sábado, 5 de junio de 2021

HISTORIA DE ESPAÑA

 SIGLO XII - TRADUCTORES

Iohannes Avendehut Hispanus, también llamado Iohannes HyspalensisJohannes HispanicusJohannes ToletanusAvendeuthJuan HispanoJuan HispalenseJuan el Sevillano y Juan el Toledano (Sevilla,? - Toledo, ca. 1180), fue un filósofocompilador y traductor español.

Biografía[editar]

Fue, junto a Domingo Gundisalvo, el principal traductor del árabe al castellano en la primera época de la Escuela de Traductores de Toledo. Se sabe que era judeoconverso, pero no es segura la identificación entre Juan Hispano (Ibn Dawud) y Juan Hispalense, a quienes muchos autores consideran una persona diferente. Colaboró con Gundisalvo entre 1130 y 1150, y continuó sus traducciones hasta 1180, año de su muerte. En el proceso de traducción, Juan traducía del árabe al romance castellano y Gundisalvo, del castellano al latín.

Su obra traductora es muy amplia, e incluye obras de diversas materias: Astronomía/Astrología –tradujo a Masallahal-Farghanial-HaiyalAlbumasar,1​ al-KindiOmar ibn al-FarruhanAhmad ibn Yusufal-BattaniThábit ibn QurraAlcabitius, etc.–, Filosofía –tradujo PseudoaristótelesAvicenaQusta ibn Luqaal-FarabiIbn Gabirolal-Ghazali, etc.–, Álgebra y Medicina –el importante Libro de la curación de Avicena–.

Además fue autor de varias compilaciones, con síntesis sacadas de las obras que traducía y estudiaba, junto a sus propias observaciones e interpretaciones, especialmente en Astrología.






Hugo de Santalla1​ fue un traductor significativo de la primera parte del siglo XII. A partir de originales árabes, produjo traducciones latinas de textos sobre alquimiaastronomíaastrología y geomancia.

Se cree que fue un sacerdote español que trabajó en Tarazona2​ bajo el patronazgo de Miguel, obispo de la ciudad.

Se le atribuyen traducciones de Alfraganus,3​ Abenragel, el Liber de secretis naturae de Apolonio de Tiana,4​ De Spatula en adivinación,5​ y la Tabla de Esmeralda.6​ Su Liber Aristotilis es una antología de materiales de origen griego y persa que hoy no se atribuyen a Aristóteles.






Se conoce como Marcos de Toledo a un médico y canónigo de la catedral de Toledo que vivió a finales del siglo XII y comienzos del XIII; fue uno de los miembros de la Escuela de traductores de Toledo y tradujo al latín el Corán, obras de Galeno y los Opúsculos del mahdi de los almohades Ibn Tumart.

Biografía[editar]

Descendía de una familia mozárabe que se instaló en Toledo tras la invasión musulmana. Nació en Toledo[cita requerida] y allí estudió medicina (o tal vez en Montpensier) y se ordenó sacerdote; en 1198 fue nombrado canónigo de la Catedral de Toledo.1​ Tradujo libros fundamentales de Galeno a través del texto árabe de Iohannitius / Hunayn ibn IshaqDe motibus membrorum liquidis y De pulsu ac de pulsus utilitate; seguramente muchas traducciones manuscritas y anónimas de tratados medicinales puedan adjudicársele.

Pero dedicó sus últimos años a traducir al latín las escrituras sagradas del Islam por orden del arzobispo de Toledo don Rodrigo Jiménez de Rada y del archidiácono Mauricio: así lo hizo constar el mismo Marcos de Toledo en el largo prefacio que antepuso a su versión del Corán, en que, en palabras de Nadia Petrus, realiza tres cosas: "Una peculiar biografía de Mahoma... los preceptos que todo musulmán debe seguir... y los patrocinadores e impulsadores de la traducción y el lamento de la sociedad cristiana por la dominación musulmana.".2​ Terminó su versión del Corán, el Alchoranus Latinus o Liber Alchorani, en Toledo, en 1210, aunque ya había habido un intento de traducir esta obra entre los años 1142 y 1143 por parte de Robert de Ketton, clérigo inglés residente en Pamplona, por encargo de Pedro el Venerable; sin embargo, la traducción de Marcos, menos divulgada que la de Robert de Ketton, es ad verbum o literal y conserva la división en azoras. Esta traducción fue usada y citada por Riccoldo da Monte di Croce en su tratado Contra legem saracenorurm a fines del siglo XIII; también se tradujeron al italiano algunas partes en 1461 por parte de Nicalaio di Berto.3​ Se han conservado siete manuscritos latinos de esta versión, considerada la segunda al latín, si bien no se detuvo ahí el canónigo: tradujo también los Aquîda u Opúsculos del mahdi de los almohadesIbn Tumart, obra que terminó en Toledo el 1 de junio de 1213. El arzobispo Jiménez de Rada usó estas obras para elaborar su Historia arabum. Aunque se desconoce su fecha de fallecimiento, como la Catedral de Toledo conserva su testamento otorgado en el año 1216 (Archivo Capitular de Toledo, 42-23, fol. XXVII), probablemente no llegó a vivir mucho más.4

Obras[editar]

  • El Corán (Al-Qur’an), 1213 [otros autores lo fechan en 1209]. Hay ed. moderna al cuidado de Nàdia Petrus Pons: Alchoranus latinus quem Marcus canonicus Toletanus transtulit. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2016.
  • Tratados religiosos musulmanes, 1213
  • Contrarietas Alpholica (libro de teología islámica), s. f.
  • GalenoDe tactu pulsusDe motu membrorumDe utilitate pulsus y De motibus liquidis, s. f.
  • HipócratesDe aere aquis locis, s. f.
  • Hunayn ibn IshaqIsasoge ad Tegni Galieni, s. f.







Raimundo de Sauvetat o Raimundo de Toledo (Gascuña, ?- Toledo1152) fue un religioso y político castellano. Fue monje cluniaciense y en 1126, tras casi dos años de administrador en sede vacante, fue confirmado arzobispo de Toledo, cátedra que ocupó hasta su muerte. En 1130 también fue nombrado Canciller de Castilla por el rey Alfonso VII, puesto que abandona, poco antes de su muerte, en 1150. Sobre este rey ejercería una importante influencia y logró para su diócesis importantes legados y privilegios.

Continuó la obra reformadora de su predecesor, don Bernardo, imponiendo los usos romanos en la liturgia y mejorando la moral del clero. Su obra más importante fue el impulso que dio a la formación de la Escuela de Traductores de Toledo, grupo de trabajo que incluía a los mozárabes toledanos, los judíos de la ciudad, los profesores de la madrasa de la ciudad y nuevos pensadores, fundamentalmente monjes cluniacienses. Mandó reconstruir el palacio episcopal frente a la antigua mezquita mayor convertida en Catedral de Santa María –y a la que dio su primer estatuto–, y dejó una parte del edificio para la Escuela. La riqueza de las bibliotecas toledanas en árabe y el conocimiento de esta lengua por parte de los cristianos mozárabes le impulsaron a recuperar textos perdidos de la Antigüedad clásica y a fomentar la transmisión de los importantes avances de la Escuela Toledana en MedicinaÁlgebra y Astronomía; este empeño cristalizó en la traducción de numerosas obras del árabe al castellano, y del castellano al latín (o directamente del árabe o griego al latín), y, poco a poco, dio a conocer también la importante filosofía árabe y hebrea de corte aristotélico, lo que supuso una renovación radical de la Escolástica europea. Entre los traductores que trabajaron en esta primera época destacaron el mozárabe Domingo Gundisalvo, el judeoconverso Juan Hispalense, el italiano Gerardo de Cremona y el escocés Miguel Escoto.

La Escuela toledana, ya en tiempos de Raimundo, toma fama en toda la Cristiandad, ya que también se fomentaban los estudios filosóficos y científicos, compitiendo con las nacientes universidades.







Traducciones latinas del siglo XII

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De Iudiciis Natiuitatum, de Albohali fue traducido al latín por Platón de Tivoli en 1136, y otra vez por Juan de Sevilla en 1153.1​ Aquí está la edición de Núremberg de Juan de Sevilla; traducción de 1546.

Las traducciones latinas del siglo XII fueron impulsadas por una importante búsqueda de eruditos europeos por nuevos aprendizajes que no estaban disponibles en Europa occidental en ese momento; su búsqueda los condujo a áreas del sur de Europa, particularmente en el centro de España y Sicilia, que recientemente habían estado bajo el dominio cristiano después de su reconquista a fines del siglo XI. Estas áreas habían estado bajo una regla musulmana durante un tiempo considerable, y aún tenían gran número de poblaciones de habla árabe para apoyar su búsqueda. La combinación del conocimiento acumulado musulmán, un número considerable de estudiosos de lengua árabe y los nuevos gobernantes cristianos hicieron que estas áreas fueran intelectualmente atractivas, y cultural y políticamente accesibles para el conocedores del latín.2​ Una historia típica es la de Gerardo de Cremona (hacia 1114-1187), de quien se dice que se dirigió a Toledo, mucho después de su reconquista por los cristianos en 1085, porque él

...llegó al conocimiento de cada parte de [filosofía] de acuerdo con el estudio de los latinos, sin embargo, debido a su amor por el Almagesto , que no encontró en absoluto entre los latinos, se dirigió a Toledo , donde vio una abundancia de libros en árabe sobre cada tema, y ​​compadeciéndose de la pobreza que había experimentado entre los latinos con respecto a estos temas, por su deseo de traducir aprendió a fondo el idioma árabe ...3

Mientras los musulmanes estaban ocupados traduciendo y agregando sus propias ideas a las filosofías griegas, el occidente latino había sospechado de las ideas paganas. San Jerónimo, por ejemplo, era hostil a Aristóteles, y San Agustín tenía poco interés en explorar la filosofía, solo aplicando la lógica a la teología.4​ Durante siglos, las ideas griegas en Europa occidental fueron casi inexistentes. Solo unos pocos monasterios tenían obras griegas, y aún pocos de ellos copiaron estas obras.5

Hubo un breve período de reavivamiento cuando el monje anglosajón Alcuin y otros reintrodujeron algunas ideas griegas durante el Renacimiento carolingio.6​ Sin embargo, después de la muerte de Carlomagno, la vida intelectual cayó nuevamente en declive.7​ Con excepción de algunas personas que promocionaban a Boecio, como Gerberto de Aurillac, el pensamiento filosófico se desarrolló poco en Europa durante aproximadamente dos siglos.7​ En el siglo XII, sin embargo, el pensamiento escolar estaba comenzando a desarrollarse, lo que llevó al surgimiento de universidades en toda Europa.8​Estas universidades reunieron el pequeño pensamiento griego que se había conservado a lo largo de los siglos, incluidos los comentarios de Boethius sobre Aristóteles. También sirvieron como lugares de debate para nuevas ideas provenientes de nuevas traducciones del árabe en toda Europa.8

En el siglo XII, el miedo europeo al Islam como amenaza militar había disminuido un tanto. Toledo, en España, había caído en manos árabes en 1085, Sicilia en 1091 y Jerusalén en 1099.910​ Estas fronteras lingüísticas demostraron ser un terreno fértil para los traductores. Estas áreas habían sido conquistadas por pueblos árabes, griegos y de habla latina a lo largo de los siglos y contenían habilidades lingüísticas de todas estas culturas. Los pequeños y desescolarizados pueblos de los reinos cruzados contribuyó muy poco a los esfuerzos de traducción, hasta que la Cuarta Cruzada tomó la mayor parte del Imperio bizantino. Sicilia, todavía en gran parte de habla griega, era más productiva; había visto el dominio de bizantinos, árabes e italianos, y muchos hablaban griego, árabe y latín con fluidez. Los sicilianos, sin embargo, fueron menos influenciados por los árabes y, en cambio, se destacan más por sus traducciones directamente del griego al latín.10​ España, por otro lado, era un lugar ideal para la traducción del árabe al latín debido a la combinación de culturas ricas en latín y árabe que vivían una al lado de la otra.10

A diferencia del interés en la literatura y la historia de la antigüedad clásica durante el Renacimiento, los traductores del siglo XII buscaron nuevos textos científicos, filosóficos y, en menor medida, religiosos. Esta última preocupación se reflejó en un renovado interés en las traducciones de los Padres de la Iglesia griegos al latín, una preocupación con la traducción de las enseñanzas judías del hebreo, un interés en el Corán y otros textos religiosos islámicos.11​ Además, parte de la literatura árabe también se tradujo al latín.






Abū Muḥammad ʿAbd Allāh Ibn al-Sīd al-Batalyawsī (Badajoz,nota 1​ 1052 o 1053-Valencia, 1127)23​ fue un ulema andalusí, célebre gramático y filósofo,3​ destacado por su retórica.

Biografía[editar]

Fue educado por maestros pacenses,5​ en el contexto de la taifa aftasí de Badajoz. Posteriormente a la conquista almorávide de la ciudad de Badajoz también estuvo radicado en Teruel (c. 1110), ToledoZaragoza y Valencia, donde falleció en 1127.6

Destacó por la defensa del poeta toledano Abú I al Waqqasi, acusado de infidelidad al plantear los dilemas entre razón y revelación. Ibn al Sid tomó en su defensa al poeta, alegando la tradición oriental de vincular ciencia y filosofía, demostrando solo la superioridad metodológica de la primera, además de establecer que la segunda mantiene la cohesión de la sociedad al determinar qué filósofo tiene razón.

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