sábado, 5 de junio de 2021

HISTORIA DE ESPAÑA

 SIGLO XII - BATALLAS

La batalla de Corbins tuvo lugar en 1126 entre ejércitos almorávides y fuerzas de Ramón Berenguer III en el municipio de Corbins, en el Segriá.

España1150.svg
La península ibérica en el año 1150
Fecha1126
LugarCorbins

Antecedentes[editar]

En 1117 Ramón Berenguer III se apoderó del castillo de Corbins por el pacto con el valí almorávide Abd Allah ibn Iyad, quien, a cambio de evitar la caída de Larida en manos aragonesas y bloquear su avance hacia el Mediterráneo, pues avanzaban en Aragón y conquistaban Saraqusta en 1118, se compromete a ayudarle contra los musulmanes de Turtuixa, cediendo además los castillos de GebutAlfés y Castelldans. Los castillos de Corbins y Alcoletge1​ fueron encomendados a Arnau I de Anglesola.

Tras el ataque aragonés contra Larida, cuando Tortosa ya había caído en manos del condado de Barcelona, Abd Allah ibn Iyad2​ rompió el pacto con Ramón Berenguer e invadió el Segriá, amenazando Albesa y las últimas conquistas del condado de Urgell, aprovechándose de la rivalidad entre Ramón Berenguer III y Alfonso I de Aragón para apoderarse a de Larida.

La batalla[editar]

El conde barcelonés fue derrotado y perdió el castillo de Corbins, puerta de la ciudad de Lérida.3​ Los cristianos sufrieron, según el Chronicon Dertusense, muchas pérdidas de hombres, entre ellos Bernardo Ramón I de Pallars Jussá, aliado del conde de Barcelona.

Consecuencias[editar]

El castillo fue reconquistado definitivamente por Ermengol VI de Urgel en 1147, cuando fue cedido a los templarios, que establecieron la Encomienda de Corbins.






La batalla de Fraga tuvo lugar en septiembre de 1134 en Fraga (provincia de Huesca) entre las tropas cristianas de Alfonso el Batallador, rey de Aragón, y varias fuerzas almorávides que acudieron en socorro de Fraga, que había sido sitiada por Alfonso. Los almorávides vencieron en la batalla y al poco falleció el rey Alfonso.

Antecedentes[editar]

Desde la segunda mitad del siglo XI, los reyes de Aragón y los condes de Barcelona y de Urgel trataron con obstinación de conquistar las plazas fuertes fronterizas musulmanas de la Marca Superior en la zona de los cursos bajos del Segre y del Cinca hasta la desembocadura del Ebro, una región rica y muy activa con salida al Mediterráneo, cuyas ciudades más importantes eran LéridaMequinenzaFraga y Tortosa. La zona era rica en comercio y de agricultura muy productiva. Pero por otro lado la región era constantemente objeto de encuentros armados y saqueos, por lo que las fortalezas eran numerosas en la zona y por ello poseía abundantes torres de vigía (burdj) y algunos enclaves, refugios subterráneos (sirdad), donde sus ocupantes se protegían en caso de ataque.

La batalla[editar]

En septiembre de 1134, Alfonso el Batallador, rey de Aragón —a quien los musulmanes llamaban «Ibn Rudmir» (el hijo de Ramiro) o «al-Farandji»— sitió Fraga con sus tropas. La respuesta no se hizo esperar: el emir de Córdoba, hijo del califa, equipó una tropa de 2000 hombres a caballo con todos los víveres necesarios; por su parte, el emir de Murcia y Valencia armó 500 caballeros y el gobernador de Lérida otros 200. Una vez reunidas estas tropas, llegaron a la vista de la ciudad asediada con el fin de socorrerla. Alfonso el Batallador, consciente de su superioridad numérica, menospreció la fuerza de esta tropa: «Id a recibir el regalo que nos traen estos infieles». Fue el gobernador de Lérida, Ibn ‘Iyad, el que efectuó la carga. Las filas adversarias se rompieron bajo el asalto y los cristianos se encontraron a partir de ese momento con verdaderas dificultades. No obstante, todavía seguro de su superioridad, el Batallador se puso por fin a la cabeza de sus tropas. Se topó con la caballería del emir de Murcia, Yahya ben Ghaniya, que, junto con la de Ibn ‘Iyad, diezmó a los cristianos. Entonces los habitantes de Fraga, la mayoría de origen árabe, realizaron una salida hacia el campamento de las tiendas enemigas; los hombres mataban y las mujeres saqueaban. Se llevaron las provisiones hacia el interior de las murallas. Fue el momento escogido por el emir de Córdoba para atacar con su caballería y acabar de desmantelar las tropas cristianas.

Habiendo perdido a la mayor parte de sus hombres, entre ellos los obispos de Huesca (Arnaldo Dodón), de Barbastro (Pedro Guillón) y de Lescar (Guido de Lons, este último prisionero), el abad de San Victorián y Céntulo de Bigorra, hermano de Gastón IV de Bearne.1​ Al rey Alfonso no le quedó otra solución que huir, y así lo hizo para refugiarse en Zaragoza. Veinte días más tarde moría Alfonso el Batallador.

Batalla de Fraga
Parte de Reconquista
Alfonso I de Aragón por Pradilla (1879).jpg
Retrato de Alfonso I, por Francisco Pradilla (1879).
Fechaseptiembre de 1134
LugarFragaAragón (Flag of Spain.svg España)
Coordenadas41°31′00″N 0°20′00″ECoordenadas41°31′00″N 0°20′00″E (mapa)
ResultadoVictoria almorávide
Beligerantes
Siñal d'Aragón.svg Reino de AragónFlag of Morocco 1073 1147.svg Almorávides
Comandantes
Alfonso I de AragónIbn ‘Iyad
Yahya ben Ghaniya
Fuerzas en combate
Desconocidas2700 soldados a caballo







La batalla de Ourique se desarrolló muy probablemente en los campos de Ourique, en el actual Bajo Alentejo (sur de Portugal) en el año 1139, de acuerdo con la tradición, el día 25 de julio, Día de Santiago, que la leyenda popular había hecho patrono de la lucha contra los moros; uno de los nombres populares del santo, era precisamente Matamoros. En ella las tropas cristianas comandadas por el infante Alfonso Henríquez vencieron a un ejército musulmán que les salió al encuentro muy superior en número. La batalla se convirtió en un mito fundacional de la historia de Portugal y de su independencia. De hecho el escudo de Portugal lleva cinco pequeños escudos en forma de cruz que representan a los cinco reyes moros vencidos en Ourique.

Batalla de Ourique
Reconquista
Parte de Reconquista
BatalhaOurique.jpg
"El milagro de Ourique". Óleo en tela. Domingos Sequeira1793.
Fecha25 de julio de 1139
LugarOuriquePortugal
Coordenadas37°39′00″N 8°13′00″OCoordenadas37°39′00″N 8°13′00″O (mapa)
ResultadoVictoria portuguesa
Beligerantes
PortugueseFlag1248.svg PortuguesesIslamSymbol.svg Almorávides
Comandantes
Alfonso EnríquezAli ibn Yusuf

Los hechos[editar]

La batalla se produjo en una de las frecuentes incursiones (fossados) que los cristianos hacían en tierra de moros para incautar ganado, esclavos y otros despojos. Inesperadamente, un ejército musulmán les salió al encuentro y, a pesar de la inferioridad numérica, los cristianos vencieron.1

El poderoso ejército musulmán se había formado para impedir que el rey Alfonso VII de León conquistara Aurelia, una ciudad estratégica situada sobre el río Tajo, cercana a Toledo, pero inexplicablemente en lugar de dirigirse a Aurelia marchó a donde se encontraban las huestes de Alfonso Henríquez. En cuanto al número de combatientes musulmanes las fuentes lo sitúan entre diez mil y cuarenta mil, aunque las crónicas portuguesas posteriores ampliaron su número hasta llegar a los cuatrocientos mil.1

La victoria cristiana fue tan grande que Alfonso Enríquez se proclamó rey de Portugal (o fue aclamado por sus tropas aún en el campo de batalla)2​ y comenzó a usar la intitulación Rex Portugallensis (rey de los Portucalenses o rey de los Portugueses) a partir de 1140. Al parecer, el reconocimiento por parte del rey de León llegó en 1143 por el Tratado de Zamora.

El mito[editar]

La idea de que un milagro es lo que explicaría la victoria cristiana no se sabe cuándo apareció pero tal vez surgió el mismo día de la batalla, pues en esa fecha se celebraba el Día de Santiago. «En su primera fase, el milagro de Ourique debe haber sido tan sólo uno de los muchos milagros del ciclo de Santiago», afirma José Hermano Saraiva. Pero este historiador advierte de que cuando el apóstol Santiago fue adoptado como patrón por el reino de Castilla y León, el gran enemigo del reino de Portugal, Santiago desapareció de la leyenda y fue sustituido por una intervención directa de Jesucristo. Y así aparece en el primer relato completo del milagro: la crónica de los siete primeros reyes portugueses, escrita en 1419, y que lo había tomado de la Vida de San Teutónio.3

En el siglo XVII el mito de Ourique es de nuevo utilizado como argumento para defender la independencia de Portugal de la Monarquía Hispánica. «La intervención personal de Dios era prueba de que la existencia de un Portugal independiente formaba parte del orden divino, y por tanto eterno, del mundo. Durante todo el reinado de Felipe II (Felipe I para la historia portuguesa) la leyenda cobró raíces populares y sirvió de credo a la resistencia».4

La leyenda narra que aquel día, consagrado a Santiago, el soberano portugués tuvo una visión de Jesucristo y de los ángeles, garantizándole la victoria en combate. Pero ese pormenor fue interpuesto más tarde, siendo prácticamente calcado de la narrativa de la batalla del Puente Milvio, oponiéndose en el 312 en el campo Majencio a Constantino el Grande, según la cual Dios habría aparecido a este último diciendo IN HOC SIGNO VINCES (en latín, «Con esta señal vencerás!»).

Este evento histórico marcó de tal forma el imaginario portugués, que se encuentra retratado en el escudo de Portugal: cinco escudetes (cada cual con cinco bezantes), representando los cinco reyes moros vencidos en la batalla.2

La desmitificación[editar]

En el siglo XVIII comenzó a ser negada la realidad histórica de la batalla. Lo hizo, por ejemplo, Luis Antonio Verney en su Verdadeiro Método de Estudar, publicado en 1746, sin que se produjeran grandes reacciones. Pero cien años después estalló el escándalo cuando Alejandro Herculano publicó el primer volumen de su Historia de Portugal en el que calificó de fábula a la leyenda de la batalla de Ourique. La reacción fue muy violenta y Herculano fue acusado de enemigo de la fe y de la verdad, de detractor de las glorias nacionales. Herculano replicó con la publicación de varios opúsculos —Yo y el CleroSolemnia Verba—. La polémica se prolongaría durante bastante tiempo y «se hizo casi tan célebre como la batalla».

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