El yacimiento de las termas romanas de Alameda (provincia de Málaga) está formado por una serie de estructuras, algunas de ellas bastante complejas, que se han podido documentar gracias a las distintas actividades arqueológicas realizadas. La entidad y variedad de los restos, registrados en una amplia secuencia cronológica, que se inicia en época calcolítica hasta el período romano, documentado este último desde el siglo I al IV, ha permitido estudiar la ocupación de esta zona dentro de la comarca de Antequera.
Descripción[editar]
El yacimiento se compone grosso modo de dos grandes fases. Por un lado un sector se adscribe al período calcolítico y por otro lado tiene una fase romana bastante más desarrollada que la anterior. De la Edad del Cobre se conservan una serie de fosos (hasta una treintena) excavados en la roca, con una tipología variada: en pozo, tipo silo o con corredor. También se han observado, conectando algunos de estos fosos, una serie de canales de reducidas dimensiones. En un principio esta zona se interpretó como necrópolis, pero los estudios actuales tienden a desarrollar una línea diferente; teniendo en cuenta la tipología y los restos hallados en su interior es más probable que se trate de silos. En cambio, sí se ha podido determinar el uso prolongado de estas estructuras, llegando incluso hasta época postmedieval.
La fase romana de este yacimiento se considera como parte de una mansio, posiblemente Vrgapa, citada por el Anónimo de Rávena en la vía Malaca-Hispalis entre Antigaria y Osipon. En la terraza superior se detectan unas instalaciones termales, mientras que la inferior se caracteriza por un conjunto de edificios públicos. Sin embargo recientes excavaciones han venido a completar este panorama con la presencia de una zona industrial donde predominan las piletas.
El complejo termal se delimita mediante muros construidos con sillares. Se define el recinto por tener planta rectangular, pavimentos de opus signinum y muros medianeros realizados mediante opus incertum, algunos con revestimiento de opus signinum. De este edificio, considerado público por su entidad, se conservan diversas estancias absidadas y también varios hypocausta con sus característicos pilares de ladrillos. En general se puede distinguir todavía parte de las salas principales como el frigidarium y el caldarium.
Como ejemplo del resto de la arquitectura pública documentada en este yacimiento se ha localizado una plataforma absidada realizada a base de sillares y que cuenta con varios pilares de opus caementicium, algunos de ellos enlucidos. La singularidad de esta estructura dificulta su interpretación pero por sus características no hay duda de su entidad.
El sector público descrito se consolida a lo largo de los dos primeros siglos de nuestra era, para posteriormente pasar a manos privadas con la aparición de una zona industrial. El máximo exponente de esta área productiva son las piletas que se han podido documentar; realizadas mediante opus caementicium, algunas tienen forma cuadrangular, mientras que otras son más irregulares. Futuros estudios podrán concretar cuál es la actividad que se desarrollaba en estas instalaciones porque actualmente la información es bastante parcial, dado que los resultados de las excavaciones más antiguas, de la década de los ochenta del siglo pasado, son difíciles de interpretar.
Con el objeto de poner en valor el yacimiento arqueológico mediante la construcción de un centro de interpretación, se han realizado sondeos en una de las parcelas donde se han descubierto enterramientos en fosa de difícil adscripción cronológica.
Capital de la Lusitania romana, enclavada en lo que actualmente es la ciudad de Mérida (Badajoz), formó parte de la Hispania de César Augusto.
El planeamiento urbanístico de Augusta Emerita fue concebido con un plan hipodámico, que facilitaría la distribución de las calles en ángulo recto, confiriéndola una estructura urbana cuasi perfecta.
En la antigua Augusta Emerita existían 19 balnearios, aunque no se poseen planos pormenorizados, lo que impide detallar cómo eran los edificios. Además, los balnearios totalmente excavados son pocos, lo cual nos impide tener una visión amplia de los mismos. De lo que se desprende, que no podemos establecer su tipología ni la evolución del balneario doméstico.
Cronología[editar]
Siglo I d.C.
Comenzaremos diciendo, que a continuación se describirá uno de los pocos edificios termales de esta época.
En las excavaciones realizadas en el interior de la iglesia de Santa Eulalia, se descubrió parte de una casa romana con vestigios de lo que pudo ser un balneario.
El balneario constaba de de una bañera en rectángulo, con un saliente en forma de lóbulo en la parte oriental.
Siglo I (final) - Siglo II (comienzo)
De este momento data el balneario de la calle J.Lennon, del cual se preserva parte de la zona caliente, con un caldarium de 15 m2 y parte del tepidarium.
Existe una natatio de 12 m de largo y una superficie total de 45,468 m2, rodeada por un pórtico en sus lados NO y SE.
Esta zona termal era parte de una domus cuya estructura no estaba definida, lo cual impide determinar en que área de la casa se encontraba el balneario.
En el siglo III el edificio fue derruido.
Siglo II
Tenemos los balnearios de la Alcazaba y de la calle Sagasta, formando parte de una domus.
Siglo III
Hay testimonio de un pequeño balneario privado, cerca de la llamada Casa del Anfiteatro o Torre del Agua; no obstante, no está clara la relación entre ambos.
El balneario tiene una orientación diferente con el proyecto arquitectónico de la casa, a pesar de que en apariencia tenía muros compartidos.Hay evidencia del derribo del límite de la domus para construir el balneario, en un lugar cercano al del acceso principal. Es factible que esta edificación forme parte de otra domus, posiblemente ubicada donde hoy en día existe un bloque de viviendas (esto, cronológicamente hablando, sería coetáneo al balneario), hecho posterior al abandono de la edificación formada por la Casa del Anfiteatro.
La conformación del balneario es bastante sencilla, algo usual en cualquier balneario privado urbano, habiéndose usado para la construcción del hipocausto unas suspensurae con arcos de unos 6o cm de altura. Se utilizaba el arco como soporte del suelo, lo que se acredita a través de la tipología de las suspensurae.
Otro balneario se halla en la calle Reyes Huertas, ubicado fuera del centro de la ciudad (zona industrial), correspondiendo a una edificación termal cuyo carácter es difícil de catalogar.
La Casa del Mitreo es también un ejemplo termal, formando parte de una villa suburbana. Hay discrepancias sobre la relación del balneario con la villa, debido a que sus orientaciones son distintas, aunque por otra parte no se poseen indicadores que lo vinculen con otra. Apostillar que, se documentan unas suspensurae formadas por arcos de ladrillo.
Siglo IV
En el barrio de la Morería se han realizado prospecciones que acreditan el termalismo emeritense, aportando datos significativos al trazado urbanístico de la ciudad.
En una cuadrícula extensa se han excavado tres insulae completas y otras tantas parciales donde aparecen trece viviendas, habiéndose encontrado en cuatro de ellas sus balnearios. Uno de estos tiene una planta distinta a las documentadas en otros lugares de la ciudad, consistente en una zona cálida con estructura ligeramente trapezoidal, apareciendo internamente dos ábsides simétricos y una bañera triobulada decorada con pinturas.
Todavía, estar por descubrir el emplazamiento de las termas monumentales de Augusta Emerita, aunque con la firme convicción de que se encuentran en las proximidades del foro.
Durante mucho tiempo se creyó que la majestuosa edificación termal se situaba en la calle de Baños, porque aquí se venía ubicando la Casa de los Caños del Agua, hecho que fue refutado al realizar las excavaciones del terreno.
Junto al Museo Nacional de de Arte Romano se vislumbró una edificación que pudiera ser de carácter termal, identificando alguno de los espacios sobre hipocausto, datando el hallazgo entre los siglos III y V.
En definitiva, podemos concluir que no se han encontrado los vestigios suficientes que nos permitan sistematizar una tipología de balneario privado (del público nada conocemos), lo cual no es óbice para seguir trabajando en esta cuestión que nos permita llegar a unas conclusiones más satisfactorias.
Las termas romanas de Caesaraugusta se construyeron en la Colonia Caesar Augusta, en la provincia Hispania Citerior Tarraconensis perteneciente al Imperio romano, actualmente denominada Zaragoza, siendo capital de la comunidad autónoma de Aragón, (España).
Historia y conservación[editar]
Las termas públicas fueron construidas en el siglo I d. C., en la época del inicio de la dinastía Julio-Claudia (con Calígula o Claudio), y se utilizaron hasta el siglo IV de nuestra Era, y se han conservado restos de las letrinas públicas y de una piscina al aire libre que se construyó posteriormente en el mismo lugar.
Los restos más notorios son los de la natatio, que presenta columnatas a sus costados. Estaba revestida con placas de mármol en suelo y paredes, y decorada con motivos florales. Todo ello en el estilo de la época final julioclaudia. El frigidarium se cerró en sus lados mediante formas absidiales.
No es este el único resto de instalaciones termales de Caesaraugusta del que quedan testimonios, pues se han descubierto canales de desagüe pertenecientes a instalaciones privadas termales en la calle Prudencio y restos de un caldarium y un frigidarium de una villa suburbana situada en la actual plaza del Pilar.
Las termas romanas de Carthago Nova (Cartagena, Murcia) datan de inicios del siglo I d. C, y fueron utilizadas hasta el V, incluso VII d. C. Se encuentran a unos 150 metros del foro romano. Estaban prácticamente en una de las calles principales de la ciudad. Las primeras excavaciones se realizaron en 1968 entre la Plaza de los Tres Reyes, la calle Honda y la calle Jara.

Origen[editar]
Las termas romanas empezaron a popularizarse en el siglo I d. C., aunque ya desde el siglo IV a.C. los griegos adoptaron estancias de baños públicos donde podían recibir masajes con aceites o darse baños en piscinas a diferentes temperaturas.
Las habitaciones más importantes solían ser:
- Palestra. Patio donde se realizaba ejercicio.
- Apodyterium. Lo que sería el vestuario.
- Natatio. Piscina, ubicada generalmente al aire libre.
- Frigidarium. Sala de agua fría.
- Tepidarium. Sala de agua templada.
- Caldarium. Sala de agua caliente.
- Laconicum o sudatio. Sauna.
Yacimiento[editar]
El yacimiento se encuentra en la calle Arco de la Caridad 8, 10 y 12 de Cartagena. Las termas se situarían entre la curia y la sede de los Augustales2 y su extensión sería de unos 1.200 m2.
La cronología podría dividirse en cuatro etapas: la fundación y construcción del edificio (fase I, siglo I d. C.), remodelación de la sala fría, añadiendo mármoles (fase II, siglo II d. C.), y último periodo de uso (fases III y IV).3
Tras la retirada de restos más modernos (muralla de Lorenzo Possi, de los siglos XVII-XVIII) se encontraron los restos romanos. La excavación, que comenzó en 1968, se ha organizado en sectores A y B, y su vez en varios espacios. Las estancias tienen diferentes pavimentos y diferentes remodelaciones de éstos, así como también se ha llegado a la conclusión de que hubo cambios en los edificios porque hay mucho material reutilizado encontrado en las inmediaciones del foro y las termas.1
En 1972 el Museo Arqueológico Municipal de Cartagena llevó a cabo nuevas excavaciones, que permitió interpretar mejor los restos encontrados.
Las habitaciones que se han podido identificar en las termas de Carthago Nova son, de norte a sur:
- El frigidarium, pavimentado con losas de mármol blanco con vetas rojas, y cuya piscina está pavimentada de igual forma.
- El caldarium o tepidarium.
- La suspensura, con columnas de ladrillo y arenisca.
Otras estancias son el praefurnium, al este del caldarium; otra sala, contigua al frigidarium, que pudo ser usada como sudatio o laconicum.
A mediados del siglo III d. C. pudo haber un incendio que provocara su posterior abandono progresivo.4 Desde entonces, y hasta el siglo VII fue más bien y lugar de obtención de materiales para su reutilización.
Antes de la construcción de la muralla del siglo XVII, hubo una ocupación medieval, que se deduce de unas monedas encontradas de entre los años 1258 y 1265.
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