martes, 3 de enero de 2023

HISTORIA DE ESPAÑA

 IGLESIAS DE ESPAÑA

La iglesia rupestre de San Juan de Socueva es un eremitorio rupestre, actualmente abandonado, de origen altomedieval, rehabilitado para el culto coincidiendo con la proliferación demográfica local de la segunda mitad del siglo xix. Se halla en la localidad de Socueva, perteneciente al municipio español de Arredondo, en el sector central de la comunidad autónoma de Cantabria. Fue adosada a un sistema cavernario del karst calizo del Alto Asón.

En la actualidad está bajo la advocación de San Juan Bautista -un santo propio de las primeras cristianizaciones de la comarca- y ha sido registrado como propiedad la diócesis de Santander, lo que ha movido a litigio desde el Ayuntamiento de Arredondo, que reclama su titularidad. En 1985 recibió la declaración de Bien de Interés Cultural1​ y, dado su estado de abandono, figura en la Lista roja de patrimonio en peligro, de la asociación Hispania Nostra.


Ermita de San Juan de Socueva, Arredondo

Localización[editar]

La iglesia está enclavada a unos dos kilómetros del casco urbano de Arredondo, cerca del nacimiento del río Asón. Es accesible desde la pedanía de Socueva, a través de un camino ascendente, únicamente transitable a pie, que parte de la Ermita de la Magdalena. Una vez que se llega a la Fuente de Socueva, comienza un sendero que conduce hasta una cruz de piedra caliza y, desde aquí, hasta unos escalones que permiten salvar el tramo final de la subida.

Historia[editar]

La iglesia pertenece al grupo de templos rupestres construidos en diferentes puntos de Cantabria entre los siglos viii y x, si bien se encuentra muy alejada del Valle de Valderredible, donde se concentra la mayoría, con más de 50 ermitas e iglesias de este tipo.2

Fueron fundados por pobladores cristianos que, en el contexto de la dominación musulmana de la península ibérica, huyeron de la zona de influencia directa de Al-Ándalus y se establecieron en los valles de la comunidad autónoma.

Se ubican en enclaves recónditos y, en su mayor parte, fueron excavados en la piedra, aunque algunas construcciones, como es el caso de la Iglesia de San Juan, presentan un carácter semirrupestre, al aprovechar parcialmente la morfología de la roca.

Descripción[editar]

Ermita de San Juan de Socueva, Arredondo

La iglesia está situada bajo el voladizo de una cueva, que queda integrado en la estructura a modo de cubierta. La roca natural también se aprovecha para la pavimentación del suelo. El acceso se realiza a través de un atrio, orientado hacia el Este, que fue levantado en estilo rústico en el siglo xix, junto a la misma boca de la oquedad. Se cubre mediante tejado y está rodeado de una pequeña cerca, con portada adintelada.

Los elementos del interior fueron construidos probablemente en el siglo ix, si bien recientes indagaciones arqueológicas han puesto de manifiesto que el lugar estuvo habitado desde el Paleolítico.3​ La estructura presenta planta rectangular, con un ligero desnivel en su mitad, y se remata en la cabecera con un ábside semicircular.4​ Éste es el elemento de mayor valor histórico-artístico del conjunto. Presenta influencia visigótica o mozárabe, a juzgar por el arco de herradura que lo une con la nave-cueva, y está conformado por una bóveda de cuarto de esfera y tronera rectangular.

Dentro del ábside se ha situado recientemente el altar, compuesto por un sencillo tablero de piedra, sujetado por un pilar troncopiramidal, cuya ubicación original es desconocida. En él se alberga una pequeña caja de reliquias. Desapareció en tiempos recientes una benditera de piedra.







La iglesia de San Ginés de Arlés es un templo religioso bajo la advocación de San Ginés de Arlés y sede de la parroquia de Cerrazo, localidad del municipio de Reocín, en la comunidad autónoma de Cantabria (España).

Historia[editar]

Aunque sabemos de su existencia al menos desde 1118, la actual construcción data de finales del siglo XVII.

En 1695 fallece en México Tomás Sánchez de Viescas, dejando en su testamento 500 pesos para la hechura y ensanche de dicha iglesia, y es así como en 1698 se encargó a Toribio Sánchez de Lamadrid (que estaba construyendo la iglesia parroquial de Comillas) la ampliación de la iglesia hasta la espadaña y en 1701 completar la nave.

Descripción[editar]

Exterior[editar]

En la fachada oeste se encontraba una puerta de tipo renacentista, con arco carpanel de tres piezas, que era rasa, de modo que en 1754 se le encarga al vecino Ángel de Molleda la construcción de un volumen de piedra de 1,5 metros de espesor que protegiera esa puerta de acceso con un arco de medio punto. Este añadido es asimétrico, porque por la esquina del lado meridional el Camino Real pasaba de modo tangencial muy pegado al templo.

La espadaña se corona en cuatro puntos con pequeños pináculos de tradición tardogótica (a modo de remates herrerianos). Contiene dos troneras de medio punto para sendas campanas; éstas fueron destruidas durante la Guerra Civil por lo que se colocaron dos nuevas al finalizar la contienda, una de las cuales hubo de ser refundida en los años 1990. En la misma espadaña, con una fábrica en que se combina la sillería con el mampuesto, destacan dos piezas que bien podrían haber pertenecido al templo originario, ya que se trata de dos dinteles en forma de arco que recuerdan al arte prerrománico.

A principios del siglo XX existió un proyecto para construir en el lugar de la espadaña un campanario de planta cuadrada a cuyos pies se habilitaría un pórtico de tres arcos. En la esquina sudeste se encuentran dos piedras grabadas con sendos relojes de sol, ninguno de los cuales conserva su gnomon.

Interior[editar]

Está compuesta por una sola nave con tres cuerpos. El cuerpo oriental es más estrecho, y su mitad más oriental la ocupa el presbiterio de cabecera plana y sobreelevado. Tiene bóvedas de terceletes y cubierta a dos aguas.

En virtud del mismo proyecto de principios del siglo XX, en el interior se rebajó todo el suelo del templo, eliminando la estructura cuadriculada de sepulturas cubierta con planchas de roble, sustituyéndolo por el actual amachambrado de pino. A estas reformas debe corresponder el grafito que se encuentra en la ripia y que dice: Retejaron Baldomero Ceballos y Ricardo Pérez. 1905.

En su interior existe un conjunto apreciable de retablos que datan de la época de reparación del templo (entre 1690 y 1710). Antiguamente la distribución era: un conjunto de tres retablos en la cabecera del presbiterio y otros dos en las esquinas de la nave intermedia (más ancha que la nave de la cabecera).

Los tres retablos de la cabecera son los más modernos (primera decena del siglo XVIII), y se distribuían de este modo:

  • Retablo central: arco de la predela para contener el sagrario, en el primer piso, hornacina central con talla de San Ginés de Arlés, y repisas laterales con tallas menores (una de ellas de San José); su ático lo compone un altorrelieve ricamente policromado representando la Santísima Trinidad rodeada de estrellas y cabezas de ángeles, y es coronado por un cartel con la leyenda AMAZ A DIOS [sic] rodeada de destellos berninescos.
  • Retablo de la izquierda (que hoy se encuentra en la esquina trasera derecha con la imagen de Nuestra Señora del Carmen): contenía originariamente el altar de San Pantaleón (talla hoy desaparecida), pero a principios del siglo XX se sustituyó por una imagen de escayola del Sagrado Corazón en la hornacina central y un Niño Jesús con la bola del mundo en la hornacina pequeña del ático;
  • Retablo de la derecha, de tipología crucífera (hoy desaparecido), contenía originariamente la imagen del Cristo de la Buena Muerte, que hoy se halla en el muro norte (izquierdo) del templo. A principios del siglo XX fue sustituida por una imagen de escayola de Nuestra Señora del Rosario;
  • Retablo trasero de la izquierda: se encuentra en el mismo espacio que en su origen, y contenía el altar de Nuestra Señora del Carmen, mientras que hoy contiene la imagen de escayola del Sagrado Corazón de Jesús. Estos retablos traseros son anteriores a los otros tres y se caracterizan por las columnas salomónicas y en éste en particular destaca la pintura original del fondo de la hornacina con motivos vegetales que sostienen una corona de tipología imperial;
  • Retablo trasero derecho: hoy desparecido, en su lugar se ha colocado el que estaba en la cabecera a la izquierda. Contenía el altar de Nuestra Señora de los Dolores, mientras que en la actualidad contiene la imagen de vestir de Nuestra Señora del Carmen. Se sabe que el antiguo retablo contenía en su lateral visible una inscripción que incluía alguna fecha, pero se desconoce su contenido.

Con el Concilio Vaticano II y a causa de la mala conservación de alguno de los retablos, se decidió dejar sólo el central de la cabecera. Y, en un alarde de cristocentrismo, se sustituyó de la hornacina principal la talla del patrono (San Ginés de Arlés) por la del Cristo de la Buena Muerte, pasando la talla del titular a una hornacina practicada en el muro norte del templo que se hallaba frente a la puerta de la sacristía y que había venido conteniendo una antigua imagen de vestir de Nuestra Señora que suponemos del Rosario (desaparecida).

Imaginería[editar]

  • Tallas de madera policromadas: destacan las de San Ginés y el Cristo de la Buena Muerte (originales del propio templo), así como las de San José (procedente de la capilla de San José del Monte) y la de Nuestra Señora de los Remedios (de la capilla del mismo nombre en San Esteban, patrimonial de la familia Pérez de Huerta y que contaba con un privilegio Papal otorgado por el Papa Pío IX instituyendo un Altar Privilegiado con la gracia de sacar un alma del purgatorio por cada misa de intención que se celebrase en él) y otras cuyo origen no es del todo claro: un San Pablo con rica policromía que podría proceder de la capilla de San José, un San Roque de menor calidad y del que desconocemos asimismo su origen y un San Bernardino de Siena, restaurado hacia el año 2000 en el taller diocesano de Santillana. Debemos destacar la desaparición de las tallas de San PantaleónSan SebastiánSan Antonio Abad y la también bellamente policromada de San Antonio de Padua que, procedente de este templo, se encuentra hoy en la iglesia conventual de las Hermanas Clarisas del convento de Regina Coeli de Santillana del Mar.
  • Imágenes de madera de vestir: Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora Dolorosa (que debería ser denominada más propiamente de la Soledad) y la desaparecida de Nuestra Señora del Rosario. Para estas tres imágenes existía la devoción popular de confeccionarles sus vestiduras con trajes de novia o ricas telas ofrecidas por las familias de Cerrazo.
  • Imágenes de escayola: Sagrado Corazón de Jesús (donada por Juliana González de Peredo y González del Piélago), Nuestra Señora del Rosario (adquirida por la Cofradía del Rosario hacia 1920 a instancias de María Luisa González del Piélago y González de Peredo), Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de la Piedad (donada por la familia Pérez Rivero), San Antonio de Padua y San José (donadas por Otilia González de Peredo y González del Piélago en honor de su marido -José González del Piélago y González del Tánago- y de su hijo -José Antonio González del Piélago y González de Peredo-, la de San José se halla en la actualidad en la capilla de San José de la Casa del Monte).
  • El Vía Crucis fue también donado por la señora Otilia González de Peredo y González del Piélago.








La iglesia parroquial de San Julián y de Santa Basilisa se ubica en la localidad de Isla, en el término municipal de Arnuero (Cantabria). Se trata de uno de los ejemplos más bellos y relevantes de iglesia columnaria de planta de salón, en Cantabria.
Iglesia de San Julián y Santa Basilisa
Bien de Interés Cultural
Portada iglesia Isla.jpg
Localización
PaísEspaña
DivisiónArnuero
DirecciónBandera de España Isla (ArnueroCantabria), España
Coordenadas43°29′35″N 3°34′10″O
Información religiosa
CultoCatólico
DiócesisDiócesis de Santander
OrdenClero secular
AdvocaciónSan Julián
Santa Basilisa
Historia del edificio
ConstrucciónSiglo xvii
Datos arquitectónicos
TipoIglesia parroquial
EstiloRenacimiento

Historia[editar]

El templo se remonta al siglo xvi , siendo reconstruida en 1629 y reedificada entre 1685 y 1690. Esta última obra fue promovida por el arzobispo de Burgos Juan Fernández de Isla y el diseño es obra del maestro mayor del arzobispado, Francisco del Pontón Setién, que intervino junto a Bernabé de Hazas.

El templo ha sido declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, el 4 de abril de 2002, y la declaración apareció en el BOC el 18 de abril del mismo año.

En el año 2010 llevó a cabo una rehabilitación del edificio

Descripción[editar]

Sus tres naves, de cuatro tramos, presentan igual altura, siendo más ancha la central. La cabecera es poligonal, y a los pies se erige una torre de sección cuadrangular, que rompe la homogeneidad del volumen del cuerpo de las naves en el exterior.

Los soportes interiores son pilares de sección circular con plinto, basa ática y capitel toscano, sobre los que se adosan pilastras cajeadas, que recuerdan en gran medida a los utilizados en la parroquial de Ajo.

Predominan dos tipos de arcos bien diferenciados: El de medio punto, que se utiliza en la nave central y en el crucero, y el apuntado, presente en las naves laterales. Todos estos arcos son de sección cuadrangular e intradós cajeado. Todos los tramos de las naves se cubren con bóvedas de crucería estrellada de trazado sencillo en la mayor parte de los casos.

Merece la pena hacer una mención especial a algunos de sus elementos más importantes.

Torre Campanario
  • La torre, que se levanta a los pies del templo, muestra la prestancia y configuración de las conocidas torres trasmeranas. Su notable altura se desarrolla en tres pisos, separados por cornisas voladas. El último piso, todo de sillería, se decora con pilastras clasicistas, que articulan el paramento de sillería y enmarcan, a su vez, los vanos. Este último cuerpo se remata con antepecho abalaustrado y coronado por bolas herrerianas. Por último, la torre se cierra con un chapitel piramidal de piedra.
  • La portada, que se abre en el segundo tramo de la nave de la epístola, es monumental y se enmarca en un gran arco de medio punto no muy sobresaliente, coronado por un frontón triangular. Su estilo responde a concepciones clasicistas con ciertas aportaciones barrocas.

Este templo es uno de los más claros ejemplos de la arquitectura clasicista en Cantabria, que mantiene el modelo de planta de salón en pleno siglo xvii.

En el interior del templo se encuentra el retablo mayor. Se trata de un impresionante retablo policromado del siglo xvii. Posee una gran riqueza decorativa y unas proporciones considerables. Su composición se adapta a la forma poligonal del ábside, y presenta un triple remate o ático que se adapta al trazado de los nervios de la bóveda y sigue la línea de las tres calles, dos laterales, una central y dos entrecalles, todo organizado en una pequeña predela y dos cuerpos. Se alternan los relieves con la escultura exenta. Destacan los relieves referentes a la vida de la Virgen, y, en la predela, los temas de la Última Cena, la Oración del Huerto y la Entrada en Jerusalén.

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