REYES DEL SIGLO XII
Sancho VII de Navarra, conocido como «el Fuerte», fue rey de Navarra entre 1194 y 1234, año en que murió en el castillo de Tudela, Navarra. Era hijo y sucesor de Sancho VI «el Sabio», de la dinastía Jimena, y hermano de Berenguela de Navarra, casada con Ricardo Corazón de León.
| Sancho VII de Navarra | ||
|---|---|---|
| Rey de Navarra | ||
| Reinado | ||
| 28 de enero de 1194 – 12 de febrero de 1234 | ||
| Predecesor | Sancho VI «el Sabio» | |
| Sucesor | Teobaldo | |
| Información personal | ||
| Nacimiento | 17 de abril de 1154 Tudela, Pamplona | |
| Fallecimiento | 7 de abril de 1234 (80 años) Tudela, Navarra | |
| Entierro | Colegiata de Santa María (Roncesvalles) | |
| Familia | ||
| Dinastía | Dinastía Jimena | |
| Padre | Sancho VI | |
| Madre | Sancha de Castilla | |
| Consorte | Constanza de Tolosa | |
| Descendencia | Ninguna | |
Escudo de Sancho VII de Navarra | ||
Introducción[editar]
Se le apodó el Fuerte debido a su enorme estatura y fortaleza. Según su biógrafo y catedrático médico forense de Pamplona, Luis del Campo Jesús (1912-1995), medía entre 2,28 y 2,31 metros de altura; llegó a tal conclusión extrapolando al resto del cuerpo la medida que de su fémur dio en 1622 el subprior Huarte, que vio sus restos mortales.1
Biografía[editar]
Referente a su nacimiento, se ha querido localizarlo en Tudela fundándose en que sus padres residían frecuentemente en esta ciudad, pero no existe ningún dato que avale esta creencia, y por más que sea razonable no se halla ninguna base que lo acredite. Sí que es cierto que a Tudela la eligió como continua residencia y que acabó su vida encerrado en su castillo.
Sancho se casó con Constanza de Tolosa, hija de Ramón VI, conde de Tolosa, y según Luis del Campo (que aparte de forense, fue biógrafo de este rey), el matrimonio pudo celebrarse sobre el año 1195. Este matrimonio fracasó y Constanza fue repudiada. No hay constancia fehaciente de un segundo matrimonio con Clemencia,2 hija del emperador Federico I Barbarroja, y ninguna de las dos mujeres le dio hijos, pero sí tuvo varios hijos bastardos, en los que continuaría la estirpe real de Navarra entre nobles navarros y aragoneses.
Continuó con las relaciones que su padre había establecido con Castilla y, sobre todo, con Aragón.
En 1196 se realizó una entrevista auspiciada por la Santa Sede en donde se encontraban los tres reinos de Castilla, Aragón y Navarra, en un punto entre Agreda y Tarazona, para intentar unir a los reinos cristianos.3
Alfonso VIII invadió Álava, con un largo asedio a Vitoria, Guipúzcoa y el Duranguesado en 1199. Sancho VII acudió a negociar con los almohades para que atacaran a Castilla y con un segundo frente tuvieran que levantar el asedio, sin lograrlo. Tras la importante pérdida territorial del reino de Navarra, años después firmaría con Castilla una tregua por cinco años, el 29 de octubre de 1207 en Guadalajara, en la que Navarra no reconocía la pérdida de los territorios vascongados. Sin embargo, el tiempo fue consolidando las posiciones castellanas.3
Desde entonces, sus relaciones fueron tensas con Alfonso VIII, aunque de buena gana colaboró con él en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), donde obtuvo prestigio y mejoró en su posición respecto a los otros reyes cristianos, con la recuperación de algunas plazas.3 En esta batalla, las tropas de Sancho el Fuerte llegaron hasta la tienda de Muhammad An-Nasir, conocido por el sobrenombre de Miramamolín, califa almohade, cortando las cadenas que la protegían. Según la leyenda H el rey Sancho las hizo colocar en el escudo de Navarra, en recuerdo de esta gesta.
Fueron mejores sus relaciones con los territorios ultrapirenaicos, donde varios señores se declararon sus vasallos, e incluso firmó un tratado en favor de Juan Sin Tierra (1202), y con los reyes aragoneses Pedro II y Jaime I.
Sancho VII y Jaime I firmaron en Tudela (1231) un tratado de prohijamiento (que no llegó a cumplirse), por el que acordaban que aquel de los dos que sobreviviese al otro, ocuparía el reino sin obstáculos.
Durante los últimos años Sancho VII padeció una enfermedad que supuestamente acabaría con su vida y que fue una úlcera varicosa de la pierna, según su biógrafo. A causa de esta larga y dolorosa enfermedad, Sancho estuvo recluido en su castillo de Tudela, por ello el sobrenombre de Sancho «el Encerrado».
Tuvo un hijo, según la llamada Crónica del Príncipe de Viana, que a los 15 años sufrió un accidente mortal, consecuencia de una caída de caballo; así, Sancho se quedó sin hijo legítimo que le sucediese y Navarra sin futuro rey.
El viernes 7 de abril de 1234 falleció Sancho en su castillo tudelano, recibiendo sepultura en la parroquia de San Nicolás de Tudela; aunque dos años después sus restos fueron trasladados a la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles.
A pesar de tener varios hijos ilegítimos, y a pesar de la existencia del pacto de prohijamiento que establecía que Jaime I de Aragón sucedería a Sancho VII, la hermana del monarca difunto, que le representaba oficialmente llevando una cierta regencia durante su enfermedad, retirado en el fortín de Tudela, llamó a su sobrino Teobaldo de Champaña, ostentario de la dignidad condal champañesa, para heredarle y mantener el poder real en la familia. De este modo, Teobaldo I subió al trono en Tudela el 7 de abril de 1234, dando comienzo en el trono navarro a la dinastía de Champaña, finalizando en consecuencia la dinastía Jimena de la que Sancho VII fue su último representante.
Matrimonios[editar]
Sancho estuvo casado dos veces. La identidad de su segunda esposa es disputada. Su primera esposa era Constanza, hija de Raimundo VI de Tolosa, con quien se casó aproximadamente en 1195. Él más tarde la rechazó y se divorció (1200). Su segunda esposa fue, según algunas fuentes, Clemence, hija de Federico I, el Emperador Sacro Romano. Otras fuentes, sin embargo, nombran a una hija de Abu Yaqub II al-Mustansir, emir de Marruecos. Sin embargo, la crónica de Carlos de Viana reconoce no solo a un hijo que falleció con quince años en un accidente, sino que el padre tenía varios bastardos conocidos: Ferdinand, Guillermo y Roderick. La maternidad de estos es desconocida.
Abdelmálik ibn Mustaín Imad al-Dawla (fallecido en 1130) fue el quinto rey de la dinastía hudí de la Taifa de Zaragoza, aunque por un breve periodo de tiempo, entre enero y mayo de 1110.
El sucesor legítimo de al-Musta'in II, a la muerte de su padre el 24 de enero de 1110 en la batalla de Valtierra ante tropas comandadas por la aristocracia aragonesa y navarra, no pudo resistir el acoso a que se veía sometido por almorávides y aragoneses, quiso acceder al trono pero en la capital de la Taifa de Saraqusta el partido almorávide, más integrista, había crecido en importancia y los zaragozanos exigieron a Imad al-Dawla que se abstuviera de establecer acuerdos con los cristianos, condición que Abdelmálik al parecer aceptó, pero incumpliría posteriormente.
A mediados de febrero de ese año el gobernador almorávide de Valencia, llamado Ibn Fátima, partió hacia Saraqusta con idea de tomar posesión de la ciudad, pero los zaragozanos acabaron impidiéndoselo, quizá temerosos de provocar con ello una guerra civil entre los partidarios del rey hudí y los proclives a integrar el reino en el Imperio almorávide. Es entonces cuando se descubrió, según el historiador árabe Ibn Idari, que Imad al-Dawla seguía manteniendo tratos con los reinos cristianos lo que provocó, a pesar de que el rey hudí apeló a la tradición de buenas relaciones con el emperador almorávide Alí ibn Yúsuf, que el nuevo gobernador de Valencia Ibn al-Hach se trasladara a la capital del valle medio del Ebro para ocupar el gobierno de Zaragoza. Esta vez los deseos de la facción proalmorávide se impusieron y el 31 de mayo de 1110 Ibn al-Hach tomaba posesión de la Aljafería. Acababa con ello la dinastía hudí en la taifa independiente de Zaragoza.
Sin embargo Abdelmálik se pertrechó en la inexpugnable fortaleza de Rueda, donde creó un pequeño señorío formado por las plazas que aún dominaba: algunos castillos cercanos a Calatayud y la ciudad de Borja. Inmediatamente estableció contactos con Alfonso I de Aragón para prestarle vasallaje y hostigar con sus fuerzas al nuevo poder almorávide de Zaragoza, situación que el Batallador aceptó. En 1122,1 tras la conquista de Zaragoza por el rey de Aragón (diciembre de 1118), este decidió incorporar Borja, plaza de su súbdito Abdelmálik, a sus dominios directos. La causa no está clara y podría deberse a una crisis en las relaciones entre señor y vasallo o al deseo de la población islámica de esta ciudad, que vería la oportunidad de capitular en una ocasión favorable. La entrega fue pactada y todo indica que debió de garantizar a la población musulmana unas condiciones ventajosas. Se respetaba la potestad jurídica de la mezquita, que podría seguir aplicando la saría, que seguiría siendo aplicada por alaxemis (alguaciles). También se entregaban recíprocamente cautivos y rehenes, e incluso los musulmanes recibían una compensación económica por la entrega de estos. Se ofrecía seguridad a quienes desearan abandonar la ciudad y se prometía no tomar represalias contra los musulmanes que decidieran quedarse en la nueva ciudad cristiana. Ante esto Abdelmálik no debió de oponer oposición alguna. Borja fue entregada en tenencia a Orti Ortiz, a López y a Tizón y en la plaza se edificaría un nuevo castillo.
Abdelmálik se mantuvo como aliado del rey de Aragón en el castillo de Rueda hasta 1130, año en que, a su muerte, le sucedería en los dominios de Rueda de Jalón su descendiente Abu Ya'far Ahmad ibn Hud Saif al-Dawla llamado en las crónicas cristianas Zafadola, que dominó la plaza entre 1130 y 1146.
Áhmad al-Mustaín II (en árabe أبو جعفر أحمد بن يوسف بن هود المستعين بالله, Abū Ŷaʿfar Aḥmad ibn Yūsuf ibn Hūd al-Mustaʿīn bi-Llāh) fue el cuarto rey de la dinastía hudí de la Taifa de Zaragoza (1085-1110).
Durante el reinado de Áhmad al-Mustaín II el avance de los aragoneses Cinca abajo y en las comarcas de Huesca es ya muy importante, y a esto se suma el hecho de que el resto de las taifas, enzarzadas en guerras intestinas y debilitadas tras la conquista de Toledo por el poderoso Alfonso VI de León, no podían prestarle apoyo.
Ante esta situación, al-Mu'támid de Sevilla pidió a los reyes de Badajoz y Granada que se unieran a él para solicitar la intervención de Yúsuf ibn Tasufín, emir de los almorávides, que acudieron en ayuda de las taifas hispanas y consiguieron vencer a la coalición de reinos cristianos, encabezados por Alfonso VI de León y Castilla en 1086 en la batalla de Sagrajas. Esta derrota libró a Zaragoza de la presión de los cristianos por un tiempo: en 1086 la ciudad estaba sitiada por Alfonso VI que tuvo que levantar el cerco para enfrentarse a los almorávides.
En 1090 el imperio almorávide reunificó las taifas como protectorados sometidos al poder central de Marrakech y destituyeron a todos los reyes de taifas excepto a al-Mustaín, que conservó buenas relaciones con los almorávides, gracias a lo cual se mantuvo como reino fronterizo independiente, ya que, al constituir una avanzadilla de al-Ándalus frente a los cristianos, fue el único territorio que evitó la unificación almorávide.
Sin embargo, los cristianos continuaban su avance. En 1089 cayó Monzón, en 1091, Balaguer y en 1096, Huesca tras la batalla de Alcoraz. Para intentar oponerse al reino de Aragón, al-Mustaín debía pagar fuertes parias a su protector, Alfonso VI de Castilla.
Al-Mustaín consiguió mantener un difícil equilibrio político entre dos fuegos, pero en 1110 fue derrotado y muerto en la batalla de Valtierra, cerca de Tudela, frente a Alfonso I el Batallador, que ya había tomado Ejea y Tauste.
Abu Abd Al-lah Muhámmad ibn Sa‘d ibn Muhámmad ibn Áhmad ibn Mardaniš al-Ŷudhami o at-Tuŷibi (en árabe, أبو عبد الله محمد بن سعد بن محمد بن أحمد بن مردنيش الجذامي o التجيبي, Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn Saʿd ibn Muḥammad ibn ’Aḥmad ibn Mardanīš al-Ŷuḏāmī o al-Tuŷībī), conocido como Muhámmad ibn Mardanix o Ibn Mardanís, o Rey Lobo por los cristianos (Peñíscola, 1124 o 112512 – Murcia, 28 de marzo de 11723) fue rey de Murcia de 1147 hasta su muerte.
Líder y militar andalusí que tras el final del dominio almorávide se proclamó emir independiente de Mursiyya y Balansiyya, convirtiéndose en dominador efectivo de toda Xarq al-Ándalus hasta 1172. Figura capital de los Segundos reinos de taifas, se opuso a la invasión de los almohades, los cuales no consiguieron conquistar por completo sus dominios hasta su muerte.
| Muhámmad ibn Mardanís Rey Lobo | ||
|---|---|---|
| Rey de Murcia | ||
Posible representación de Muhámmad ibn Mardanís | ||
| Reinado | ||
| 1147-1172 | ||
| Predecesor | Abeniyad (con capital en Valencia) | |
| Sucesor | Hilal ibn Mardanís (como gobernador de Murcia, dependiente del Imperio almohade) | |
| Información personal | ||
| Nacimiento | 1124 o 1125 Peñíscola | |
| Fallecimiento | 1172 Murcia | |
| Entierro | Castillo de la Asomada | |
| Familia | ||
| Padre | Sa‘d ibn Mardanís | |
| Descendencia | Hilal ibn Mardanís | |
Orígenes y ascenso al poder en Xarq al-Ándalus[editar]
Descendiente de una familia de aristócratas muladíes de origen mozárabe, su apellido podría derivar del apellido hispano-romance "Martínez".4 Otra referencia 5 respecto del origen, apunta al hidrónimo "Merdanix". Pasó a la historia como uno de los hombres más polémicos de su tiempo.
Su padre, Sa‘d ibn Mardanix, fue gobernador de Fraga con los almorávides y luchó contra Alfonso I de Aragón en 1134. Uno de sus tíos, Abd Al-lah ibn Muhámmad, fue lugarteniente de Abd Al-lah ibn Iyad, militar que a las órdenes de Zafadola tomó el control de Murcia y Valencia en la revuelta contra los almorávides de 1144, que supuso la desintegración de su imperio en la península. Al morir Ibn Muhámmad en la batalla de al-Luŷŷ en 1146, su sobrino, Ibn Mardanís, ocupó su lugar como lugarteniente.
Tras la muerte de Ibn Iyad luchando contra los Banu Yumayl en agosto de 1147 (y la previa de Zafadola en al-Luŷŷ), Muhammad ibn Mardanīš se hizo con el poder en Murcia y Valencia. Sin embargo, en un primer momento Abd Al-lah al-Thaghri le va a disputar el control de Murcia, imponiéndose momentáneamente por lo que Ibn Mardanís se retiró a Valencia, cuya población le proclamó emir.
Emparentó por matrimonio con Ibrahim ibn Hamushk de Jaén que le cedió el distrito de la sierra de Segura.
Ibn Mardanix recuperó el control de todo Xarq al-Ándalus y lo mantendrá gracias a tropas mercenarias que contrataba en Barcelona, Castilla y Aragón; firmando tratados con la República de Pisa y la República de Génova. De hecho, la tradición dice que administró Almería en nombre de Alfonso VII de León después de 1147, tras la toma momentánea de la ciudad por los cristianos.
En aquel momento dejó el gobierno de Valencia a su hermano, Yúsuf ibn Mardanix, y estableció su capital en Murcia.
Mardanís contra los almohades[editar]
Con el apoyo de su suegro Ibrahim ibn Hamushk de Jaén, Mardanís extendió sus dominios a Jaén (1159), Baza y Guadix, conquistó Écija y Carmona (1158-1160), amenazó Córdoba y puso cerco a Sevilla, causando estragos al nuevo imperio africano que quería unificar la península desde el oeste: el Imperio almohade.6 Tras la conquista de Jaén, el suegro de Ibn Mardanís quedó a cargo de su gobierno, así como de los de Baza y Úbeda.6 En el 1160, mientras cercaban Córdoba, Ibn Mardanís y su suegro lograron matar al alcaide almohade de la plaza.6 La reacción almohade, sin embargo, les hizo perder Carmona en el 1161.7
Ibn Hamushk logró incluso apoderarse brevemente de Granada, aunque por poco tiempo (de enero a julio de 1162), merced a la colaboración de la población judía, harta del gobierno almohade.8 Ibn Mardanix y su suegro continuaron hostigando la región de Córdoba teniendo como base Andújar.9
Alianzas con los cristianos[editar]
Ibn Mardanís, llamado Rey Lobo por los cristianos, no dudó en contratar el servicio de mercenarios de este credo y en pagar tributos (parias) a Ramón Berenguer IV y a su hijo Alfonso II de Aragón para poder expandir sus dominios en al-Ándalus a costa de los almohades y contar con periodos de paz en el flanco norte de sus reinos.
A pesar de ello, centrado en sus campañas en el sur, no pudo impedir en un primer momento que durante su reinado, Ramón Berenguer IV tomara Tortosa (1148), Lérida (1149) y Fraga (1149).10
Más adelante entre 1165 y 1168, en pago a la ayuda militar proporcionada contra los almohades, Ibn Mardanīš cedió el antiguo territorio de los Banū Razīn (Albarracín) al Señor de Estella, Pedro Ruiz de Azagra. Este territorio se convertirá en el Señorío de Albarracín, pasando a ser un territorio soberano enclavado entre el Reino de Aragón y el Reino de Castilla en manos de un vasallo del Reino de Navarra.
Política económica[editar]
Durante el emirato del Rey Lobo, la ciudad de Murcia lograría un esplendor inmenso,11 tanto que su moneda se convirtió en referente en Europa, los morabetinos lupinos.
La prosperidad de la ciudad se basó en la agricultura, potenciando el aprovechamiento del curso del río Segura a través de la compleja red hidrológica (acequias, azudes, norias, acueductos) que ya funcionaba desde hacía siglos en la zona.
La artesanía también consiguió un gran desarrollo y prestigio, tanto que la cerámica murciana comenzó a exportarse a las repúblicas italianas. A lo que habría que añadir las numerosas construcciones palaciales o militares que se levantaron como símbolo de su poder estatal, como el palacio del Castillejo de Monteagudo así como el palacio de Al-Dar al-Sugra (sobre el que se levantó a partir de 1228 el Alcázar Seguir).12 También son de la época de Mardanís los restos del oratorio y panteón real del Alcázar Nasir de la ciudad.
Para defender su capital de los ataques almohades, mandó perfeccionar y ampliar la muralla que acabó defendiendo la ciudad durante toda la Edad Media y parte de la Moderna.13
Decadencia de su reino: conquista almohade[editar]
A consecuencia de intentar tomar Córdoba, en 1165 se pone en marcha en Sevilla, con dirección a Murcia, un formidable ejército almohade venido de allende el Estrecho y reforzado en la Península.14 Los almohades vencieron a las huestes de Ibn Mardanís en el castillo de Luque y el 8 de septiembre le arrebataron Andújar.14 Tras talar las tierras de Galera, Caravaca, Baza y la comarca de la sierra de Segura, tomaron Cúllar y Vélez-Rubio.9
Unos días después, el Rey Lobo y su ejército sufrieron una aplastante derrota en el lugar donde el valle del Guadalentín se une a la vega murciana.9 Las inexpugnables murallas de la ciudad de Murcia protegieron al emir, a los restos de su ejército y a la población civil, pero la rica huerta y las suntuosas mansiones de recreo de los nobles murcianos quedaron a merced de los invasores, que destruyeron y saquearon cuanto quisieron.15 La residencia de Ibn Mardanís fue asolada.16 Este constituyó el primer serio revés de Ibn Mardanís durante su reinado. No dejó por ello de hostigar Córdoba y en el 1168, de correr la comarca de Ronda.16
En junio de 1169, su suegro y aliado Ibn Hamushk adoptó las doctrinas almohades por lo que va a comenzar a colaborar con ellos en la conquista de la zona levantina o Xarq al-Ándalus, traicionando a su yerno.17 Esto motivó nuevas campañas de los murcianos y sus aliados para anexionarse los territorios de aquel, que tenían especial importancia económica y estratégica.17
El ejército almohade habría de volver en marzo de 1171.18 Logró apoderarse de Quesada antes de volver ante Murcia.18 Tampoco esta vez el asedio de la capital daría resultado, pero buena parte de las demás poblaciones, una a una, fueron pasándose al bando almohade, manifestando que adoptaban su doctrina y expulsando a militares y civiles cristianos.18 A mediados de año, se rebelaron Lorca, Elche y Baza.18 También lo hizo Almería, que se pasó a los almohades acaudillada por un primo y cuñado del propio Ibn Mardanís.19 Alcira se rebeló también en junio y no pudo ser recuperada.20 Entre finales del 1171 y principios del 1172, Ibn Mardanís perdió a sus últimos aliados: se alzaron contra él Valencia, Játiva, Segorbe.21 Desesperado, se aprestaba a pactar con los almohades cuando falleció el 28 de marzo de 1172.213 Su hijo Hilal (por consejo paterno) se apresuró a declararse vasallo de los almohades y partidarios de su credo, manteniéndose como gobernador de la ciudad.
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