SIGLO XIII EN ESPAÑA
El Libro conplido en los iudizios de las estrellas es una traducción del tratado de Abenragel hecha por Yehuda ben Moshe. Es un tratado de astrología que incluye temas como el Zodiaco y la influencia de los planetas en la vida de las personas.1
Es una obra bastante avanzada para su tiempo, pues recurre a los exempla y es pionera en el uso de aforismos.
De acuerdo a algunas figuras astronómicas, la traducción, impulsada por el rey Alfonso X el Sabio, se inició la mañana del 12 de marzo de 1254.2 No se conoce con certeza si Yehuda ben Moshe tuvo colaboradores, aunque se infiere que sí. Solo uno de ellos es mencionado como enmendador.3
Como se señala en el prólogo, la obra comprende ocho libros:
E en el primero libro e en el .IIº e en el tercero fabla en las cuestiones e en las cosas que á omne menester en ellas. E en el cuarto e en el quinto libro fabla en las nacencias. E en el sexto libro fabla en las revoluciones de las nacencias. E en el séptimo libro fabla de las electiones. E en el ochavo libro fabla de las revoluciones de los años del mundo. E aquí.s´acaba el Libro conplido en los judizios de las estrellas.Apud Gómez Redondo, op. cit, pág. 392.

Libro complido en los judizios de las estrellas, 1523
El Libro de los animales que caçan es un tratado de cetrería traducido del árabe a mediados del siglo XIII. Se le considera como el primer tratado en su género compuesto en España. Está enmarcado dentro de la literatura de Alfonso X el Sabio.
Descripción[editar]
El rey Alfonso X, según se desprende del prólogo del Libro de la caza de su sobrino don Juan Manuel, escribió algunas obras sobre caza, cetrería y montería, aunque se desconoce su paradero. Dos años antes de la muerte de su padre, el rey Fernando III el Santo, se concluyó la traducción del Kitab al-yawarih, también llamado Kitab al-Mutawakkili, obra de un astrónomo y cetrero árabe llamado Muhammad ibn 'Abdallah ibn 'Umar al-Bazyar. La obra de este escritor, que vivió en Bagdad, era totalmente desconocida para los investigadores hasta hace unos años en que fue editada y traducida al alemán. La atribución de la traducción es complicada, aunque la mayoría de los críticos se decantan por el rey Alfonso el Sabio, cuando aún eran príncipe.
Se conocen dos manuscritos de la obra, uno de ellos en la Biblioteca Nacional de España (ms. Reservado 270), el otro en la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (ms. V.II.19).
Tradicionalmente se ha venido identificando esta obra con el nombre de Moamín, pero las más recientes investigaciones han puesto en evidencia que el Libro de los animales que cazan solo tiene una relación de fuentes comunes con el Liber Moaminus. Por otra parte se ha demostrado que, sin bien no se puede establecer que tras el nombre Moamín se encuentre Hunain Ibn Ishaq, como pretendió François Viré,1 tampoco es válida la identificación con Muhammad como señaló Fradejas.,2 sino que puede ser una deturpación de Amir al-mu'minim (Príncipe de los Creyentes).
El Libro de los cien capítulos es uno de los principales ejemplos de prosa sapiencial castellana. Se trata de una colección de máximas morales organizadas de forma que sus receptores pudieran no sólo entenderlas, sino utilizarlas en el día a día.
Con esta obra el rey Alfonso X el Sabio pretendía que la nobleza abandonara sus actitudes soberbias y adoptara unos comportamientos cortesanos acordes con las posibilidades que ante él se abrían.
El Libro de los juegos, o Libro del ajedrez, dados y tablas (en su transcripción original Juegos diversos de Axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del Rey don Alfonso el sabio),1 fue encargado por Alfonso X «el Sabio», rey de Castilla, León y Galicia entre 1252 y 1284.
El libro consta de 98 páginas, con 150 ilustraciones en color. Los juegos cubren el ajedrez (incluyendo los problemas de ajedrez más antiguos que se conocen en Europa), el alquerque, los dados y tablas (la familia de juegos que incluye al backgammon). El libro contiene la descripción más antigua de alguno de estos juegos, incluyendo algunos importados de los reinos musulmanes.
El libro es uno de los documentos más importantes para la investigación de los juegos de mesa. El único original conocido se encuentra en la biblioteca del Monasterio de El Escorial, cerca de Madrid. Está encuadernado en piel de oveja y mide 42 × 30 cm.
Una copia de 1334 se conserva en la biblioteca de la Real Academia de la Historia.

El juego de tablas astronómicas, del Libro de los juegos
Alfonso X el Sabio y el ajedrez[editar]
El ajedrez llega a Europa de la mano de los musulmanes a través de al-Ándalus y las cruzadas. El juego se hace muy popular, sobre todo en el Imperio y en España. Con el avance de la Reconquista el ajedrez no cae en el olvido, sino que es practicado por los nobles y clérigos cristianos.
Durante la Edad Media se escriben al menos cuatro obras sobre el ajedrez, por parte de los judíos. El más destacable es el «Poema de ajedrez» atribuido al célebre rabino sefardita Abraham ibn Ezrah (1092-1167). El ajedrez se considera juego de nobles y se llega a prohibir su práctica al pueblo. Se recomienda comenzar su enseñanza a los seis años.
Hasta finales del siglo XII las casillas del tablero eran de un solo color, normalmente blancas, con los trazos de separación marcados, pero ya en el siglo XIII la alternancia de casillas negra y blancas está totalmente generalizada.
La Iglesia llega a prohibir el ajedrez, porque se solía apostar dinero. En 1212 el concilio de París condena el juego. Medida impulsada por los obispos Guy y Eudes de Sully. Esta sentencia es confirmada en Polonia por el rey Casimiro II y en Francia por san Luis (1226-1270). Lo que no quita para que el Museo del Louvre conserve un juego perteneciente a san Luis. Sin embargo estas prohibiciones caen en saco roto.
La extraordinaria obra de traducción, recopilación y legislación de Alfonso X el Sabio que hizo durante su reinado (1251-1284) incluyó la composición de un libro de ajedrez: Juegos diversos de axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del rey don Alfonso X el Sabio y es el libro más antiguo sobre el ajedrez que nos ha llegado, compuesto en 1283. Consta de 98 folios de pergamino con 150 espléndidas miniaturas. Está dividido en siete partes, la primera de las cuales es la que está dedicada al ajedrez: «libro de ajedrez». En ella se describe las reglas y se incluyen 103 problemas, de los cuales 89 aparecen en otros tratados de origen árabe. Se conserva en la biblioteca de El Escorial.
Fue en España, y en tiempos de Alfonso X el Sabio cuando los trebejos2 o piezas del ajedrez tomaron ese aspecto medieval que tiene hoy, con el rey y la reina (llamada entonces alferza o capitán), los caballeros, las torres y los obispos, que en español siguen siendo alfiles. La forma de jugar antes de 1475 era más parecido a como jugaban los persas en el siglo V que al ajedrez actual.
Anteriormente las torres se llamaban roques y la dama era la reina, término que aún se usa en muchos países. El caballo representa al caballero andante; por eso los ingleses usan knight y no horse. El alfil (al-fil es una palabra árabe de origen pelvi que significa elefante), también representó otros personajes: obispo (bishop en inglés, bispo en portugués) o bufón (en la actualidad en Francia se llama fou, loco).
La partida más antigua de la que se tiene constancia, según la «Enciclopedia Oxford de partidas de ajedrez» data de 1490, aunque no sigue las reglas del ajedrez moderno.
El Libro de Picatrix (también Libro de Pikatrix o Piccatrix12) es la denominación actual para una obra de cuatrocientas páginas de magia y astrología escrita originalmente en árabe bajo el título غاية الحكيم Ghāyat al-Ḥakīm, traducido como El propósito del sabio o El objetivo del sabio.

Páginas de una versión del manuscrito del siglo XIV.
Datación[editar]
La mayor parte de los eruditos consideran que la obra original fue escrita a mediados del siglo XI,4 aunque también plantean su datación en la primera mitad del siglo X.5
La obra en árabe fue traducida al español y después al latín durante el siglo XIII, época en la que obtuvo el título en latín de Picatrix, usado a veces para referirse al autor del libro.
Traducción al castellano[editar]
Es considerada una obra de la literatura medieval española escrita en árabe y atribuida a Maslama al-Mayriti, siendo traducida durante el reinado de Alfonso X el Sabio. En torno a 1256, Alfonso X ordenó traducir al castellano y al latín el tratado árabe de magia talismánica, escrito alrededor de doscientos cincuenta años antes.
Si bien la versión castellana hay que darla por perdida, la traslación latina (Liber Picatrix) se difundió por todo Occidente y alcanzó un notable éxito entre los siglos XV y XVIII.
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