El Acueducto de Gades fue la conducción de agua potable construida por el Imperio romano para abastecer a Gades (antigua Cádiz, España). El acueducto medía 75 kilómetros,1 lo que lo convertiría en una de las obras civiles más importantes de la antigua Hispania, el mayor acueducto de la región y probablemente el quinto de todo el imperio. Traía agua desde los manantiales del Tempul, que aún hoy siguen siendo usados como toma de agua.
Historia[editar]
Se tiene constancia que la antigua ciudad de Gadir ya poseía un sistema de cisternas de agua de lluvia desde época fenicia que ayudaba a paliar la mala calidad del agua de pozo y de su escasez. Estrabón hace referencia de esto en su viaje a Gades, lo cual comparte con autores contemporáneos.2
El acueducto nace de las fuentes del Tempul a 122 metros sobre el nivel de mar, y desembocaba en unos aljibes en las actuales Puertas de Tierra de Cádiz a 16 m.s.n.m.. De las tres técnicas empleadas se supone que un 12% del trazado fue en mina, un 57% en galería y un 31% de trazado en piedras machi-hembradas llamadas atanores3.
Tradicionalmente se ha creído que fue Lucio Cornelio Balbo el Menor el promotor del proyecto, pero los estudios actuales sugieren que se podría haber construido durante el gobierno del emperador Claudio, a mediados del siglo I d. C. Se cree que fue posteriormente abandonado en el siglo IV, obligando a volver a los habitantes al sistema de cisternas fenicias, hasta la mitad del siglo XIX que se vuelve a construir una red de abastecimiento.
razado del acueducto superpuesto con un mapa actual.
El Acueducto de los Milagros es una construcción de ingeniería civil para el transporte de agua del embalse de Proserpina a cinco kilómetros de la antigua ciudad de Mérida en España. Tradicionalmente se ha datado su origen en la ciudad de Emérita Augusta, capital de la provincia Lusitania en el Imperio Romano en el siglo I, perdurando su uso durante varios siglos. Forma parte del conjunto arqueológico de Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993.
Origen[editar]
El posible origen se dataría aproximadamente durante la época de la dinastía Julio-Claudia o la de la familia de los Flavios.1 La ciudad romana contaría con tres acueductos anteriores que disponían agua a la población. Sin embargo, diferentes estudios no han conseguido aclarar la fecha de la obra o las etapas de construcción de esta.234
Un estudio polémico de la Universidad Autónoma de Madrid dado a conocer por el periódico El País, pone en duda esta fecha y la adelantan al siglo IV o siglo V, y con influencia en su construcción del Imperio Bizantino. Este estudio ha sido rechazado entre otros por el propio alcalde de la ciudad de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna.56
Características arquitectónicas[editar]
Dicho acueducto tenía como función principal suministrar agua al lado oeste de la ciudad.7 El punto de captación de agua o caput aquae se situaba en el embalse de Proserpina, desde donde nacía una conducción por cañería que serpenteaba a lo largo de entre once o diez kilómetros.8
La conducción discurre sinuosa bajo el suelo siguiendo la curva de nivel con una ligera pendiente. Es en su mayor parte una galería subterránea excavada en roca viva, salvo en los pasos sobre algunos arroyos que se salvan con pequeñas arquerías en alzado. En la parte final de la conducción es donde se sitúa la arquería más famosa, cuando se salva el río Albarregas, para lo cual se tuvo que construir una serie de pilares -arcuationes- que constituyen la parte más vistosa. El acueducto finalizaba al entrar en la ciudad por el punto más alto del cerro del Calvario, donde apareció intramuros, un ninfeo como final monumental (tradicionalmente denominado castellum aquae, aunque este debió situarse en las proximidades).
Este último tramo de arcos superpuestos se alarga 830 metros, con una altura de 25 metros en la parte más profunda del valle del río Albarregas. La estructura de dicho tramo es característica de Mérida. Se compone de robustos pilares, en los que alternan cinco hiladas de sillares de granito con otras tantas hiladas de ladrillo, otorgando así una peculiar elegancia con la mezcla de los dos colores, el del granito y el rojo intenso del ladrillo. Arcos a diferentes alturas van enlazando los pilares, cuyo núcleo es de opus caementicium. Los arcos de enlace son de ladrillo, salvo el que salva el cauce del río, que tiene las dovelas de granito muy bien trabajadas. Son todavía 73 los pilares que han permanecido más o menos deteriorados.
Popularmente se dice que su nombre, acueducto de los Milagros, se debe al asombro general de haber resistido tantos siglos como si fuera un milagro divino.9
En la inmediata vecindad, un pequeño puente llamado puente romano de Albarregas transcurre paralelo a los arcos del acueducto.
El acueducto de Segovia es un acueducto romano que llevaba aguas a la ciudad española de Segovia. Su construcción data de principios del siglo II d. C., a finales del reinado del emperador Trajano o principios del de Adriano. La parte más visible, y por lo tanto famosa, es la arquería que cruza la plaza del Azoguejo, en la ciudad.
El acueducto[editar]
El acueducto de Segovia conduce las aguas del manantial de la Fuenfría, situado en la sierra cercana a 17 kilómetros de la ciudad, en un paraje denominado La Acebeda. Recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. El agua se recoge primeramente en una cisterna conocida con el nombre de El Caserón, para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre (llamada Casa de Aguas), donde se decanta y desarena, para continuar su camino. Después recorre 813 m (con una pendiente de un 1 %)2 hasta lo alto del Postigo (el espolón rocoso sobre el que se asentaba la ciudad en torno al Alcázar). Antes, en la plaza de Día Sanz, hace un brusco giro y se dirige hacia la plaza del Azoguejo, donde salva la depresión con una arquería, que presenta todo el esplendor del monumento. En la parte más elevada mide 28 metros (con cerca de 6 metros de cimientos) y tiene dos órdenes de arcos sobre pilares. En total, tiene 167 arcos.3
La arquería[editar]
Desde su llegada a la ciudad hasta la plaza de Día Sanz hay 75 arcos sencillos y a continuación 44 arcadas de orden doble (esto es, 88 arcos), siguiendo después otros cuatro arcos sencillos. En el primer sector del acueducto aparecen 36 arcos apuntados, reconstruidos en el siglo XV para restaurar la parte destruida por los musulmanes en el año 1072. En el piso superior, los arcos tienen una luz de 5,10 metros, con los pilares de menor altura y grosor que los del piso inferior. El remate es un ático por donde discurre el canal conductor de agua (con una sección en forma de U de 180 x 150 cm). En el piso inferior, los arcos tienen una luz que oscila alrededor de los 4,50 metros y los pilares disminuyen su sección de manera escalonada de abajo arriba, adaptándose el piso inferior a los desniveles del terreno; en la coronación tiene una sección de 1,80 x 2,50 metros, mientras que en la base llegan a alcanzar 2,40 x 3 metros.
Está construido con sillares de granito asentados sin argamasa entre ellos. Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor. También en lo alto pueden verse dos nichos, uno a cada lado del acueducto. Se sabe que en uno de ellos estuvo la imagen de Hércules Egipcio, que según la leyenda fue el fundador de la ciudad. En tiempos de los Reyes Católicos se colocaron en esos dos nichos la imagen de la Virgen del Carmen (aunque muchos creen erróneamente que es la Virgen de la Fuencisla, patrona de la ciudad) y san Sebastián. Sin embargo, hoy en día tan sólo se puede apreciar la primera talla. El 4 de diciembre, fiesta de santa Bárbara, patrona del cuerpo de Artillería, cuya academia está en Segovia, los cadetes arropan la imagen de la Virgen con una bandera. La línea de arcos se levanta organizada en dos pisos, con una decoración simple en la que predominan unas sencillas molduras, que enmarcan y estructuran el edificio.
En la época de los Reyes Católicos se realizó la primera gran obra de reconstrucción del acueducto. Se encargó de las obras el prior del monasterio cercano de los Jerónimos del Parral, llamado Pedro Mesa. Se reedificaron 36 arcos, con mucho respeto hacia la obra original. Más tarde, en el siglo XVI, fue cuando se pusieron en los nichos centrales las estatuas antes mencionadas de la Virgen del Carmen y san Sebastián.
La arquería del acueducto es el hito arquitectónico más importante de la ciudad. Se ha mantenido en funcionamiento a lo largo de los siglos y quizás por eso haya llegado hasta ahora en perfecto estado. Hasta casi nuestros días proveía de agua a la ciudad de Segovia, y más concretamente al Alcázar. En los últimos años ha sufrido un patente deterioro causado principalmente por la contaminación medioambiental y a los propios procesos de erosión del granito. El tráfico rodado de vehículos cerca del acueducto (que todavía circulaba entre las arcadas hasta 1992) y la realización de conciertos y actividades musicales de gran volumen a sus pies también son hechos que perjudican el monumento.4 Para garantizar su supervivencia, se ha procedido a un minucioso proceso de restauración que ha durado casi ocho años, bajo la dirección del arquitecto Francisco Jurado.56[cita requerida] Con todo, sigue expuesto a la contaminación, ya que se sigue circulando a escasos metros de él.7
En el folclore popular[editar]
Hay una leyenda del acueducto de Segovia en la que se cuenta que una niña subía todos los días hasta lo más alto de la montaña y bajaba con el cántaro lleno de agua. Un día, harta de aquello, pidió al demonio que construyera algún medio para que no tuviera que subir y bajar todos los días con el cántaro. Entonces, por la noche, se le apareció el demonio y le concedió el deseo a cambio de que, si conseguía terminar el acueducto antes de que cantara el gallo, le tendría que dar su alma. La niña aceptó y el demonio comenzó a construir el acueducto, momento en que la niña se arrepintió de haberlo deseado. Justo cuando le quedaba una piedra para terminar cantó el gallo, lo que hizo que el demonio fracasara y la niña no perdiera su alma. En el hueco que quedó es donde está ahora puesta la estatua de la Virgen de Nuestra Señora de la Cabeza.
El acueducto de Valdepuentes, también conocido como Aqua Vetus o Aqua Augusta,1 era uno de los tres acueductos que, junto al Aqua Fontis Aureae y al Aqua Nova Domitiana Augusta, en época romana, suministraban agua a la ciudad de Corduba (actual Córdoba, España).

Historia[editar]
Durante el reinado del emperador Augusto (27 a. C.-14) la expansión de Corduba hizo necesaria la construcción de un acueducto para el abastecimiento público de agua, que hasta entonces se había realizado gracias a los acuíferos subterráneos horadados mediante numerosos pozos. Aquel primer acueducto se denominó Aqua Augusta y posteriormente, tras la construcción del segundo acueducto o Aqua Nova Domitiana Augusta, pasaría a llamarse Aqua Vetus, siendo conocido en la actualidad como acueducto de Valdepuentes.
Desde los siglos XVIII y XIX existen descripciones sobre acueductos conservados en los alrededores de la ciudad, pero se dudaba sobre su origen romano o medieval, y aunque la existencia de algunos restos de conducciones de plomo, atarjeas, cloacas, etc. apuntaban a su origen romano, se mantenía la duda sobre su posible origen medieval. Esta duda está hoy despejada gracias a evidencias epigráficas encontradas en el último cuarto del siglo XX que demuestran fehacientemente su origen romano.
Descripción[editar]
Esta conducción captaba el agua principalmente de la zona de Santa María de Trassierra (arroyo del Bejarano, caño de la Escarabita y Veneros de Vallehermoso) y tenía una longitud de 18,6 km, discurriendo en subterráneo prácticamente en su totalidad. La canal (specus) estaba construida en opus caementicium con revestimiento interior de opus signinum y tenía una sección de 90x64 cm con paredes 30-40 cm de espesor y cubierta por una bóveda de medio cañón de 30 cm de radio interno. Hay que destacar en su obra la existencia de un sistema de más de 40 pozos de resalto (spiramina) empleados para reducir la velocidad de las aguas en la ladera de la sierra, en la zona de Valdepuentes. Además tenía otros pozos cuya misión era cambiar de dirección o simplemente facilitar la limpieza del conducto subterráneo. Su aportación de agua a la ciudad se calcula entre 20.000 y 35.000 m³/día.
En época medieval fue reutilizado para abastecer de agua a la ciudad palatina de Medinat al-Zahra (Medina Azahara) y en la actualidad puede observarse un fragmento de 2,5 m de longitud, perteneciente a un largo tramo de más de 70 m encontrado en las excavaciones para construir en la zona de la Arruzafilla, que ha sido conservado por el Ayuntamiento en una zona ajardinada junto a la glorieta de Santa Beatriz, en las proximidades de donde fue encontrado.
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