domingo, 5 de enero de 2020

HISTORIA DE ESPAÑA

HISTORIA ANTIGUA

El Acueducto Romano de Albarracín-Cella, también conocido como de Albarracín-Gea-Cella, se extiende a lo largo de tres términos municipales: AlbarracínGea de Albarracín y Cella (comarca de la Sierra de AlbarracínProvincia de TeruelEspaña). Corresponde a una infraestructura hidráulica de época romana y tiene una longitud aproximada de 25 kilómetros,2​ a través de los cuales se abastecía de agua del río Guadalaviar,3​ a un núcleo de población que existió en el actual emplazamiento de Cella y que debió tener una cierta importancia industrial, pese a que desconocemos su nombre romano. Es sin duda una de las obras públicas hidráulicas más importantes del Aragón romano, junto con la presa de Muel y el acueducto de Los Bañales (Uncastillo).

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Investigaciones[editar]

Si atendemos a la época en la que se produjo la romanización de la Península Ibérica, se puede afirmar que el acueducto de Albarracín-Cella data del siglo I d. C.2
Se tenía constancia de la existencia de esta obra hidráulica por referencias documentales y literarias, como aparecer en el Poema del mío Cid como “Celfa, la del canal”, o las referencias que realizan de la obra autores como Ceán Bermúdez en su obra Sumario de las antigüedades romanas que hay en España, en especial las referentes a las Bellas Artes (Madrid, 1832) que se editó póstumamente; o Federico Andrés en 1897.45
De todos modos, la inexistencia de datos concluyentes que fijaran la cronología de la obra y la dificultad de su conocimiento, dieron lugar a una falta de atención por parte de los arqueólogos que estudiaban la provincia de Teruel. De este modo nos encontramos con que el primer trabajo de importancia que se hace sobre esta obra hidráulica romana se retrasa hasta 1978, momento en el que se publicó un libro de Aguirre Lahuerta (El ángel de los SilaosISBN 9788440052711)6​ sobre la historia de Cella, en el que en el prólogo de la segunda edición se hace mención del acueducto.45
En 1981 Eustaquio Castellano Zapater incorpora el acueducto a la bibliografía científica en su estudio “Un acueducto romano en la provincia de Teruel (Albarracín - Gea - Cella)”, publicado en Teruel, en la Revista del Instituto de Estudios Turolenses, ISSN 0210-3524, Nº 66, 1981, págs. 155-170. De esta forma, a partir de los años 80 se lleva a cabo un estudio más exhaustivo del acueducto, descubriéndose más tramos del mismo como el Barranco de los Burros, o la línea de putei, ambos en la partida denominada Las Hoyas, en el término de Gea de Albarracín.5​ En el mismo año 1980, la entonces Directora del Museo de Teruel, Purificación Atrián dirige la campaña de excavaciones que se estaban realizando en la zona de la Cañada de Monteverde, en el término municipal de Gea de Albarracín,4​ y en año siguiente, y hasta su fallecimiento en 1983, el profesor Martín Almagro Basch se une a las excavaciones realizando trabajos arqueológicos que permanecen inéditos. La desaparición del profesor Almagro supuso la paralización de las excavaciones hasta el año 1997, momento en el que los arqueólogos Jaime Vicente y Beatriz Ezquerra, del Museo de Teruel, reinician el estudio,4​ al tiempo que se procede a iniciar el proceso para la declaración del monumento como Bien de Interés Cultural en 2000.5​ Mediante el Decreto 286/2002, de 3 de septiembre, el Gobierno de Aragón, declara Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento con el nombre de Acueducto Romano de Albarracín-Gea de Albarracín-Cella (Teruel), publicado en el BOA 16/09/2002.3
Los trabajos arqueológicos se han extendido en el tiempo, así, en 2004 se firma un Convenio de Colaboración entre el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Teruel, Ibercaja y los Ayuntamientos de Albarracín, Gea de Albarracín y Cella, para recuperar el acueducto;3​ y del año 2006 al 2008 se llevó a cabo una nueva intervención arqueológica que descubrió e hizo accesibles varios tramos del acueducto, que se pueden visitar en la actualidad.5

Descripción[editar]

Los primeros estudios arqueológicos que se llevaron a cabo permitieron fijar la época de construcción del acueducto en el siglo I, y se llegó a la conclusión de que se dejó de utilizar en el siglo XII, al descubrirse una fuente natural en Cella.3
Originariamente se componía de arquerías y canales abiertos, que se completaban con galerías subterráneas y pozos verticales. De fábrica de mampostería y argamasa, en la actualidad los restos existentes consisten en grandes arcadas y galerías excavadas en la roca y un gran número de pozos.3​El acueducto se extiende entre Albarracín y Cella, pasando por Gea de Albarracín. El recorrido presenta una difícil orografía, que sigue parcialmente el recorrido del río Gualalaviar, por lo que tiene que sortear las estribaciones de la Sierra de Albarracín, para lo que hacía preciso el uso de arcos, el aprovechamiento de las curvas de nivel, e incluso túneles en las rocas, para lograr alcanzar su fin, pese a que no se conservan los arcos, si es que en alguna ocasión tuvieron que emplearse.2
A continuación, se indican los tramos visitables del Acueducto del que no se sabe a ciencia cierta el total de su trazado, ya que presenta una deficiente conservación, e incluso hay tramos totalmente desaparecidos.4
1. Toma de agua
Si bien son varias las opciones que los investigadores han defendido, el punto de captación más factible se situaría en el azud de Albarracín, a unos 2 kilómetros arriba del Castillo de Santa Croche, en Albarracín (Teruel), a través de un dique, situándose el canal por la orilla izquierda del río. Si bien Martín Almagro defendió en su momento un primer trazado por la margen derecha del río hasta el entorno de Santa Croche, los últimos estudios invalidan esta opción.245
El trazado de este tramo, conocido como Azud del Albergue de Albarracín, corre en paralelo al cauce del Guadalaviar, introduciéndose en galerías que se excavaron en la roca —del total del trazado que tiene unos 25 kilómetros, alrededor de 9 kilómetros son de excavaciones en la roca en diferentes lugares— y utilizando al tiempo canales sin cobertura. También se pueden apreciar en los tramos las obras que se realizaban pozos para dar ventilación e iluminación a las galerías, así como para entrada de los trabajadores o para el desescombro de residuos. Estas galerías excavadas en la roca fueron utilizadas por pastores, agricultores y animales, tras su desuso como acueducto.245
2. Galerías de Los Espejos y del túnel carretero
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Constituiría técnicamente el primer tramo construido y conservado del acueducto. Discurre junto a la carretera y constituye la parte más conocida del mismo. Su recorrido alterna los tramos del canal al descubierto, con galerías excavadas en la roca, que presentan varios orificios laterales o pozos para la extracción de la tierra, aunque parte de estos fueron destruidos con la ampliación de la carretera a Albarracín, efectuada en los años 80. Las dimensiones de esta galería son considerables, con 2 metros de altura y una anchura que oscila entre 1 y 1,5 metros.5​ El límite probable de este tramo se encontraría en las ramblas del Barranco Serón, que impediría la continuación de la galería, forzando a bordear o a construir el canal de obra.2
3. Galería encima del azud de Gea de Albarracín
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Se trata de un túnel de unos 300 metros de longitud, perfectamente conservado. Sus dimensiones máximas son de 2,25 metros de altura por 1,25 metros de anchura. Sus orificios laterales están separados entre sí por unos 11 metros.5​ Al final del acantilado, coincidiendo con el límite entre los términos de Gea y Albarracín, desaparecen de nuevo los vestigios del acueducto, que posiblemente atravesaría la loma para desembocar en el llamado Barranco de los Burros.24
4. Barranco de los Burros
El acueducto se localiza siguiendo el trazado de la rambla o "Barranco de los Burros", justo al terminar las últimas casas de la localidad de Gea, dirección Albarracín, presentando unas características constructivas similares al tramo anterior que rodea el barranco. La obra continúa a cielo abierto hasta adentrarse en las primeras casas de Gea, donde desaparece. Lo curioso del trazado es que en vez de utilizar arcos para salvar el barranco, los constructores mantuvieron la cota de nivel e inclinación y continuaron la curva del barranco excavando en la roca.25
5. La Cañada de Monterde y Las Hoyas
El acueducto, que es todavía subterráneo, bordea probablemente las lomas ocupadas hoy por la actual población de Gea hasta penetrar en el barranco de gran anchura llamado «La Cañada», donde se identificaron zonas con restos del canal a cielo abierto, construido con mampuesto y argamasa de cal y cantos rodados muy finos. Su anchura aproximada es 80 cm. Siguiendo este tramo del canal construido se pudo localizar la boca del gran túnel excavado en la roca que abandona ya el cauce del río y toma dirección a Cella, atravesando una loma de unos 4 kilómetros.2
El descubrimiento del interior del túnel de «Las Hoyas» permite explicar la presencia de unos grandes pozos excavados en lo alto de las lomas que separan Gea de Cella, conocidas en la zona con el significativo nombre de «Las Hoyas». Fueron identificados 13 pozos, con un separación bastante regular de 30 ó 35 metros. Tiene forma cuadrangular o rectangular y dimensiones variables (de 8 a 40 metros cuadrados). Su perfecta alineación hace suponer que servirían como pozos de aireación a la vez que permitían la extracción de tierras procedentes de la excavación del acueducto.4
Las Hoyas indican la dirección final del acueducto y su estudio permitirá resolver el trazado referente al desagüe del canal y su distribución en Los Llanos de Cella.
6. La Tejería de Cella
A 4 km del pueblo de Cella se localizan dos pozos de aireación, similares a Las Hoyas del tramo anterior, que corresponden al sector final del gran túnel del acueducto, aunque la boca de salida no se ha logrado descubrir todavía. El acueducto es a partir de aquí a cielo abierto siguiendo el barranco de Rubiol y el canal tiene unos muros hechos con mampuesto y argamasa.24
7. Las Eras de Cella
El último tramo del acueducto, descubierto en gran parte, está formado por un canal en abierto excavado en la roca, con mayor pendiente, con una profundidad de un metro y una anchura de 0,60 metros.2
8. Casco urbano de Cella
El final del acueducto debería estar en el castellum aquae, es decir, el depósito de distribución de agua por la ciudad, pero se desconoce su situación, pese a que se han encontrado los restos de una gran cisterna recubierta con mortero hidráulico de 15 x 13 x 2,3 metros y una capacidad de 487,5 m3 de agua cerca de la plaza Mayor.24

El Centro de interpretación en Gea de Albarracín[editar]

Este acueducto romano cuenta con un centro de museográfico situado en la población de Gea de Albarracín, en cuyo término municipal se encuentran los tramos más espectaculares del monumento, denominado CIGea. Si bien formaba parte del proyecto de recuperación del acueducto, ejecutado entre 2006 y 2008, su construcción se retrasó hasta 2011. Está concebido como un amplio espacio didáctico, con audiovisual y montajes escénicos que permiten dar un discurso ameno y sencillo sobre el abastecimiento de agua en la Hispania romana. De este modo, el centro sirve como instrumento para la dinamización social del patrimonio, realizándose a lo largo del año visitas culturales por el acueducto. La gestión del C.I. y de las visitas al Acueducto es desarrollada desde 2012 por Acrótera Gestión del Patrimonio.7
El CIGea ofrece desde 2015 los servicios de Oficina de Turismo de la comarca Sierra de Albarracín, permaneciendo abierto todos los fines de semana entre abril y octubre.









El anfiteatro de Cartagena fue un anfiteatro romano construido en la ciudad de Carthago Nova (Cartagena), y situado sobre el cerro de la Concepción. En el siglo 1 a.c se construyó y cimentó sobre él la Plaza de toros.
En la actualidad se está procediendo a su excavación integral y se ha constituido una fundación para la restauración y musealización del yacimiento.

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Construcción[editar]

El anfiteatro actual se construyó en tiempos de la dinastía flavia, pero parece que se hizo sobre uno anterior de época republicana. En su construcción se empleó andesita (una piedra volcánica procedente del Cabezo Beaza) y tabaires (una arenisca procedente de la diputación de Canteras).
Parte del anfiteatro se construyó sobre la roca aprovechando el desnivel del cerro de la Concepción. Otra parte del edificio se alzó sobre bóvedas y contrafuertes. Tenía forma elíptica y se calcula que tendría una capacidad para entre 10.000 y 11.000 espectadores.

Historia del yacimiento[editar]

A diferencia del teatro romano, cuya existencia se ignoraba por completo hasta el siglo XX, las ruinas del anfiteatro fueron siempre visibles en la ciudad. Por este motivo, cuando el poeta andalusí Hazim al-Qartayanni menciona en su obra la llamada Casa de los Leones (Dar al-Usud), el historiador Alfonso Grandal asegura que probablemente se refiera al anfiteatro.1​ En la Edad Moderna, la zona en la que se encontraba pasó a denominarse Antigones, debido a la gran cantidad de restos antiguos que aparecían cuando se excavaba.
A la falda del castillo sobre la parte de Levante hay grandísimos fragmentos de edificios donde estaba la Chancilleria o convento Iurídico de Cartagena en un famoso Coliseo no de menor grandeza que el Romano. De aquí los vecinos sin orden han sacado lindas piedras, figuras antiguallas y columnas.
Discurso de la Ciudad de CartagenaFrancisco Cascales (1598).
En 1854 se levantó sobre el graderío del anfiteatro la actual plaza de toros, que aprovechó la estructura del edificio romano para apoyar sus cimientos sobre él.

Excavaciones arqueológicas[editar]

Al ser la plaza de toros de menores dimensiones que el anfiteatro, parte de las estructuras de éste han podido ser muy parcialmente objeto de excavación arqueológica. Se ha excavado la arena central, algunos de los muros (de gran altura), algunos contrafuertes y vomitorios, uno de las cuales está restaurado.
En la actualidad el yacimiento está siendo sometido a un gran proyecto de excavación y restauración que respetará ambas estructuras (plaza de toros y anfiteatro) y además incorporará un edificio anexo de nueva planta, según el proyecto de los arquitectos Atxu Amann y AlcocerAndrés Cánovas Alcaraz y Nicolás Maruri, a la vez que se servirá de parte de la plaza de toros para destinarlo a salas de exposición del nuevo Museo Regional de Arte Moderno.









El anfiteatro de Córdoba es un antiguo anfiteatro romano situado en la ciudad de Córdoba (España). Construido en el siglo I, es el anfiteatro más grande conocido de Hispania y el tercero más grande de todo el imperio tras el Coliseo y el anfiteatro de Cartago, aunque en el momento de su construcción fue el más grande nunca construido.12​ El anfiteatro estuvo en activo hasta principios del siglo IV.12
En los últimos años se ha planteado la construcción de un centro de interpretación del anfiteatro en la parte trasera de los terrenos del rectorado de la Universidad de Córdoba, lugar en el cual se halla el yacimiento donde se ha encontrado una porción del anfiteatro.

Descripción[editar]

Los restos del anfiteatro cordubense se localizan bajo la antigua Facultad de Veterinaria, hoy Rectorado de la Universidad de Córdoba, en el que fue suburbio occidental, apenas a 200 metros de distancia del recinto amurallado, y junto a la vía Hispalis-Corduba, fosilizada en la actual Avenida Medina Azahara.
El edificio tenía planta elíptica, con cimientos de sillería estructurada en grandes casetones que sirvieron de apoyo al graderío. Su eje mayor mide unos 178 metros y su eje menor unos 140 metros, convirtiéndolo en el anfiteatro más grande de Hispania, y el tercero del imperio. La grada se dividía en tres partes (la Ima Cavea, la Media Cavea y la Summa Cavea) alcanzando una altitud de 20 metros.1​ Poseía una capacidad de aforo aproximada de entre 30.000 y 50.000 espectadores.1
Su construcción parece fecharse en época julio-claudia (mediados del siglo I d. C.) y debió estar en uso hasta finales del siglo III o principios del siglo IV d. C., momento en que es abandonado y sus materiales comienzan a ser expoliados.

Historia[editar]

El edificio fue construido en el siglo I, siendo en ese momento en el más grande nunca construido.1​ Posteriormente, en el siglo IV, el edificio fue abandonado.12
En noviembre de 2002, durante la cata arqueológica realizada en los terrenos que rodean al edificio del rectorado de la Universidad de Córdoba, se analizaron los restos de los que hasta el momento se pensaba que era el segundo circo romano de la ciudad.2​ No obstante, debido a su planta elíptica y al descubrimiento de varias inscripciones de gladiadores se acabó determinando que en realidad se trataban de los restos del anfiteatro romano, cuya existencia se conocía pero no se sabía el lugar donde había estado situado.

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