibérica, en el siglo XII.

Obra[editar]

En su obra Aḏḏaḫīrah fī maḥasin ahl alǧazīrah,1​ comúnmente conocida como Dajira2​ ('Tesoro de las hermosas cualidades de la gente de la península'), recoge hechos históricos de la Taifa de Sevilla y de hazañas del Cid Campeador, pero también de Portugal y del Levante español, contados a través de autores musulmanes; por lo que a Ibn Bassam se le cita como antólogo.

Como obras propias se conocen el Collar de perlas y el Libro de la Columna.

El arabista holandés Dozy, se basó en parte en los relatos de Ibn Bassam para su obra de 1861Historia de los musulmanes de España hasta la conquista de Andalucía por los almorávides.





Abraham ibn Daud (Córdoba1110 - Toledo1180) también conocido con el acrónimo RABAD I, fue un filósofo racionalista e historiador judeoespañol, famoso por introducir el pensamiento aristotélico dentro de la tradición del judaísmo.

Biografía[editar]

Su formación académica sugiere que fue educado en Córdoba, que por aquel entonces albergaba los centros de estudios judaicos más renombrados de la época. A raíz de la invasión de los intolerantes almohades en 1148, Ibn Daud, al igual que muchos otros judíos —entre ellos la familia del joven Maimónides—, huyó de la ciudad refugiándose en la cristiana Toledo. Fue allí donde escribió su obra más famosa, Séfer ha-Kabalá (Libro de la tradición, c. 1161), que es una detallada lista de las generaciones de líderes espirituales judíos, cuyo propósito era mostrar la ininterrumpida continuidad que, según Ibn Daud, existía entre Moisés y los rabinos de su tiempo. En otras palabras, este libro era una flagrante diatriba contra el judaísmo caraíta y las enseñanzas de Anán ben David. Él pretendía justificar la legitimidad del judaísmo rabínico.

Abraham ibn Daud fue el primer pensador judío partidario del racionalismo de Aristóteles. Antes que él, solo los filósofos musulmanes, como Avicena y Alfarabi —que ejercieron notable influencia sobre él—, lo habían sido. Hasta entonces los pensadores judíos habían tendido al neoplatonismo, como es el caso de Ibn Gabirol en su Fons Vitae. En torno a 1160 Ibn Daud escribió en árabe su obra filosófica Al-Akidah al-Rafiyah, que fue traducida al hebreo en dos ocasiones, siendo conservada la versión titulada "Ha-Emunah ha-Ramah" ('La fe sublime').

Aunque él es el verdadero padre del pensamiento judío racionalista, fue ampliamente superado por Maimónides. Aparentemente, desde la aparición del tratado Guía de perplejos en 1190 se hizo innecesaria la lectura de Ha-Emunah ha-Ramah, que era mucho menos compleja y abarcativa.

Ibn Daud falleció en Toledo en 1180. Según algunas fuentes, murió mártir por su fe, aunque no hay más detalles. Su obra filosófica, cuyo original en árabe se ha perdido, fue traducida del hebreo al alemán por Simson Weil bajo el título Der erhabene Glaube (Fráncfort del Meno, 1852). Las únicas ediciones de reciente aparición son la hebrea (Jerusalén, 1967) y la inglesa (Nueva Jersey, 1987).






Alfredo de Sarashel, también llamado en latín Alfredus Anglicus y en textos españoles Alfredo el inglés y Alfredo el filósofo, fue un traductor y filósofo escolástico nacido en Inglaterra a finales del siglo XII y fallecido en el XIII. Se conocen muy pocos datos de su vida, pero se sabe que se trasladó a Toledo (España) como traductor del árabe al latín. Por las dedicatorias de sus traducciones se puede establecer que estuvo activo entre 1178 y 1217.


Biografía[editar]

Originario de Shareshill en StaffordshireInglaterra, residió durante algún tiempo (alrededor de 1190-1200) en España, probablemente en la Escuela de Traductores de Toledo (liderados por Gerardo de Cremona y Daniel de Morley). A su vuelta a Gran Bretaña, fue nombrado canónigo de la catedral de Lichfield.

Fue, al parecer, muy apreciado por sus contemporáneos: Alexander Neckam le menciona en 1190 por sus comentarios aristotélicos. Sareshel, por su parte, le dedicó su De Motu Cordis, un trabajo médico inspirado en la cultura greco-árabe que defiende que el alma gobierna el cuerpo a través del corazón. Esta tesis tuvo una gran influencia en la antropología de Alberto Magno y en las obras de Roger Bacon y será un clásico en la escolástica medieval.

Obras[editar]

Originales[editar]

  • De motu cordis (Sobre los movimientos del corazón).
  • De naturis Rerum (Sobre la naturaleza de las cosas).
  • De Educatione Accipitrum (Sobre el modo de adiestrar halcones).
  • De consolatione philosophiae, cinco libros sobre Boecio.
  • De Musica, tratado musical.

Traducciones[editar]

  • De plantis, tratado pseudo-aristotélico sobre los vegetales, atribuido a Nicolás de Damasco
  • De Mineralibus, una traducción y adaptación parcial del Kitab al-Shifa de Avicena2​ que se añadió en muchas ediciones al Meteorologica de Aristóteles, dedicado a los minerales y la alquimia (De Congelatione y lapidum conglutinatione).

Según fuentes antiguas, se conocen otras traducciones y comentarios no conservados de Alfredo de Sareshel a obras de Aristóteles, como el De generatione et corruptione.






Gerardo de Cremona (en latínGherardo CremonensisCremonac. 1114 - posiblemente en Toledo1187) fue un célebre traductor italiano del siglo XII. Está considerado uno de los más prolíficos de su tiempo, con cerca de setenta obras traducidas del árabe al griego y al latín.

Gerardo de Cremona
Al-RaziInGerardusCremonensis1250.JPG
Imagen del persa Al-Razi en la traducción de la enciclopedia de medicina de Gerardo de Cremona
Información personal
Nacimiento1114 Ver y modificar los datos en Wikidata
Cremona (Italia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento1187 Ver y modificar los datos en Wikidata
Toledo (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónLingüistaastrónomotraductorescritor y astrólogo Ver y modificar los datos en Wikidata
AlumnosDaniel de Morley Ver y modificar los datos en Wikidata
MovimientoEscuela de Traductores de Toledo Ver y modificar los datos en Wikidata

Contexto histórico[editar]

Poco antes del nacimiento de Gerardo, en el año 1085, la ciudad de Toledo fue tomada a los musulmanes por Alfonso VI, rey de Castilla y León, y pronto se convertirá en su capital.

La ciudad atesoraba en sus bibliotecas un gran número de obras conservadas por los árabes. La conquista de la ciudad atrajo a estudiosos de toda Europa y se creó una comunidad que se encargó de realizar traducciones del árabe al latín, a esta comunidad se la denominó Escuela de Traductores de Toledo. No se trató de una institución formal sino, más bien, de un fenómeno que se extendió del siglo XII al XIII.1​ Esta escuela, al igual que las otras que pudieron existir, consistía en un conjunto de asesores en lingüística, traducción de idiomas y buscadores de manuscritos árabes.

Biografía[editar]

Poco se conoce de los detalles de la vida de Gerardo, solo se puede deducir de los trabajos que realizó y de los lugares en los que estuvo. Nació en la ciudad de Cremona, en Lombardía (norte de Italia). Se trasladó a Toledo buscando un ejemplar del Almagesto de Claudio Ptolomeo.1

Aunque es incierta la fecha exacta de la llegada de Gerardo a Toledo, es muy probable que fuera antes de 1144 cuando contaba treinta años de edad. Bajo el patronato de Raimundo de Toledo, Gerardo estuvo trabajando en labores de traducción junto a Juan de Sevilla.

Traducciones[editar]

Una de sus más famosas traducciones al latín del original árabe fue realizada en 1175 basándose en un texto encontrado en Toledo. Esta traducción introdujo definitivamente el Almagesto (Kitab al-Medjisti) en la tradición científica europea. Esta traducción fue la que más se usó en Europa hasta el Renacimiento. Gerardo de Cremona no pudo traducir muchos de los términos técnicos e incluso retuvo el nombre árabe de «Abrachir» para Hiparco. Dado que Europa conoció este trabajo a través de los árabes, muchos de los nombres clásicos de las estrellas provienen de los nombres árabes registrados en esta obra, si bien con numerosas alteraciones.

Tratado de medicina de Al-Razi traducido por Gerardo de Cremona. Conservado en el Museo Nacional de la Edad Media de París.

Entre sus traducciones figuran además:

Gerardo es célebre también por una traducción errónea: tradujo «números irracionales» en vez de «inconmensurables», error que se difundió en la Edad Media hasta nuestros días, y por el cual se le llama así al conjunto de los números irracionales.1

También es creador de términos anatómicos3

En total, Gerardo de Cremona tradujo 87 obras del árabe, muchas de ellas versiones árabigas de los matemáticos griegos.








Dominicus Gundisalvi o Domingo Gundisalvo (ca. 1115- post 1190) fue un importante filósofo y traductor toledano del siglo XII.

Toledo, la ciudad donde vivió Gundissalinus.

De probable formación francesa,1​ Gundissalinus fue arcediano de Cuéllar pero desarrolló su actividad filosófica en Toledo, por lo menos a partir de 1162.2​ En la ciudad castellana, primero bajo el arzobispo Juan de Castelmoron y luego bajo Cerebruno, Gundissalinus tradujo más de veinte obras filosóficas del árabe al latín, en el mismo periodo en que Gerardo de Cremona estaba activo en Toledo. Además del trabajo de traducción, Gundissalinus fue también un agudo y prolífico filósofo, y escribió cinco importantes tratados en los cuales recoge, con espíritu crítico, los principales resultados de la reflexión árabe y hebrea, y particularmente Avicenaal-Farabi e ibn Gabirol, reconduciéndolos a la tradición filosófica latina. Gundissalinus es el primer filósofo latino en acoger algunas de las doctrinas más problemáticas para la especulación latina del siglo siguiente, como la doctrina del hilemorfismo universal y la doctrina del intelecto único agente.

Las obras filosóficas de Gundissalinus[editar]

Dominicus Gundissalinus escribió también cinco obras filosóficas, en las cuales acoge las filosofías aviceniana y gabiroliana combinándolas con la tradición filosófica latina,7​ y particularmente Boecio8​ junto a algunos autores de su época, como los filósofos de la Escuela de Chartres9​ o Herman de Carintia.10​ Los tratados gundisalvianos manifiestan el profundo conocimiento de la filosofía arábigo-hebrea por parte de Gundissalinus, y allí se encuentran las tres disciplinas filosóficas que caracterizan su pensamiento: la metafísica, la epistemología y la psicología. Los cinco tratados de Dominicus Gundissalinus son:

  • De divisione philosophiae – es un tratado epistemológico en el que Gundissalinus propone su división de la filosofía en las varias disciplinas científicas,11​ estructuradas jerárquicamente. En esta obra, Gundissalinus combina las divisiones de al-Farabi y Avicena con las clasificaciones del saber de Isidoro de Sevilla12​ y Boecio.13​ Tuvo una proficua difusión y recepción en tierra latina.
  • De scientiis – se trata de una revisión gundisalviana de la obra homónima de al-Farabi, muy parecida al De divisione, si bien este último manifiesta un nivel más elevado de análisis filosófico y recepción crítica de las fuentes latinas14
  • De anima – el De anima es un tratado de psicología donde Gundissalinus acoge principalmente el De anima de Avicena,15​ a menudo modificando los resultados especulativos que podían resultar problemáticos para la reflexión latina,16​ y el Fons Vitae de ibn Gabirol.17
  • De unitate et uno – breve tratado metafísico y ontológico donde Gundissalinus examina la doctrina onto-metafísica y teológica del Uno, siguiendo la tradición neoplatónica arábigo-hebrea y latina, y en particular la perspectiva de ibn Gabirol.18
  • De processione mundi – obra de la madurez, aquí Gundissalinus analiza la generación de la creación a partir de la causa prima, siguiendo las varias distinciones lógico-ontológicas que se especifican en la progresivas uniones de materia y forma, hasta la generación de las criaturas sensibles.17​ En este tratado desarrolla un papel fundamental la doctrina del hilemorfismo universal heredada de ibn Gabirol y de la cual Gundissalinus es uno de los principales partidarios.7

Además de estos cinco tratados, en los que los estudiosos concuerdan, ha sido tradicionalmente atribuido a Gundissalinus también el De immortalitate animae, texto que la mayoría de la comunidad académica atribuye sin embargo a Guillermo de Alvernia.19​ Las obras de Gundissalinus tuvieron una buena recepción tanto en ámbito filosófico latino,20​ como en el hebreo.

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