IGLESIAS DE ESPAÑA
La construcción de la capilla de la Cofradía General de Ánimas, en la ciudad española de Santiago de Compostela, comenzó el 8 de abril de 1784, con planos del arquitecto Miguel Ferro Caaveiro y direccíon de obra del maestro de obras Juan López Freire. Se celebró la consagración del nuevo templo, puesto bajo la advocación del Santísimo Cristo de la Misericordia, el 31 de agosto de 1788.
En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 932 figura la capilla de Ánimas.
Exterior de la capilla
Historia[editar]
La fachada se construyó en el cambio de siglo, cuando la cofradía pudo comprar y demoler una manzana de casas que impedía el desarrollo y visión del frontis. Para la construcción del edificio, la Cofradía de Ánimas envió varios proyectos a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, para ser sometidos a la censura del arquitecto Ventura Rodríguez.
El plano elegido fue el de Ferro Caaveiro. El templo posee una tipología de planta rectangular, con nave única, tres capillas laterales a cada lado y presbiterio con capilla mayor rectangular, más estrecha que la nave. Para las cubiertas se emplearon bóvedas de cañón en las capillas laterales y una grandiosa bóveda de cañón con lunetos, sostenida sobre arcos fajones, en la nave de la iglesia.
El presbiterio también se cubre con bóveda de cañón, empleando como elemento de engarce con la nave un vistoso arco triunfal cóncavo, muy propio de la arquitectura del clasicismo barroco español de época de Carlos III. Este tipo de arco se encuentra, en ejemplo, en la capilla del Palacio Real de Madrid.
En cuanto al concepto de altar y al planteamiento del programa iconográfico desarrollado en su conjunto, hay que decir, que responde a la advocación del Santo Cristo de la Misericordia, a la religiosidad de la cofradía y al ceremonial específico del Vía Crucis, celebrado cada domingo por la tarde en la Capilla General de Ánimas. Ideó este programa el arquitecto académico Melchor de Prado Mariño, con el apoyo de los cofrades más formados. Su realización, entre 1803-1814, se materializó en una serie de emotivos y catequizadores relieves en estuco veneciano policromado, modelados por su hermano Manuel de Prado Mariño, escultor de formación académica, también compostelano, que demostró en esta empresa grandes cualidades de escenógrafo.
Con esta concepción, ligada a la de los Vía Crucis o, más bien, a la escenografía franciscana de las capillas de los Sacromontes europeos, se rompe con los altares gallegos de tradición barroca, presidios por retablos de madera policromada.
Los relieves de las Ánimas desarrollan el relato evangélico de la Pasión del Señor, concentrando en un espacio único el itinerario devocional, místico y catequizante del Vía Crucis de un Sacromonte. En las capillas laterales y altar mayor del templo se despliegan las escenas de la Flagelación, el Ecce Homo, el Camino al Calvario, el Alzamiento en la Cruz, la Crucifixión (altar mayor), el Descendimiento de la Cruz, la Lamentación sobre Cristo muerto, el santo Entierro y la Resurrección del Señor.
Interior de la capilla
La colegiata de Santa María del Sar (en gallego colexiata de Santa María a Real do Sar), situada a orillas del río Sar a su paso por Santiago de Compostela, en Galicia, España, es un templo católico románico que fue declarado Monumento Nacional (Bien de Interés Cultural), en 1895.1
En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 853 figura la iglesia de Santa María la Real de Sar.
| Colegiata de Santa María del Sar | ||
|---|---|---|
| Colexiata de Santa María a Real do Sar | ||
| Bien de Interés Cultural y Parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad | ||
Vista general desde el norte. | ||
| Localización | ||
| País | España | |
| Ubicación | A orillas del río Sar, en Santiago de Compostela, La Coruña, | |
| Coordenadas | 42°52′19″N 8°32′14″O | |
| Información general | ||
| Usos | Edificio religioso-Iglesia | |
| Estilo | Románico | |
| Declaración | 14 de agosto de 1895 | |
| Código | RI-51-0000071 | |
| Parte de | Camino de Santiago Francés en la provincia de La Coruña | |
| Inicio | Siglo xii | |
| Propietario | Archidiócesis de Santiago de Compostela | |
| Culto | catolicismo | |
Historia[editar]
El edificio fue construido y concebido en sus orígenes para servir de casa de retiro para los canónigos regulares que se regían por la regla de San Agustín. Pese a ello, se acabó convirtiendo en un referente en la Ruta jacobea.345
Munio Alfonso (obispo) fue un antiguo miembro del cabildo de la catedral de Santiago, que trabajó como colaborador del obispo Diego Gelmírez, quien lo propuso en el año 1112 como obispo de Mondoñedo, cargo que desempeñó desde ese año hasta el momento de su renuncia en 1134.3
Cuando dimite de obispo decide fundar monasterio, de pequeñas dimensiones, regido por una comunidad de canónigos agustinos, y para ello compró una parcela a las afueras de la ciudad y a orillas del río Sar. Pero al producirse su muerte antes de acabar la obra, se la encomendó a su amigo, también obispo Diego Gelmírez.3
Todavía se conserva el documento que contiene la firma del diploma fundacional, datado del 1 de septiembre de 1136, que posteriormente confirmará el rey Alfonso VII el 20 de julio de 1137. Con la fundación de este monasterio se constituye la primera comunidad agustina de Galicia, sumándose a las nuevas y reformadoras corrientes espirituales europeas.3La comunidad tuvo el apoyo de la Corona que concedió donaciones, exenciones y privilegios a la comunidad agustina a lo largo de toda la Edad Media, lo cual está documentado. Tanto las contribuciones reales como otras aportaciones más modestas proveyeron de medios suficientes para la construcción del monasterio de Sar, y se continuaron tras la finalización del mismo. Fernando II en 1378, eximió a la comunidad de Sar de pagar el impuesto regio llamado el yantar del rey, y esta exención fue confirmada por Enrique III, Juan II y Enrique IV.3
El monasterio también se engrandeció al incorporarse a la comunidad cenobios rurales como la anexión, en 1390, de San Esteban de Anós (en Cabana, La Coruña), por orden del arzobispo Juan García Manrique; o la unión en 1405 de los canónigos regulares de Santo Tomé de Nemeño (en Bergantiños, La Coruña) ordenada por el arzobispo Lope de Mendoza; o la unión de la comunidad de San Juan de la Cueva (de Pico Sacro, en Santiago de Compostela).3
Sin embargo, pese a todas estas donaciones y engrandecimientos, durante en el siglo xvi se inicia, coincidiendo con el priorato de Jácome Álvarez (1505-1536), arzobispo de Tarso, una etapa de declive. Fue entonces cuando el priorato se transformó en colegiata. Además, la institución se ve más debilitada al producirse en 1548 la sustitución de los canónigos de San Agustín por clero secular, lo que provoca la pérdida de poder e influencia de la comunidad religiosa.3
En el segundo tercio del siglo xvii se inicia el deterioro del edificio de la iglesia y rápidamente este deterioro se extiende al claustro y el resto de las dependencias de monasterio.3
Pese a ello, no se cuenta con capital para hacer frente a las obras de rehabilitación hasta bien entrado el siglo xviii (1732). Uno de los colaboradores económicos más importantes para poder recuperar el monasterio de Santa María de Sar fue el poderoso monasterio de San Martín Pinario.3La mejora de la situación económica del monasterio hace que durante el siglo xviii se enriquezca con obras de orfebrería barroca compostelana del momento, destacan los vasos sagrados del templo, la cruz parroquial, los relicarios e incensarios entre otras piezas que forman parte del museo del monasterio.3
Más tarde, durante el siglo xix, y mediante el concordato de 1851 entre el Estado español y la Santa Sede, la colegiata sufre una nueva etapa de decadencia quedando convertida en una parroquia más dentro de la Archidiócesis de Santiago de Compostela. En 1895 el edificio de la parroquia es declarado Monumento Nacional.13
Descripción[editar]
La iglesia es un típico ejemplo del románico.5Las obras iniciales para construcción del primer monasterio están datadas del segundo tercio del siglo xii y comenzaron con la edificación de las capillas de la cabecera de la iglesia, que fue consagrada por el arzobispo Diego Gelmírez antes de su muerte (1140) pese a no estar finalizadas las obras, que debieron concluir hacia los primeros años del siglo xiii. El taller compostelano que finalizó la iglesia y construyó el claustro y demás dependencias monásticas, presentan una clara influencia del Maestro Mateo.35
La planta de la iglesia es basilical con tres naves que quedan separados por pilares compuestos (que presentan decoración vegetal)1 sobre los que se apoya la bóveda de cañón que las cubre. Al final de cada nave se construyó un ábside de formas diferente, el central es poligonal, mientras que los laterales son semicirculares.45La iluminación interior se logra a través de ventanas laterales y la presencia de un rosetón en la portada. La fachada principal se caracteriza por su sobriedad.45
En el siglo xviii para evitar el derrumbe del edificio se construyeron unos arbotantes laterales que se convirtieron en una de las características más sobresalientes de su construcción.456
El claustro del monasterio se construyó durante el siglo xii y en él sobresalen sus arcos.4El interior de la iglesia presenta una inclinación de los arcos formeros, que según los expertos puede deberse a filtraciones de agua del río Sar que producen ciertos corrimientos de tierra.
Iglesia de la Compañía de Jesús de Santiago de Compostela
La Iglesia de la Compañía de Jesús, más conocida por los compostelanos como Iglesia de la Compañía o Iglesia de la Universidad, situada en la plaza de la Universidad, fue construida por los jesuitas en el siglo XVII, rematando su construcción en 1767, y perteneció al Colegio de la Compañía de Jesús hasta que, tras la expulsión de los jesuitas, pasó a ser la capilla de la Universidad desde 1769.12
El edificio es uno de los que, por su desnudez ornamental en el exterior y al aparente clasicismo, llamó la atención de los historiadores del arte que la estudiaron hasta nuestros días. Esto dio lugar a discusiones sobre su estilo y, consecuentemente, sobre su cronología. Por ejemplo, Antonio Bonet Correa señala que estas razones (la situación del sepulcro del arzobispo Francisco Blanco Salcedo) y la perfecta adaptación de la capilla de San José a la capilla mayor y la impresión de que la fachada actual no concuerda con la estructura interior y el estilo de la iglesia, lleva a pensar que es obra de finales del siglo XVI, y, por lo tanto, la primera que se construyó en estilo clasicista en Santiago de Compostela, lo que lo llevó a atribuirla a Gaspar de Arce.3
Ramón Otero Túñez rebatió tal atribución, aunque basándose en razones documentales, lo desapropiado que el propio autor del proyecto, Gaspar de Arce, fuera el mismo designado por el ayuntamiento compostelano para comprobar la nueva línea de edificación solicitada por los jesuitas o, incluso, materiales como los daños del sepulcro del arzobispo Blanco y, concretamente, la supresión de la escena de la Asunción que aparece citada en su contrato de ejecución que podrían explicarse como "daños ocasionados por el traslado desde el emplazamiento primitivo".4
El paso de la iglesia a la Universidad fue clave para la realización de una serie de modificaciones en el edificio. Su fachada principal, de aire clásico, como quedó dicho, presenta las figuras de San Pedro y San Pablo, que sustituyeron a las originales de San Ignacio y a San Francisco Javier situadas en hornacinas laterales que sirven de marco al escudo real. El campanario que la culmina se hizo dos años más tarde. Pero lo realmente destacable es su interior, donde se se sitúan varios retablos que adornan las naves laterales, el crucero y el altar mayor; están considerados como auténticas y exclusivas piezas del barroco.
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