SIGLO XIV DE ESPAÑA - PERSONAJES
Gómez Manrique fue un eclesiástico castellano, obispo de Tui (1348-1351), arzobispo de Santiago de Compostela (1351-1362) y arzobispo de Toledo (1362-1375), primado de España.1
Familia[editar]
Era hijo de Pedro Rodríguez Manrique de Lara, IV señor de Amusco, y de Teresa de Sotomayor y hermano de Garci Fernández Manrique de Lara, V señor de Amusco.1
Su madre casó en segundas nupcias con Garcilaso I de la Vega, canciller del rey Alfonso XI de Castilla.2 De este segundo matrimonio nacería su medio-hermana Elvira Lasso de La Vega, casada con Rui González de Castañeda,2 señor de Las Hormazas.
Tuvo una hija natural, Teresa Manrique, que se casó alrededor de 1366 con Men Rodríguez de Biedma,3 I señor de Santiesteban del Puerto. Fueron los fundadores del monasterio de la Misericordia en Frómista.4
Arzobispo de Toledo[editar]
En 1369, al poco de la muerte de Pedro I y tras un durísimo cerco, el arzobispo Gómez Manrique y los nobles de Toledo entregan la ciudad a Enrique II (a cambio de que se restituyan todas las posesiones que antaño fueron de ella, como Puebla de Alcocer). Un decreto real confisca los bienes de los judíos de Toledo y les aumenta los tributos.
El 23 de junio de 1369 Gómez Manrique consigue que el rey Enrique II done la ciudad de Talavera de la Reina con todas sus aldeas al arzobispado de Toledo, a cambio de la villa de Alcázar.
Guillén I de Monteverde fue obispo de Oviedo desde el año 1388 hasta 1412 y era de nacionalidad francesa. Previamente fue maestro del antipapa Clemente VII. Terminó la capilla mayor de la Catedral de Oviedo que había comenzado su predecesor Gutierre I y fue enterrado en ella.
Durante su obispado, el rey Enrique III de Castilla llegó a Oviedo para someter a don Alfonso ―que ya no era conde de Gijón, sino de la leonesa Valencia de Don Juan―, que en 1394 se había alzado en armas contra él en Gijón.
En 1395, el rey Enrique III tuvo que volver para someter a Juana Manuel de Villena ―esposa de Enrique II (conde de Trastámara) ― que también se había rebelado contra él. El prelado Guillén I fue notable en todos los aspectos, tanto eclesiales como jurídicos y de gobierno de la iglesia de Asturias.
Martín Jiménez de Argote (m. finales de 1362), conocido también como Martín Ximénez de Argote, fue un prelado castellano que llegó a ser obispo de Córdoba entre 1350 y 1362, durante el reinado de Pedro I de Castilla y los pontificados de Clemente VI, Inocencio VI y Urbano V.
Orígenes familiares[editar]
Algunos autores señalaron, basándose en la obra de José Pellicer, que fue hijo de Juan Martínez de Argote y de Mayor Fernández de Témez, y el propio obispo Martín Jiménez declaró en un documento que era sobrino de su predecesor en la sede cordobesa, Fernando Núñez de Cabrera.2
Biografía[editar]
Se desconoce su fecha de nacimiento. Algunos autores afirmaron que antes de ser obispo de Córdoba fue canónigo, tesorero y chantre de la catedral de Córdoba, aunque Iluminado Sanz Sancho señaló en 2002, basándose en lo expuesto por otros, que había sido arcediano de Campos en la diócesis de Palencia, y que probablemente éste prelado fue un «acaparador de beneficios o más posiblemente que hubiera permutado la chantría (de Córdoba) por el arcedianato (de Campos)»,3 y también apuntó la posibilidad de que hubiera alcanzado algún grado universitario, aunque se desconoce en qué especialidad.4
Según algunos autores fue elegido obispo de Córdoba por el cabildo catedralicio de dicha ciudad, y basan dicha suposición en el corto periodo de tiempo que transcurrió entre la muerte de su predecesor, que falleció el 15 de febrero de 1350, y el momento en que Martín Jiménez de Argote fue elegido obispo de Córdoba, que fue el 21 de mayo de 1350, y el nuevo titular de la sede cordobesa prestó obediencia en Tarragona al arzobispo de Toledo, Gil Álvarez de Albornoz, el 4 de julio de 1350.3
Al convertirse en obispo de Córdoba uno de sus colaboradores fue el vicario general Martín Fernández,5 y el nuevo obispo saldó las deudas de su tío y predecesor en la sede cordobesa, posiblemente valiéndose, como afirmó Sanz Sancho, de los servicios del prestamista hebreo Zag Aben Hamías, al que el 7 de febrero de 1356, en el Real sobre Palenzuela,4a el obispo Martín Jiménez le entregó, vitaliciamente y en nombre de la Iglesia de Córdoba, todo el diezmo que los judíos cordobeses entregaban a la misma.4
En el aspecto administrativo de su actuación como obispo de Córdoba, conviene señalar que intentó recaudar las rentas arrendadas oponiéndose a los arrendadores que intentaban evitar hacer frente al pago apoyándose en el crecimiento que la jurisdicción del concejo de Córdoba estaba experimentando, y que aspiraba a tomar parte en todo tipo de contratos.4 Y el 25 de marzo de 1351, en Córdoba, alcanzó un acuerdo con Egidio Boccanegra, almirante mayor de la mar y señor de Palma del Río, sobre el diezmo del almojarifazgo que dicho municipio debería abonar a la Iglesia de Córdoba, y el almirante y sus herederos se comprometieron a entregar a esta 300 maravedís anuales, que fue la cantidad en la que se estimó ese tributo en aquel momento.4b
En 1352 consiguió que el rey ordenara a su despensero mayor, Gómez Pérez,4cy también al de la reina, Lope Sánchez, que no exigieran a la Iglesia de Córdoba4 ni a su deán y cabildo catedralicio6 el pago de ningún yantar, ya que ésta no poseía ningún señorío jurisdiccional ni vasallos,4 aunque en 1357 el rey se vio obligado a ordenar a sus despenseros que devolvieran a la Iglesia de Córdoba las prendas que habían tomado en concepto de yantares, reiterando al mismo tiempo que aquella no poseía vasallos desde que la villa de Lucena dejó de pertenecerle, y en 1360 el mismo monarca ordenó a Aparicio Rodríguez, que era el jurado de Córdoba, que no reclamara ningún yantar a la Iglesia cordobesa, a pesar de las cartas que anteriormente le había dirigido ordenándole lo contrario.7
A principios de junio de 1358 los nobles cordobeses Pedro Ponce de Cabrera y Fernando Alfonso de Gahete fueron decapitados públicamente en la desaparecida Plaza del Salvador de Córdoba,8 e Iluminado Sanz Sancho señaló que las relaciones entre el obispo Martín Jiménez de Argote y el rey Pedro I de Castilla debieron «ser tensas» debido al parentesco que unía al prelado con Pedro Ponce de Cabrera.5
Se desconoce su fecha exacta de defunción, aunque Sanz Sancho, basándose en otros autores, señaló que debió morir poco antes del 14 de diciembre de 1362, pues hay constancia de que en esa fecha la diócesis de Córdoba se encontraba ya en periodo de sede vacante.5
Sepultura[editar]
Fue sepultado en la capilla de San Ildefonso de la Mezquita-catedral de Córdoba, situada en el muro sur o quibla del templo,9 y conocida también como capilla de los obispos,9 ya que en ella fueron sepultados este prelado y su tío y predecesor Fernando Núñez de Cabrera, que murió en 1350,2 así como el noble cordobés Pedro Ponce de Cabrera,10 pariente de los obispos anteriores2 y señor de la Casa de Cabrera de Córdoba y de la Torre de Arias Cabrera, aunque fue ejecutado en Córdoba en 1358 por orden de Pedro I de Castilla.10
Sin embargo, de la capilla de San Ildefonso únicamente se conservan en la actualidad las lápidas sepulcrales de los dos obispos mencionados anteriormente y la del deán Lope de Sandoval, que está situada delante de la puerta de la capilla y ante el lugar donde estuvo el altar.9 Y de dicha capilla también procede posiblemente un relieve en piedra realizado hacia 1507 y que representa la Imposición de la casulla a San Ildefonso, que se expone actualmente en el museo de San Clemente de la catedral.
Juan Sánchez, también conocido como Juan IV (¿? - ¿?) fue obispo de Oviedo desde el año 1343 hasta 1345. Al parecer era de Castropol y consiguió para sus paisanos que no pagasen «foros ni otros tributos», que hoy podrían llamarse peajes, en la barquería de Navia.
Juan Lucero (obispo)
Juan Lucero (f. Salamanca, 1362) fue un religioso español.
Fue hijo de María Lucero.1 Designado como obispo de Salamanca en noviembre de 1339,2 acompañó a Alfonso XI de Castilla en el Sitio de Algeciras en 1342, y junto con los obispos de Badajoz y de Zamora, consagró la mezquita de Algeciras a Santa María de la Palma.1 Tres años más tarde, en 1345, redactó los primeros estatutos de la catedral de Salamanca.
Con la dignidad de obispo de Salamanca, ofició en la primavera de 1354 en la iglesia de San Martín de Cuéllar (Segovia) el matrimonio real entre Pedro I de Castilla y Juana de Castro, cuando todavía vivía su primera mujer Blanca de Borbón, lo que le costó persecución del legado papal.1 Gobernó la diócesis de Salamanca hasta el 18 de junio de 1361, que fue designado para ocupar la silla episcopal de Segovia.2 En su corto mandato como obispo de Segovia, confirmó la fiesta de la Purísima Concepción en la catedral de Segovia.2
Falleció en Salamanca en 1362, y fue enterrado en la capilla de Santa Bárbara, que él mismo había fundado en el claustro de la Catedral Vieja de Salamanca, en cuyo centro se conserva su sepulcro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario