REINO DE LEÓN SIGLO XII
La batalla de Fornelos fue un enfrentamiento librado el 29 de marzo de 968 en las cercanías del río Louro, entre los vikingos noruegos del caudillo Gunderedo y las tropas reunidas por el obispo de Iria Flavia Sisnando Menéndez. Los saqueadores nórdicos asaltaban las costas gallegas desde hacía décadas, y con la intención de buscar nuevamente botín desembarcaron en las Rías Bajas.1Según el Cronicón Iriense, los invasores entraron por la ría de Arosa con más de un centenar de embarcaciones.2 El obispo Menéndez organizó un ejército con el que defender el territorio, logrando cercar a los invasores, pero no pudo hacer nada contra ellos una vez iniciado el choque. El obispo fue muerto3 por un flechazo4 y su hueste desbandada, dejando vía libre para que los vikingos continuaran sus incursiones.
| Batalla de Fornelos | ||||
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| Parte de Vikingos en Galicia | ||||
| Fecha | 29 de marzo de 968 | |||
| Lugar | Fornelos, Galicia ( | |||
| Coordenadas | 42°20′00″N 8°27′00″OCoordenadas: 42°20′00″N 8°27′00″O (mapa) | |||
| Resultado | Victoria vikinga | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La batalla de Golpejera tuvo lugar el 11 de enero de 1072 y enfrentó a los ejércitos del rey de Castilla, Sancho II, y de su hermano el rey de León, Alfonso VI, aspirantes al trono de su padre, Fernando I, en un paraje llamado Golpejera, situado desde la Crónica Najerense cerca de Carrión de los Condes.
Es uno de los episodios más conocidos de las guerras fratricidas desencadenadas tras la muerte de Fernando I, por su decisión de dividir sus reinos entre sus hijos Sancho (Castilla), Alfonso (Léon), García (Galicia), Elvira (Toro) y Urraca (Zamora). Tras un primer enfrentamiento en 1069 entre Sancho de Castilla y Alfonso de León en la llamada batalla de Llantada (en realidad, de Lantada, cerca de Lantadilla, Palencia), los dos reyes se volvieron a encontrar tres años más tarde en los campos de Golpejera, en un combate mucho más decisivo que culminó con la derrota y prisión de Alfonso VI a manos de las tropas de Sancho y el portaestandarte Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid”. Aherrojado, Alfonso VI fue conducido hasta Burgos y posteriormente desterrado a Toledo. Los sucesos que desencadenaron el desenlace de estas guerras fratricidas son el sitio de Zamora y la muerte ["alevosa" para los castellanos (y la Corona Castellana) y "en legitima defensa" para los leoneses (y la Corona Leonesa), en interpretación de Iglesias Carreño] de Sancho II de Castilla a manos de Vellido Dolfos, con la reunificación final de los dos reinos bajo el cetro de Alfonso, tornado del exilio toledano.
Los primeros documentos sobre esta batalla, escritos en la primera mitad del s. XII, son la Crónica de Pelayo de Oviedo1 y la Historia de Rodrigo el Campeador.2 Ambas reseñan de forma muy escueta el acontecimiento, destacando respectivamente la captura de Alfonso VI y la intervención del Cid como portaestandarte castellano. La Crónica Najerense,3 escrita ya en el último cuarto del s. XII, ofrece un relato mucho más rico y de estructura literaria, de corte más ejemplarizante que épico, y en todo caso, concebido para mayor gloria de Rodrigo Díaz de Vivar. Ya en el s. XIII, el Cronicón de Lucas de Tuy4 y la Historia de España de Rodrigo Jiménez de Rada5 ofrecen un relato de Golpejera lleno de pormenores nuevos, procedentes en ambos casos de una única fuente, esta sí de inequívoco sabor épico, quizá el perdido Cantar del rey Sancho.6 En la siguiente centuria, Alfonso X en su Primera Historia General de España7 sintetizó el relato de las crónicas de Lucas de Tuy y Rodrigo Jiménez de Rada, fundiendo en ellas algunos detalles de la Najerense, y quedando como modelo para las crónicas posteriores, así como para los romances (Entre dos reyes cristianos8 y Don Sancho reina en Castilla9) y demás obras literarias, ya muy posteriores, que reflejaron el suceso. Los escenarios del acontecimiento, localizados sin más precisiones en las cercanías de Carrión de los Condes desde la Crónica Najerense, fueron reducidos por el historiador Prudencio de Sandoval a un paraje llamado Villaverde de Valpellage (nombre corrompido de Golpejera, según Sandoval), a unas cinco leguas al SO de Carrión.10 La localización de Sandoval, generalmente aceptada y particularmente refrendada por la autoridad de Menéndez Pidal,11 ha sido contestada recientemente en un estudio de José Mª Anguita y Lourdes Burgos, que sitúan la batalla de Golpejera en los términos actuales de Villarmentero de Campos y Lomas.12
La nueva localización se basa en un conjunto de microtopónimos perpetuados por la tradición local y que conforman todo un paisaje toponomástico, reflejo de los escenarios y lances de la batalla según el relato canonizado por Alfonso X: aparte de una Golpejera hoy deformada en Botijera (pero documentada como Golpexera todavía en 1554), hay hasta tres topónimos que recuerdan un incidente bélico de carácter cruento (La Reyerta, La Matanza y La Mortera), otro que refleja un elemento de gran importancia en el relato, como son las tiendas abandonadas por los castellanos en la primera jornada de la batalla, y donde sorprendieron dormidos a los leoneses al día siguiente (Las Tiendas); y finalmente un hodónimo que recuerda la prisión de Alfonso VI y su conducción hasta Burgos aherrojado (La Senda del Obligado). El estudio también propone que el crucero de Villarmentero sería un recordatorio del acontecimiento para los transeúntes del Camino Francés. De hecho, aunque hoy se alza en medio del cereal, en su momento estuvo enclavado en la antigua vía pública.
| Batalla de Golpejera | ||
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| Parte de Reconquista | ||
Alfonso VI tomando el juramento de Santa Gadea | ||
| Fecha | 11 de enero de 1072. | |
| Lugar | Cardeñosa de Volpejera, Palencia. | |
La batalla de Llantada enfrentó a los herederos de Fernando I, en la que Sancho II de Castilla, en cuya hueste formaba Rodrigo Díaz de Vivar, derrotó a su hermano, Alfonso VI de León. Tuvo lugar el 19 de julio de 1068 a orillas del río Pisuerga, en la frontera entre el reino de León y el reino de Castilla, cerca del actual pueblo de Lantadilla (Palencia).
El reparto de la herencia entre todos los hijos de Fernando I nunca satisfizo a Sancho, que siempre se consideró como el único heredero legítimo, por lo que inmediatamente se movilizó para intentar hacerse con los reinos que les habían correspondido a sus hermanos en herencia. Se inició así un periodo de siete años de guerras protagonizadas por los tres hijos varones de Fernando I.
Al fallecer en 1067 la reina Sancha, comenzaron las disputas con su hermano Alfonso, al que se enfrentó, el 19 de julio de 1068, en Llantada. Sancho derrotó a su hermano Alfonso, que huyó. En esta batalla, Sancho y Alfonso pactaron que el que resultara vencedor en ella obtendría el reino del otro, por lo que tuvo el carácter de duelo judicial. Alfonso no cumplió lo acordado.1
Las relaciones entre ambos se mantuvieron, como demuestra el hecho de que Alfonso acudiera, el 26 de mayo de 1069, a la boda de Sancho con una noble inglesa llamada Alberta y donde ambos decidieron unirse para repartirse el reino de Galicia que le había correspondido a García, el menor de los hijos de Fernando I.
Tanto en esta batalla como en la de Golpejera aumentaría el prestigio como guerrero de Rodrigo Díaz de Vivar.
La batalla provocó la desaparición del pueblo de Llantada y del cercano barrio de Fuentepiñel.
| Batalla de Llantada | ||||
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| Guerra castellano-leonesa (1068) | ||||
Campo de batalla de Llantada | ||||
| Fecha | 19 de julio de 1068 | |||
| Lugar | En las orillas del río Pisuerga, en la frontera entre León y Castilla | |||
| Resultado | Victoria de Sancho II | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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La batalla de Paterna (Paterna, 1065) fue una victoria de las tropas del reino de León sobre las de la Taifa de Valencia, comandadas por sus respectivos reyes, Fernando I de León (1037-1065) y Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur (1061-1064), durante el sitio de Valencia (1065).
Contexto histórico[editar]
Fernando I de León, llamado "el Magno" (1016-1065) y conde de Castilla, una vez asegurado la frontera de Portugal puso en marcha un ambicioso plan en la parte oriental de la península. Su proyecto era aislar los reinos cristianos del norte, Pamplona, Aragón y el condado de Barcelona, terminando el avance en el sur, en el que estaban interesados. En 1060 atacó y ocupó los castillo de Gorras, Vadorrey, Berlanga y Aguilera. Más tarde atacó Santiuste y Santa Mera, en la provincia de Guadalajara, obligando a la taifa de Zaragoza, cuyo rey era Ahmad I Al-Muqtádir (1046-1081) para someterlo al homenaje al soberano. En 1062 se dirigió al reino de Toledo, repetiendo en la frontera sur una operación similar a la llevada a cabo en Oriente. En la primavera de 1063, la taifa de Zaragoza de al-Muqtadir pidió la ayuda de Fernando I para liberar al pueblo de Graus, rodeado por las tropas rey Ramiro. Fernando, que lo consideraba un vasallo, se vio obligado a protegerlo. Para ayudar, llegó una expedición dirigida por el infante Sancho, acompañado de un muy joven Cid Campeador. A partir de esta acción, el rey Ramiro, hermano de Fernando, murió el 8 de mayo. También en 1063 llegó con sus ejércitos a Mérida forzando a tributo a los reyes de taifas de Badajoz y Sevilla.
El 25 de enero de 1065, después de algunos días de graves disturbios entre mozárabes y musulmanes en la taifa de Zaragoza, hubo un asesinato de los cristianos ante la pasividad del rey Ahmad Iam Muqtadir de Zaragoza, este reino era feudal (vasallo) y pagaba "Párias" (impuestos) al rey Fernando I. Este elaboró un ambicioso plan contra al-Muqtadir, decidido a atacar la ciudad de Valencia, para tratar de conseguir el vasallaje a de su rey, como se había obtenido en Toledo, Badajoz, Sevilla y Zaragoza.
El sitio de Valencia y la batalla de Paterna[editar]
Fernando I siguió la vía romana que unía Zaragoza con Valencia por Daroca y Teruel. En Valencia reinaba el débil Abd al-Malik ben Abd al Aziz al-Mansur (1061-1064), que sucedió a su padre Abd al-Aziz ibn Amir, en enero de 1061. Se casó con la hija del rey de Toledo Al-Ma'mún. Esto permitió que el rey de Toledo interveniese en los asuntos de Valencia y, casi como primera consecuencia, obligó al Al-mail a apoyarlo en la guerra que tuvo con el rey de Sevilla. Más tarde, después del desastre militar en Paterna contra las tropas leonesas y castellanas, Ma'mun, finalmente, destronó al valenciano.
En la primavera de 1065 Fernando llegó a Valencia, puso sitio a la ciudad y los musulmanes ofrecieron gran resistencia. Dado que le era imposible tomarla por asalto, simuló una retirada, lejos de la ciudad retiró sus tropas a Paterna, 5 km al noroeste de Valencia, en la orilla izquierda del río Turia, zona de huerto donde había varios "Raal" o "Rahal", también llamada de "Rafol" (haciendo con vivienda, más adelante en la reconquista se llamaron alquerías) de torre árabe, perteneciente a la red de torres defensivas de la ciudad de Valencia como la Torre de Albal, la Torre de Espioca (Picassent), la Torre Plaza (Benifaió), todas del siglo XI —cinturón terminado en el siglo xiii por los almohades—. Allí esperó por los musulmanes.
Los árabes fueron en su persecución; Fernando I, desde la torre de Paterna, ordenó a sus anfitriones que esperasen por los valencianos. Hasta la llegada de estos, Fernando I atacó con sus tropas, consiguiendo un gran triunfo. Totalmente inconscientes, los valencianos sufrieron pérdidas muy altas, y su rey solo pudo regresar a la seguridad de las murallas de Valencia gracias a la velocidad de su caballo.
En ese mismo noviembre, el día 10, Al-Ma'mún puso a su hijo en la ley, enviándolo como gobernador a Cuenca o Chelva de, según diversas fuentes.
Toledo fue anexada a Valencia y acuñó moneda con el nombre de Mamún en la ciudad del Turia. Al morir Ma'amún, su nieto se declaró tributario de Alfonso VI de León, que incluía Valencia para los castellanos, pero el gobernador de Valencia Abu Bakr se declaró independiente de Toledo y Castilla, y se alió con el rey de Zaragoza al-Muqtadir o señorío saraqustí sobre Valencia.
El poeta Abu Ishaq al-Tarasuni relató lo que ocurrió en estos términos: «Ellos colocaron una cota de hierro mientras usted usaba túnicas de seda cada vez más bonitas... que feos eran ellos y que bello era usted si no fuera por lo que sucedió en Paterna.»
Después de la batalla, el cerco comenzó nuevamente, pero luego, Fernando se sintió enfermo y ordenó el regreso a León, donde murió el 27 de diciembre de aquel año.
Fue enterrado en el sepulcro de piedra del Panteón de Reyes de San Isidoro de León que había construido, junto con su padre, Sancho el Mayor, "Rex et Pirinaeorum Tolosae", como dice el epitafio. Era el 27 de diciembre de 1065.
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