SIGLO XIV EN ESPAÑA - PERSONAJES
Leonor de Guzmán (Sevilla, 1310 – Talavera de la Reina, 1351) fue una noble castellana, amante del rey Alfonso XI de Castilla. Fruto de la relación entre ambos nació, entre otros vástagos, Enrique II de Castilla, primer monarca de la Casa de Trastámara. La relación entre Leonor de Guzmán y el rey de Castilla serviría de inspiración para la ópera La Favorita, de Gaetano Donizetti.
| Leonor de Guzmán | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento | 1310 Sevilla (España) | |
| Fallecimiento | 1351 Talavera de la Reina (España) | |
| Causa de la muerte | Decapitación | |
| Familia | ||
| Padres | Pedro Núñez de Guzmán, Mayordomo mayor del Reino Juana Ponce de León | |
| Pareja | Alfonso XI de Castilla | |
| Hijos | ||
| Información profesional | ||
| Ocupación | Política | |
Biografía[editar]
Orígenes[editar]
Era hija de Pedro Núñez de Guzmán y de Juana Ponce de León, nieta por parte paterna de Álvar Pérez de Guzmán (hermano de Guzmán el Bueno) y su esposa, María González Girón y por el lado materno de Fernán Pérez Ponce de León, señor de la Puebla de Asturias y adelantado mayor de la frontera de Andalucía, y su esposa, Urraca Gutiérrez de Meneses. Era tataranieta del rey Alfonso IX de León por línea materna, por ser bisnieta de Aldonza Alfonso de León, hija ilegítima que dicho rey tuvo con Aldonza Martínez de Silva.
Sus hermanos fueron Alonso Meléndez de Guzmán, Maestre de la Orden de Santiago, y Juana de Guzmán, que contrajo matrimonio con Enrique Enríquez el Mozo, señor de Villalba de los Barros y Adelantado mayor de la frontera de Andalucía. Según la Crónica de Alfonso XI, Leonor habría sido criada por su abuela, desconociendo si la materna o la paterna.1
Amante de Alfonso XI[editar]
Leonor se casó muy joven con Juan de Velasco, adelantado de Andalucía en los últimos años del reinado de Sancho IV. Leonor y el monarca Alfonso XI se vieron por primera vez en 1327 en la residencia de su cuñado Enrique Enríquez en Sevilla, cuando el rey regresaba de una campaña militar en Olvera. Leonor era ya viuda con diecisiete años, casi los mismos que tenía Alfonso. Desde ese instante ya no se separó de ella hasta su muerte y, a pesar de que el monarca contrajo matrimonio en 1328 con su prima María de Portugal, su relación extramatrimonial se hizo oficial unos años más tarde.1
En la crónica del rey, la describe así:
Era, dueña muy rica y muy fija dalgo y era en fermosura la mas apuesta muger que avia en el Reyno.Crónica de Alfonso XI de Castilla
La ausencia inicial de hijos hasta alrededor de 1333 en el matrimonio real resultó perjudicial para la reina, que fue excluida de ocupar un papel más activo y relegada en el monasterio de San Clemente, donde actualmente reposan sus restos. Con los años Leonor fue convirtiéndose en la principal consejera del rey, por lo que fue una de las mujeres más poderosas de Europa y de facto reina de Castilla. Leonor otorgó privilegios a nobles, mercedes y cartas de poblamientos a villas, administró su patrimonio y el de sus hijos a su voluntad e incluso recibió a algunos embajadores extranjeros como mediadora ante el rey.1
Muchas personalidades intentaron persuadir al monarca de acabar con la relación, entre ellos su suegro, Alfonso IV de Portugal, quien estaba furioso hasta el punto de provocar serias fricciones entre ambos reinos. Finalmente fueron superadas y Alfonso IV ayudó a su yerno contra los benimerines.
A lo largo de los años de la relación que mantuvo con el rey, Leonor fue reuniendo un gran patrimonio, en buena medida gracias a las donaciones del monarca que solía recompensarla por el nacimiento de cada uno de sus hijos con distintos señoríos. De esta manera se convirtió en una importante señora feudal: era propietaria de las villas de Alcalá de Guadaira, Aguilar de la Frontera, Cabra, Huelva, Lucena, Medina Sidonia, Montilla, Oropesa, Paredes de Nava, Tordesillas, Villagarcía de Campos, entre muchas otras; así como diversos bienes inmuebles en Sevilla, Córdoba y Algeciras, lo que permitió a sus hijos desempeñar un papel importante en los conflictos de la corona.1 De hecho, en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, Alfonso XI mandó construir unos baños mudéjares que actualmente son conocidos como "Baños de doña Leonor".2
Hubo de convivir con la más asfixiante nobleza, fortalecida con las dos anteriores regencias. Una nobleza que crecía cada vez más cuando Castilla iba a menos, como es el ejemplo de don Juan Manuel, su principal detractor, con quien Leonor se cuidó de mantener la paz. A pesar de no existir hijos del matrimonio regio (Pedro I no nacería hasta 1334), Leonor acertó rechazando sutilmente el consejo envenenado del antiguo regente, de que la reina fuera repudiada y el rey se casara con ella, sabiendo que eso implicaba el descrédito del rey, la guerra con Portugal y la sublevación de una nobleza encabezada por él mismo. Leonor no picó el anzuelo del ávido magnate, y como consejera ambiciosa de Alfonso, intentó sustituir a esta nobleza por una nueva y más leal, sus hijos.[cita requerida]
Caída en desgracia[editar]
El 26 de marzo de 1350 falleció en el sitio de Gibraltar, a causa de la peste negra, el rey Alfonso XI. Tras su muerte, le sucedió en la corona, sin aún haber cumplido los dieciséis años de edad, Pedro I de Castilla, hijo del rey y María de Portugal. Leonor alegó que no podía acompañar al cortejo fúnebre hacia Sevilla debido a una enfermedad, aunque el historiador Pedro López de Ayala aclaró en la Crónica de Pedro I que se debía a la desconfianza hacia el nuevo monarca, su madre María de Portugal y su consejero Juan Alfonso de Alburquerque.1
Leonor perdió el favor de todos los que la habían apoyado en un primer momento. Por lo tanto, su hijo, el futuro Enrique II, tuvo que viajar a Sevilla para asegurarse de que Pedro I no atacaría a su familia y, una vez asegurada su protección, decidió trasladarse a la misma. Sin embargo, el monarca faltó a su palabra y apenas entró Leonor a Sevilla en abril de 1350, la apresó en el Real Alcázar. A pesar de estar encarcelada, Leonor consiguió fomentar una liga contra Pedro I encabezada por su hijo Enrique, incluso logró casarlo el 27 de junio de 1350 con Juana Manuel de Villena, heredera del señorío de Vizcaya e hija de su enemigo Juan Manuel, muerto dos años antes. Este matrimonio, buscado entre otras familias nobiliarias, enfureció a Pedro I, quien endureció su encarcelamiento, especialmente en el Alcázar del rey don Pedro de Carmona.1
La primavera de 1351 Pedro I y su madre marcharon a Valladolid a celebrar Cortes y se llevaron a Leonor como trofeo de guerra. En Llerena se encontró con su hijo Fadrique, maestre de Santiago, quien se vio obligado a jurar lealtad al nuevo rey. Una vez en Cortes, María de Portugal la señaló como causa de los males del reino, acusándola de instigar a los nobles a rebelarse contra el rey, haciendo de ello una cuestión personal. Tal fue así que Leonor es trasladada hasta Talavera de la Reina, villa propiedad de María de Portugal, quien llevó su sufrimiento al extremo en el Alcázar de Talavera hasta que finalmente pidió permiso al monarca para acabar con su vida, siendo ejecutada el verano de 1351.1
Legado[editar]
A pesar de la crueldad con la que Leonor de Guzmán tuvo que terminar sus días, su hijo Enrique consiguió la victoria tras la Primera guerra civil castellana, dieciocho años tras la muerte de su madre, en la que Pedro I pierde la vida y Enrique pasa a instaurar la dinastía de los Trastámara. Por lo tanto, Leonor logró que uno de sus hijos alcanzara el rango de rey de Castilla.3
Homenaje[editar]
La Universidad de Córdoba alberga la Cátedra de Estudios de las Mujeres "Leonor de Guzmán", un colectivo de investigadores, docentes y profesionales que promueven y estudian el papel de la mujer en la investigación científica y de la docencia.4
Descendencia[editar]
De la relación que mantuvo con el rey Alfonso XI nacieron diez hijos:
- Pedro de Aguilar (1331/1332–1338), I señor de Aguilar de Campoo, Liébana y La Pernía y de las villas de Orduña, Paredes de Nava, Baena, Luque y Zuheros y canciller mayor de Castilla.
- Sancho Alfonso de Castilla (1332/1333–1342), llamado «el Mudo», I señor de Ledesma, Béjar, Granadilla, Montemayor, Galisteo, Salvatierra y otros lugares, durante un corto periodo de tiempo, señor de Cabrera y Ribera, y alférez del rey.
- Enrique II de Castilla (1333/1334–1379), gemelo del siguiente, señor del condado de Noreña, conde de Trastámara, señor de Lemos y Sarria, en Galicia, y las villas de Cabrera y Ribera, fundador de la Casa de Trastámara.
- Fadrique Alfonso de Castilla (1333/1334–1358), gemelo del anterior, maestre de la Orden de Santiago, señor de Haro, adelantado mayor de la frontera de Andalucía y camarero mayor del rey; de quien descienden los almirantes de Castilla-duques de Medina de Rioseco (Casa de Enríquez), fue el primero de los hermanos que fue asesinado por orden de Pedro;
- Fernando Alfonso de Castilla (1334–1350), I señor de Ledesma, Haro, Béjar, Granadilla, Montemayor, Galisteo, Salvatierra y de otros lugares.
- Tello de Castilla (1337–1370),señor de Aguilar de Campoo, Castañeda, Berlanga, Monteagudo y señor consorte de Lara y de Vizcaya, y de quien descienden los marqueses de Aguilar de Campoo;
- Juan Alfonso de Castilla (1340–1359), I señor de Jerez de los Caballeros y posteriormente de Ledesma, Salvatierra, Montemayor, Miranda, Galisteo y Granadilla, lo mandó matar su hermano Pedro;
- Juana Alfonso de Castilla (1342-después de 1376), I señora de Medina de Rioseco, Tordehumos, Paredes de Nava y otros lugares, casada en primeras nupcias con Fernán Ruiz de Castro y en segundas con Felipe de Castro;
- Sancho de Castilla (1342–1374), I conde de Alburquerque y I señor de Ledesma, Haro, Briones, Belorado, Cerezo, Alba de Liste, Medellín, Tiedra y Montalbán. Sucedió a su hermano Tello como alférez mayor del rey Enrique II de Castilla, que era su hermano, en 1371;
- Pedro Alfonso de Castilla (1345–1359), lo mandó matar su hermano Pedro.
| María de Padilla | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento | c. 1334 | |
| Fallecimiento | julio de 1361 Sevilla | |
| Entierro | Capilla Real de la catedral de Sevilla | |
| Familia | ||
| Padre | Juan García de Padilla | |
| Madre | María González de Henestrosa | |
| Cónyuge | Pedro I de Castilla | |
| Descendencia | Véase Descendencia | |
Escudo de María de Padilla | ||
Biografía[editar]
María era hija de Juan García de Padilla (fallecido entre 1348 y 1351) y María González de Henestrosa (fallecida después de septiembre de 1356), y hermana de Diego García de Padilla, maestre de la Orden de Calatrava.1 Pertenecía a una familia castellana, los Padilla, originarios de Padilla de Abajo, antes Padiella de Yuso, localidad de Burgos en la merindad de Castrojeriz, miembros de la nobleza regional.2 Las crónicas de su época la describen como muy fermosa, e de buen entendimiento e pequeña de cuerpo.
Vida con Pedro I de Castilla[editar]
Pedro I conoció a María de Padilla en el verano de 1352 cuando iba de expedición a Asturias para luchar contra su hermanastro Enrique de Trastámara que se había sublevado. Probablemente Juan Fernández de Henestrosa, tío materno de María y principal privado del rey Pedro I entre 1354 y 1359,1 la presentó al rey, quien se convertiría en su amante, para conseguir el favor real a través de su sobrina, según se deduce de la crónica de rey, escrita por Pero López de Ayala:
En este tiempo, yendo el rey a Gijón, tomo a doña María de Padilla que era una doncella muy fermosa e andaba en casa de doña Isabel de Meneses, muger de don Juan Alfonso de Alburquerque que la criaba, e tráxogela a Sant Fagund Juan Ferrandez de Henestrosa, su tío, hermano de doña María González, su madre.
A partir de ese momento, María se convirtió en su amante y fue su permanente amor, por encima de los matrimonios del monarca. No se conocen muchos datos sobre su biografía, pero según las crónicas de la época, tuvo un carácter bondadoso, influyendo en ocasiones para que Pedro perdonara a nobles que se habían puesto en su contra y habían faltado a la lealtad que de ellos se esperaba.
En 1353 el rey se casó en Valladolid con Blanca de Borbón, hija del duque Pedro I de Borbón (bisnieto de Luis IX de Francia) e Isabel de Valois (a su vez nieta de Felipe III de Francia). Este matrimonio ya estaba pactado por Juan Alfonso de Alburquerque (favorito del rey) en connivencia con María de Portugal, la reina madre, pero sin el beneplácito de Pedro, quien mantuvo su relación con María de Padilla. A los tres días de la boda abandonó a su esposa, al conocer que había mantenido amoríos durante el viaje desde Francia a Valladolid con su hermanastro Fadrique y que la dote pactada no pudo ser pagada. Tras esto se reunió nuevamente con su amante María de Padilla, la cual ya le ha dado una hija, Beatriz.
El rey alejó a Blanca de Borbón y la instaló en Medina del Campo junto a la madre del rey. Todo esto fue aprovechado por algunos miembros de la nobleza para sublevarse, incluyendo tres de sus hermanastros, hijos de Leonor de Guzmán, Enrique, Fadrique y Tello, además de Juan Alfonso de Alburquerque, que, perdido el favor real tras la frustrada boda promovida por él, se convirtió en uno de sus peores enemigos, y su propia madre, María de Portugal.
Pedro I recibió el apoyo de la pequeña nobleza (entre ellos, la familia de María de Padilla, como Juan Fernández de Henestrosa, su tío y valido del rey), la burguesía urbana y la comunidad judía. Enrique contó con el apoyo incondicional de la alta nobleza y del rey aragonés. Asimismo, el pueblo llano tomó partido preferentemente al lado del Trastámara.
No solo a la población castellana movía a piedad la suerte de la reina Blanca, abandonada y presa. El vizconde de Narbona y los demás caballeros franceses que vinieron acompañando a la reina llevaron al otro lado de las fronteras las quejas contra el rey, y el Papa quiso acabar con el escándalo. Ya en 1353 dirigió sus primeras advertencias al monarca pero fueron desoídas y burladas. Regía Inocencio VI, y en vista de la conducta del monarca de Castilla, apeló a medios más eficaces para apartarle de la amistad de María de Padilla y unirle a su esposa, amenazándole con la excomunión. Se consiguió entonces que el rey pasase en Valladolid dos días más al lado de Blanca.
En 1354 se celebraron en Zamora las «Vistas del Tejadillo» entre Pedro I y los partidarios de Blanca de Borbón, llevando cada bando un séquito de cincuenta caballeros armados. Pedro obligó a que declarasen nulo su matrimonio para casarse con Juana de Castro, viuda de Diego de Haro, pero fue encerrado en Toro junto con sus favoritos, de donde logró escapar con la ayuda de su tesorero judío, Samuel ha Leví. La noticia del nuevo matrimonio llegó pronto al Pontífice que comisionó a Beltrán, obispo de Sena, para que formase proceso canónico contra los obispos de Salamanca y Ávila, que habían apoyado al rey, y conminase a este para que abandonase a Juana y se uniese a su esposa, Blanca.
Mientras, nació su segunda hija, Constanza, en Castrojeriz y María se dirigió al Papa, pidiendo licencia para fundar un monasterio de monjas clarisas apoyándola en su pretensión el rey (como resulta de los documentos pontificios que vinieron de Aviñón), dando a entender al Papa que su propósito era hacer en el monasterio vida penitente. En 1353 fundó el convento de Santa Clara en Astudillo cuya primera abadesa fue Juana Fernández de Henestrosa, tía carnal de María, quien no profesó en dicho monasterio ya que volvió el rey con ella, roto el matrimonio con Juana de Castro.
En 1355 nació su tercer vástago, Isabel, y el mismo año el hijo de Juana de Castro, Juan de Castilla, hijo legítimo que con el tiempo fue encerrado en la fortaleza de Soria y, al firmar la paz el rey Enrique II de Castilla y el duque de Lancaster en 1386, fue hecho rehén como garantía a propuesta de su propio cuñado, el de Lancaster. No hay que olvidar que el infante era depositario de los derechos sucesorios de su padre, Pedro I, en caso de fallecimiento de las hijas (al haber fallecido el único varón, Alonso) que había tenido con María de Padilla.
En 1356, el rey derrotó a los sublevados e inmediatamente, hizo confinar a Blanca de Borbón en Arévalo y poco después la hizo trasladar a Toledo. En ambas localidades, la repudiada soberana logró ganar adeptos para su causa, la mayoría de las veces con falsas acusaciones que carecían de fundamento.
Nació en Tordesillas Alfonso de Castilla, quien falleció siendo niño, último de los hijos de María de Padilla. En 1361 el rey se trasladó a Medina Sidonia y mandó asesinar a Blanca para coronar reina a María quien, sin embargo, falleció el mismo año en su residencia de Astudillo.
Pedro I la lloró mucho, tanto que un año después, en las cortes celebradas en Sevilla declaró ante los nobles que su primera y única esposa había sido María de Padilla. Al arzobispo de Toledo le parecieron buenas estas razones, declarando nulos los otros dos matrimonios y por lo tanto encontró Pedro I unas cortes dispuestas a ratificar lo afirmado por él, declarándola reina y legitimando su descendencia, con lo que trasladó su cuerpo a la Capilla Real de la catedral de Sevilla, donde también está enterrado el rey, y declarando heredero a Alfonso (1359-1362) en lugar de al infante Juan, hijo de Juana de Castro.
Descendencia[editar]
En 1362 Alfonso (1359-1362) fue designado heredero legítimo de la corona, al tiempo que Pedro I negociaba su matrimonio con la hija de Pedro IV de Aragón pero murió antes de que se llevase a cabo.
Las tres hijas de María Padilla conocieron diversos destinos: Beatriz entró en una orden religiosa, Constanza se casó con Juan de Gante, duque de Lancaster e Isabel con Edmundo de Langley, duque de York, hijos ambos del rey Eduardo III de Inglaterra. Con estas uniones, y considerándose, como eran, herederas legítimas de Pedro de Castilla, el reino estuvo a punto de ir a parar a manos de la monarquía inglesa.
En 1388 decidieron poner fin a su lucha pactando el matrimonio de sus hijos Enrique III de Castilla y Catalina de Lancáster, hija de Constanza, a quienes se les otorgó la condición de Príncipes de Asturias por el acuerdo de Bayona, a imitación del principado de Gales, propio del sucesor del trono inglés. Así quedaron unidas las dos ramas sucesorias de Alfonso XI instaurado el Principado de Asturias y el título de Príncipe de Asturias que siempre ostentará el heredero de la Corona de Castilla y de España. Enrique III (1379-1406), hijo de Juan I, fue el primer príncipe en poseer este título.
Muerte y sepultura[editar]
La reina María de Padilla murió posiblemente víctima de la peste en julio de 1361 aunque Pedro López de Ayala en su crónica se limita a decir de su dolencia, es decir, de cualquier enfermedad natural.
Fue sepultada en el convento de Santa Clara en Astudillo, que la propia María de Padilla había fundado en 1353, aunque poco después, sus restos mortales fueron trasladados, por orden de Pedro I a la Catedral de Sevilla, donde fueron depositados en la Capilla Real de la catedral.3En 1579, con motivo de la reacomodación de los restos reales en la nueva Capilla Real de Sevilla, fueron reconocidos los restos de la reina María de Padilla, que fueron depositados, junto a los de otros miembros de la realeza, en la cripta de la Capilla Real, donde reposan en la actualidad en un sarcófago de madera forrado de terciopelo rojo.4
Haciendas[editar]
Dos Hermanas[editar]
La hacienda de Torre de Doña María es una de las mejor conservadas y antiguas de Dos Hermanas. El origen de la hacienda se halla en una alquería del hispano-árabe Ibn Jaldún, aunque el edificio fue construido, según la tradición, por el rey Pedro I para María de Padilla, de ahí su denominación.
Astudillo[editar]
Municipio palentino donde, según varios autores, nació y falleció María de Padilla donde aún se conserva su palacio mudéjar, hoy convertido en museo. A ella se debe también la fundación del convento de Santa Clara un magnífico exponente del arte morisco y gótico.
Torrijos[editar]
En Torrijos pasó numerosas temporadas; allí se celebró el nacimiento de Beatriz, con importantes festejos por ese motivo, y en ellos sufrió una herida en un brazo durante un torneo, como consecuencia del cruce de lanzas. El palacio que Pedro I construyó en Torrijos se lo regaló a María, y a su muerte pasó a sus herederos.
María de Padilla y su familia en la documentación medieval[editar]
No existe un conocimiento claro de la vida de María de Padilla, puesto que apenas aparece reflejada en las crónicas de la época, ya que por lo general se mantuvo al margen de la actividad política. Sin embargo, ella y su parentela aparecen en varias ocasiones en la documentación del Real Monasterio de Santa Clara de Astudillo:b
- 7 de septiembre de 1325: Carta otorgada por doña Estefanía, por Johan Fernández de Henestrosa, por Juan García de Padilla, y por Mari González garantizando a Sancha Gutiérrez y Juana Fernández, hijas de dicha Estefanía, una renta anual de 40 cargas de pan del heredamiento de Alba de Vertavillo y de Alcubilla.
- 17 de febrero de 1335: Sentencia arbitral dada por los jueces árbitros en la contienda mantenida entre Juan García de Padilla y su mujer Mari González (de Henestrosa) y Juan Fernández (de Henestrosa) sobre el reparto de su madre doña Estefanía (heredades en Pedrosa, Villamán y Vallegera; una casa fuerte en Hinestrosa; casas en Castro, propiedades en Palacios, Arnillas, y Santa Olalla, heredad en Vallegera, casas en la puerta del monte de Henestrosa y lorigas y un vaso de plata.
- 11 de febrero de 1336: Carta de reparto de los bienes que dejaron en Henestrosa Fernán Gutiérrez y doña Estefanía entre sus hijos, María González y Juan Fernández de Henestrosa.
- 4 de enero de 1339: Carta de renuncia que hacen doña Sancha Gutiérrez, abadesa de Santa Clara de Reinoso y Juana Fernández, religiosa del mismo, de todos los bienes que pudieran corresponderles de sus padres Fernán Gutiérrez y doña Estefanía, a excepción de los que tenían en Alba de Vertavillo y Alcubilla, a favor de sus hermanos Juan Fernández de Henestrosa y Mari González, mujer de Juan García de Padilla.
- 18 de febrero de 1347: Escritura de compraventa por la que Juan García de Vallegera (medio hermano de María de Padilla) vende a su padre, Juan García de Padilla y a Mari González, todas las viñas en Cordovilla que habían sido de Juan Fernández de Villandrado.
- 18 de abril de 1351: Carta de agradecimiento suscrita por Diego García y Mari Díaz (María de Padilla) y dirigida a su madre, Mari González, por el reparto hecho de los bienes de Juan García de Padilla, su padre, comprometiéndose ambos a no promover ninguna contienda alguna si la dicha Mari González pagaba el testamento y las posibles deudas y demandas del difunto Juan García.
- 18 de abril de 1351: Escritura de reparto de los bienes de Juan García de Padilla. Mari González, su viuda, recibe una tierra y un majuelo en Cordovilla, dos tierras y una viña en Matanza, la villa de Arcelosa, toda la heredad en Quintana y la huerta de Villamediana. Diego García y Mari Díaz, sus hijos, reciben todo lo de Cordovilla, salvo la casa fuerte y las arras de Mari González; todo lo de Matanza de Villanueva, San Cebrián de Villamediana, salvo la casa fuerte, todo lo de Revilla, Villodrigo, Villaverde, Villanueva del Camino, Villadermiro, San Miguel de Páramo, etc. salvo lo que fue de Fernán Gutiérrez de Henestrosa y todo lo de Santa María del Campo. No entraba en este reparto una era y media huerta de Vallegera y los Palacios de Olma. El 18 del mismo mes, Diego García y María de Padilla firman una escritura de cesión a favor de su madre de la parte que les había correspondido en la casa fuerte de Villagera para que viviera en ella y después de su muerte retornara toda entera a ellos.
- 12 de agosto de 1353: Privilegio rodado del rey Pedro I de Castilla por el que concede a Mari González, madre de María de Padilla, por juro de heredad, todos los pechos, monedas foreras, y pedidos que los vecinos de Vallegera y de Quintana de Balvás, vasallos de la dicha Mari González había de dar al rey.
- 5 de abril de 1354: Dos bulas del Papa concediendo licencia a María de Padilla para edificar el Monasterio de Santa Clara de Astudillo, con iglesia, cementerio, y con todo lo necesario para su funcionamiento, y otro para que pudiera entrar libremente una vez al año con 3 o 4 matronas honestas en los monasterios de dicha orden en los dominios del rey Pedro.
- 19 de noviembre de 1354: Diego García (de Padilla), maestre de la Orden de Calatrava, vende a su hermana María de Padilla diversos bienes que pertenecieron a Garcilaso en Astudillo y la heredad que poseía por herencia en Cordovilla, Villamediana, y Vallegera, por 60 000 maravedíes.
- 6 de abril de 1355: Juan Fernández de Henestrosa vende a su sobrina María de Padilla la villa de Cubillas de Cerrato.
- 5 de mayo de 1355: Privilegio de Pedro I haciendo donación de los derechos reales y jurisdicción de la villa de Cubillas de Cerrato a doña María de Padilla que esta había comprado a Juan Fernández de Henestrosa y otros bienes en Astudillo, heredados unos de su padre otros comprados a Mencía López.
- 10 de junio de 1355: Escritura de donación hecha por María de Padilla al monasterio del lugar de Cubillas de Cerrato que había comprado a su tío Juan Fernández de Henestrosa y de otros bienes que poseía en Astudillo, heredados unos de su padre y comprados otros a Mencía López.
- 21 de septiembre de 1356: Escritura de compraventa por la que los herederos de Fernán Pérez de la Torre, para saldar sus deudas, venden en pública subasta a Mari González la parte que les correspondió de un solar de palacio en la collación de San Pedro de Astudillo.
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