domingo, 6 de junio de 2021

HISTORIA DE ESPAÑA

 SIGLO XII - ESPAÑOLES

Rahel la Fermosa (en ladino "Raquel la Hermosa"; originalmente Rahel Esra) (Toledo, hacia 1165-Ibídem1195[cita requerida]) fue una mujer judía en Castilla en el siglo XIIFue amante del rey Alfonso VIII de Castilla[cita requerida], marido de Leonor de Inglaterraaproximadamente durante siete años[cita requerida]Bajo su influencia, varios judíos españoles fueron designados para diversos cargos de la Corte Real[cita requerida]Este acontecimiento provocó el descontento de los clérigos y nobles[cita requerida]. De hecho, tanto los enemigos de Rahel como sus propios correligionarios deseaban su muerte en presencia del rey Alfonso.

Debate histórico[editar]

Esta historia de amor, relegada al reino de las fábulas por Gaspar Ibáñez de Segoviamarqués de Mondéjar1​ y otros historiadores literarios españoles, es descrita como un hecho en torno a 1292 según Sancho IV; tiene visos de haber sido inventada por el pueblo para excusar o justificar la derrota del rey Alfonso VIII de Castilla contra los almohades en la batalla de Alarcos.2​ Aunque hasta el momento, esta historia no aparezca mencionada en documentos históricos, varios investigadores continúan debatiendo sobre la esencia histórica de Rahel y su relación con el rey Alfonso VIII de Castilla; lo cierto es que solo a partir de Lope de Vega se empieza a llamarla con un nombre de famosas resonancias bíblicas: Raquel.3

Historia y desarrollo de la leyenda[editar]

La primera noticia de esta dramática historia aparece en los Castigos e documentos para bien vivir de Sancho IV el Bravo (1284-1295), donde advierte a su hijo que debe guardarse de los “pecados de fornicio” para que no le ocurra como al rey don Alfonso, "que por siete annos que viscó mala vida con una judía de Toledo, diole Dios grand llaga e grand majamiento en la batalla de Alarcos en que fue vençido…"4​ De allí pudo pasar a la Primera Crónica General; pero cuando llega a la Crónica de 1344, llamada Segunda Crónica General, ya la leyenda ha crecido notablemente con nuevos datos: son siete los meses que dura la relación del rey con la judía y ésta utiliza sortilegios de magia para seducirlo y conservar su amor. Caracterizada como hechicera, este rasgo pervivirá hasta las obras literarias posteriores que inspiró: Lope de Vega compara la judía a Circe o Medea, mientras que en Mira de Amescua aparece también como bruja. Entre 1426-1488 la leyenda se muestra en el cuento popular "La judía de Toledo" de Diego Rodríguez de AlmelaValerio de las Estorias Escolásticas e de España. Sin embargo, la versión más influyente de la historia fue la del historiador Florián de Ocampo en su tercera Crónica general (1541).5​ La versión más completa sin embargo es la de la Crónica General de Alfonso X el Sabio tal como aparece en Las quatro partes de la Coronica de España:

Pues el Rey don Alfonso ovo passados todos estos trabajos, en el comienço quando reynó e fue casado, según que avedes oydo, fuese para Toledo con su muger doña Leonor; e estando y, pagose mucho de una judía que avie nombre Fermosa e olvidó la muger, e ençerrose con ella gran tiempo, en guisa que non se podie partir d´ella por ninguna manera, nin se pagava tanto de otra cosa ninguna: e estovo ençerrado con ella poco menos de siete años, que non se membrava de sí, nin de su reyno, nin de otra cosa ninguna. Estonçe ovieron su acuerdo los omes buenos del reyno cómo pusiesen algún recado en aquel fecho tan malo e tan desaguisado: e acordaron que la matasen, e que así cobraríen su señor que teníen por perdido: e con este acuerdo fueronse para ella, e entraron al rey diziendo que queríen fabrar con él; e mientras los unos fabraron con el rey, entraron los otros donde estava aquella, en muy nobres estrados, e degollaronla a ella e a cuantos estavan con ella e desi fueronse su carrera. E desque el rey lo sopo, fue muy coytado, que non sabíe que se fiziesse, ¡tan grande era el amor que della avíe!. Estonçes trauaron con él sus vasallos e sacaronle de Toledo e llegaron con él a un logar que llaman Ylliescas, que es a seys leguas de Toledo. E allí estando el rey, en la noche, en su cámara, cuydando en la judía, fabran las gentes quel aparesçiol el ángel e quel dixo: "Alfonso: aún cuydas e´nl mal que has fecho: de que tomó Dios de tu deservicio: mal fazes, e caramente te lo demandará Dios a ti e a tu puebro". E diz que estonçes demandol el rey quién era el que le aquello dezíe. E él dixo como era Ángel mensagero de Dios, que veníe allí por su mandado e a decirle aquello. El Rey fincó los ynojos antél pediéndole merced: que rogase a Dios por él. E el Ángel le dixo: "Teme a Dios, ca cierto es que te lo demandará: e por este pecado que tú finiste tan sin çoçobra non fincará de ti quien reyne en el reyno que tú reynas, mas fincará en el linaje d´tu fija, e de aquí adelante pártete de mal fazer e mal obrar, e non fagas cosa por que Dios tome mayor saña contra ti". E estonçes dizen que desparesçió, e que fincó la cámara llena de gran cralidad e de tan buen olor e tan sabroso, que maraviella era. E el rey fincó muy triste d´lo que le dixera el Ángel: e de allí adelante temió siempre a Dios e fizo siempre buenas obras, e enmendó mucho en su vida e fizo mucho bien, según vos lo contará la estoria adelante.6

Este texto inspiró numerosas obras literarias; fue motivo del romance "Del rey Alfonso y de la judía" entre los Romances nuevamente sacados de historias antiguas de la Crónica de España (1551) de Lorenzo de SepúlvedaLope de Vega contó su historia en el canto XIX de su poema épico culto en octavas reales La Jerusalén conquistada (1609), y luego en su comedia Las paces de los reyes y judía de Toledo (1616); también fue dramatizada por Luis Vélez de Guevara en La hermosura de Raquel (1615) y por el doctor Antonio Mira de Amescua en su comedia La desgraciada Raquel, impresa en 1625. Fray Hortensio Félix Paravicino le dedicó su romance Muerte de la judía Raquel manceba de Alfonso VIII (1641), publicado bajo el pseudónimo de Félix de Arteaga. Juan Bautista Diamante escribió la comedia La judía de Toledo a mediados del siglo XVII y Luis Ulloa Pereyra trata el tema en su poema épico culto Alfonso Octavo, rey de Castilla. Príncipe perfecto, detenido en Toledo por los amores de Hermosa ó Raquel, hebrea muerta por el furor de los vasallos (1650). Ya en el siglo XVIII fue especialmente famosa la tragedia de Vicente Antonio García de la Huerta Raquel (1772).7​ A fines del mismo siglo (1790), Jacques Cazotte imprimió su Rachel ou la belle juive. Nouvelle historique espagnoleEusebio Asquerino compuso el drama histórico en verso La judía de Toledo o Alfonso VIII (1845). Del mismo modo, el austriaco Franz Grillparzer dramatizo en su obra Die Jüdin von Toledo (1851) la leyenda. La judía de Toledo / Die Jüdin von Toledo (1954) es a su vez el nombre de la novela escrita por el alemán Lion Feuchtwanger, que trata esta historia amorosa entre Rahel y Alfonso y fue adaptada al teatro por Kristo Šagor en 2012. En 2009, por otra parte, apareció La Historia de Fermosa: la amante de Alfonso VIII, del judío gibraltareño Abraham S. Marrache8

Rahel fue interpretada en 1919 en la película The Jewess of Toledo por la actriz  Thea Rosenquist.





Urraca Rodríguez de Guzmán

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Villamelendro de Valdavia, villa donada por Alfonso VIII en 1187 a Pedro Rodríguez de Castro y su esposa Urraca Rodríguez de Guzmán.
Iglesia de San Pedro en Itero de la Vega, donde está constatada la casa familiar donde Pedro Rodríguez de Castro y su esposa Urraca criaron a la infanta Blanca de Castilla.

Urraca Rodríguez de Guzmán (m. después de 1189), sexta hija de Rodrigo Muñoz de Guzmángenearca de la casa de Guzmán, y de Mayor Díaz, contrajo matrimonio antes de 1171 con Pedro Rodríguez de Castro con quien posiblemente no tuvo descendencia.12​.34

El 19 de diciembre de 1187, el rey Alfonso VIII, dona a su marido Pedro, en agradecimiento por incorporarse a los servicios de la corona castellana, y a la sazón tenente también de Astudillo, las villas de Villasila y Villamelendroa​ en el alfoz de Saldaña y a las cuales el propio rey dotó de fuero en 1180. Poco tiempo después, en 1189. Pedro Rodríguez de Guzmán donó, junto con su esposa, a la orden de Santiago dichas villas con sus tierras.1

Urraca junto a su marido fue la preceptora de la infanta Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII de Castilla, nacida en Palencia en 1188 cuya crianza llevó a cabo en su casa de Itero de la Vega como afirma Mondejar: puerula infantissa Domina Blanca, nutriente in domo Petri roderici de Castro.5

Pedro Rodríguez de Castro, llamado «el Monje» deja de aparecer el 22 de noviembre de 1191 en la documentación medieval.1​ Este hecho, entrando en el terreno especulativo, puede estar relacionado con el año en el que fallece Doña Urraca, y decide retirarse de la vida pública, tomando los hábitos para ingresar en la San Isidoro de León.

Uno de sus hermanos, Álvaro Rodríguez de Guzmán se casó con Sancha Rodríguez de Castro, hija también, al igual que su marido Pedro, de Rodrigo Fernández de Castro el Calvo y de Eylo Álvarez 6​, fortaleciendo las relaciones entre la Casa de Guzmán y la Casa de Castro.






Talesa de Aragón (fallecida después de 1147) fue una noble aragonesa, esposa del vizconde Gastón IV de Bearne y vizcondesa entre 1131 y 1134 a la muerte de su esposo. Durante las ausencias de su marido y tras la muerte de su hijo Céntulo VI de Bearne en 1134 fue ella la que se encargó del gobierno del vizcondado.

Relaciones familiares y vida[editar]

Talesa era hija del conde Sancho Ramírez,1​ tenente en Aibar y Javierrelatre, hermano natural del rey de Aragón Sancho Ramírez. Fue casada hacia 1085 con Gastón (futuro Gastón IV),2​ hijo del vizconde de Bearne Céntulo V. Recibió en dote el vizcondado de Montanéres, pequeño territorio situado en el vecino condado de Bigorra, condado que así pasó al patrimonio de los vizcondes de Bearne.2

Entre 1096 y 1101, mientras su marido Gastón IV participaba en la Primera Cruzada, Talesa se ocupó del gobierno de Bearne con la ayuda de un consejo señorial. Lo mismo hizo más tarde durante las frecuentes y largas estancias de su marido en Aragón. Talesa aparece en los registros históricos sobre todo fundando establecimientos religiosos.

Al morir Gastón IV en 1131, Talesa ocupó la jefatura de la casa de Bearne y a todos los efectos rigió sus dominios como vizcondesa de iure3​ al ser menor de edad su hijo Céntulo VI, quien murió poco después, en la batalla de Fraga 1134,4​ y el vizcondado pasó al hijo de Guiscarda, Pedro, también niño, con lo cual Talesa siguió ejerciendo de regente.

Poco después el vecino reino de Aragón fue sacudido por el conflicto sucesorio originado por el testamento del rey Alfonso I, muerto también en 1134. En 1136, Talesa tomó partido contra Ramiro el Monje, el cual en represalia le retiró los señoríos de Zaragoza y Uncastillo que había heredado de su marido Gastón IV.5​ Tras recaer finalmente el gobierno de Aragón en el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, este, para recuperar las buenas relaciones con Bearne, otorgó a Talesa los feudos de Huesca y Bespén así como derechos sobre la iglesia de Santa María del Pilar de Zaragoza, donde su marido estaba enterrado. Asimismo, donó al Pilar el olifante de su marido, que aún se conserva en la Basílica. Entregó también la mano de una noble catalana al vizconde Pedro, para poner Bearne bajo control de la Corona de Aragón.5

La fecha de fallecimiento de Talesa es desconocida pero se sabe que fue después de 1147.67

Descendencia[editar]

Descendientes de Talesa de Aragón.

Tuvo cuatro hijos, todos con Gastón IV:

  • Guiscarda (m.1154), heredó el vizcondado a la muerte de su hermano Centulo VI.8
  • Otra niña.
  • Céntulo, nacido en 1102 y muerto poco antes de 1128.9
  • Céntulo VI, muerto en 1134.









Ximena de Osona (? - ? ), condesa de Osona (1107-1111), condesa consorte de Besalú (1107-1111) y condesa consorte de Foix (1124-1148).

Orígenes familiares[editar]

Fue la primera hija del conde de Barcelona Ramón Berenguer III y su primera mujer, María Rodríguez, hija de El Cid.1

Nupcias y descendencia[editar]

Se casó el 1 de octubre de 1107 con Bernardo III de Besalú. Al no tener descendencia y en virtud de tratados anteriores entre los dos condados fueron incorporados al Condado de Barcelona.

Ximena se casó de nuevo en 1117 con Roger III de Foix, con quien tuvo los hijos:







Teresa Alfónsez de León (c. 1080 - Monasterio de Montederramo (Galicia) o Póvoa de Lanhoso11 de noviembre de 1130), fue condesa de Portugal e hija natural de Alfonso VI de León y de su amante Jimena Muñoz, siendo además la madre de Alfonso I de Portugal, el primer rey de Portugal.
Teresa de León
Theresa of Portugal (1080-1130) mini.jpg
Miniatura medieval que representa a la condesa Teresa de León.
Información personal
Nacimientoc. 1080 Ver y modificar los datos en Wikidata
Póvoa de Lanhoso (Portugal) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento11 de noviembre de 1130jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Galicia (Reino de Galicia) Ver y modificar los datos en Wikidata
SepulturaCatedral de Braga Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia nobiliariaDinastía Jimena Ver y modificar los datos en Wikidata
PadresAlfonso VI de León Ver y modificar los datos en Wikidata
Jimena Muñoz Ver y modificar los datos en Wikidata
CónyugeEnrique de Borgoña (desde 1093) Ver y modificar los datos en Wikidata
ParejaFernando Pérez de Traba Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos

Biografía[editar]

La prometen en el año 1093 con Enrique de Borgoña. Hacia 1095 su padre, el rey Alfonso VI, concede al matrimonio el condado Portucalense. Después de la muerte de Enrique en 1112, Teresa regenta el condado durante la minoría de su hijo (con el título de reina), encariñándose con el poder.

Atacada por las fuerzas de su media-hermana, la reina Urraca I de León, retrocedieron las de Teresa desde el margen izquierdo del río Miño, derrotadas y dispersas, hasta que la propia Teresa se refugia en el castillo de Lanhoso, donde sufrió el cerco que le fue impuesto por Urraca (1121). Aunque en posición de inferioridad, Teresa consiguió negociar el tratado de Lanhoso, por el cual consiguió salvar su gobierno del condado Portucalense.

Su alianza y relación con el magnate gallego Fernando Pérez, conde de Traba, puso contra ella a los nobles portucalenses y a su propio hijo. En la minoría de Alfonso Enríquez, Teresa rechazó entregarle el control de la herencia paterna. En breve, madre e hijo entraron en guerra abierta, siendo las fuerzas de Teresa derrotadas en la batalla de San Mamede en 1128.

Obligada de ese modo a dejar la gobernación, algunos autores defienden que fue detenida por el propio hijo en el castillo de Lanhoso, otros que se exilió en un convento de Póvoa de Lanhoso, donde falleció en 1130. Historiadores modernos, sin embargo, sostienen que después de la batalla, y ya en fuga, ella y el conde Fernando Pérez fueron aprisionados e inmediatamente expulsados de Portugal, huyendo a Galicia donde vivió con el conde y falleció el 11 de noviembre de 1130.

Sepultura[editar]

Sus restos mortales fueron trasladados a la catedral de Braga, donde reposan en la actualidad junto a la tumba de su primer marido, el conde Enrique de Borgoña.

Matrimonio y descendencia[editar]

Fruto de su matrimonio con Enrique de Borgoña, conde de Portugal, nacieron los siguientes hijos:

De su relación con el conde Fernando Pérez de Traba nacieron:

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