REINO ALORÁVIDE EN ESPAÑA SIGLO XII
La batalla de Sagrajas o Zalaca (en árabe, الزلاقة) se libró en Sagrajas, en las proximidades de Badajoz (España), el 23 de octubre de 1086, entre las tropas cristianas de Alfonso VI de León y las almorávides de Yúsuf ibn Tasufín, con la derrota de las primeras.
| Batalla de Sagrajas | ||
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| Reconquista Parte de Reconquista | ||
La batalla de Zalaca, en una ilustración de Alfredo Roque Gameiro (1899). |
Antecedentes[editar]
Un año antes, Alfonso VI había tomado Toledo, lo que alarmó a los reyes de algunas taifas de la península ibérica, quienes solicitaron la ayuda militar de Yúsuf ibn Tasufín. Desembarcó en Algeciras al mando de un ejército de musulmanes (los almorávides) con el que se dirigió hacia el norte. El monarca leonés, apoyado por el rey de Aragón, salió a su encuentro, que tuvo lugar en Sagrajas, cerca de Badajoz. Tras un primer empuje de las fuerzas leonesas y castellanas mandadas por Álvar Fáñez, los senegaleses de Yúsuf acabaron con el ejército cristiano. Alfonso VI salvó la vida con la huida.
La historiografía moderna considera exageradas cifras de 60 000 combatientes para esta época. Las estimaciones de Bernard F. Reilly hablan de un ejército cristiano compuesto por 2500 hombres aproximadamente, de los que 750 corresponderían a la caballería pesada (las tropas de élite de los reinos cristianos, compuestas por nobles y acaudilladas por grandes magnates), otros 750 jinetes de caballería ligera y unos mil infantes de toda condición. Por su parte, el ejército de Yúsuf contaría con unos 7500 soldados,3 la mayoría de infantería y caballería ligera.
Yúsuf ibn Tasufín cruzó Andalucía con su ejército y marchó al norte de al-Ándalus hasta llegar a az-Zallaqah. Los dos líderes intercambiaron mensajes antes de la batalla: Yúsuf ibn Tasufín ofreció tres posibilidades al enemigo: convertirse al Islam, pagar tributo (ŷiziyah) o luchar. Alfonso VI decidió luchar contra los almorávides.
Desarrollo[editar]
La batalla comenzó al amanecer de un viernes, con el ataque del rey Alfonso. Yúsuf ibn Tasufín dividió su ejército en tres divisiones: la primera la dirigía Abbad III al-Mu'tamid y era la más numerosa; la segunda estaba al mando del mismo Yúsuf y la tercera división eran guerreros negros africanos con espadas indias y largas jabalinas.
La primera división, la dirigida por Abbad III al-Mu'támid, luchó sola contra Alfonso VI hasta entrada la tarde, y después se unieron a ellos Yúsuf ibn Tasufín y su segunda división, para rodear las tropas de Alfonso VI. Las tropas castellano-leonesas comenzaron a perder terreno. Entonces Yúsuf ordenó a la tercera división atacar y terminar la batalla. Según los relatos de la época, las bajas en el ejército de Alfonso fueron considerables, la mitad del ejército según Reilly. Alfonso VI, por su parte, sobrevivió a la batalla, pero fue herido en una pierna.
El rey y la mayoría de los nobles sobrevivieron, si bien algunos cayeron en el combate, incluyendo a los condes Rodrigo Muñoz y Vela Ovéquez. También hubo importantes bajas en el otro bando, especialmente para las huestes al mando de Dawud ibn Aysa, cuyo campo incluso fue saqueado en las primeras horas de la batalla, y por el rey taifa de Badajoz, al-Mutawákkil ibn al-Aftas. El rey taifa de Sevilla, al-Mu'tamid, fue herido en el primer encuentro, pero mantuvo unidas a las fuerzas de al-Ándalus en los momentos más difíciles de la carga cristiana, dirigida por Álvar Fáñez. Entre los muertos se encontraba un imán de Córdoba muy popular, Abu ul-‘Abbás Áhmad ibn Rumayla. Se dice que Yúsuf por su parte se vio muy afectado por la carnicería.
Yúsuf tuvo que volver prematuramente a África, por la muerte de su heredero, por lo que Alfonso VI no perdió mucho territorio, a pesar de la aniquilación de la mayor parte de su ejército.
La batalla de Tabfarilla fue un conflicto militar entre dos tribus Sanhaja antiguamente aliadas, los Lamtuna y los Gudala. Los Lamtuna formaron el núcleo de los almorávides después de que los Gudala rompieran la alianza.1
El emir almorávide Yahya ibn Umar al-Lamtuni fue enviado contra los Gudala. La batalla tuvo lugar entre el 21 de marzo y el 19 de abril de 1056 en un lugar llamado Tabfarilla, cerca de Azougui, en la meseta de Adrar de la actual Mauritania. Los almorávides, aunque reforzados por los Takrur, fueron derrotados por los Gudala y Yahya ibn Umar cayó en batalla.
El geógrafo Abdallah al-Bakri relata en su Libro de rutas y reinos una leyenda que en el campo de batalla de Tabfarilla las llamadas de unos muecines fantasmas ahuyentaron a los saqueadores.
El sitio de Toledo de 1090 fue un intento almorávide de reconquistar la ciudad, que había caído en manos castellanas en 1085
Antecedentes[editar]
En 1086, el emir de Sevilla, Al-Mu'tamid, que había puesto en marcha una serie de agresivos ataques a los reinos vecinos surgidos de la descomposición del Califato de Córdoba vio amenazados sus dominios por Alfonso VI de Castilla, que había conquistado Toledo en 1085. Al-Mu'tamid presenció la introducción de las parias, que reforzaban la economía del reino cristiano, por lo que pidió ayuda a los almorávides, que desembarcaron comandados por Yusuf ibn Tašufin en Algeciras para derrotar a los cristianos en la batalla de Sagrajas, pero Yusuf tuvo que volver a África por la muerte de su hijo.
Un segundo llamamiento de socorro en 1088 hace ganar a Yusuf ibn Tašufin el sitio de Aledo y percibir la debilidad de las taifas, indecisas entre la alianza con los almorávides o los cristianos. Su posición de fuerza lo faculta para asentarse en al-Ándalus en la tercera expedición que envía (1090), esta vez sin que fuera llamado por los andalusíes.
El asedio[editar]
Yusuf ibn Tašufin desembarcó el 10 de junio de 1090 y se dirigió directamente a Toledo, como primer movimiento para la conquista de todos los territorios musulmanes. Los emires taifas, sabedores de las intenciones del almorávide, no le apoyaron en esta campaña y ya habían empezado las negociaciones con Alfonso VI de Castilla.1
Las defensas de la ciudad estaban preparadas para resistir un largo asedio, y la guarnición muy preparada, y además cerca estaban los castillos de Oreja y Maqueda, y a mediados de julio, Yusuf ibn Tašufin supo que se aproximaba un contingente castellano y navarro encabezado por Alfonso VI de Castilla y Sancho Ramírez de Aragón, de forma que en agosto levantó el asedio.
Consecuencias[editar]
Después de comprobar la falta de apoyo que recibió de los emires, Yusuf ibn Tašufin los atacó consiguiendo el control de los diversos reinos musulmanes. Así, depuso al gobernante de Granada y situó en su lugar a su primo Sir como gobernador de los territorios andalusíes conquistados, con la misión de atacar y anexionar nuevas taifas. En 1090, los almorávides tomaban Málaga; en 1091, Almería y Sevilla, Badajoz en 1094 y Valencia en 1102.
Abu Bakr Ibn Úmar (Abu Bekr ibn Omar, Abu Bakr Ibn Omar o Abou Bakr Ben Omar), en árabe أبو بكر بن عمر (muerto hacia 1088) era jefe de los Almorávides.
Biografía[editar]
Era originario de la tribu bereber de los Lamtuna, que formaban parte de la confederación Sanhaya, más conocida en castellano como Zeneguís.
En 1054, es emir del Adrar mauritano y reconquistó la ciudad de Audagost en poder del imperio de Ghana. En 1056, Abdallah Ibn Yasin le puso a la cabeza de los ejércitos almorávides. En 1057, se apoderó de Sus y Aghmat, en el sur del actual Marruecos. Después de la muerte de Ibn Yasin en 1059, Ibn Úmar llega a la jefatura de los Almorávides. Resulta victorioso del Emirato de Barghawata y envía un ejército al norte bajo la comandancia de su primo Yúsuf ibn Tašufín, mientras que él vuelve a África occidental en 1061.
En 1076 toma Kumbi Saleh, la capital del imperio de Ghana, e impone el Islam en la región. Tolera la insubordinación de Yúsuf ibn Tašufín que conquista Al-Ándalus, y evita así la fragmentación del reino.
Según tradiciones orales mauritanias senegaleses Abu Bakr Ibn Úmar muere en 1087 o 1088 en Senegal o sur de Mauritania, asesinado por una flecha envenenada.12
Fue sucedido por Yusuf ibn Tashfin, jefe y primer emir de los Almorávides.
| Abu Bakr Ibn Umar | ||
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| Emir almorávide | ||
Posible representación de Abu Bakr sobre un camello en una carta marítima de 1413 de Mecia de Viladestes |
Primeros años[editar]
Nació en Ceuta en el 1084.234 Era más alto que su padre, de piel más clara, pelo negro y rizado, ojos negros y nariz aguileña, con cara ovalada.2 Su madre fue una esclava cristiana muy bella, a la que llamaban Faid al-Husn («Dechado de Belleza»).234 Se crio en la propia Ceuta, muy influido por la cercana cultura andalusí.2 A diferencia de su padre, no se tiene constancia que visitase el desierto, y su formación fue urbana.3 Generoso5 y afable, carecía de la iniciativa paterna.3 Inteligente, tenía cierta inclinación al ascetismo y escaso apego al mando.5
Fue proclamado heredero al trono de su padre en el Magreb en 1102 y a comienzos del 1103 acompañó a este a la península ibérica para que los notables de la región lo reconociesen como tal, acto que tuvo lugar en Córdoba.6
Apogeo almorávide[editar]
Su padre falleció en el 1106 y durante los primeros años de reinado de Ali, continuó el impulso expansivo que había caracterizado el de aquel, hasta el 1117.73 Fue bien recibido por sus súbditos, a pesar de su juventud —contaba con apenas veintidós años—.2 Como su padre, ostentó el título de Amir al-Muslimin que le había concedido a aquel el califa abasí de Bagdad.8 Para entonces contaba ya con experiencia administrativa, pues a los dieciocho años se le había encomendado la supervisión del sistema judicial.9
El primer contratiempo, baladí, fue el conato de sublevación de su sobrino Yahya, que gobernaba Fez.10 La rebelión fracasó cuando el nuevo soberano decidió marchar contra la ciudad, sola en su rebeldía, y la población, insegura de sus fuerzas, retiró su titubeante apoyo a Yahya, que huyó hacia Tremecén.10 Alí entró en Fez sin encontrar resistencia el 7 de diciembre de 1106.10
Seguidamente realizó algunos cambios administrativos: al gobernador de Córdoba, Muhámmad ibn al-Hach, le asignó la región de Fez, mientras que a su hermano Tamin, que hasta entonces había administrado el territorio marroquí, lo envió a al-Ándalus.113 Apenas seis meses más tarde, sin embargo, Ibn al-Hach volvió al norte, para asumir el gobierno de Valencia.11 La acción política y militar en al-Ándalus quedó así en manos de Tamin, ayudado por los veteranos comandantes Sir ibn Abu Bakr en el oeste e Ibn al-Hach en el este.3
En julio o agosto del 1107, cruzó el estrecho de Gibraltar para recibir el homenaje de sus súbditos andalusíes y trazar el plan de campaña contra los cristianos del norte, siguiendo el ejemplo paterno.1213 Hecho esto, retornó al Magreb.1213 Este gozaba de paz, sin amenazas internas ni externas al dominio almorávide.14 Esto le permitió a Ibn Yúsuf concentrarse en las ofensivas en al-Ándalus.14 A pesar de esto, las campañas las realizaron casi todas sus capitanes, en general capaces, pues Ibn Yúsuf solo visitó el territorio en cuatro ocasiones: en 1107, 1109, 1117 y 1121.3 Aunque reinó treinta y siete años, únicamente realizó estas cuatro visitas, ninguna en los últimos veintiún años de reinado.3 El centro de Estado seguía en el Magreb.3
Venció a las tropas cristianas en la batalla de Uclés3 y conquistó la Taifa de Zaragoza en 1110.115 En el verano del 1109, encabezó la campaña para recuperar Toledo que, tras tomar Talavera en agosto y correr las tierras de Madrid y Guadalajara, fracasó ante la tenaz defensa de Álvar Fáñez.161715 Por el contrario, Ibn al-Hach logró la conquista de Zaragoza a finales de mayo del 1110,18 abandonada por su soberano, Abdelmalik, que no creyó contar con fuerzas suficientes para defenderla ante las simpatías de parte de la población por los almorávides.19 Tras esta anexión, el imperio alcanzó su apogeo territorial: en la península ibérica, la frontera con los Estados cristianos del norte seguía aproximadamente las líneas del Ebro en el este y del Tajo en el oeste.19
Sus dominios se extendían por Marruecos en África y, en la península ibérica, Andalucía, Valencia y parte de Aragón, Cataluña y Portugal. La unificación del Magreb occidental y de al-Ándalus permitió la extensión de la cultura de este en aquel.20 En el Magreb, muy seguro en los primeros años del reinado, se adoptaron las formas del arte andalusí.20
Las reformas administrativas y financieras de Ali cambiaron el gobierno de las provincias y aseguraron los ingresos estatales.
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