sábado, 11 de septiembre de 2021

HISTORIA DE ESPAÑA

 SIGLO XV EN ESPAÑA

La toma o batalla de Torrelobatón fue una operación militar llevada a cabo por el ejército comunero a finales de febrero de 1521, en el marco de la Guerra de las Comunidades castellanas. Luego de varios días de asedio, el 25 de febrero la villa de Torrelobatón y su castillo —propiedades del almirante de Castilla—, sucumbieron ante las fuerzas comandadas por el capitán toledano Juan de Padilla. Esta importante victoria sembró la inquietud en el bando realista y el optimismo entre las filas comuneras, pero paradójicamente no motivó a los rebeldes a realizar otras acciones militares de gran envergadura. Por el contrario, la batalla de Torrelobatón significó la caída en inactividad de los altos mandos del ejército, inactividad que los desfavoreció y los llevó a caer en la «trampa» de Villalar dos meses después.

Batalla de Torrelobatón
Parte de Guerra de las Comunidades de Castilla
Castillo de Torrelobatón (torre del homenaje).jpg
Torre del homenaje del castillo de Torrelobatón.
Fecha21-25 de febrero de 1521
LugarTorrelobatónCastilla
Coordenadas41°38′52″N 5°01′31″OCoordenadas41°38′52″N 5°01′31″O (mapa)
ConflictoAsedio
ResultadoVictoria comunera
Beligerantes
RealistasComuneros
Comandantes
García de OsorioJuan de Padilla
Fuerzas en combate
600 hombres
100 lanzas1
6000 infantes
600 lanzas
Artillería
Bajas
IndeterminadasIndeterminadas

Precedentes[editar]

Tras una discusión acerca del mando de las tropas, finalmente los comuneros pudieron comenzar los preparativos militares para tomar Torrelobatón. El 17 de febrero el licenciado Villena arengó a la soldadesca explicándoles la importancia de la operación militar que estaban por llevar a cabo y desde ese día y hasta el 20 las fuerzas rebeldes y la artillería se concentraron en la localidad de Zaratán, al oeste de Valladolid. Por su parte, los virreyes estaban al tanto de estos movimientos del enemigo, pero desconocían totalmente sus planes.2

Toda la operación fue montada por Padilla, que buscaba un triunfo rápido para elevar la moral de las tropas y de todo el movimiento. Cierto que al principio consideró la posibilidad de atacar Simancas o incluso Tordesillas, pero finalmente terminó optando por Torrelobatón, cuya ubicación entre Medina de Rioseco y la sede de la reina Juana ofrecía una importante base de partida para posteriores acciones militares. No hay que olvidar tampoco que la ciudad era propiedad del almirante de Castilla Fadrique Enríquez de Velasco, uno de los virreyes, y que el capitán toledano estaba ansiososo de hacerle un daño allí donde más dolor podía infringirle: en sus bienes patrimoniales.3

Desarrollo[editar]

Las fuerzas rebeldes, que sumaban 6000 infantes y 600 lanzas, se presentaron ante Torrelobatón al amanecer del 21 de febrero de 1521. Primero dirigieron un ultimátum a la guarnición, pero como su respuesta fue la de disputar con los emisarios, Padilla dio la orden de comenzar el asedio.4​ No parecía una lucha fácil, pues Torrelobatón era una villa bien fortificada, con altas y protegidas murallas. Desde Tordesillas los gobernadores pensaron enviar algunos refuerzos a los sitiados. Primero se movilizaron 200 lanzas para que merodeasen por la zona, y luego el conde de Haro partió el día 24 con 800 lanzas y pensaba hacer lo mismo al día siguiente.56​ Pero en vano; todos estos contingentes, formados por las guarniciones de Simancas, PortilloArévalo y Coca, debieron regresar por no contar con infantería. Lo mismo sucedió cuando, según Prudencio de Sandoval, se quiso introducir en la villa cinco caballeros al mando Francisco de Osorio, señor de Valdunquillo. En este caso el almirante se opuso, pues era partidario de que entrasen hombres armados. 7

En el mediodía del 25 de febrero los comuneros, asentados en un arrabal, consiguieron entrar en la localidad, desatandose así un feroz saqueo del que solamente se salvaron las iglesias y el cual Padilla no tuvo reparos en autorizar como premio a las tropas. El castillo continuó resistiendo de mano de su teniente García Osorio, pero los comuneros amenazaron con ahorcar a todos los habitantes de la ciudad si no claudicaba. Osorio finalmente cedió y entregó la fortaleza a los rebeldes, no sin antes acordar la conservación de la mitad de los bienes que se encontraban en ella para evitar el pillaje.4​ Inmediatamente fue tomado prisionero.

Consecuencias[editar]

Situación de los dos bandos[editar]

La victoria levantó los ánimos en el bando comunero,nota 1​ hasta el punto de sembrar el entusiasmo, mientras que en el bando realista provocó la inquietud ante el avance rebelde y también la sorpresa, pues se esperaba un ataque a Simancas y no a Torrelobatón.4​ El cardenal Adriano le reprochó a la guarnición de la fortaleza haber superpuesto sus propios intereses a los del rey, y condenó también la negligencia del comandante de las tropas realistas, el conde de Haro. Por su parte, el 28 de febrero este alegó en una carta al monarca que las fuerzas comuneras eran muy superiores en número como para hacerles frente satisfactoriamente y que si él no socorrió Torrelobatón, fue porque el Almirante, además de negarse a envíarle las escalas pedidas, lo había convencido de que la situación no era tan crítica como se podría decir; asimismo, aseveró, tampoco se tenía concertada alguna maniobra en común con la guarnición de la fortaleza.4​ Un día antes, el 27 de febrero, el arzobispo de GranadaAntonio de Rojas Manrique, en una carta al rey, se mostraba sorprendido de la derrota considerando la buena fortificación de la villa.

En cuanto a los rebeldes, todos los historiadores coinciden en que no supieron o más bien no quisieron aprovechar la victoria.8​ De hecho, por espacio de dos meses los comuneros desecharon acciones militares contundentes porque creyeron que con el triunfo alcanzado en Torrelobatón podrían negociar con los virreyes desde una posición de fuerza. Pero lo cierto es que las conversaciones con los representantes del poder real no condujeron a nada concreto y que la inactividad de los mandos militares produjo que muchos de los soldados volvieran a sus casas, cansados de esperar los sueldos y nuevas órdenes. Cuando finalmente Padilla se decidió por abandonar la ciudad el 23 de abril de 1521, fue para caer en la derrota de Villalar.

Repercusiones judiciales[editar]

El 23 de mayo de 1521 el almirante ordenó que se abriera una información para precisar con exactitud el montante de los daños sufridos por su villa de Torrelobatón.9​ Pidió que se contemplasen en ella:

  • Casas saqueadas, destruidas en su totalidad o en parte.
  • Muebles robados por los soldados.
  • Cosechas desperdiciadas.
  • Trigo y vino almacenado e intervenido.
  • El castillo que había sido incendiado, cuya reconstrucción costaría 536.885 maravedíes, más 379.160 maravedíes por las obras de albañilería.
  • Un molino saqueado y destruido, junto con una casa colindante y un huerto, por 144.145 maravedíes en concepto de indemnización, además de 77.250 maravedíes, suma que hubiera reportado el molino de haber continuado la producción.
  • Alcabalas y derechos señoriales intervenidos por los comuneros, en un monto de 230.778 maravedís.

En total, la suma reclamada por el almirante ascendió a nada más ni nada menos que 14.683.217 maravedís, y fue exigida a las ciudades que habían aportado contingentes al ejército que atacó Torrelobatón: ZamoraSalamancaMedina del CampoValladolidToledoSegoviaÁvilaMadridToro y León.

El almirante no fue el único que se avino a reclamar una indemnización. También el capitán Luis de Ludeña acudió al obispo de Oviedo, administrador de los bienes secuestrados a los comuneros, para exigir concretamente «un cavallo e una aca e doce varas de terciopelo negro e ciertas ropas e atavios de su persona y otras cosas» que le fueron robados durante la batalla.







La batalla de Villalar fue un enfrentamiento armado librado durante la Guerra de las Comunidades de Castilla que enfrentó el 23 de abril de 1521 en Villalar a las fuerzas realistas partidarias del rey Carlos I de España, capitaneadas por Íñigo Fernández de Velasco y Mendoza, condestable castellano que ejercía de gobernador del reino por la ausencia del monarca,3​ y las comuneras de la Santa Junta conformada en Ávila en julio del año anterior.

Las consecuencias del enfrentamiento fueron profundas, ya que la derrota comunera y el ajusticiamiento de sus líderes un día después puso fin casi por completo al conflicto —excepto en Toledo, donde la resistencia se prolongó hasta febrero de 1522—.

Batalla de Villalar
Parte de Guerra de las Comunidades de Castilla
BatallaDeVillalar.jpg
Óleo de Manuel Picolo López que muestra la rendición de los líderes comuneros (1887, Palacio del Marqués de Salamanca).1
Fecha23 de abril de 1521
LugarVillalarCastilla
Coordenadas41°33′00″N 5°08′00″OCoordenadas41°33′00″N 5°08′00″O (mapa)
ResultadoVictoria decisiva realista
Beligerantes
RealistasComuneros
Comandantes
Condestable de CastillaJuan de Padilla  Ejecutado
Juan Bravo  Ejecutado
Francisco Maldonado  Ejecutado
Fuerzas en combate
6000 hombres, entre los cuales 400 lanzas y 1000 escopeteros.
Bajas
Indeterminadas200-2000 muertos

Precedentes[editar]

El ejército comunero se encontraba acuartelado en la localidad vallisoletana de Torrelobatón, tras haberla tomado en el mes de febrero de 1521. Juan de Padilla mantenía a sus hombres dentro del castillo a la espera de poder partir hacia Valladolid o Toro. Mientras tanto, el ejército del Condestable avanzaba hacia el sur, y el día 21 de abril se instalaba en Peñaflor de Hornija, donde se le unieron las tropas del Almirante y los señores, esperando movimientos del ejército comunero. A su mando figuraban además las fuerzas alistadas en el repartimiento efectuado por el Ayuntamiento de Burgos.

Por otra parte la Santa Junta, establecida en Valladolid, decidió enviar a Padilla los refuerzos que él solicitaba: un contingente de artillería. El regidor Luis Godinez se negó rotundamente ponerse al frente de él, por lo que el puesto terminó siendo detentado el 18 de abril por el colegial Diego López de Zúñiga. La situación de los comuneros en Torrelobatón se tornaba cada momento más crítica, por lo que el universitario decidió el día 20 ponerse en marcha con el contingente sin recibir órdenes expresas de la Comunidad.5

Desarrollo[editar]

Litografía de la batalla en Los mártires de la libertad española (1853)

El 22 de abril los comuneros no hicieron más que avistar las posiciones enemigas enviando patrullas, sin decidirse aún a abandonar Torrelobatón.5​ El ejército rebelde salió por fin el día 23 de abril de 1521 de madrugada hacia Toro, ciudad levantada en comunidad.5​ Era un día de lluvia, el menos propicio para hacer un desplazamiento militar. Los soldados del ejército comunero habían presionado horas antes a Padilla para que realizara algún movimiento en la zona. Este decidió partir hacia Toro en busca de refuerzos y aprovisionamiento. El ejército fue recorriendo el camino hacia Toro siguiendo el curso del riachuelo Hornija, y pasaron por los pueblos de Villasexmir, San Salvador y Gallegos.6​ Cuando llegaron a la altura de Vega de Valdetronco, la batalla ya era inevitable. La lluvia seguía cayendo con fuerza, y Padilla se vio obligado a buscar un lugar propicio donde presentar la batalla.

La primera localidad elegida fue Vega de Valdetronco, pero el ejército no atendía a las órdenes que él daba. La siguiente localidad en el camino hacia Toro, pasada Vega de Valdetronco, era Villalar, y aquel fue el lugar donde se desarrollaría la batalla, concretamente, en el Puente de Fierro.6

El ejército comunero, en clara inferioridad respecto a las tropas de Carlos V, intentó que la batalla se produjera dentro del pueblo. Para ello, instalaron los cañones y demás piezas de artillería en sus calles.

Muchos de los combatientes aprovecharon la incertidumbre inicial para huir a sus localidades de origen u otras cercanas a Villalar. Pero los comuneros ni siquiera tuvieron la oportunidad de desplegar sus fuerzas, pues la caballería realista se lanzó al ataque de forma fulminante sin esperar la llegada de la infantería del Condestable. Esta se presentó cuando la contienda ya había concluido.5

Consecuencias[editar]

Ejecución de los comuneros de Castilla, del romántico Antonio Gisbert (1860, Palacio de las Cortes). Aplaudido por los liberales del xix, fue adquirido por el Congreso.7

Los destacados líderes comuneros PadillaBravo y Maldonado lucharon hasta ser capturados. Al día siguiente, 24 de abril, los jueces Cornejo, Salmerón y Alcalá los encontraron culpables «en haber sido traidores de la corona real de estos reinos» y los condenaron «a pena de muerte natural y a confiscación de sus bienes y oficios». 5​Después de confesarse con un fraile franciscano, fueron trasladados a la plaza del pueblo, en la que se encontraba la picota donde eran ejecutados los delincuentes, y allí fueron decapitados por un verdugo,2​ que utilizó una espada de grandes dimensiones.8

Los soldados del ejército comunero que lograron huir, lo hicieron en su mayoría a Toro perseguidos por el conde de Haro5​ y una parte del maltrecho ejército pasó a Portugal por la frontera de Fermoselle. El resto se reunió con Acuña y María Pacheco en Toledo, reforzando la resistencia de la ciudad del Tajo varios meses más. La batalla se saldó finalmente con la muerte de 500 a 1000 soldados comuneros y la captura de otros 6000 prisioneros.






El sitio de Vitoria de 1521 fue el asedio de dicha ciudad alavesa en los primeros días de marzo del año 1521 por las tropas comuneras de Pedro López de Ayala, conde de Salvatierra, en el marco de la Guerra de las Comunidades de Castilla.1

El asedio tuvo lugar después que el conde interceptó la artillería real en el valle de Arratia el 8 de marzo. Inmediatamente, se dirigió a Vitoria, leal a Carlos I, y la cercó con sus 10 000 hombres (o 13 000 según asevera él mismo en un documento, utilizado posteriormente en los diccionarios biográficos de la Real Academia de Historia). Dado que parecía inútil resistir con las armas, la ciudad prefirió, instigada por Antonio Gómez de Ayala — amigo del conde—, negociar la retirada de las tropas en los siguientes términos:

  • Se le entregaría a su hijo Atanasio de Ayala.
  • Se expulsaría de la ciudad a los amigos y parientes del diputado general de la provincia Diego Martínez de Álava, entre ellos: Pedro Martínez de Álava el viejo, Pedro Martínez de Álava el mozo, Andrés Díaz de Esquide, Diego Martínez de Maestu, Juan de Álava y el licenciado Arana, todos los cuales partieron con sus esposas y criados para el castillo de Bernedo.nota 1
  • Vitoria juraría por las Comunidades.nota 2

Concedidos estos puntos, el conde se retiró sin entrar en Vitoria,34​ a pesar de que el historiador Manuel Danvila afirmase erróneamente que «todas las medidas de seguridad (...) no evitaron que el conde de Salvatierra con sus parciales entrase en Vitoria y proclamaran la comunidad (...) lo cual no se refleja en sus actas municipales5

El 10 de marzo la ciudad negó estar en Comunidad y reafirmó su lealtad al rey. Dos días después autorizó a que regresaran las personas desterradas «cuando el conde de Salvatierra quiso asaltar la ciudad y puso un ejército sobre ella» y dispuso, en contraparte, que los que se marcharon con él no podrían volver bajo graves penas.


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