SIGLO XIV EN ESPAÑA - PERSONAJES
Ruy Díaz de Rojas (c. 1345—1378). Noble castellano de la Casa de Rojas. Era hijo de Lope Díaz de Rojas,1 que fue señor de la aldea de Espejo y de varias decenas de aldeas situadas en las merindades de Castrojeriz, Aguilar de Campoo y Villadiego.2
Fue señor de Santa Cruz de Campezo, Rojas y Castil de Lences, caballero de la Orden de la Banda,3 merino mayor de Guipúzcoa y un destacado marino, por lo que tomó parte en varias campañas navales contra los navarros y los ingleses en la década de 1370.4
Falleció luchando contra los gascones en 1378.
| Ruy Díaz de Rojas | ||
|---|---|---|
| Merino Mayor de Guipúzcoa | ||
| Años de servicio | 1369 - 1378 | |
| Lealtad | ||
| Condecoraciones | Señorío de Santa Cruz de Campezo | |
| Mandos | Flotas expedicionarias atlánticas | |
| Conflictos |
| |
| Información | ||
| Nacimiento | 1345 1345 | |
| Fallecimiento | 1378 1378 | |
| Ocupaciones | militar y político | |
| Hijos | Sancha de Rojas | |
Genealogía y descendencia[editar]
Fue hijo de Lope Díaz de Rojas, III señor de Poza Merino Mayor de Guipúzcoa, y de Sancha de Velasco. Tuvo por lo menos dos hermanos, Sancho Sánchez de Rojas, IV señor de Poza, y Sancha de Rojas y Velasco, quien casó dos veces sin dejar descendencia y fue la fundadora del monasterio de la Asunción en Castil de Lences.
Ruy contrajo matrimonio con Mencía Vélez de Guevara (nacida 1325, fallecida c. 1385), hija de Beltrán Vélez de Guevara y Haro y de Mencía Fernández de Ayala y Álvarez de Ceballos. Fueron padres de
- Lope de Rojas, quien heredó el señorío de su padre y contrajo matrimonio con María de Gaona;
- Sancha de Rojas y Guevara, señora de Santa Gadea y mujer de Gómez Manrique de Lara, I señor de Requena; y
- Mencía de Rojas y Guevara, casada con Juan Hurtado de Mendoza.
Conquista de La Rochela[editar]
En el año de 1370, como merino mayor de Guipúzcoa, preparó una flota con destino a La Rochelle, ya que en su conflicto con los ingleses, Enrique fue aliado de Carlos V el Sabio, a cuya disposición puso la flota castellana, pieza fundamental en la conquista gala del puerto de La Rochelle, en cuya primera fase el almirante Bocanegra anuló por completo a la escuadra inglesa. Participó en la batalla como jefe de las naos.
Por lo que respecta a la Corona de Castilla, su rotunda victoria tuvo para ella favorables repercusiones militares y económicas. Se consolidó como primera potencia naval en el Atlántico, otorgando así mayores posibilidades mercantiles a sus marinos (fundamentalmente vascos y cántabros). El comercio de lana entre Inglaterra y Flandes se había interrumpido a causa de la guerra, y ahora será Castilla la que sustituya en esta actividad a la derrotada. Sus mercaderes construyeron incluso un almacén en Brujas. Los ingresos obtenidos de las exportaciones propiciaron un auge económico castellano, y Burgos se convirtió en una las ciudades más importantes de Europa Occidental.
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En el año de 1371 estuvo en la frontera navarro-castellana con el objeto de devolver las plazas arrebatadas por Carlos II en 1368, recuperando Contrasta y Santa Cruz de Campezo. En 1367, el rey Enrique II de Castilla le había hecho merced de esta última villa, merced confirmada en 1379 a su hijo Lope, y si éste muriese sin descendencia, pasaría a sus hermanas Sancha y Mencía.
Cofradía de Álava[editar]
Consta su participación como cofrade en la última Junta de Arriaga celebrada 2 de abril de 1332, cuando se produjo lo que tradicionalmente se conoce como Voluntanria entrega o Pacto de Arriaga, es decir, la autodisolución de la Cofradía y la entrada en el realengo castellano de su territorio.
Alonso Jofre Tenorio12 (Castillo de Tenorio, Tenorio, Cotobad, Pontevedra, 1292 – Estrecho de Gibraltar, 4 de abril de 1340),3 almirante mayor de la mar y I señor de Moguer.
Biografía[editar]
La familia Tenorio era de ascendencia gallega. Su patronímico procede de Tenorio, «sua casa forte» cerca de Pontevedra. El linaje conocido empieza con Pedro Rodríguez o Ruiz Tenorio, caballero gallego que participó en la conquista de Sevilla en 1248, que es posible que haya sido señor de San Pedro de Tenorio, en Cotobad, Pontevedra, y este el solar de la familia, de donde él o un antepasado suyo adoptó el nombre. «Pedro Alfonso de Portugal, conde de Barcelos, empieza los Tenorio con este, a quién llama Pedro Roiz Tanoyro y dice haber casado com Tereza Páez de Sotomayor, los quales fueron padres de Gonzalo Pérez Tenorio, casado con Juana Duc, los padres de Alonso González Tenorio». Dicen las genealogías que de Gonzalo Rodríguez Tenorio fue hijo Diego Alonso Tenorio, pero los patronímicos, entonces rigurosos, obligan a que entre ellos exista un Alonso González.
A mediados del siglo xiii algunos individuos de la familia realizaron compañas militares por tierras andaluzas y entroncaron por casamiento con linajes beneficiados de los repartimientos efectuados en las tierras recién conquistadas. Fue el caso de Diego Alonso Tenorio (que quizás se llamase Jofre Alonso y no Diego Alonso, dado el patronímico de su hijo), nacido ca. 1260, contemporáneo de Alfonso X, señor de Tenorio con heredamiento en Toledo y Sevilla. Casó con Aldonza Jofre de Loaisa, hija de Jofre de Loaisa, señor de Pretel, caballero aragonés, ayo de la reina consorte doña Violante y del infante don Fernando de la Cerda, ampliamente recompensado en el repartimiento de Sevilla.
Fruto de esta unión conyugal nacieron Alonso Jofre Tenorio, heredero en la titularidad de la casa, su hermano Juan Tenorio, Comendador de Estepa, casado con Juana Méndez, y su hermana Sancha Tenorio, casada con Ruy López de Haro, II señor de La Guardia, ambos con descendencia. Fue coetáneo de los reyes Fernando IV y Alfonso XI. En el reinado de este último desempeñó varios cargos. Sirvió como adelantado mayor de Castilla. Estaba encargado de mantener la paz en dicha área, de recaudar los tributos regios, juzgar los pleitos en apelación y sobre todo de investirse con mando militar en caso de guerra. Aparece por tanto como un miembro de la nobleza que ocupa puestos públicos importantes, ya que los adelantados eran elegidos por el monarca entre los grandes magnates del reino que gozaban de su confianza.
En 1314, según Diego Ortiz de Zúñiga, Alonso Jofre Tenorio era ya almirante mayor de la mar. Al almirante, como dignatario de la corte regia, el rey le confiaba el mando de su flota y la dirección de la guerra en el mar. Equivalía a un «alter ego» del monarca cuando navegaba. Por ello, quedaban bajo su autoridad y jurisdicción los puertos y concejos de las villas del litoral. Sus atribuciones eran muy diversas. Durante el primer tercio del siglo XIV, tenía a su cargo el poder militar de la flota con amplia potestad jurisdiccional sobre todos los hombres que embarcaban en armadas de la Corona, el cuidado y dirección de la construcción naval en los astilleros.
En el orden judicial sus facultades eran también amplias. Ejerció su jurisdicción a través de un tribunal del almirantazgo en Sevilla. Nombraba alcaldes, alguaciles y escribanos. Incluso pueden englobarse en este grupo otras prerrogativas como el poseer voto en el concejo de Sevilla y ser miembro del Consejo Real.
En el aspecto económico, aparte de todos los beneficios derivados de sus facultades judiciales, obtenía otras fuentes de ingresos. Las más importantes eran el séptimo del botín capturado; el despacho o impuesto sobre la capacidad del navío y la distancia del puerto de destino; el almirantazgo o tributo que gravaba la carga y descarga de mercancías, así como la utilización del puerto, especialmente para los marinos no sevillanos y el anclaje que era un gravamen impuesto a los barcos por la entrada y fondeo en el lecho de los ríos y puertos.
Las fuentes aluden a otros títulos desempeñados por Alonso Jofre Tenorio como el de alcaide de los Alcázar de Sevilla, guarda mayor del rey y alguacil mayor de Toledo. El primer cargo consistía en la defensa militar de las fortalezas de Sevilla; el segundo constituía una dignidad palatina, honorífica más que efectiva, de carácter militar que tenía a su cargo el cuidado de la guardia personal del monarca y el tercero es un oficio concejil encargado de la ejecución de los mandamientos judiciales y del mantenimiento del orden en la ciudad. También fue tutor de Pedro Alfonso y Juan Alfonso de Benavides, señores de Benavides y Cheles, sobrinos del almirante.
En 1325, aprovechándose de las revueltas internas del reino para hacerse con la tutoría de Alfonso XI, se rebeló contra el infante Felipe y se hizo cargo de la ciudad de Sevilla.
En 1328 aparece como encomendero del monasterio de San Juan de Poyo (Pontevedra), convento benedictino, fundado en el año 942. La información la brinda un documento de Alfonso XI en el que confirma la exención de yantar y de pedidos, privilegio otorgado por su antecesor Fernando IV. Igual ocurre en 1329 para el monasterio de San Salvador de Lérez (Pontevedra).
Participó en la defensa de Gibraltar en 1333, aunque la plaza se perdió. En 1332, Alfonso XI concedió Moguer a Alonso Jofre Tenorio y a su mujer, Elvira Álvarez de Velasco,4 como villa de señorío «por muchas buenos servicios, que feicisteis al rey don Fernando, nuestro padre, que Dios perdone, e feicistes e facedes a nos de cada día». Como I señor de Moguer, fundó el Convento del Corpus Christi y el Monasterio de Santa Clara entre 1337 y 13385 de los que se convirtió en el Patrono, y dotó con numerosos bienes a las comunidades religiosas que asentó en su villa.
La crónica de Alfonso XI, tratados nobiliarios y obras locales ofrecen gran cantidad de datos sobre la actuación político-militar del almirante. En 1325 expulsó a los nobles de Sevilla, tomando el gobierno de la ciudad. Al año siguiente participó en la conquista de Olvera y Pruna, impidiendo con su flota que los benimerines apoyaran a los granadinos por mar, suministrándoles avituallamientos y tropas. En 1329 fue ante el papa como embajador para conseguir los beneficios de cruzada en la guerra contra los infieles. En el mismo año intentó desde el mar que Gibraltar no cayera en manos de Abomelique, hijo del sultán de Fez. En 1337 consiguió una aparatosa victoria sobre la flota portuguesa, derrotando a una escuadra.
El 4 de abril de 1340, al enfrentarse con una escuadra de benimerines más numerosa, en el estrecho de Gibraltar, resultó muerto en combate. Sus restos descansan en el sepulcro que comparte con su mujer Elvira Álvarez, su hija Marina Tenorio, Beatriz Enríquez (esposa del V señor de Moguer) y su nieto Alonso Fernández Portocarrero (III señor) en el Monasterio de Santa Clara de su villa de Moguer.12
Los descendientes de Alonso Jofre Tenorio mantuvieron el patrimonio monacal engrandeciéndolo con propiedades rústicas y urbanas. La Casa Tenorio entroncó por matrimonio con el linaje de los Portocarrero, señores de Villanueva del Fresno (Badajoz) en las personas de su hija María Tenorio y Martín Fernández Portocarrero6 en 1362. Sus otras dos hijas fueron Marina Tenorio, segunda mujer de Fernán Gómez de Silva, y Teresa Jofre Tenorio, mujer de Álvar Díaz de Mendoza, ambas con descendencia.
Garci Jofre Tenorio (m. Sevilla, 1367) fue un noble y marino castellano.
Biografía[editar]
Fue hijo de Alonso Jofre Tenorio (1292-1340), almirante mayor de la mar y I señor de Moguer, y de su mujer Elvira Álvarez de Velasco.1 Participó en la batalla del Salado (1340), y dos años más tarde lo encontramos recibiendo una heredad en la localidad sevillana de Brenes, de manos de Juan Sánchez, arzobispo de Sevilla.2
En 1359 formó parte del grupo de expertos marinos que participaron en una expedición al Reino de Valencia, durante la guerra de los Pedros que enfrentó a Pedro I de Castilla con Pedro IV de Aragón, en la que se destruyó la villa de Ifach (junto a Calpe).3 Más tarde aparece dedicado a la política, y en el año 1366 ostentaba los cargos de alcalde mayor y alguacil mayor de Sevilla. Fue uno de los caballeros que murió a manos del rey Pedro I de Castilla tras la batalla de Nájera (1367), considerando que eran sus enemigos.
Pedro de Larraondo o Pedro de La Randa fue un marino y después corsario nacido en Bilbao.
Biografía[editar]
Larraondo se dedicaba a transportar mercancías con destino a diferentes países europeos y del Próximo Oriente para la compañía de unos comerciantes de Brujas, los Alberti, con sede en Florencia.1 Hay constancia de que se dedicó a este trabajo de forma legal desde 1395. Sin embargo, se desconoce porqué cambió la honrada vida de marino por la de corsario.
Según relataba el veneciano Emmanuel Piloti —cónsul de Venecia en Alejandría en aquella época—, en su «Traité D'Emmanuel Piloti Sur Le Passage en Terre Sainte» (1420).2En 1402, Larraondo apresó una nave en aguas de Chipre, con un valioso cargamento, además de ciento cincuenta musulmanes que vendió en el ducado del Archipiélago a Jacopo Crispo.3 Se supone que fue entonces cuando empezó su actividad ilegal.
El desencadenante de tal cambio pudo tener su origen en 1398 cuando, estando atracada una de sus naves en el puerto de Cartagena, perdió nave y carga a manos del corsario Lope Barata.
Durante los primeros once años de ese agitado siglo xv, en el que las flotas de los diversos reinos que se asomaban al Mediterráneo, además de piratas y corsarios, surcaban el mar pacífica y no tan pacíficamente, Larraondo continuó su actividad de corso. Finalmente, fue capturado en 1411.4
Captura[editar]
Existen dos versiones del final de Larraondo.
La primera según Piloti, dice que fue capturado, posiblemente por la flota catalana, entregado al sultán de Egipto —con el que tenía una vieja cuenta pendiente por aquellos ciento cincuenta musulmanes robados—, y ejecutado.
La segunda, el relato de Pero Tafur, caballero cordobés de la corte de Juan II, aficionado a viajar por placer,5difiere bastante. Según cuenta en su libro Andanças é Viajes de Pero Tafur por diversas partes del mundo avidos (1435-1439) Larraondo fue capturado por una nave mora que después fue tomada por un corsario catalán, quien al reconocer al famoso cautivo le propuso asociarse con él. El corsario bilbaíno accedió, a condición de «que siempre la guerra se fiziesse a los moros e nunca a los christianos, por quél lo teníe jurado». Tras un tiempo de fructífera sociedad capturando navíos moros, ambos corsarios cayeron en una batalla y fueron entregados al sultán, quien les ofreció el perdón a cambio de su conversión al Islám.
Tafur escribió en su libro de viajes lo que el trujamán del sultán le relató:6
...El Soldan le dixo,que en pago de aquello, é porque paresçiese la justicia de Dios, que renegase la fé é conosçiese el mal queavía fecho, tornándose moro, é le perdonaría é faría merçedes; él respondió, que non le podía é fazer tanto debien quanto él faríe mal en perder el ánima. El Soldan luégo mandólos asserrar por la cabeça entramos á dos;el catalan dixo que quería ser moro; e Pedro de la Randa, quando aquello vido, apartó al Soldan é díxole:señor, yo me tornaré moro, si tu me vengas en fazer matar á este mi compañero; el Soldan dixo que le plaçíe; é luégo Pedro de la Randa dixo al catalan aparte: amigo, ya no estamos en partido de salvar la vida, puestoque renegemos la fé, el Soldan a deliberado de nos mandar matar, é pues ansí es, rescivamos este martyrio por Dios en descuento de nuestros pecados. El catalan dixo que era muy bien dicho é le plazie, é luego en conti-nente el catalan resçibió la muerte. É el Soldan dixo á Pedro de la Randa; ya he cumplido lo que tú me dixiste, agora tú cumple lo que prometíste; él le respondió, Soldan, yo non lo fize sinon á fin de salvar el ánima de micompañero, que sentí en él tanta flaqueza, que por miedo se queríe renegar, agora faz de mí lo que por bientovieres. El Soldan le dixo: tu servirme as bien, é farás lo que te yo mandare, é andarás conmigo en las gue-rras, é darte e la vida; respondió, si non las ovieres contra los xpistianos; el Soldan dixo: yo te prometo de nun-ca te poner en guerra contra los xpistianos, é de te fazer governador de los xpianos que tengo, é de te fazer muchas merçedes, é tú sírveme lealmente; é él gelo prometió; é luégo le mandó asentar casa é dar gente quelo sirvíese é mantenimientos; é llamó á un almiralle suyo é encomendógelo; é dizíe, que quando se partió del Soldan para deçenderse á la çibdat, que le bolvió á llamar el Soldan é dixo: mando que den al xpiano tantovino para él é para su casa quanto oviere menester, porque non falle mengua de su tierra. Esto me contó elTrujaman que lo avía visto, por magnificar á su señor el Soldan, é por me fazer plaçer en dezir bien de caste-llano, pues quél lo era tambien.
É murió aquel Soldan, é fizieron otro, el qual luégo embió por aquel cavallero que tenía en cargo á Pedro dela Randa, é mandó que gelo truxesen allí con entençion de lo matar; el cavallero fuyó con él é metióse en unlugar, é allí el Soldan lo cercó é lo tomó á él é á Pedro de la Randa, é mandóle que renegase la fé é se tornasemoro, é Pedro de la Randa, non lo queriendo fazer, fué asserrado por la cabeça é los xpistianos lo levaron áenterrar á una yglesia que está en Babylonia, que dizen Santa Martha, é oy faze miraglos»7
Según la investigadora e historiadora medievalista María Teresa Ferrer i Mallol, la versión de Piloti coincide más que la de Tafur con la documentación existente. El hecho de que en sus correrías atacara lo mismo a catalanes que a moros no hace muy verosímil el que pudiera aceptar la alianza con un catalán tras su captura. Sin embargo, no se descarta que antes de su ejecución pudiera haber servido al sultán durante un tiempo. Tampoco la iglesia de Santa Marta en el Cairo, donde Tafur cuenta que fue enterrado, existió. Podría ser la iglesia copta de Santa María de la Cava, en opinión de P.H Dopp.
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