domingo, 5 de enero de 2020

HISTORIA DE ESPAÑA

HISTORIA ANTIGUA - SIGLO I

Se denomina cueva de Hércules a unos espacios subterráneos abovedados de época romana situados en la ciudad de Toledo (España), que se localizan fundamentalmente en el número 2 y en el número 3 del callejón de San Ginés, bajo un inmueble que ocupa el solar de la que fue iglesia de San Ginés hasta 1841.

Cueva de Hércules - 01.jpg


Historia[editar]

Este espacio, que se utilizó en época romana como depósito de abastecimiento hidráulico, se encuentra en la esquina este del patio actual y se realizó en dos fases constructivas en el periodo romano. Está cubierto con bóveda de cañón, realizada en sillarejo.
Del primitivo depósito, de forma rectangular, construido casi con total seguridad en época altoimperial (probablemente hacia la 2.ª mitad del siglo I) y que presentaba el aspecto de un gran tanque a cielo abierto con un rebosadero en el borde, se conserva la primera mitad del muro, que da al callejón de San Ginés, realizada en opus caementicium y revestido de opus signinum.
La estructura fue profundamente alterada con la construcción de una arcada de tres arcos de sillares, en el lado suroeste, que divide la primitiva nave en dos (de la que se duda si pertenece a la primera o a la segunda fase constructiva) y que actualmente la separa de la otra mitad del depósito, la perteneciente al n.º 2 de la calle de San Ginés.
La segunda mitad del muro nordeste que da a la calle, es la realizada en la segunda fase romana; se construyó un paramento, en opus quadratum de siete hiladas de sillares de variado tamaño, que se adosa al muro lateral nordeste de la estructura hidráulica de la primera fase, y que va a ir aumentando progresivamente su tamaño del noroeste al sureste creando una nueva línea de orientación al muro, que será la que genere la planta trapecial que tendrá la nave. En este espacio, se observan a lo largo de toda la superficie diversas interfacies de ruptura.
En época visigoda es muy probable que existiera una iglesia visigoda.
En el periodo islámico, se desarrollan construcciones, probablemente una mezquita, en cuyos muros se van a ir empotrando restos de relieves visigodos, esta mezquita seguiría una estructura similar a otras de la ciudad, siendo un pequeño oratorio con planta prácticamente cuadrada, cuatro columnas interiores y nueve bóvedas o cúpulas.
Las primeras referencias a este inmueble como iglesia de San Ginés proceden de 1148. A finales de esta época bajomedieval, o comienzos de la edad moderna, se realizan una serie de intervenciones constructivas y reformas en esta iglesia, como la creación de cinco capillas particulares.
El edificio se va deteriorando, durante un prolongado período de la época moderna. Abandonada y cerrada al público durante el siglo XVIII, la iglesia es demolida en 1841; conservándose de ésta parcialmente el muro de la entrada, donde aparecen empotrados varios relieves visigodos, y en el interior restos de la sacristía. El solar fue puesto a la venta y se parceló entre varios vecinos, afectando esta parcelación también a las bóvedas romanas sobre las que se levantan viviendas.

La leyenda[editar]

Según la leyenda, Hércules edificó un palacio encantado cerca de Toledo, construido con jade y mármol, y ocultó en su interior las desgracias que amenazaban a España. Puso un candado en la puerta y ordenó que cada nuevo rey añadiera uno, ya que las amenazas se cumplirían el día en que uno de ellos fuera curioso y entrara. Según la leyenda, Don Rodrigo fue ese rey, y del palacio solo queda la actual cueva que ocultaría maravillosos tesoros, entre ellos la famosa Mesa de Salomón.
En los últimos años, buscadores de tesoros investigan por las cuevas y subterráneos de Toledo, dando por hecho que el verdadero tesoro de los reyes visigodos nunca fue encontrado ni abandonó la capital.

Últimas investigaciones[editar]

Pese a que es cierto que fue a esa ubicación donde descendieron los bragados enviados por el Cardenal Silíceo que más tarde morirían, estudios más rigurosos basados en antiguos escritos no ubican las cuevas de Hércules dentro de Toledo, sino que sitúan allí la entrada (que se encuentra desaparecida), mientras que las cuevas se encontrarían en las afueras de la ciudad.
La tradición popular cuenta que, durante la Guerra Civil, muchas personas huyeron a través de esas cuevas desde Toledo, saliendo a través de una bóveda hundida cerca de la vecina población de Mocejón.
Allí, existen unas enigmáticas cuevas construidas por el hombre y datadas en el 4000 a. C. a las que se accede a través de la bóveda derruida, desde la que se llega a una planta tan grande como la Catedral de Toledo, laberíntica, con salas de reunión, mesas donde se supone han realizado sacrificios, etc. Desde esta planta se pasa a otras salas y a otras galerías que se orientan hacia Toledo, pero que 100 metros más adelante se encuentran cegadas por el paso de los años.
Lamentablemente, las cuevas se encuentran en una finca privada y en un estado de conservación deplorable y peligrosísimo (en todo ese cerro se observan hundimientos y accesos adicionales a galerías cegadas). Esto, especialmente que no se trate de patrimonio nacional, ha impedido realizar una investigación oficial.








El foro colonial fue el primero y más importante de los foros que tuvo la ciudad romana de Corduba, actual Córdoba (España). Gracias a excavaciones llegadas a cabo a finales del siglo XX se sabe que sus aproximadamente 7000 m2 se extendían por las actuales calles Cruz Conde, Ramírez de Arellano, Historiador Díaz del Moral, Góngora y Braulio Laportilla.1

Cronología[editar]

El foro aparece mencionado en las fuentes desde la fundación de la ciudad, y estuvo en funcionamiento hasta, al menos, la primera mitad del siglo IV.
Su construcción se realizó en dos fases de datación inexacta, si bien dentro del periodo republicano.2​ Tras la destrucción de la ciudad por las tropas de Julio César debió sufrir grandes daños, que serían reparados ya en época del emperador César Augusto.2

Descripción[editar]

El foro, como es tradicional en el esquema romano, se situaba en la confluencia de los cardo y decumano mayores. Estuvo porticado, con columnas sobre sillares de piedra caliza y enlosado del mismo material y una fuente, estos dos últimos de época augustea.
Poco se conoce de los edificios del foro, salvo los restos hallados de un edificio absidiado. Samuel de los Santos referenció unas termas, mientras que posiblemente hubiera un templo donde hoy se sitúa la iglesia de San Miguel, una basílica y otros edificios públicos, puesto que en esta lugar tenía lugar la administración de la ciudad.
Los materiales de construcción fueron caliza y arenisca de origen local, y entre la decoración se incluían gran número de estatuas donadas por ciudadanos destacados. Algunos restos encontrados nos hablan de estatuas de tamaño colosal.









El foro romano de Caesaraugusta fue un complejo de la época romana construido en la Colonia Caesar Augusta, en la provincia Hispania Citerior Tarraconensis perteneciente al Imperio romano, actualmente denominada Zaragoza, siendo capital de la comunidad autónoma de Aragón, (España).


Ubicación[editar]

El foro estaba situado en las postrimerías del puerto fluvial (aunque lo habitual era situarlo en las vías principales de las ciudades), principalmente por su papel dinamizador de la economía constituyendo el punto neurálgico de la vida social, religiosa, civil, política y económica de Caesaraugusta.

Historia y funcionalidad[editar]

Empezó a construirse en el siglo I d. C., bajo el mandato del emperador Augusto y se fue ampliando bajo el mandato de Tiberio.
Los foros romanos se distribuían a partir de un gran espacio abierto, pavimentados con grandes losas y rodeados de uno o varios pórticos circundantes, en torno a los cuales se ubicaban los edificios más importantes: la Curia (edificio de carácter político), la Basílica (carácter jurídico y administrativo) y el Templo (carácter religioso). Junto a ellos estaban las tabernas, locales dedicados a usos comerciales, y otros edificios relacionados con la administración.

Conservación y exhibición[editar]

Se conservan de la época fundacional (siglo I a. C.) del emperador Augusto un mercado, una cloaca y tuberías de agua potable y de la época de su sucesor Tiberio se conservan restos del espléndido foro urbano, una cloaca, canales y algunas cimentaciones.
El museo del foro está ubicado bajo el subsuelo de la Plaza de la Seo y el acceso se realiza a través de un prisma de placas de ónice iraní, y ofrece al visitante una muestra de la vida cotidiana de la ciudad durante el siglo I d.C., poco después de su fundación.








El templo romano de Córdoba está ubicado en la ciudad homónima, en España, y fue descubierto en los años 1950 durante la ampliación del ayuntamiento.1​ Se encuentra situado en el ángulo formado por las calles Claudio Marcelo y Capitulares. No es el único templo que tuvo la ciudad, pero sí fue posiblemente el más importante de todos, así como el único conocido por excavación arqueológica. Es un templo pseudoperípterohexástilo y de orden corintio de 32 metros de largo por 16 de ancho.
El 29 de mayo de 2007 el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía declara el conjunto Bien de Interés Cultural.

Templo romano - Córdoba (España).jpg

Historia[editar]

Su construcción se comenzó durante el reinado del emperador Claudio (41-54) y se terminó unos cuarenta años después, durante el reinado del emperador Domiciano (81-96), momento en el que se le dota de agua.2​ Sufrió algunas modificaciones en el siglo II, reformas que parecen coincidir con el cambio de ubicación del foro colonial que se traslada al entorno del actual convento de Santa Ana.
En la zona ya habían sido encontrados elementos arquitectónicos, tales como tambores de columnas, capiteles, etc., todo ello de mármol, por lo que la zona era conocida como los marmolejos. Esta zona de Córdoba pudo constituirse entre el siglo I y el siglo II, como el foro provincial de la Colonia Patricia, título que recibió la ciudad durante la dominación romana.
El material empleado fue casi exclusivamente mármol, desde las columnas a los muros, pasando por la cubierta y el entablamento. La calidad del mármol y la de la talla del mismo nos hablan de que su construcción fue llevada a cabo por artesanos con altísima cualificación, situando el resultado al nivel de los más bellos edificios del imperio.
El templo se situó en el límite de la Colonia Patricia, en la zona donde se ubicaba parte del lienzo oeste de la muralla. Las construcciones del interior, al igual que el lienzo de muralla, fueron destruidos para levantar el templo. El terreno fue allanado, creándose una terraza artificial donde se dispuso una plaza en medio de la cual se dispuso el templo.
Interior del templo.
La plaza estaba cerrada en tres de sus lados: el norte, este y sur (así lo indican los restos encontrados bajo el edificio situado en la esquina de Claudio Marcelo con Diario Córdoba), mientras que la oeste quedaba abierta para conectar visualmente con el circo.
Algunos estudios sugieren que entre ambas zonas existía una terraza intermedia que interconectaría ambos espacios.

Interpretación[editar]

Aunque no se tienen datos documentales, la situación del templo en la plaza porticada abierta al circo, ha llevado a los investigadores a identificar el templo como parte del conjunto dedicado al culto imperial, esto es, a los emperadores romanos divinizados.

Descubrimiento y puesta en valor[editar]

Samuel de los Santos, entonces director del Museo Arqueológico, y Félix Hernández fueron los directores de la excavación, en 1951. La interpretación de los restos que iban siendo descubiertos fue realizada por el arqueólogo Antonio García Bellido.
Capiteles, fustes y otros fragmentos del templo.
El edificio estaba situado sobre un pódium y estaba conformado por seis columnas en su fachada frontal y por diez columnas en cada uno de los laterales. Actualmente, los únicos restos que quedan del edificio son su cimentación, la escalera, el altar y algunos fustes de columnas y capiteles. Las formas que se ven hoy día son el resultado del proyecto de reconstrucción llevado a cabo a mediados del siglo XX, en los años cincuenta y sesenta, tras el descubrimiento de los restos hallados durante la construcción del Ayuntamiento de Córdoba. Lo que actualmente puede contemplarse se debe a las reconstrucciones llevadas a cabo por el arqueólogo Antonio García Bellido y el arquitecto Félix Hernández. Tanto los pilares como los fustes fueron construidos para la reconstrucción por Félix Hernández.
Lo más destacado del conjunto son los cimientos: los que sustentaban el edificio propiamente dicho y los contrafuertes delanteros, dispuestos en forma de abanico y apoyados en un muro, parte del cual es hoy visible en el Ayuntamiento, los cuales creaban un soporte para evitar que se desplazase por el peso del conjunto, construido completamente en mármol. Este tipo de sujeción, llamada antérides, no era frecuente en el Imperio, lo cual supone un valor añadido al conjunto cordobés. Las antérides junto a los masivos cimientos del templo nos hablan de la magnitud que debió tener, ampliamente visible desde la Vía Augusta, principal vía de entrada por el este, que corría paralela al circo
Alrededor pueden verse algunos fragmentos originales del templo, tales como piezas de tambores o capiteles. Otros restos fueron llevados al Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba para su mejor conservación, como algunos relieves que allí se exponen, y donde también se hallan algunos de sus capiteles, mientras que varios fustes de sus columnas se pueden observar en la plaza de las Doblas.

Restauración y acceso interior[editar]

En marzo de 2017 se puso en marcha la primera fase de conservación del conjunto: unos trabajos de restauración para quitar la capa negra que cubría el monumento y adecentar la zona, quedando los trabajos finalizados el 31 de julio de 2017.
La segunda fase fue adjudicada en abril de 2018, que consiste en la creación de una plataforma que permita el acceso a la zona para visitas turísticas y la creación de un centro de interpretación.3​ Se esperan que las obras concluyan en primavera de 2019.

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