SIGLO XV EN ESPAÑA
El sitio de Alaejos fue un intento de toma la fortaleza de dicha ciudad por parte de las tropas comuneras de Medina del Campo y otras ciudades rebeldes, que se desarrolló desde octubre hasta comienzos de diciembre de 1520, en el marco de la Guerra de las Comunidades de Castilla.
Medina del Campo se había unido a la rebelión a finales de agosto, tras el incendio perpetrado por las fuerzas realistas de Antonio de Fonseca. Cuando el alcalde de Alaejos se negó a entregar la fortaleza de la villa, ya que era propiedad del tal Fonseca, la Santa Junta ordenó iniciar los preparativos militares para tomarla por la fuerza. La poca utilización que se le dio a la artillería y las dificultades que se presentaron a la hora de pagar a los soldados terminaron por hacer fracasar la operación a comienzos del mes de diciembre.
Ruinas del castillo de Alaejos. | ||||
Fecha | Octubre-diciembre de 1520 | |||
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Lugar | Alaejos, provincia de Valladolid | |||
Coordenadas | 41°18′26″N 5°12′56″OCoordenadas: 41°18′26″N 5°12′56″O (mapa) | |||
Resultado | Victoria realista | |||
Beligerantes | ||||
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Comandantes | ||||
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Situación previa[editar]
El incendio de Medina del Campo, perpetrado por las tropas realistas de Antonio de Fonseca el 21 de agosto de 1520, no solo expandió el movimiento comunero por toda Castilla sino que llevó lógicamente a que la propia Medina se levantase por los rebeldes.1 La Junta comunera —Santa Junta— reunida en Tordesillas, abrió un proceso contra Fonseca por dicho suceso y ordenó el 30 de septiembre la confiscación de sus villas y fortalezas, entre ellas, Alaejos.2
Al día siguiente, 1 de octubre, el emisario Alonso de Alderete se personó en la villa de Alaejos para presentarle al alcalde de la fortaleza, Gonzalo Vela, la provisión expedida por la Junta la jornada anterior. No obstante, y tras haber recibido una copia de la misma, el alcalde se negó a obedecerla y le pidió a Alderete que se marchase de la villa. Estando él en la localidad de Siete Iglesias de Trabancos, se le presentaron dos ciudadanos de Alaejos, Gómez de Perlínez y Juan de Lobado, diciéndole que el concejo de la villa se mostraba dispuesto a cumplir las órdenes de la Junta, pero el temor que les inspiraba el alcalde de la fortaleza les impedía hacerlo. Fue entonces cuando ambos emisarios recomendaron cercar el castillo y se ofrecieron en ayuda de los comuneros para realizar la operación.3
La respuesta de la Junta no se hizo esperar. El 3 de octubre ordenó a todos sus ejércitos tomar la villa y la fortaleza de Alaejos, pacificamente y procurando que fuese sin daño.4
Preparativos militares[editar]
Los preparativos para poner a punto el artillería se habían iniciado ya en el mes de septiembre, durante la estancia transitoria de los procuradores de la Junta en Medina. También era necesario proveerse de municiones, así que en octubre el vecino Cristóbal de Zapardiel recibió la orden de dirigirse a Mondragón (en Guipúzcoa) y adquirir por un precio de 600 000 maravedíes unas 4000 pelotas de artillería. Claro que Medina no podía solventar el gasto total por sí sola, por lo que en este caso intervino la Junta de Tordesillas decidiendo comprar la mitad de las municiones y pidiendo paciencia a los proveedores para que esperasen que la ciudad de las ferias les pagase poco a poco.5El 10 de octubre Medina comunicó la puesta a punto de la artillería, e inmediatamente la Junta expidió una provisión para que comenzase el asedio. El día 12 los medinenses salieron en dirección a Alaejos. El transporte de la artillería y demás tareas estuvo a cargo la tierra de Medina, que aportó mil peones, mil pares de mulas y mil carretas. Posteriormente, durante el cerco, se encargó también de suministrar pan cocido a los atacantes.
El sitio[editar]
Tropas[editar]
Al comienzo, el cerco de la fortaleza de Alaejos lo llevaron a cabo solo tropas medinenses, capitaneadas por Luis de Quintanilla y Francisco de Mercado y con un tal Girivas como mayordomo de la artillería,6 pero muy pronto se le sumaron soldados segovianos, mandados por Juan Bravo, abulenses, a cuyo frente estaba Suero del Águila, y también de otras ciudades en rebelión como Toledo y Salamanca. Valladolid, sin embargo, no mostró mucho entusiasmo en esta empresa y ni siquiera envió a tiempo los soldados requeridos, a pesar de que el capitán Diego de Quiñones se encontraba en Medina desde inicios de septiembre. El día 20 el concejo medinense despachó al licenciado Alonso García del Rincón y a Pedro de Villafrades para comunicar a Valladolid que no había suficientes soldados para asaltar la fortaleza. El mismo día la Junta le recriminó a la ciudad que sus fuerzas se dirigiesen a Laguna de Duero y no hacia Alaejos, donde realmente eran necesarias. Y el 21 fue el procurador vallisoletano Alonso de Saravia, quien se quejó amargamente de que pese a las insistencias, Valladolid no se decidía a enviar sus soldados a Alaejos.6
Deserciones y dificultades financieras[editar]
Ante esta situación, la Junta ordenó que no se disparase la artillería hasta asegurar frente a la fortaleza el contingente militar necesario. Sin embargo, la falta de dinero para pagar a las tropas condujo a la deserción de Toledo, Salamanca (cuyos hombres se retiraron a León) y Segovia.6 El 27 de octubre los capitanes de Medina del Campo —ciudad que se había quedado prácticamente sola en el cerco— reclamaron a la Junta dinero urgente para pagar a sus soldados, pues los once días por los que fueron renumerados al salir habían pasado y corría el peligro de que desertasen como los demás. Dos días después, Alonso de Cuéllar repitió las mismas quejas.
Reacciones del poder real[editar]
En el bando realista, el regente Adriano de Utrecht, a pesar de que recientemente el alcaide había salido victorioso de un combate, era pesimista; y así se lo comentaba al rey en una carta del 16 de noviembre. Pensaba que la fortaleza no aguantaría mucho tiempo ante la presión de los comuneros; por lo que le aconsejó que amenazase a Medina con privarla de sus ferias en el caso de que no retornase a la obediencia real; de ese modo se conseguiría también el artillería. Además, envió a Francisco Díez de Mercado a Alaejos para instar a los atacantes a levantar el cerco. La maniobra fue mal acogida por los medinenses y Díez estuvo a punto de ser linchado.
Ejecución de Bobadilla[editar]
En el mes de noviembre se mantuvo la presión sobre la fortaleza, pero los medinenses no se decidieron a un ataque frontal y directo ni a utilizar la artillería con determinación:
El parque, al mando del capitán Luis de Quintanilla, se dirigió contra Alaejos en una operación de castigo. Pero resulta sorprendente que tratándose del mejor parque de artillería fuese incapaz de tomar la fortaleza. Hubo ciertamente algunos combates y escaramuzas, pero no se empleó el artillería con decisión. ¿Fue traición por parte de Luis de Quintanilla? La verdad no aparece clara, pero sospechamos que elementos en el bando comunero impidieron la caída de la fortaleza.Carlos Álvarez García, La revolución de las Comunidades de Castilla en Medina del Campo.7
En una de las escaramuzas resultó preso el tundidor Bobadilla, uno de los jefes populares más temidos de Medina. Días después y sin proceso previo fue ahorcado y su cuerpo colgado en las almenas más altas de la fortaleza.8
En todo momento la Junta ordenó a los atacantes que dispensasen de un buen trato a los vecinos de Alaejos, e incluso envió al alcalde Pedro de Soto para que castigase algunos abusos cometidos.
Fin del asedio[editar]
En noviembre las dificultades financieras no fueron solventadas ni mucho menos, por lo que los comuneros debieron recurrir a los préstamos forzosos. El 26 de noviembre fueron tomados en Medina del Campo de la iglesia de San Antolín 260 ducados de oro para el pago de las soldadas.
Por esos días el capitán Luis de Quintanilla debió abandonar el cerco de Alaejos. Con la toma de Tordesillas por los realistas el 5 de diciembre se marchó también Suero del Águila9 y el asedio terminó, tal como el almirante de Castilla lo confirmó al rey el 16 de diciembre.
Repercusiones[editar]
Luis de Quintanilla[editar]
En 1522 los vecinos de Alaejos reclamaron una indemnización por los daños sufridos durante el cerco: robos de pan, vino y madera, tala de montes, impedimentos para sembrar y vendimiar etc; el importe fue valorado en más de 100 000 ducados.10 Para que se hiciese cargo del asunto los virreyes castellanos comisionaron el 22 de marzo al licenciado Gonzalo García de Gallegos. Este juez informó entonces a los concejos de Segovia y de Ávila, a sus capitanes y a una serie de vecinos, la demanda presentada por el procurador de Alaejos, Bernal Monge. En julio de 1522 también solicitó a Quintanilla la parte que le correspondía pagar de las indemnizaciones. Pero el medinense se negó. Primero, sacó a la discusión los daños que había sufrido durante el incendio de Fonseca, y segundo, justificó su actitud pasada alegando que si había ido como capitán al cerco de Alaejos, fue por temor a que lo matasen. El 7 de julio se dio cédula para el citado juez aconsejándole que se mostrase comprensivo hacia Quintanilla.
El artillero Girivas[editar]
El 28 de febrero de 1522 se mandó proceder contra el artillero Girivas, preso en Olmedo.11 Fue ejecutado probablemente en el mes de agosto.
La toma de Ampudia y Torremormojón fue una operación militar llevada a cabo por los comuneros castellanos a mediados de enero de 1521 con el objetivo de recuperar los castillos de Ampudia y Torremormojón, que habían caído en manos de las tropas realistas —leales al rey Carlos I— dirigidas por Francés de Beaumont y Pedro Zapata.
Los primeros enfrentamientos comenzaron el 16 de enero, un día después de que los realistas ocuparan Ampudia pacíficamente. Al mando de las tropas comuneras estaban el toledano Juan de Padilla y el obispo Antonio de Acuña, los cuales, tras unirse en Trigueros del Valle, persiguieron a Beaumont hasta la cercana Torremormojón. Allí el capitán realista consideró inútil toda resistencia y abandonó rápidamente la fortaleza para dirigirse a Medina de Rioseco. Al día siguiente, los comuneros reanudaron el combate en torno a la villa y lograron que se rindiese previo pago de un tributo. A continuación, cayeron sobre Ampudia y, tras algunos días de asedio, la tomaron el 21 de enero.
Toma de Ampudia y Torremormojón | |||||
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Parte de Guerra de las Comunidades de Castilla | |||||
Arriba, el castillo de Ampudia, abajo, el de Torremormojón. | |||||
Fecha | 15-21 de enero de 15211 | ||||
Lugar | Torremormojón y Ampudia, provincia de Palencia | ||||
Conflicto | Asedio | ||||
Resultado | Victoria comunera | ||||
Beligerantes | |||||
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Comandantes | |||||
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Fuerzas en combate | |||||
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Bajas | |||||
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Desarrollo de los acontecimientos[editar]
Toma de Ampudia y Torremormojón por los realistas[editar]
En la mañana del 15 de enero de 1521, las tropas realistas dirigidas por Francés de Beaumont y el corregidor asturiano Pedro Zapata partieron en dirección a la villa de Ampudia, en lo que no era el cumplimiento de una orden emanada de la regencia, sino simplemente una iniciativa particular de los mandos militares.345 Ampudia pertenecía a Pedro López de Ayala, conde de Salvatierra, quien desde 1520 había mostrado una actitud hostil hacia el poder real reclutando tropas en su feudo y solicitando a la Santa Junta —máximo órgano dirigente de la revuelta— la destitución del diputado general de Álava.
Beaumont y Zapata no tardaron en comprobar la hostilidad de los habitantes, que respondieron disparándoles arcabuzazos y negándose a contribuir con pan y vino a sus soldados.6 Sin embargo, entraron pronto en negociaciones con la villa y pudieron apoderarse de ella sin combatirla. La toma de Ampudia constituyó un golpe de audacia que causó un gran desorden en el dispositivo organizado por los rebeldes en Tierra de Campos.7 Casi al mismo tiempo, Pedro Zapata se dirigió con sus fuerzas asturianas al castillo de Torremormojón que, a unos pocos kilómetros de Ampudia, se mantenía leal a Carlos I.
Al día siguiente, el regente Adriano de Utrecht recibió la noticia de los acontecimientos relatados y aprovechó la ocasión para sugerir al rey la incorporación del señorío del conde al patrimonio real:68
Después de esto escrito nos ha venido nueva como don Francés de Beamont ha tomado a fuerza de armas la villa de Empudia que era del Conde de Salvatierra (...) Ya he escrito a vuestra alteza lo mucho que aquella villa y todo el estado de este conde cumple que sea incorporado a la Corona real, y pues ahora su rebelión requiere que el dicho estado le sea tomado y los de Empudia desean ser de la corona.Carta de Adriano de Utrecht a Carlos I, fechada el 16 de enero de 15216
Contraataque de los comuneros[editar]
Recuperación de Torremormojón[editar]
Sin embargo, ya en la noche del 15 de enero, el toledano Juan de Padilla había salido de Valladolid hacia el lugar donde se hallaban sus enemigos.7 En Trigueros del Valle se le unió el obispo zamorano Antonio de Acuña,nota 1 y sus dos ejércitos juntos, unos cuatro mil hombres, se lanzaron sobre Francés de Beaumont.7 Este abandonó la villa de Ampudia el 16 de enero, dejando en ella una guarnición de cuarenta escuderos y treinta soldados, y encaminó sus fuerzas hacia Torremormojón.9 Apenas pudo refugiarse a tiempo, pues lo seguían de cerca los comuneros. El hostigamiento de Padilla duró desde el atardecer hasta las once de la noche, cuando cesó el combate.10 Considerando inútil proseguir la resistencia, los sitiados abandonaron el castillo por una puerta oculta y se dirigieron a Medina de Rioseco sin que los comuneros intentasen atacarlos.1011 Al mismo tiempo, Juan de Zapata y Juan de Mendoza acordaron con el concejo de la villa la entrega, en un plazo de día y medio, de mil quinientos ducados de oro. Al parecer, los vecinos se mostraron reacios a aceptar la concordia, por lo que a la mañana siguiente Padilla y Acuña reanudaron la acometida contra Torremormojón y ordenaron a sus hombres prender fuego las puertas de la muralla, para amenazar así a sus habitantes con extenderlo al caserío.10 Finalmente la villa cedió ante los comuneros y, para evitar el pillaje, se comprometió a entregar los mil quinientos ducados, correspondientes al mantenimiento de los soldados y sus cabalgaduras, así como dos mil cántaras de vino.1213 El cronista Prudencio de Sandoval ha dejado a los historiadores un relato más gráfico acerca de como ocurrió la capitulación de Torremormojón:14
Como todos iban con tanto ánimo y gana de coger a los caballeros, dieron tan reciamente en la villa, quemándole las puertas, que ya la entraban, cuando salió toda la gente del lugar puestos en procesión, los clérigos revestidos con las cruces en las manos, y las mujeres y niños descalzos, con lágrimas y humildad, suplicando a Juan de Padilla que no fuesen saqueados.Prudencio de Sandoval, Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V.
Según prosigue el mismo autor, los capitanes de Valladolid manifestaron su intención de saquear la villa, pero Padilla los amonestó, advirtiéndoles que ese no era el propósito de la lucha. No obstante, al parecer sí llegó a concretarse el pillaje, por cuanto sirvió de excusa al concejo de la villa para retrasar la entrega del tributo. El 18 de enero el obispo Acuña otorgó a sus emisarios un salvoconducto, aunque tardaron unos días más en suministrar lo requerido.
Recuperación de Ampudia[editar]
Tras esta victoria en Torremormojón, Padilla y Acuña regresaron a Ampudia, que durante unos días planteó cierta resistencia a los comuneros.7 Aquí es cuando los cronistas insertan una supuesta arenga del obispo de Zamora a los asaltantes que pretendían escalar los muros de la villa, muriendo en el intento:15
Así, hijos, así; subid, pelead y morid, y mi alma aosadas vaya con la vuestra, pues morís en tan justa empresa y en demanda tan santa.15
Los sitiados, entre ellos los escuderos que había dejado Francés de Beaumont cuando salió de ella, finalmente se rindieron ante los comuneros el 21 de enero y salieron de la fortaleza con sus armas y caballos.15
Pago de Torremormojón[editar]
El 21 de enero, al mismo tiempo que caía Ampudia, el estado mayor comunero retomó el asunto de Torremormojón y le prorrogó hasta el sábado 26 el plazo de concesión del tributo, ordenándole a su concejo que hiciese entrega del mismo a Hernando López de Catalayud y a Francisco de la Serna, vecinos de Valladolid.12 Ese día la villa entregó una pequeña parte de la cantidad adeudada, como aparece en el recibo firmado por Francisco de la Serna, por el que reconoce haber recibido del bachiller Calleja y del cura Antonio Rodríguez, entre otras cosas, un pie de cruz, «una copa con su sobre e su patena», dos candelabros de plata, un incensario, cuatro cálices con sus patenas, dos vinajeras, una cruceta pequeña, dos cetros, y once tazones.12
Repercusiones[editar]
Contemporáneamente a los acontecimientos, el conde de Benavente protestó por los daños ocasionados a Torremormojón y sus habitantes y acusó a Francés de Beaumont de haber huido del castillo sin haber hecho nada para defenderlo, maniobra que según él, sí era posible de realizar. La información judicial fue ordenada el 30 de septiembre de 1521, ya con la revuelta comunera sofocada en casi todo el reino. El conde incluyó para su indemnización:
- 130 lanzas robadas, por 17 680 maravedíes.
- Robos de menor cuantía, por 750 maravedíes.
- Espías y delatores, por 15 000 maravedíes.
- Un bosque arrasado, por 100 000 maravedíes.
La propia Torremormojón, por otro lado, pidió indemnización por la plata de las iglesias que debió entregar a los comuneros en calidad de tributo de guerra.nota 2
Otras interpretaciones[editar]
El historiador Modesto Lafuente señaló que la toma de Ampudia por los comuneros se debió a que Padilla y Acuña deseaban reforzar su alianza con el conde de Salvatierra, dueño de la villa.17 Sin embargo, lo cierto es que la proyectada operación respondió más a necesidades estratégicas que a las aducidas por él, por cuanto la amistad con el conde estaba asegurada ya desde hacía varios meses.
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