SIGLO XIV EN ESPAÑA - PERSONAJES
Pedro Fernández de Castro el de la Guerra (m. Algeciras, junio de 1343). Ricohombre gallego e hijo de Fernando Rodríguez de Castro, señor de Lemos y Sarria, y de Violante Sánchez de Castilla, que era hija ilegítima del rey Sancho IV de Castilla.1
Fue señor de Lemos, Monforte y Sarria, mayordomo mayor del rey Alfonso XI de Castilla, adelantado mayor de Andalucía, Galicia y Murcia, pertiguero mayor de Santiago2 y comendero de la Catedral de Lugo.
| Pedro Fernández de Castro | ||
|---|---|---|
| Señor de Lemos, Monforte y Sarria | ||
Retrato de Pedro Fernández de Castro del siglo xvii | ||
| Información personal | ||
| Otros títulos | Pertiguero mayor de Santiago | |
| Fallecimiento | Junio de 1343 Algeciras | |
| Entierro | Catedral de Santiago de Compostela | |
| Familia | ||
| Casa real | Casa de Castro | |
| Padre | Fernando Rodríguez de Castro | |
| Madre | Violante Sánchez de Castilla | |
| Cónyuge | Véase Matrimonios | |
| Heredero | Fernán Ruiz de Castro | |
Orígenes familiares[editar]
Era nieto por parte paterna de Esteban Fernández de Castro, señor de Lemos y Sarria, y de su esposa, Aldonza Rodríguez de León, nieta del rey Alfonso IX de León. Por parte materna era nieto de Sancho IV de Castilla, y de María de Meneses, señora de Ucero.
Biografía[editar]
Cuando falleció su padre, Fernando Rodríguez de Castro, en 1304 en un combate contra el infante Felipe de Castilla, su madre le envió al reino de Portugal y lo entregó al noble Lorenzo Suárez de Valladares quien fue su ayo.3 Se crio y educó junto con su primo el infante Pedro Alfonso de Portugal, conde de Barcelos, hijo ilegítimo de Dionisio I de Portugal.3 Posteriormente, hacia el año 1320, regresó a Galicia.43.
En 1316, su madre Violante y Pedro firmaron un acuerdo para la partición de bienes mediante el cual, Violante tendría todas las pertenencias de su hijo en el reino de León así como el castillo de Villamartín en el reino de Castilla, mientras que Pedro también tendría vitaliciamente todo lo que su madre poseía en Galicia. Ambos se comprometieron a nombrarse mutuamente herederos de dichos bienes.5
Algunos años después, al tiempo que caía en desgracia Álvar Núñez Osorio, privado del rey y primer conde de Lemos, Pedro se convirtió en el hombre de confianza de Alfonso XI de Castilla, quien en 1332 le entregó el señorío de Lemos y el de Sarria, al tiempo que era nombrado pertiguero mayor de Santiago por el arzobispo de Santiago de Compostela Berenguel de Landoria. Posteriormente el rey le nombró mayordomo mayor del rey, en el año 1332.
En 1336 Alfonso IV de Portugal invadió el reino de Castilla y León y penetró en las tierras de Galicia. Sin embargo, Pedro Fernández de Castro se negó a combatir contra el monarca portugués debido a los favores que en el pasado recibió hallándose en la corte de Portugal. También pudo que influyera en su decisión de no combatir a los portugueses la negativa de Alfonso XI a entregarle el condado de Trastámara, que el soberano tenía intención de entregar a su hijo Enrique.6 Debido a sus dotes militares, Alfonso XI le envió a luchar contra los musulmanes en Andalucía, donde se libró la Batalla del Salado en 1340, donde la tradición refiere que Pedro Fernández de Castro le arrebató sus espuelas de oro al sultán de Marruecos Abu al-Hasan ben Uthman.6
Participó en el Sitio de Algeciras de 1342, al que llevó sus mesnadas en compañía de las del arzobispo de Santiago de Compostela Martín Fernández, que también acudió.7
En 1337 otorgó su primer testamento en la localidad gallega de Allariz y dispuso en él que a su muerte, su cadáver recibiera sepultura en el Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes, situado en la provincia de La Coruña.a En su primer testamento señalaba que deseaba ser enterrado amortajado con hábito, aunque disponía además ser sepultado con su espada:
...poñan conmigo hua espada miña, guarnida de ferro e huas esporas, en señal que foy caualeyro...8
No obstante, otorgó un segundo testamento, otorgado el 18 de marzo de 1340 en el que dispuso que lo enterrasen en la Catedral de Santiago de Compostela, en una capilla fundada por él y dedicada a San Jorge y a Santa Úrsula, situada en el trascoro de la Catedral de Santiago, y que debería estar servida por tres capellanes, donando para ello en su testamento los cotos de Teis y Valladares, situados en la provincia de Vigo.89
Pedro Fernández de Castro falleció en junio de 1343 durante el asedio de Algeciras,1011 aunque otros autores afirman erróneamente que falleció en junio de 1342.72
Sepultura[editar]
A su muerte, el cadáver de Pedro Fernández de Castro fue llevado a Galicia y sepultado en la Catedral de Santiago de Compostela, quedando sus restos mortales depositados en el trascoro de la Catedral compostelana.1213 En el siglo XIX fue examinada su sepultura y se encontraron junto a sus restos mortales algunos trozos de seda, un broche y unas espuelas de oro, que se supone eran las del sultán de Marruecos Abu al-Hasan ben Uthman, de las que Pedro Fernández de Castro se había apoderado durante la Batalla del Salado.1314
No obstante lo anterior, el capitán Gregorio Menéndez Valdés dejó constancia en su obra Avisos históricos y políticos de el Capitán Don Gregorio Menéndez Valdés, publicada en 1774, de que en el Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes, situado en la provincia de La Coruña, existía un sepulcro, adornado con el escudo de armas de Pedro Fernández de Castro, que era el usado por la rama gallega de los miembros de la Casa de Castro. Dicho sepulcro se hallaba colocado en la Capilla Mayor de la iglesia del Monasterio, en el lado del Evangelio, y en él se hallaba colocada una inscripción que decía: «Esta sepultura es de Don Pedro de Castro.»15
Matrimonios y descendencia[editar]
Se casó por primera vez con Beatriz de Portugal, hija del infante Alfonso de Portugal y de Violante Manuel y nieta de Fernando III de Castilla. No hubo descendientes de este primer matrimonio.3
Contrajo matrimonio por segunda vez con Isabel Ponce de León, tataranieta del rey Alfonso IX de León e hija de Pedro Ponce de León, señor de Cangas y Tineo y Mayordomo mayor de Fernando IV, y de su esposa, Sancha Gil de Braganza. Fruto de este matrimonio nacieron los siguientes hijos:3
- Fernán Ruiz de Castro (c. 1338-1375), señor de Lemos y Sarria, alférez y mayordomo mayor del rey Pedro I de Castilla.
- Juana de Castro (c. 1374). Contrajo dos matrimonios, el primero con Diego López de Haro, señor de Orduña y Valmaseda y después con Pedro I de Castilla.
Fruto de su relación extramatrimonial con Aldonza Lorenzo de Valladares, posiblemente la hija de su ayo en Portugal, Lorenzo Suárez de Valladares, y de Sancha Núñez de Chacín16 nació:
- Inés de Castro, esposa de Pedro I de Portugal. Se encuentra sepultada junto a su esposo en el Monasterio de Alcobaça17
- Álvaro Pérez de Castro, conde de Arraiolos, señor de Cadaval y Ferreira y Condestable de Portugal.
Alfonso Fernández de Córdobaa (m. después de 1328) fue un ricohombre castellano de la Casa de Córdoba e hijo de Fernán Núñez de Témezb y de Leonor Muñoz.123
Fue señor de la Casa de Córdoba y también de las villas de Cañete de las Torres, Dos Hermanas, Alcalá de los Gazules, las Cuevas de Carchena, Paterna, Lueches, Castro-Gonzalo, el Galapagar del Chiquero y de otros muchos heredamientos.45 Y llegó a ocupar los cargos de adelantado mayor de la frontera de Andalucía, alcalde mayor y alguacil mayor de Córdoba,6478 y alcaide de Alcaudete y de Alcalá la Real.4
Fue el fundador del linaje de los Fernández de Córdoba,9106 que llegaría a ser el más destacado del antiguo reino de Córdoba y uno de los más importantes de Andalucía,10 y algunos autores afirman que Alfonso Fernández constituye «el ejemplo más ilustrativo de ascenso social de la pequeña nobleza de caballeros en Córdoba».11 Y Francisco Fernández de Béthencourt, por su parte, señaló que este noble fue «uno de los señores más autorizados y poderosos de su tiempo en toda la tierra de Andalucía».
| Alfonso Fernández de Córdoba | ||
|---|---|---|
| Señor de Cañete de las Torres y de Alcalá de los Gazules | ||
Escudo de armas de la Casa de Córdoba. | ||
| Información personal | ||
| Otros títulos | Adelantado mayor de la frontera de Andalucía | |
| Fallecimiento | Después de enero de 1328 | |
| Entierro | Mezquita-catedral de Córdoba | |
| Familia | ||
| Casa real | Casa de Córdoba | |
| Padre | Fernán Núñez de Témez | |
| Madre | Leonor Muñoz | |
Orígenes familiares[editar]
Fue nieto por parte paterna de Muño o Nuño Fernández, que participó en la conquista de Córdoba y de Sevilla,13 y por parte materna era nieto de Domingo Muñoz, que fue señor de Dos Hermanas y alguacil mayor de Sevilla, y de Gila Fernández.1415
Fue hermano, entre otros, de Muño o Nuño Fernández de Témez, que fue señor de Dos Hermanas y alguacil mayor de Córdoba, de Rodrigo Fernández, que fue el primer arcediano de la catedral de Córdoba, de Juana Fernández de Témez, que contrajo matrimonio con Fernando Íñiguez de Cárcamo, y de Leonor Fernández de Témez, que contrajo matrimonio con Alonso Pérez de Saavedra, alcalde mayor de Córdoba y alcaide del castillo de Baena.16
Biografía[editar]
Juventud y actuaciones durante el reinado de Sancho IV[editar]
Se desconoce su fecha de nacimiento. Su padre, Fernán Muñoz de Témez, participó en el año 1236 en la conquista de Córdoba, y Francisco Fernández de Béthencourt señaló que en Alfonso Fernández de Córdoba «recayó toda la sucesión y representación de su familia», ya que su hermano mayor, Muño o Nuño Fernández de Témez, murió peleando contra los musulmanes en la batalla de Écija en 1275, y su hermano Rodrigo Fernández fue clérigo y llegó a ser arcediano de la catedral de Córdoba,17 lo que también ha sido mencionado por otros historiadores.18 Y conviene señalar que Alfonso Fernández fue el primer miembro de su familia que usó el apellido Córdoba419 y también que pertenecía, como señaló Nieto Lozano, a dos de las más «linajudas» familias cordobesas, los Témez y los Muñoz.20
Al igual que la de su padre y que la de su abuelo paterno, la vida de Alfonso Fernández transcurrió, como indicó Fernández de Béthencourt, en una lucha «heroica y continuada» contra los musulmanes del reino nazarí de Granada, por lo que en muchas ocasiones tuvo que hacer frente con las gentes y vasallos de sus señoríos a las invasiones constantes de los granadinos.4 Y conviene señalar que el padre de Alfonso Fernández apoyó al infante Sancho durante la rebelión de este último contra su padre, Alfonso X,19 y que murió en 1283 en la batalla de Guadajoz, que se libró en las cercanías de la ciudad de Córdoba y en la que los partidarios de dicho infante fueron derrotados por las tropas de Alfonso X.21
Alfonso Fernández sucedió a su padre en el cargo de alguacil mayor de Córdoba, que era de designación regia, y hay constancia de que lo ocupaba en 1290, ya que así consta en la nómina de soldadas de la Frontera de ese año.19 Y en dicha nómina se menciona que en ese año a Alfonso Fernández le correspondieron 5.000 maravedís y que debía servir con cuatro caballeros en la guerra fronteriza con el reino nazarí de Granada, por lo que recibía 1.250 maravedís para la manutención de cada uno de esos cuatro caballeros.22 Braulio Vázquez Campos subrayó el hecho de que el alguacilazgo mayor de Córdoba quedó en manos de la familia de Alfonso Fernández, ya que el hijo primogénito de este último, Fernando Alfonso de Córdoba, comenzó a ejercerlo ya en vida de su padre, lo cual era una costumbre usual en aquella época para «asegurar la heretariedad del oficio».23 Y el historiador Antonio Cabeza Rodríguez, por su parte, señaló que Alfonso Fernández:9
Fue el que supo identificar a la familia con el importante oficio de alguacil mayor de Córdoba, es decir, la persona delegada por el monarca para la ejecución de la justicia y el mantenimiento del orden en la capital y su término, simbolizado todo ello en la custodia de la llaves de la ciudad.
El rey Sancho IV de Castilla solicitó a la ciudad de Córdoba que concediera alguna heredad de su término a Alfonso Fernández, que era por entonces alguacil mayor de dicha ciudad, como recompensa por sus servicios al rey y a la propia Córdoba,24 aunque Vázquez Campos añadió que fue en recompensa por haber participado en las conquistas de Baena, Luque y Zuheros.25 Y el día 9 de junio de 1293 la mencionada ciudad de Córdoba, en respuesta a la carta del rey, le cedió a Alfonso Fernández el señorío de Cañete de las Torres2324 con todos sus términos y dehesas, pastos, aguas y fuentes24 para que la poblase,26 siendo posteriormente confirmada esa donación «perpetua y hereditaria» por el rey Sancho IV en Burgos el día 8 de julio de 1293.24 Y algunos autores han señalado que esa donación de la villa de Cañete constituyó «el germen del extenso patrimonio territorial y jurisdiccional de su linaje».27
Alfonso Fernández ocupó también el cargo de alcalde mayor de Córdoba,4 pero algunos autores afirman erróneamente que cabe la posibilidad de que lo ocupara.25 Y conviene señalar que el alcalde mayor, que básicamente era un «juez de apelación de los casos sentenciados por los alcaldes ordinarios», también tenía algunas competencias en asuntos económicos y de pesos y medidas y que al igual que en el caso de los alguaciles mayores, era siempre designado por el rey.25c
En 1296 Alfonso Fernández y sus hijos Fernando Alfonso y Martín Alfonso contribuyeron a defender el municipio cordobés de Baena de los ataques del rey Muhammad II de Granada, participando también en dicha defensa numerosos nobles cordobeses.287 Y Tomás Márquez de Castro señaló que después de atacar Baena el monarca granadino marchó con sus tropas contra la villa de Cañete de las Torres, que pertenecía a Alfonso Fernández, y contra otros pueblos e «hizo en ellos grandes daños».7
Actuaciones durante el reinado de Fernando IV (1295-1312)[editar]
Fernando IV de Castilla subió al trono el día 26 de abril de 1295 tras la muerte de su padre, Sancho IV.29 Y en 1296, y a las órdenes del célebre caballero Guzmán el Bueno, Alfonso Fernández acudió en ayuda del infante Enrique de Castilla el Senador, que era hijo del rey Fernando III de Castilla y tutor del rey Fernando IV durante su minoría de edad, ya que los musulmanes habían derrotado en una batalla librada cerca de Arjona al infante Enrique.4 Y Fernández de Béthencourt señaló que Alfonso Fernández halló al mencionado infante en el suelo y malherido y a su caballo con las piernas cortadas, por lo que puede afirmarse que «lo libró trabajosamente de una muerte cierta», y también que después de dicha batalla, en la que los castellanos perdieron «muchos y excelentes capitanes y soldados», Alfonso Fernández se retiró con el infante Enrique y con Guzmán el Bueno a su señorío de Cañete de las Torres, que estaba a tres leguas de allí, y donde se fortificaron,4 aunque la Crónica de Fernando IV da una visión muy distinta de dicha batalla y no se menciona el nombre de Alfonso Fernández ni la retirada posterior a Cañete de las Torres, sino a Arjona:30
E tanto, que fueron armados comentaron de andar é pasaron allende de Arjona quatro leguas, é fallaron los moros, é combatiéronse con ellos, é luego en la primera espolonada comengaronse foir los christianos é fueron y desbaratados é mataron muchos dellos, é Don Enrique quísose detener, é ovieranlo muerto sinon fuera por D. Alonso Pérez de Guzman, que quando vio que todos comengavan á fuyr, é que non podie él fincar á faser bien asi como él avia comengado en aquel dia, que por aquella parte donde él yva que avian muerto é derribado pieza de moros, dexó de faser aquello, entendiendo que lo non podía acabar, é tornó á catar al infante D. Enrique por lo sacar á salvo de aquel lugar. É desque llegó á él hallólo que el cavallo en que entrara en la lid que le quebraran las riendas é que se derribara del en tierra, porque le levava contra los moros, y asi lo fiso el cavallo, que tanto que D. Enrique se derribó del, luego el cavallo se fué para los moros é le tomaron, é á D. Enrique dieron otro cavallo, é entonces llegó á él D. Alonso Pérez, é veyendo que el poder de los moros era muy grande, é que venían señaladamente á aquel lugar do D. Enrique yva, tornaba este D. Alonso Pérez á ellos é deteníalos, é en tanto D. Enrique yvase yendo contra Arjona, é á aquellas vezes que tornava D. Alonso Pérez contra los moros le mataron todos los vasallos que traya, é á la cima sí por él non fuera oviera de tomar muerte ó prisión Don Enrique, é escapó él con su cuerpo é non mas, é los que escaparon acojíeronse todos con D. Enrique á Arjona; pero fué y muy grande mortandad é otrosi fueron muchos los que tomaron captivos.
Y en 1296 Alfonso Fernández también ayudó a defender de las acometidas de los musulmanes Cabra, Baeza y otros lugares acompañado por la caballería de Córdoba y por las tropas de dicha ciudad, ya que por su cargo de alguacil mayor de Córdoba le correspondía el mando de las tropas cordobesas.4 Y Cabeza Rodríguez señaló que durante los reinados de Sancho IV y de Fernando IV Alfonso Fernández participó en los combates más destacados con los musulmanes granadinos, por lo que sería recompensado por los monarcas castellanos debido a «su arriesgado trabajo de vigilancia y control fronterizo y por las pérdidas económicas y humanas que conllevaba».9
El día 1 de julio de 13007 la reina María de Molina, por un privilegio emitido durante las Cortes de Valladolid de 1300, cedió a Alfonso Fernández la Dehesa de Galapagar,24 que estaba situada en Pedroche31 y en la Sierra de Córdoba,10 para compensarle de los múltiples «daños, saqueos y robos» que los musulmanes habían causado en su señorío de Cañete de las Torres,24 aunque el padre Ruaño señaló erróneamente que se le concedió esa dehesa en 1296.32 Y el día 1 de octubre de 1303 el rey Fernando IV de Castilla, para que mejor «se poblase y reparase», emitió un privilegio en el que concedió diversas franquicias y mercedes a los habitantes de Cañete de las Torres, como señaló Fernández de Béthencourt.12
El 29 de julio de 1306 el rey Fernando IV de Castilla confirmó a Alfonso Fernández la posesión del señorío de Cañete de las Torres, y el día 12 de abril de 1307 la ciudad de Córdoba le confirmó la posesión de la Dehesa de Galapagar y también la del señorío de Cañete de las Torres.33 Y entre abril de 1307 y abril de 1312, aproximadamente, Alfonso Fernández de Córdoba ocupó la lugartenencia del adelantamiento mayor de la frontera de Andalucía en nombre del infante Juan de Castilla el de Tarifa, que era hijo del rey Alfonso X y tío del rey Fernando IV.34 Y en relación con dicha lugartenencia, Braulio Vázquez Campos señaló que:25
Así pues, nos hallamos ante un oligarca cordobés experimentado en un oficio de carácter ejecutivo, como el de alguacil mayor, y puede que también en otro de tipo judicial, el de alcalde mayor. Podemos sospechar, no obstante, que no fue elegido por el infante don Juan como teniente de adelantado en virtud de sus conocimientos técnicos. El motivo último debió de ser, más bien, la necesidad del infante de contar con aliados en las ciudades andaluzas que contrarrestaran otras influencias, como la que ejercía María de Molina a través de Alfonso Pérez de Guzmán, hombre fuerte del reino de Sevilla.
En 1307 Fernando IV comunicó a Alfonso Fernández, a quien se dirigió como «nuestro alguasil de Córdoba e adelantado en la frontera por el infante don Juan», que había convocado Cortes en Valladolid en ese mismo año para solucionar los perjuicios y abusos que sufrían sus súbditos por culpa de los infantes, ricoshombres y de los demás «hombres poderosos» de Castilla.35 Y dicho comunicado, como señaló Braulio Vázquez Campos, contiene un «repertorio interesante» de los abusos cometidos hasta entonces por los adelantados mayores de la Frontera, como por ejemplo el negar a los acusados la posibilidad de apelar sus sentencias ante el tribunal del rey o imponerles tasas de cancillería inapropiadas.35 Y conviene añadir que Fernando IV ordenó el día 9 de diciembre de 1308 a Alfonso Fernández, por su condición de lugarteniente del adelantado mayor de la Frontera, y a los alcaldes y al alguacil mayor de Córdoba, que hicieran cumplir el procedimiento recaudatorio del diezmo del almojarifazgo contenido en los privilegios de la Iglesia cordobesa.35
El rey Fernando IV de Castilla le cedió a Alfonso Fernández la villa y el castillo de Alcalá de los Gazules el día 21 de julio de 1310, y por juro de heredad, a condición de que mantuviera en dicha fortaleza 150 hombres de armas para cuando el rey estuviese en guerra contra los musulmanes,2336d y conviene señalar que dicha villa había pertenecido hasta entonces al realengo y que algunos autores afirman que fue entregada a Alfonso Fernández por ser un «experto defensor de la frontera contra los musulmanes».10 Además, la cesión del señorío de Alcalá de los Gazules fue «completa y hereditaria», como señaló Marcos Fernández Gómez, y en el privilegio de donación quedó incluso detallado el «orden de preferencias» para suceder a Alfonso Fernández en la posesión del señorío, aunque parece ser que en la práctica el nuevo propietario de la villa actuó más como alcaide que como señor de la misma, ya que así parece indicarlo el hecho de que apenas haya datos sobre su actuación en Alcalá de los Gazules y el hecho de que dejara de pertenecerle rápidamente, ya que Alfonso Fernández no la mencionó en su testamento,10 y Fernández de Béthencourt también añadió que «salió de sus dominios sin que sepamos precisar cuándo ni por qué».12 Y tras dejar de pertenecer a Alfonso Fernández, la villa de Alcalá de los Gazules retornó al realengo.10
Fernández de Béthencourt mencionó que a los bienes que había recibido por herencia o donación Alfonso Fernández añadió otros muchos por compra, como las Cuevas de Carchena, el Villar de Don Rodrigo Álvarez de Lara y el de Domingo Yáñez de Guadalfajara,1232 existiendo además constancia de que Alfonso Fernández poseía cincuenta y seis yugadas, o sea más de 1.300 hectáreas, en diversos lugares cercanos a la ciudad de Córdoba.25 Y en el Libro de donadíos de la catedral de Córdoba también se menciona que Alfonso Fernández fue propietario del Cortijo de don Luis, de la Torre de las Arcas y del Cortijo de la Reina, situados todos ellos en el antiguo reino de Córdoba.37
En abril de 1312 Alfonso Fernández intervino, en calidad de árbitro y de lugarteniente del adelantado mayor de la Frontera, en el pleito que mantenían la Orden de Alcántara y el concejo de la ciudad de Sevilla por los términos de Morón y de Cote, ya que estos lugares pertenecían a la mencionada Orden y estaban situados junto a Sevilla, siendo esta la última actuación documentada de Alfonso Fernández como lugarteniente del adelantado mayor de la Frontera.35
Actuaciones durante el reinado de Alfonso XI (1312-1328)[editar]
Durante los primeros años del reinado de Alfonso XI de Castilla, que subió al trono en 1312 tras la muerte de su padre, Fernando IV, los infantes Pedro y Juan de Castilla pugnaron por conseguir la tutoría del rey durante su minoría de edad, y aunque se desconoce a cuál de ellos apoyó Alfonso Fernández, las pruebas documentales hacen «sospechar», como señaló Vázquez Campos, que dejó de apoyar al infante Juan y se unió al bando del infante Pedro.38 Y conviene añadir, por otra parte, que el día 8 de septiembre de 1315 Alfonso Fernández compró tres hazas de tierra en el término de Cañete de las Torres a Juan Martínez, vecino de Córdoba.39
Aproximadamente entre diciembre de 1317 y diciembre de 1320e Alfonso Fernández de Córdoba ejerció el cargo de adelantado mayor de la frontera de Andalucía,40 aunque algunos autores afirman erróneamente que lo ejercía también en 1325,27 y Vázquez Campos, por su parte, subrayó el hecho de que Alfonso Fernández fue uno de los pocos adelantados mayores que «realmente» estuvieron afincados en Andalucía y que tenían señoríos en ella, ya que dicho cargo fue ejercido casi siempre por infantes, hijos de infantes o ricoshombres.41
El día 26 de diciembre de 1317 el infante Pedro, en calidad de tutor del rey Alfonso XI, escribió una carta al adelantado Alfonso Fernández en la que le ordenaba que revisara el pleito que enfrentaba al concejo de la ciudad de Baeza y a sus aldeanos sobre el pago de los yantares, que ya había sido juzgado por el alcalde real Juan Guillén, y que procediera a rectificar la sentencia emitida por el mencionado alcalde «con fuero e con derecho».38 Y el adelantado falló que los aldeanos del concejo de Baeza debían cumplir el Fuero de Cuenca, «que franqueaba a los vecinos del núcleo urbano baezano en detrimento de los aldeanos de su término», como señaló Vázquez Campos.42
En el Desastre de la Vega de Granada, que tuvo lugar el día 25 de junio de 1319,43 perdieron la vida los infantes Pedro y Juan de Castilla, que eran los jefes del ejército cristiano y los tutores del rey Alfonso XI durante su minoría de edad44 junto con la reina María de Molina. La muerte de los mencionados infantes en dicha batalla supuso el ascenso al poder absoluto en la Corte castellana del infante Felipe de Castilla, hijo de la reina María de Molina y apoyado por ésta, de Don Juan Manuel, nieto de Fernando III, y de Juan el Tuerto, hijo del infante Juan y nieto de Alfonso X, ya que cada uno de ellos controlaba una determinada zona geográfica de Castilla e intentaban alcanzar un mayor protagonismo político45 y ser nombrados tutores del rey Alfonso XI en sustitución de los infantes Pedro y Juan, a pesar de que en la Concordia de Palazuelos y en las Cortes de Burgos de 1315 quedó establecido que en caso de que alguno de los tres tutores muriese continuaría siéndolo aquel que quedase con vida, lo que legalmente convertía a la reina María de Molina en la única tutora legítima de su nieto.46 Y a causa de todo ello, en Castilla comenzó, como señaló Manuel García Fernández, un periodo de anarquía y de auténtica «guerra civil», y dicho historiador también subrayó la circunstancia de que Don Juan Manuel y Juan el Tuerto fueron apoyados por el rey Jaime II de Aragón.47
El día 26 de agosto de 1319 la Hermandad General de Andalucía alcanzó una serie de acuerdos en respuesta a la crisis que se avecinaba por la muerte de los dos infantes en el Desastre de la Vega de Granada.48 Y, entre otras medidas, se acordó que ningún concejo de la hermandad apoyaría a ninguno de los aspirantes a ejercer la tutoría del rey a menos que se contase con el acuerdo de todos los miembros de la misma, y fueron admitidos como miembros de la hermandad algunos «destacados nobles o con grandes intereses en la Frontera», como señaló Vázquez Campos, entre los que figuraban Alfonso Fernández de Córdoba, Pedro Ponce de León el Viejo, señor de Marchena, Ruy González Manzanedo, Juan Alonso Pérez de Guzmán, Gonzalo de Aguilar, Juan Ponce de Cabrera, Garcí López de Padilla, maestre de la Orden de Calatrava, Lope Ruiz de Baeza y Diego Sánchez de Biedma.48 Y en dicha reunión también se acordó que no se aceptaría a nadie como adelantado mayor de la Frontera a menos que lo hicieran por unanimidad los miembros de la hermandad, y se exigió al adelantado mayor, Alfonso Fernández de Córdoba, que hiciera cumplir las resoluciones allí acordadas.48
La Hermandad General de Andalucía alcanzó un nuevo acuerdo el día 23 de abril de 1320, que fue rubricado por Alfonso Fernández.49 Y en dicho acuerdo, que básicamente estuvo relacionado con las medidas que debían adoptarse para defender la frontera de los ataques de los musulmanes y con la política que debía seguirse en relación con los tutores del rey Alfonso XI, también se estableció lo siguiente con respecto al adelantado mayor de la Frontera, como señaló Vázquez Campos:49
El citado convenio también implantaba una serie de garantías procesales y de prohibiciones de desafueros al adelantado y sus subordinados. A la luz de este documento, el adelantado andaluz se nos presenta como un oficial judicial estrictamente limitado por los privilegios y fueros locales. Los vecinos de las villas y presuntos delincuentes debían ser antes que nada juzgados según estos fueros en su misma localidad, previamente a que el adelantado o su alguacil pudiera imponerles ninguna pena. No sólo se reflejaba la faceta ejecutiva del adelantado; asimismo, se reconocía su carácter de juez, aunque también limitando ciertas prácticas abusivas.
En Andalucía comenzaron las discordias entre los partidarios de Don Juan Manuel y los del infante Felipe, y Juan Ponce de Cabrera, que era primo segundo de Don Juan Manuel por ser los dos bisnietos del rey Alfonso IX de León, fue uno de sus más decididos y principales partidarios en Córdoba.50 Y a pesar de que la mayor parte de las ciudades de Andalucía respaldaban al infante Felipe, Don Juan Manuel contaba con numerosos partidarios en Córdoba, entre los que figuraban Juan Ponce de Cabrera, Fernando Gutiérrez, obispo de Córdoba, Fernando Díaz Carrillo, señor de Santa Eufemia y alcalde mayor de Córdoba, Pedro Díaz, hermano del anterior,51 y Pedro Alfonso de Haro, señor de Chillón,525354 siendo algunos de ellos mencionados, como señaló Iluminado Sanz Sancho, en el capítulo XXVIII de la Crónica de Alfonso XI.55 Y los principales partidarios cordobeses del infante Felipe y de la reina María de Molina eran Arias de Cabrera, hermano de Juan Ponce de Cabrera, Alfonso Fernández de Córdoba, adelantado mayor de la frontera de Andalucía y alguacil mayor de Córdoba, Fernando Alfonso de Córdoba, hijo del anterior y alguacil mayor de Córdoba por delegación de su padre, Pay Arias de Castro, señor de Espejo y alcaide del alcázar de Córdoba,51 Martín Alfonso de Córdoba el Bueno, que era el alférez mayor de Córdoba, y Pedro Ximénez de Góngora, señor de Cañaveral,545052 por lo que algunos autores han llamado a este último grupo el bando de los oficiales del rey.56 Y otros historiadores han añadido que los Fernández de Córdoba siempre apoyaron a la reina María de Molina y a su hijo, el infante Felipe,57 y también que Alfonso Fernández, «a la cabeza de su poderosa familia» y junto con sus aliados, siempre fue leal al rey durante las grandes «perturbaciones y revueltas» acaecidas durante la minoría de edad de Alfonso XI.24
En el otoño de 1320 hubo graves enfrentamientos en Córdobaf entre los partidarios de Don Juan Manuel y los oficiales reales que representaban a la Corona y que defendían la legalidad vigente.5859 Los representantes municipales de la ciudad solicitaron a la reina María de Molina, madre del difunto Fernando IV y abuela de Alfonso XI, que destituyese a los alcaldes y al alguacil de la ciudad y les permitiese designar a los que ellos eligieran60 en asamblea vecinal.61 Pero la reina no accedió a sus demandas,62 argumentando que el privilegio de nombrarlos siempre había correspondido al rey, y les aconsejó que cuando se reunieran las Cortes del reino enviaran sus «mandaderos» para que presentaran allí sus peticiones y todo quedara resuelto en beneficio del rey y de la propia ciudad de Córdoba,63 según consta en la Crónica de Alfonso XI.64 Y el historiador Manuel García Fernández subrayó que bajo tales alborotos y reclamaciones lo que realmente subyacía era el enfrentamiento entre los dos bandos del patriciado urbano cordobés por controlar la ciudad y su reino, ya que la clásica interpretación de que se trataba de un conflicto entre los nobles y el pueblo, que en realidad llevaba mucho tiempo «alejado» del poder municipal, carece de fundamento en la actualidad.54g Y el historiador Iluminado Sanz Sancho, por su parte, manifestó que:51
Los alborotos y enfrentamientos entre parcialidades de los caballeros cordobeses parece que venían produciéndose desde el momento en que los detentadores de oficios de nombramiento real querían hacerlos hereditarios y el proceso de oligarquización de la caballería se acentuaba, por lo que una parcialidad parece que dominaba los cargos electivos en la ciudad, en la que se impuso seguramente en el reinado de Fernando IV y sobre todo en las primeras y segundas tutorías de Alfonso XI, mientras que la otra parcialidad acabará imponiéndose en la mayoría de edad de este rey.
Pero la negativa de la reina María de Molina a satisfacer las exigencias de los cordobeses provocó el descontento popular,61 y a pesar de que los partidarios del infante Felipe y de la reina intentaron defender la legalidad vigente,61 Juan Ponce de Cabrera y los suyos solicitaron a Don Juan Manuel que acudiera a Córdoba, ya que estaban dispuestos a reconocerle como tutor del rey. Y a continuación se alzaron en armas contra sus adversarios y ocuparon por la fuerza la zona de Córdoba conocida como la Axerquía, donde tapiaron dos de las puertas que comunicaban ese sector con la parte superior de la ciudad,5265 siendo una de ellas probablemente la conocida como Puerta del Hierro66 y la otra la Puerta de la Pescadería, como afirmó el historiador José Manuel Escobar Camacho.67 Y después ocuparon el castillo del Puente y otras torres de la ciudad y obligaron a sus enemigos a refugiarse en el alcázar,65 que comenzaron a asediar y cuyo alcaide era Pay Arias de Castro,52 produciéndose además numerosos muertos y heridos por ambas partes.65 Y los protagonistas de la revuelta fueron Juan Ponce de Cabrera, el obispo de Córdoba, Fernando Gutiérrez, el señor y alguacil de Santa Eufemia, Fernando Díaz, el hermano de este último, Pedro Díaz, y Pedro Alfonso de Haro, y todos ellos, a excepción del obispo, eran vasallos del rey y tenentes de algunas fortalezas.68
Entre los defensores del alcázar, que eran acaudillados por Pay Arias de Castro, alcaide de la fortaleza, y por Alfonso Fernández de Córdoba, adelantado mayor de la Frontera,23 figuraba Martín Alfonso de Córdoba, que era hijo de Alfonso Fernández.69 Pero cuando tuvieron conocimiento de que Don Juan Manuel se encontraba a dos leguas de Córdoba, negociaron su rendición y abandonaron la ciudad5265 acompañados por sus esposas, según consta en el capítulo XXXII de la Gran Crónica de Alfonso XI:70
En el alcaçar de Cordoua estaua Payo Arias de Castro, que lo tenie por el rrey, e Fernan Alfonso que era alguacil en la çibdad por el rrey, e pieça de otros caualleros de gente de la çibdad; e Pero Diaz hermano de don Fernando Diaz e Pero Alonso vno que se llamaua de Haro e el obispo de Cordoua e Joan Ponçe de Leon tomaron boz con el pueblo por don Joan hijo del ynfante don Manuel contra Alfonso e Payo Arias e Fernando Alfonso, e contra todos los que tenían con ellos que eran en la çibdad oficiales del rrey; e fueron armados contra el alcaçar; e fueron ay omes feridos e muertos. Edesque los del alcaçar supieron que don Joan fijo del ynfante don Manuel era a dos leguas de la çibdad, fueron muy desmayados, e fueronse del alcaçar e llevaron sus mujeres que tenían ay, e desanpararon el alcaçar e fueronse dende como omes de mala ventura. E otro dia llego ay don Joan e fallo el alcaçar desanparado e tomolo.
A finales de 1320,38 Pay Arias de Castro y sus compañeros abandonaron el alcázar junto con todos aquellos que defendían lo establecido por la Hermandad General de Andalucía60 y se refugiaron en Castro del Río,71 municipio al que posteriormente le sería concedido el título de «Leal» por Alfonso XI de Castilla, junto con otras mercedes,6552 por ese hecho.24 Y Alfonso Fernández también se refugió en Castro del Río junto con los demás oficiales reales de Córdoba,24 pero las posesiones y rentas de los refugiados fueron confiscadas por los partidarios de Don Juan Manuel, según afirmó Braulio Vázquez Campos.23 Y este último autor también añadió que se desconoce si la expulsión de Alfonso Fernández y los suyos de la ciudad de Córdoba respondió a la «dinámica política local» cordobesa o si ello estuvo relacionado con que Alfonso Fernández fuera partidario de los otros aspirantes a ejercer la tutoría del rey, como el infante Felipe de Castilla o Juan el Tuerto.38
En diciembre de 1320, y después de que Don Juan Manuel fuera reconocido como tutor del rey en la ciudad de Córdoba, el resto de los concejos andaluces integrados en la Hermandad General de Andalucía reconoció como tal al infante Felipe, y hay constancia de que Alfonso Fernández de Córdoba, que era miembro de esa hermandad, también reconoció como tutor del joven monarca al mencionado infante. 72 Y a lo largo del año 1320, Alfonso Fernández se mantuvo en el cargo de adelantado mayor de la Frontera, pero hay constancia de que en abril de 1320 Juan el Tuerto, que era hijo del infante Juan de Castilla y tutor del rey Alfonso XI junto con Don Juan Manuel y el infante Felipe, también ejercía dicho cargo al mismo tiempo, por lo que Vázquez Campos se preguntó si Alfonso Fernández habría sido un «delegado» de Juan el Tuerto en el adelantamiento andaluz durante ese periodo,73 aunque dicho autor señaló que la única certeza que hay sobre ello es que al final Alfonso Fernández acabó convertido en uno de los partidarios del infante Felipe.73
En agosto de 1326 Alfonso Fernández luchó junto a Don Juan Manuel y junto a su hijo Martín Alfonso en la batalla de Guadalhorce,69432 donde los musulmanes del reino nazarí de Granada sufrieron una grave derrota.
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