HISTORIA MEDIEVAL - SIGLO IX
Se conoce con el nombre de batalla de Albelda a dos acontecimientos bélicos ocurridos en las proximidades de la localidad de Albelda de Iregua en La Rioja en el marco de la reconquista cristiana de la península ibérica. El primero está datado c. 852 y el segundo en 859.
Primera contienda[editar]
Hacia el año 852 tropas asturianas y vasconas se enfrentaron a Musa ibn Musa, de los poderosos Banu Qasi, en las proximidades de Albelda. La batalla finalizó con la victoria del ejército musulmán, lo que le posibilitó controlar la práctica totalidad del territorio de la actual La Rioja. Tras esta victoria Musa fue nombrado valí de la Marca Superior (852-859).
Segunda contienda[editar]
Musa ibn Musa, al apoderarse de Huesca en 855, había reunido un territorio tan extenso que se hacía llamar "tercer rey de España". Tratando de proporcionarse una base militar en una zona estratégica de comunicación entre las actuales Soria y Logroño, mandó construir una fortaleza en Albelda o Albaida, entre Clavijo y los montes de Viguera. Según la Crónica de Alfonso III en ese momento García Íñiguez de Pamplona abandonó su tradicional alianza con los Banu Qasi para aliarse con los asturianos. Ordoño I de Asturias se adelantó al peligro que podría suponer la nueva fortaleza y en 859 la atacó y destruyó, causando una gran derrota a los Banu Qasi.
Tras la derrota musulmana en esta batalla, en 860 la monarquía asturiana llevó a cabo la repoblación de Amaya, intensificando de esa manera el fenómeno repoblador en el alto Ebro y los territorios ubicados en la margen izquierda del Duero.
La batalla de Guadalacete, de Guadacelete o de Guazalete enfrentó, en el año 854, a la unión conjunta de los reinos astur y pamplonés unida a la población sublevada de Toledo en contra de las tropas del emir Muhammad I de Córdoba.12 Según Eduardo Manzano Moreno la batalla tuvo lugar en el actual término municipal de Villaminaya. Este historiador solo menciona a un único rey cristiano, Ordoño I de Asturias.3
Historia[editar]
A la muerte del Emir Abderramán II en el año 852, la población toledana se sublevó como ya lo había hecho en otras ocasiones anteriores. Según Eduardo Manzano Moreno, lo que movía a los toledanos a rechazar la soberanía del emir de Córdoba eran» «las imposiciones fiscales... [y] la resistencia a recibir gobernadores que no hubieran sido aprobados por la ciudad». «Que lograran resistir asedios o que sólo aceptaran negociar bajo ciertas condiciones muestra hasta qué punto la comunidad toledana, profundamente arabizada y, en buena medida, islamizada, estaba unida y cohesionada». Para asegurar el triunfo de la rebelión los toledanos llamaron en su ayuda al rey del Reino de Asturias Ordoño I. Así es como se produjo la batalla que acabó con un resonante triunfo para el emir cordobés, aunque, como ha señalado Manzano Moreno, «no acabó con el foco de revuelta en la ciudad».3
Así relató lo acontecido Ibn Jaldún, que se informó en las crónicas del siglo X:
Los toledanos pidieron la ayuda del Rey de Galicia y del Rey de los Vascones, que acudieron a liberarlos con la ayuda de la gente de la ciudad. El ejército de Toledo formado por la unión del pueblo toledano y los reinos cristianos, viendo al del emir (muy reducido), salieron a los márgenes del río Guadalacete y combatieron con fervor derrotando al emir. Éste se retrajo hasta tierras más al sur, siendo seguido por el ejército de Toledo que cayó en una emboscada, ya que el grueso del ejército árabe estaba esperando ese movimiento. Todo esto produjo una matanza de más de ocho mil almas, dando la victoria al imperio musulmán y aplastando así la rebelión de Toledo.
Batalla de Guadalacete | ||||
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Parte de Reconquista | ||||
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Fecha | 854 | |||
Lugar | Cerca de Toledo, España (término de Villaminaya | |||
Coordenadas | 39°48′N 3°52′OCoordenadas: 39°48′N 3°52′O (mapa) | |||
Resultado | Victoria cordobesa | |||
Beligerantes | ||||
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Comandantes | ||||
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Entre el año 859 y 862 tuvo lugar la expedición vikinga al Mediterráneo, uno de los ataques vikingos más espectaculares. Björn Ragnarsson y Hastein comandaron una flota estimada de 4000 guerreros repartidos en sesenta y dos barcos1 que, siguiendo la costa de la península ibérica, se internó en el Mediterráneo y llegó hasta la Península Itálica, saqueando multitud de ciudades y obteniendo un importante botín, aun cuando solo pudieron regresar veinte de las naves que habían partido.2
La incursión comenzó por Galicia, asaltando Iria Flavia y asediando Santiago de Compostela, siendo rechazados,3 pasando posteriormente a saquear Algeciras4 y atravesando el estrecho de Gibraltar, tras los que atacaron la ciudad de Nador, el Castillo de Orihuela5 y las islas de Mallorca, Formentera y Menorca. Durante el invierno se establecieron en la zona de Camarga, saqueando el valle del Ródano, apoderándose, en el Rosellón, de Elna, Santa María de Arlés, San Genís de Fontanes y asolando Ampurias,6 llegando, hasta Bañolas.7
Durante la primavera del año atacaron Valence, después navegaron hacia el este, destruyendo la ciudad de Luna al norte de Italia, Fiesole, Pisa y Florencia.
En 861, ya de regreso, fueron rechazados por la flota andalusí, que consiguió hundir dos embarcaciones normandas. En el camino a casa, saquearon Pamplona, donde consiguieron capturar al rey de Pamplona, García I, liberándolo tras el pago de un rescate.
El sitio de Algeciras o ataque vikingo a Algeciras de 859 fue un hecho de armas acontecido en la ciudad andalusí de Al Yazira Al-Jadra (actual Algeciras). Tuvo lugar en algún momento no determinado por las fuentes de ese año cuando tropas danesas e irlandesas en 62 barcos de guerra al mando de los caudillos Hasting Alsting y Björn Ragnarsson Jernside asediaron durante tres días y posteriormente asaltaron y saquearon la ciudad en el contexto de las incursiones vikingas a las costas de Europa occidental.
Sitio de Algeciras | ||||
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Parte de Era vikinga | ||||
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Fecha | 859 | |||
Lugar | Al Yazira Al-Jadra actual Algeciras | |||
Coordenadas | 36°07′39″N 5°27′14″OCoordenadas: 36°07′39″N 5°27′14″O (mapa) | |||
Resultado | Toma y saqueo de la ciudad y posterior rechazo de los invasores | |||
Beligerantes | ||||
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Comandantes | ||||
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Unidades militares | ||||
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Bajas | ||||
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Antecedentes[editar]
Las razias en la costa occidental de Europa por parte de tropas de pueblos nórdicos, denominados comúnmente vikingos, comenzó en el año 793 con el ataque al monasterio de Lindisfarne en Gran Bretaña. Este primer asalto marca el punto de apertura de la llamada ruta del oeste (Vestvegr) de noruegos y daneses que completaba la tradicional ruta del este que venían empleando estos pueblos desde siglos antes. La ruta del oeste poseía dos ramificaciones, una hacía la península del Labrador y otra por la costa europea hacia el sur pasando por la costa de la península ibérica y pasando el estrecho de Gibraltar (llamado Njörvasund) para continuar hasta Constantinopla.1
Los primeros ataques vikingos documentados en la península ibérica tuvieron lugar en las costas gallegas entre los años 843 o 844. Tras asaltar varias aldeas de la costa norte la flota vikinga desembarcó cerca del Farum Brigantium (la Torre de Hércules) atraídos por esta construcción y suponiendo que los pueblos que habían construido debían poseer grandes riquezas. En los alrededores del faro los vikingos son contundentemente rechazados por el ejército de Ramiro I que había estado agrupándose desde los primeros ataques. Tras este encuentro los cristianos capturan varias naves y hacen huir al resto de la flota.
Los vikingos supervivientes, un gran número, atendiendo a las fuentes continúan su viaje hacia el sur llegando a la ciudad de Lisboa a la que asedian hasta tres veces. Tras esto continúan hacia Cádiz donde se establecieron por la facilidad de comunicaciones.2 El 29 de septiembre de 845 las naves de guerra desembarcan en la ciudad de Sevilla tras haber remontado el río Guadalquivir. Atacan la ciudad penetrando en ella y saqueándola durante varios días.3 Ante la gran matanza que causan entre los ciudadanos sevillanos las tropas del emir de Córdoba Abd al-Rahman II se agrupan en la ciudad de Carmona. Los andalusíes presentan batalla a los asaltantes en Tablada causando numerosas bajas en las tropas vikingas y obligando al resto a salir de la ciudad.4 Algunas fuentes mencionan un temprano ataque a la ciudad de Algeciras en esta primera incursión otras, sin embargo, no lo nombran aunque hablan de ataques a otras ciudades cercanas a Sevilla, por ejemplo isla Cristina donde debieron establecerse durante un tiempo, para posteriormente emprender su regreso al norte.56
Tras estos tempranos ataques la población de al-Ándalus, que llamaba a estos invasores madjus, mayus o machus (adoradores del fuego) quedaron prevenidos del peligro que suponían los rápidos asaltos de los pueblos del norte. El emir cordobés Adb al-Rahman II mandó apostar una flota en los alrededores del golfo de Cádiz y un sistema de vigilancia costera que permitiera una más rápida reacción.4
En el año 858 vuelven las tropas del norte compuestas por efectivos daneses e irlandeses que penetran por la costa de Galicia provenientes de Francia. Tras ser rechazados continúan por la costa atlántica hasta el sur.2 Se enfrentan en las costas del Algarbe a la flota de Muhammad I, sucesor de Abd al-Rahman II, y no consiguiendo penetrar por el valle del Guadalquivir como habían hecho unos años antes continúan por la costa hacia el estrecho de Gibraltar.4
Sitio de Al Yazira Al-Jadra[editar]
Tras pasar el estrecho de Gibraltar la flota vikinga llega a la bahía de Algeciras en algún momento del año 859 (245 de la hégira). Estaba formada por 62 barcos vikingos que según Al-Zuhri en su Kitab al-Yu'rafiya eran denominados por los árabes qaraqir (carracas), eran barcos de gran porte, con velas cuadradas que navegaban tanto hacia delante como hacia atrás.7 Comandada esta flota por Hasting Alsting y Björn Ragnarsson Jernside, en la bahía de Algeciras se encuentran con la ciudad de Al Yazira Al-Jadra el principal puerto del sur de la península y la única ciudad de entidad de la costa norte del Estrecho.
La ciudad de Al Yazira Al-Jadra estaba formada en estos años por una única villa (a la que en el siglo XIII se le añadiría otra) en la margen izquierda del río de la Miel cuyo estuario le servía de puerto y frente a una isla que le daba nombre. La medina había sido fundada en el año 712 sobre las ruinas de la ciudad de la ciudad romana de Iulia Traducta por los primeros contingentes árabes que provenientes del norte de África iban a emprender la conquista del reino visigodo de Hispania.
Las fuentes escritas son escasas al relatar estos hechos. Según refiere el historiador Ali ibn al-Athir antes de tomar la ciudad las tropas vikingas acamparon en algún lugar en las proximidades de la ciudad.7 Organizados desde este campamento los vikingos ponen sitio a la medina. Se desconoce el número de tropas presentes en la ciudad si es que las había y el estado de sus defensas aunque se tiene constancia de algún tipo de sistema de murallas en Al Yazirat unos años antes del asalto. Según el testimonio de Ibn Hayyan a mediados del siglo IX en previsión de una escisión religiosa protagonizada por el cadí de la ciudad Ibn Nasih el por entonces emir de Córdoba Alhakén I se había presentado ante las puertas de la ciudad para reclamar su reconocimiento como emir.89
Por ello aunque no exista referencia directa a un sistema de murallas en la ciudad hasta unos años después del ataque vikingo cabe suponer que en la ciudad debía existir algún tipo de construcción defensiva, posiblemente las murallas romanas o bizantinas reconstruidas,10 porque los defensores yaziríes lograron resistir durante hasta tres días el asedio según refiere la Primera Crónica General de España.
... (los normandos) combatiéronla tres días, et prisiéronla, et quemáronla, et levaron ende grand aver.Primera Crónica General de España.11
Tras tres días de asedio los invasores consiguieron penetrar en la ciudad causando una gran matanza entre sus ciudadanos y obligando al resto a huir de la ciudad y refugiarse en las alquerías cercanas. Una vez en la medina los asaltantes saquearon las casas de los notables, consiguiendo hacerse con todo aquello de valor que encontraron. Asaltaron y saquearon también las mezquitas de la ciudad para después incendiarlas. Una vez más las fuentes escritas dan versiones diferentes del asalto de las mezquitas. El historiador Ibn Idari hace referencia al incendio de una única mezquita, la mezquita aljama o mezquita principal. Este edificio de ocho naves había sido mandado edificar sobre los restos de una iglesia en el año 780 durante el reinado de Abd al-Rahman I y era obra del arquitecto Abd-Allah ben Jalid.12 Todo parece indicar que esta mezquita se encontraba en el cerro de la Matagorda, actual barrio de San Isidro y era conocida en al-Ándalus por ser la primera de las construidas en Europa.13 Otros historiadores, por ejemplo al-Himyari en su Kitab al-Rawd al-Mitar y citando a al-Idrisi, señalan sin embargo que junto a esta mezquita se incendió también otra, llamada Mezquita de las Banderas. La mezquita de las Banderas era un oratorio de mediano tamaño situada en un barrio comercial de la medina, junto a la Puerta del Mar, fue llamada así por haber sido el lugar en el que los vikingos plantaron sus banderas tras su entrada en la medina. Este hecho, la plantada de banderas junto a la mezquita, tampoco está del todo claro pues Abd-al-Walid al-Marrakusi refiere que se llamaba así por haber sido el lugar en el que Tarik plantó las banderas tras el desembarco de 711.14
El saqueo e incendio de las mezquitas de la localidad parece haber sido el hecho detonante de la respuesta de la población yazirí. Reorganizados en las afueras de la medina, quizás con apoyo de otras localidades cercanas o de tropas emirales, regresaron a la ciudad. Enfrentándose a los vikingos y obligándoles a volver a sus bajeles y hacerse al mar no sin antes abatir a varios de ellos y capturar dos de sus buques.127 Tras el incidente las tropas de Hasting y Björn atraviesan el estrecho de Gibraltar para saquear varias ciudades norteafricanas y luego continúan por la costa de la península hasta Murcia, Orihuela y hacia la costa de Francia para luego remontar el río Ebro hasta Pamplona.15
En Al-Yazirat Al-Hadra pronto comienza la reconstrucción de las mezquitas sobre los restos calcinados de las anteriores utilizando la madera de los barcos capturados para construir los batientes de las puertas de la Mezquita Aljama (o de la de las Banderas según las fuentes). Se emprende también la construcción, o reconstrucción, de las murallas de la medina por orden del emir Muhammad I.
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