ÓRDEN DE ALCANTARA SIGLO XII
La Torre del Clavero constituye uno de los más típicos y conocidos monumentos de la ciudad de Salamanca, en España. Fue declarada monumento nacional el 3 de junio de 1931.
Historia[editar]
Resto de la casa señorial del clavero de la Orden de Alcántara. Reúne el interés de la fortaleza militar y la belleza constructiva del siglo XV. La torre es de planta cuadrada con unos 28 metros de altura. A unos 20 metros la torre adquiere forma octogonal, adornado en cada lado con un tambor semicilíndrico coronado por un escudo de armas.
La torre del Clavero es bella y airosa de líneas, con sus ochavas cargadas de garitas, sus irregulares huecos, su cornisa de arquillos y modillones y sus escudos de los Sotomayor y Anaya, plantean la duda de si se construyó por orden de don Francisco de Sotomayor, clavero de la Orden de Alcántara, en 1470, o de don Fray Diego de Anaya.
El convento de San Benito es un convento de la localidad española de Alcántara, en la provincia de Cáceres.
| Datos generales | ||
|---|---|---|
| Tipo | convento | |
| Catalogación | Bien de Interés Cultural | |
| Localización | Alcántara (España) (España) | |
| Coordenadas | 39°43′13″N 6°53′04″OCoordenadas: 39°43′13″N 6°53′04″O (mapa) | |
| Construcción | siglo xvi | |
| Información religiosa | ||
| Culto | Iglesia católica | |
| Diócesis | Coria-Cáceres | |
| Orden | Orden de Alcántara | |
Historia[editar]
Reconquistada definitivamente la villa de Alcántara por Alfonso IX en 1213, cuatro años más tarde la donó a la Orden de Calatrava. Esta, ante la imposibilidad de defenderla, la cedió en 1218 a Nuño Fernández, maestre de la Orden de San Julián de Pereiro —creada en 1156 y aprobada por Alejandro III en 1177—, que al establecerse en ella cambió el nombre por el de Orden Militar de Alcántara. Pronto habilitaron el castillo los alcantarinos, que en 1308 fue ocupado por los templarios y para cuya recuperación se libró una cruenta batalla.
Hasta 1423 se desarrolló con plenitud la vida conventual de freires y caballeros; comenzaron entonces importantes obras de ampliación que obligaron a algunos religiosos a salir del recinto religioso militar y vivir en casas particulares, con lo que se produjo así la relajación de la vida comunitaria. El capítulo general celebrado en Plasencia en 1488 decidió la construcción de un nuevo convento con todas las dependencias, que se inició después de la Guerra de Granada, en 1494, tras pasar el maestrazgo de la Orden a los Reyes Católicos en 1494. Decidido el cambio de emplazamiento, al norte de la villa de Alcántara, dieron comienzo nuevamente las obras en 1505, que se dilataron a lo largo del siglo xvi.
Fue saqueado en 1706, durante la Guerra de Sucesión, y sus muros sufrieron considerablemente con el terremoto de Lisboa de 1755; el convento fue abandonado tras la desarmortización de 1835, período en el que comenzó su ruina, que afectó más a las dependencias conventuales que a la iglesia. El conjunto fue adquirido por Hidroeléctrica Española, que inició un proceso de restauración que culminó en 1966. En 1985 pasó a la Fundación San Benito de Alcántara.
La Iglesia de Santa Lucía es una antigua iglesia gótico-mudéjar de Sevilla, en Andalucía, España. Es de titularidad de la Junta de Andalucía y desde 2012 alberga el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía.
Historia[editar]
Forma parte del grupo de iglesias construidas en la primera mitad del siglo XIV, pertenece al estilo gótico-mudéjar.
En ella se establecieron al principio la Orden de los Caballeros de Alcántara. Hacia 1640 se funda en la parroquia la Hermandad de los Panaderos, que tuvieron capilla propia. En 1724 se celebró en la iglesia el Cabildo General de la Hermandad de la Amargura, por esas mismas fechas se construyó el altar de la Hermandad de los Panaderos, obra de José de Medinilla. En 1810, durante la invasión francesa la Hermandad de la Trinidad traslada, de forma provisional, sus imágenes titulares a la parroquia de Santa Lucía, por haber ocupado los franceses la Iglesia en que residían. El 2 de febrero de 1846 fue bautizada en esta iglesia Santa Ángela de la Cruz.
| Batalla del Salado | ||||
|---|---|---|---|---|
| Batalla del Estrecho; Reconquista Parte de Reconquista | ||||
La batalla del Salado. Obra del siglo XVII. (Monasterio de Guadalupe). | ||||
| Fecha | 30 de octubre de 1340 | |||
| Lugar | Arroyo del Salado, Tarifa ( | |||
| Coordenadas | 36°03′00″N 5°37′00″OCoordenadas: 36°03′00″N 5°37′00″O (mapa) | |||
| Resultado | Victoria decisiva cristiana | |||
| Consecuencias | Fracaso de la invasión benimerí a la península ibérica. | |||
| Beligerantes | ||||
| Comandantes | ||||
Antecedentes[editar]
Tras la decisiva victoria de las Navas de Tolosa en 1212, los almohades perdieron el control sobre el sur de la península ibérica y se replegaron al norte de África, dejando tras de sí un conjunto de desorganizadas taifas que fueron ocupadas por los reinos cristianos entre 1230 y 1264. Tan solo el reino de Granada logró mantenerse independiente, aunque fue forzado a pagar un elevado tributo en oro a Castilla cada año. Por aquel entonces, el reino de Granada comprendía las actuales provincias de Granada, Almería y Málaga, más el istmo y peñón de Gibraltar.
En 1269, la debilitada dinastía almohade sucumbió ante otra tribu bereber emergente, los Banu Marin («benimerines» para los castellanos). Desde su capital en Fez, esta tribu originaria del sur de Marruecos pronto dominó la mayor parte del Magreb, llegando por el este hasta la actual frontera entre Argelia y Túnez. A partir de 1275 dirigieron su atención hacia Granada, donde desembarcaron tropas e influyeron decisivamente en su gobierno ante el recelo de los cristianos del norte. El choque no tardó en llegar, y así, a finales del siglo XIII, los benimerines ya habían declarado la guerra santa a los cristianos y realizado varias incursiones en el Campo de Gibraltar, con el fin de asegurarse el dominio sobre el tráfico marítimo en el Estrecho. En 1288, a instancias del rey Yusuf I de Granada, firmaron una alianza formal con los nazaríes con el objetivo final de tomar Cádiz. Sin embargo, una serie de rebeliones en el Rif retrasaron la campaña contra Castilla hasta 1294, año en que los benimerines asediaron Tarifa sin éxito debido a la tenaz resistencia ofrecida por Guzmán el Bueno.
En 1329 los benimerines y sus aliados granadinos atacaron de nuevo a los castellanos, a quienes derrotaron y tomaron Algeciras.
En agosto de 1330 Castilla se impondría a Granada en la batalla de Teba, conocida en otros países por haber fallecido en ella el noble escocés Sir James Douglas. Como consecuencia de la derrota granadina, el 19 de febrero de 1331, se firmó la Paz de Teba por la que los monarcas castellano, aragonés y nazarí se comprometían a una tregua de cuatro años y a la entrega de parias al rey castellano por parte del emir granadino.
A pesar de ello, desde su base en Algeciras, los musulmanes sitiaron Gibraltar (ocupada por los cristianos en 1309, precisamente como medida preventiva ante las invasiones meriníes) y la reconquistaron en 1333. La flota castellana del Estrecho, capitaneada por el almirante Alonso Jofre Tenorio, no era lo suficientemente poderosa como para detener el constante flujo de tropas musulmanas hacia la Península, por lo que Alfonso XI de Castilla solicitó apoyo naval a la Corona de Aragón. Esta accedió a enviar en 1339 una flota de guerra mandada por Jofre Gilabert, pero tras una operación en Algeciras, el almirante aragonés resultó herido por una flecha y su flota se dispersó. Siguió entonces un ataque de los benimerines contra la escuadra castellana, con un resultado catastrófico para esta: todos los barcos, excepto cinco que pudieron refugiarse en Cartagena, fueron destruidos por los musulmanes y Tenorio hecho prisionero y decapitado. Castilla quedaba así abierta de par en par a una nueva invasión norteafricana.
Al conocer el desastre, Alfonso XI decidió entonces jugar su última carta enviando a su mujer, María de Portugal, para que pidiera ayuda al padre de esta. No obstante, el rey Alfonso IV de Portugal, que entonces se encontraba algo rencoroso con su yerno por el abandono al que tenía sometida a su hija en favor de su amante Leonor de Guzmán, declinó inicialmente la propuesta, exigiendo que si el monarca castellano necesitaba ayuda, fuera él quien se la pidiera personalmente. Ante la situación, Alfonso XI no pudo hacer otra cosa que tragarse su orgullo y enviar una carta de su puño y letra a Lisboa. Alfonso IV respondió entonces positivamente y mandó una flota a Cádiz a las órdenes del marino genovés Manuel Pezagno, que se unió a un contingente de 12 naves aragonesas que ya se encontraban ancladas allí. El único monumento que conmemora la victoria en la batalla, el Padrão do Salado, lo mandó construir el rey Alfonso IV de Portugal en la ciudad de Guimarães, frente a la iglesia de Nuestra Señora de Oliveira.
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