SIGLO XIV EN ESPAÑA
Las Cortes Catalanas fueron convocadas por el rey Pedro IV el Ceremonioso en Barcelona, en 1372-1373, durante el período de regencia de la Generalidad de Cataluña.
El donativo que se aportó al rey para luchar en la revuelta de Cerdeña, esta vez tendría como garantía las décimas que el Papa había donado al rey. El importe fue de 30.000 florines a los que hay que sumar otros 10 000 que se dejaron para armar seis galeras para proteger la costa catalana.
El regente, Bernat Bussot, se tuvo que enfrentar a la negativa de los andorranos a pagar las generalidades, aludiendo que tenían privilegios reales. Se decidió darles el mismo tratamiento que a aragoneses y valencianos que hacían comercio, cobrando sólo el impuesto de entradas y salidas. También se decidió disponer guardias a los puertos de los Pirineos para evitar que los andorranos entrasen mercancías sin pagar.
Las Cortes Catalanas fueron convocadas por el rey Pedro IV el Ceremonioso en Barcelona, y celebradas entre 1377-1378.
El 27 de enero de 1377, se prorrogaron las Cortes de Monzón (1376-1377) para los catalanes en Gandesa para el 1 de marzo, pero no llegaron a abrirse allí y se prorrogaron a Barcelona para abrirse el 27 de abril. En esta edición se puso en cuestión la actuación de los diputados de la Generalidad, especialmente de Guillem de Guimerà i d'Abella, a quien se acusó de irregularidades económicas en beneficio propio y de la Orden del Hospital, de la que era gran Prior. A pesar de algunos encargos que eran de las cortes para participar en comisiones de trabajo y de representación ante el rey, en la sesión del 28 de agosto de 1377, Juan I de Ampurias presentó una propuesta de revocación general de oficios de la Generalidad, desde los diputados y consejeros hasta los oyentes, porteros y escribanos, a excepción de Hug de Santapau, oyedor militar. Esta propuesta, aprobada con muchos diputados absentos, llegó al rey, que la revocó por defecto de forma y de quórum. A pesar de salvar los cargos de los diputados, estos renunciaron por una cuestión de honor. A Guillem de Guimerà, en reconocimiento de esta injusticia, se le concedió el privilegio de escoger el nuevo representante del brazo eclesiástico, hecho que recayó en Galceran de Besora i de Cartellà, nombrado nuevo presidente de la Generalidad en la sesión del 16 de octubre de 1377. Con todo, la humillación que le representó y la incomprensión de la clase dirigente le hizo dejar la política y dedicarse a las actividades en el gran priorado de Cataluña.
Sin embargo, la crisis no se consideraba acabado y la corte, al final de su funcionamiento en agosto de 1378, decidió nombrar una comisión reorganizadora para redirigir la institución. Formada por nuevas personas con poderes absolutos tenía tiempo hasta septiembre de 1378 para emitir una propuesta. La comisión acabó recomendando la destitución de los diputados acabados de nombrar justo un año antes y volverlos a nombrar con una retribución inferior. Los miembros de la efímera diputación protestaron y, finalmente, fueron destituidos y se ocuparon de asuntos de defensa marítima contra el duque Luis I de Anjou que amenazaba las costas valencianas.
Ramon Gener, que formaba parte de la mencionada comisión, fue elegido nuevo presidente de la Generalidad el 7 de enero de 1379, pero no tendría todos los poderes hasta que el rey ratificó el nombramiento el 10 de marzo de 1379. En estos dos meses, los oidores de cuentas no reconocieron la decisión de la comisión y se negaron a jurar los sellos y los libros de cuentas a los nuevos diputados.
La corte también decidió otorgar un compemento de 110.000 libras al donativo otorgado a Monzón; 30.000 para fogaje, 50.000 para venta de censales de la Generalidad y 30.000 más del fogaje, pero solo si el conde de Anjou atababa Cataluña, cosa que no sucedió.
Las Cortes Catalanas fueron convocadas por el rey Pedro IV el Ceremonioso en Barcelona, en 1379-1380.
Las cortes convocadas para obtener fondos para luchar en la revuelta de Cerdeña y para intervenir en Sicilia en donde el rey tenía intereses sucesorios. En los Capítulos de Cortes aprobados el 3 de diciembre de 1379, el brazo real y eclesiástico prometieron un donativo de 150.000 libras condicionado a la participación del brazo militar. Se aprobó un anticipo inicial de 50.000 libras para las acciones de defensa más urgentes. El resto estaba también condicionado a que la expedición se realizase antes de un año, cosa que no sucedió.
El 17 de enero de 1380 la corte nombró los nuevos diputados de la Generalidad de Cataluña con Felipe de Anglesola al frente. A resultados de los consejos dados por la comisión reorganizadora de la Generalidad que se había nombrado en las cortes anteriores, se decidió ahorrar dinero y no nombrar oyentes de cuentas, asignando las funciones de aministrador al diputado real. También se acordó asignar una retribución de 150 florines anuales a cada diputado.
Las Cortes Catalanas fueron convocadas por el rey Pedro IV el Ceremonioso en Lérida, en 1375, y pusieron fin al período de regencia de la Generalidad de Cataluña.
Antecedentes[editar]
El año 1374 fue especialmente duro en el Principado con terremotos, epidemias de peste y plagas que arruinaron las cosechas de trigo. A estas calamidades naturales hay que sumar las constantes incursiones de tropas mercenarias entrenadas en la guerra de los Cien Años, procedentes de Francia. El regente de la Generalidad, Bernat Bussot, tenía la responsabilidad de pagar las tropas que las Cortes de Barcelona (1372-1373) habían decidido reclutar para defenderse, pero apareció un nuevo frente, ya que el infante Jaime de Mallorca amenazó con invadir Cataluña en su pretensión de recuperar el reino de su padre. Bernat Bussot reclamó la convocatoria urgente de Cortes, pero no fue hasta 1375 cuando se pudieron celebrar en Lérida.
Celebración[editar]
Destacó en estas Cortes la restitución del cargo de presidente de la Generalidad después de estar suspendido y bajo la administración de un regente desde 1367. El 24 de julio de 1375, nombró nuevo diputado residente a Romeu Sescomes, que ya había estado al cargo entre 1363 y 1364. Esta nueva estructura de diputados duró sólo un año, ya que en les Cortes de Monzón (1376) se nombraron nuevos diputados.
Con respecto a la defense frente a Jaime de Mallorca, las Cortes habían avanzado al rey a principios de 1375 la suma de 114.000 florines. En verano se concedieron 90.000 florines más para contratar 1000 lanzas durante un par de meses. Finalmente, el infante Jaime entró en Cataluña por Conflent, pero atravesó hacia Castella con pocos enfrentamientos.
Las Cortes Generales de la Corona de Aragón de 1376-1377 fueron convocadas por el rey Pedro IV el Ceremonioso para reunirse en Monzón para noviembre de 1375, pero fueron pospuestas hasta el 27 de marzo de 1376. Fueron convocadas con el propósito de recibir subsidios para la guerra contra el duque Luis I de Anjou y para la defensa de Cerdeña. Las Cortes no fueron clausuradas y su última sesión es del 20 de enero de 1377.
| Predecesor: Cortes de Monzón (1362) | Cortes Generales de la Corona de Aragón 1376-1377 | Sucesor: Cortes de Monzón-Fraga (1383) |
| Predecesor: Cortes de Tamarite (1375) | Cortes del Reino de Aragón 1376-1377 | Sucesor: Cortes de Zaragoza (1381) |
| Predecesor: Cortes de Lérida (1375) | Cortes Catalanas 1376-1377 | Sucesor: Cortes de Barcelona (1377) |
| Predecesor: Cortes de Villarreal-Valencia | Cortes del Reino de Valencia 1376-1377 | Sucesor: Cortes de Monzón-Fraga (1383) |
Las Cortes de la Corona de Aragón fueron convocadas por el rey Pedro IV de Aragón en Monzón, entre junio de 1383 y julio de 1384. Las sesiones se celebraron en Monzón, Tamarite de Litera y Fraga a causa de un brote de peste en el año 1384.
Las largas guerras contra Castilla (desde 1356), la República de Génova (desde 1351) y la revuelta de los Arborea en Cerdeña (desde 1364) protagonizadas por Pedro IV dejaron al país en la ruina económica. Los brazos asistieron a las Cortes dispuestos a demandar responsabilidades a los cortesanos y consejeros reales. En marzo de 1383 había sido asesinado Hugo III de Arborea, que se había rebelado contra Aragón. Pero este magnicidio había tenido el apoyo de los genoveses, también en guerra con Aragón, y significaba la más que posible pérdida de la isla de Cerdeña. Pedro IV pidió a las cortes un donativo para atender estas necesidades, pero le fue denegado a fin de que no se trataran los temas de justicia contra los oficiales reales. Finalmente, el 4 de julio de 1384, se concedió en forma de préstamo de 60.000 florines, y no como donativo.
Otro punto, relacionado también con la guerra en Arborea, fue atender las peticiones de apoyo que Brancaleone Doria hacía por su mujer Leonor de Arborea, regente después de la muerte de su padre Hugo III de Arborea, quien disputaba con su hermana la herencia de Arborea. La corte desconfió del que podía retornar a Cerdeña. Brancaleone propuso un complicado plan poniendo como garantía a su hijo Frederico I de Arborea. Finalmente, Brancaleone regresó a Cerdeña donde estuvo en prisión unos años, al negarse su mujer Leonor a entregar a su hijo como rehén.
El rey volvió a proceder contra su yerno, el conde Juan I de Ampurias, por deslealtad. Este castigo originó una guerra civil en el Ampurdán y la derrota de Juan I.
Por parte del principado de Cataluña, en la sesión del 4 de julio de 1384 se escogieron los nuevos diputados de la Generalidad manteniendo las competencias fijadas en las últimas cortes, es decir, el diputado real actuaba como administrador prescindinendo de los oidores de cuentas. Se eligió a Arnau Descolomer como nuevo diputado eclesiástico. Esta nueva Diputación se mantendría hasta empezadas las Cortes de Monzón de 1388.
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