lunes, 16 de septiembre de 2019

HISTORIA DE ESPAÑA

PREHISTORIA DE ESPAÑA

Ses Païsses es un poblado talayótico situado en el municipio mallorquín de Artà. Es uno de los yacimientos arqueológicos más completos y bien conservados de Mallorca. La singularidad e importancia de este conjunto se encuentra en la buena conservación de las construcciones que lo forman. En este poblado destaca la gran muralla ciclópea, que conserva todo el perímetro de 320 metros y su espectacular puerta monumental, que se ha convertido en uno de los símbolos de la prehistoria de Mallorca1​.

Características y cronología[editar]

Ses Païsses es un poblado prehistórico que fue habitado desde el año 1100 a. C. hasta el año 50 d. C. Ocupa una superficie elíptica de 13.500 m² de planta, rodeado por una muralla de 320 m de diámetro que fue construida entre los años 640 y 540 a. C.

Se encuentra localizado sobre una suave colina, ocupando una posición central dentro del Valle de Artà, y debía dominar un gran territorio que limitaba con los poblados de Sos Sastres hacia el Este, el de Sa Badeia hacia el Norte, el de Son Sureda hacia el Noroeste y el de S'Auma Vell hacia el Suroeste. Fue declarado monumento historicoartístico en el año 1946.

El poblado se configura alrededor de un talayote o turriforme central, alrededor del cual se desarrollan varios círculos de viviendas y edificios de uso social. Los primeros edificios construidos, adosados a la pared del talayote, eran pequeñas estancias de forma arriñonada, en un segundo círculo se encontraban las viviendas más grandes de planta quadrangular y, más hacia el exterior, se construyeron los edificios más grandes y complejos.

Con el paso de los más de mil años de historia, los edificios se fueron abandonando y reconstruyendo, y pasan períodos de abandono y re-ocupación que las excavaciones en curso nos ayudan a interpretar2​.

Contexto histórico[editar]

Durante la transición del segundo al primer milenio a. C. se dan una serie de cambios en las sociedades prehistóricas de Mallorca, que marcan el paso entre el pre-talayótico y el talayótico.

Se abandonan las aldeas de poblamiento disperso, donde dominan las navetas, que son estructuras de habitación, y se crean los asentamientos agrupados. Estos nuevos poblados talayóticos se ven dotados de arquitectura social y arquitectura doméstica. Los talayotes son edificios centrales de los poblados y se usan con finalidades sociales y comunitarias. A su alrededor se construyen las viviendas.

La población talayótica vive de forma igualitaria y pacífica con el resto de comunidades. Su economía se basa en la ganadería de cabras, ovejas, bueyes y cerdos, el cultivo de cereales y el aprovechamiento de los recursos silvestres. En la época talayótica se sigue produciendo cerámica sin uso del torno, objetos elaborados con piedra y hueso; se sigue practicando la metalurgia del cobre, el bronce y, por primera vez, del hierro.

A mediados del primer milenio a. C comienzan a aparecer cambios socio-económicos que marcan la transición del talayótico al pos-talayótico o periodo baleárico. El posible aumento de la población en la isla durante esos años provoca un incremento de la competencia por los recursos naturales. Esta situación da lugar a disputas entre comunidades y al levantamiento de las murallas que rodean los poblados. Comienza a desarrollarse el comercio con el exterior, favoreciendo que determinadas clases sociales aumenten su poder y que incrementen las desigualdades sociales3​.

Los entierros en la época pos-talayótica evidencian las nombradas desigualdades, atendiendo a las diferencias cualitativas y cuantitativas de los ajuares funerarios. Las prácticas funerarias y rituales se diversifican y se construyen santuarios. En el ámbito tecnológico, aparecen las nuevas formas en la cerámica, la metalúrgia del bronce continua, aumenta la metalurgia del hierro y aparecen los primeros objetos de plomo4​.

El contacto con otras culturas es muy intenso. De hecho, los talayóticos baleares aparecen documentados como mercenarios de los ejércitos púnicos y los honderos participan en los conflictos que sucedían entonces a lo largo del Mediterráneo.
En el año 123 a. C se produce la conquista romana de las Islas Baleares. La mayoría de los poblados indígenas no se vieron afectados por la nueva situación política y por la construcción de Palma y Pollentia. Es durante el siglo I d. C cuando se produce la migración del campo hacia la ciudad o a los nuevos establecimientos rurales, las explotaciones agropecuarias5​.

Muralla y puertas[editar]

La muralla se erigió entre los años 640 y 540 a. C. Su forma es elíptica y tiene un perímetro de 320 metros que delimita una superficie de 11,5 ha. Su altura máxima es de 3,5 m y su amplitud es de 3,6 m. El muro está formado por dos partes.

La parte exterior está elaborada con grandes bloques colocados encima de un zócalo de losas planas. Algunos de estos bloques pueden llegar a pesar hasta 8 toneladas. La zona interior está formada por hileras irregulares de bloques intercalados de dimensiones más pequeñas4​.

Se han localizado 3 puertas que dan acceso al poblado, la puerta sureste es la más monumental y la mejor conservada, la del noreste conserva el corredor pero no el marco ni los ramales, y la del sur es la denominada "Puerta del Agua". Estaban construidas con bloques verticales que forman los ramales, y otro encima que forma el lindar. El corredor tiene unos 4,3 m de largo. Estaba cubierto por grandes losas y pavimentado con piedra, disponiendo de un canal para drenar el agua.

En la zona interior de la muralla se pueden ver las escaleras de acceso a la parte superior. Estas escaleras se encuentran situadas de forma simétrica a izquierda y derecha de la puerta. La del sur conserva cuatro escalones y la del norte tres, que tenían unos 80 cm de ancho6​.

Función y significado de las murallas talayóticas[editar]

La construcción de unas murallas tan monumentales tiene una evidente utilidad defensiva, se trata de proteger a las personas que habitan el poblado y que explotan un territorio, pero también de proteger sus bienes de consumo y de intercambio. Expresa el arraigo de una comunidad en un territorio frente a grupos indígenas vecinos y, de forma más importante, frente a los agentes coloniales. La construcción de las murallas también es una operación de carácter político y simbólico, definidor de una comunidad contra otras, en cierta forma, una forma de ostentación.5
El aumento demográfico, la intensificación de la ocupación del territorio, que roza su techo ecológico en relación con la tecnología y las estrategias de producción existentes entonces, explican estas construcciones como también el hecho de buscar recursos externos mediante los honderos mercenarios, el corsarismo y la piratería.3

Talayote central[editar]

El talayote central parece ser el elemento primigenio alrededor del cual se fue desarrollando el poblado de Ses Païsses, su construcción podría datarse alrededor del año 1100 a. C. Se trata de un turriforme de unos 12 m de diámetro y una altura máxima conservada de 4 m, con una pequeña cámara interior de 7 m² sin columna. Está situado casi en el centro del poblado sobre una pequeña elevación natural que realza su propia altura y lo convierte en una obra visual y simbólica.

Los muros exteriores adoptan una forma escalonada, como contrafuertes que lo rodean parcialmente excepto en la zona de las puertas. En cuanto a la cubierta, se deduce que debía estar construida con vigas de madera.

Las puertas de entrada al talayote central son de pequeñas dimensiones, midiendo unos 75 cm de altura, cosa que no permitía la entrada de una persona adulta erguida. La entrada oeste da al exterior del talayote, mientras que la entrada este da al interior de la sala hipóstila y están comunicadas por un corredor que atraviesa el talayote y otras pequeñas dependencias anexas.
Se cree que el talayote tenía una función simbólica y ritual más que funcional, ya que sus características no lo hacen apto ni como defensa, ni como vivienda, y tampoco no se han encontrado restos que permitan hablar de una función como almacén. La comunicación con las Sala Hipòstila refuerza esta hipotética función ritual, que podría estar relacionada con el sacrificio colectivo de animales y otras tareas rituales.7

Sala hipóstila[editar]

La llamada Sala Hipóstila se localiza en la zona este del talayote, conectándose con este a través de un corredor y una pequeña puerta. Esta sala tiene planta absidal y en su interior se observan un total de 7 pilastras contra las paredes y 3 columnas.

Por los restos encontrados, parece que este edificio tuvo uso social. Posiblemente se dedicó a alguna actividad económica comunitaria, como la molienda de cereales o el sacrificio colectivo de animales. Cuando el edificio ya estaba en ruinas, se excavó en el sedimento que remachaba la entrada de una sepultura que contenía los restos de un joven de 17 años en posición fetal.

Parece que se construyó en época talayótica y se abandonó durante la transición hacia el pos-talayótico, cerca del año 500 a. C. En su interior han aparecido una plataforma, un banco y un pequeño aljibe. Entre los objetos encontrados, destaca la presencia de molinos barquiformes, de cerámica doméstica modelada a mano y de restos alimentarios como huesos y conchas.









El Tholos de Montelirio es una construcción megalítica de forma circular que consta de dos cámaras (una grande y otra más pequeña), un corredor y un atrio, cubierto por un túmulo artificial. Se estima que fue construido durante la Edad del Cobre, en algún momento comprendido entre los años 2900 y 2800 a.C. 1
Se sitúa dentro de la provincia de Sevilla, España, en la localidad de Castilleja de Guzmán. El monumento destaca por su conservación excepcional.

Contexto[editar]

Los restos arqueológicos encontrados en Castilleja de Guzmán sugieren que la zona tuvo una importante actividad económica basada en la agricultura, la ganadería, la especialización artesanal y el comercio. Dada la clasificación antropológica del especialista Elman R. Service, y considerando que Valencina pertenece a la Edad de los Metales, podría plantearse que las comunidades que habitaron este yacimiento tuvieran una organización social de tipo jefatura. En ese sentido, podría interpretarse la construcción megalítica del Tholos de Montelirio como un posible enclave religioso.

Características arquitectónicas[editar]

El Tholos de Montelirio es uno de los monumentos megalíticos más importantes de la Península ibérica. La construcción se encuentra bajo un túmulo de 75 metros de diámetro; el tholos en sí mismo tiene una longitud aproximada de 50 metros: 37,7 metros de longitud por parte de su corredor, 4,75 metros de diámetro pertenecientes a la Cámara Grande y 2,75m de diámetro la Cámara Pequeña. 2
En cuanto a su diseño, el Tholos de Montelirio presenta características que lo diferencian de otros monumentos megalíticos como el Dolmen de la Pastora, localizado en la vecina localidad de Valencina de la Concepción. Por ejemplo, consta de dos cámaras conectadas (Cámara Grande y Cámara Pequeña), cubiertas por sendas cúpulas de margas y arcilla. El corredor y las dos cámaras se construyeron a partir de lajas de pizarra no locales (es decir, el material fue extraído de otras zonas), que presentan restos de pigmentos rojos (principalmente de óxido de hierro y cinabrio). Así mismo, destaca la presencia en las cámaras de agujeros de poste, lo que nos aporta información sobre las cúpulas previamente mencionadas. 3

Cultura Material[editar]

En el monumento se encontraron numerosos artefactos fabricados en materiales exóticos como marfiloro o ámbar, así como cerámica, lítica, hueso y textiles.
En términos de cultura material, el elemento por el que destaca el Tholos de Montelirio es el marfil. En este monumento megalítico se han recuperado un total de 159 objetos elaborados en dicha materia prima, entre los que destacan 5 peinetas, 8 bellotas y 19 figurillas zoomorfas (entre ellas 1 ave, 4 suidos y 14 animales desconocidos). Se trata de uno de los conjuntos de marfil más importantes recuperados hasta el momento en un yacimiento de la Edad del Cobre 4
Además de los fabricados en ámbar, la excavación deparó otras evidencias de materias primas singulares como el oro (fragmentos de láminas) 5​ o el ámbar (250 cuentas y colgantes). El conjunto de artefactos elaborados en ámbar supone, de hecho, “la mayor colección de objetos de ámbar de la Prehistoria reciente de la Península Ibérica” 6​ .
En lo que respecta a la cerámica, la excavación deparó un conjunto constituido por platos, cuencos y contenedores de gran tamaño, el cual se encontraba en gran parte fragmentado 7
En tercer lugar, en lo que concierte a los pertenecientes a la industria lítica, se recuperaron puntas de flecha, puñales y láminas (las cuales estaban sin usar) hechas de distintos materiales (20 de los artefactos estaban fabricados en cristales de roca, 36 de sílex, 148 de milonitas y varias más de riolitas). Ninguno de estos objetos presenta marcas de utilización 8​ . Además, se hallaron 41 piezas de hueso, todas ellas alargadas y apuntadas. 9
Por último, cabe mencionar la recuperación, en la Cámara Grande, de un conjunto relevante de textiles compuestos por alrededor de un millón de cuentas discoidales perforadas blancas que habrían formado parte de los vestidos. 10​.

Restos biológicos[editar]

Restos humanos[editar]

El depósito antropológico, excavado en su totalidad, se compone de 22 inhumaciones en conexión anatómica, así como de varios huesos en desconexión anatómica debido a la alteración del contexto. Por un lado, en la Cámara Grande se constata la presencia de al menos 20 enterramientos en un contexto primario alterado, cuyos huesos se encuentran en distintas posiciones. Por otro lado, en la Cámara Pequeña se identificó un contexto alterado en su totalidad. Esto implica la menor incidencia de hallazgos en conexión anatómica y plantea la posibilidad de que existiese una simultaneidad temporal en la formación de parte del depósito osteológico 11
Entre los conjuntos en conexión anatómica, sobresale la disposición mayoritaria en decúbito lateral (ya sea derecho o izquierdo), junto con las extremidades flexionadas. Las alteraciones articulares en algunos casos podrían estar relacionadas con ritmos distintos de esqueletización 12
En lo que respecta al sexo y la edad de los individuos inhumados, de los 20, al menos 12 son mujeres. No existe una identificación clara para los sujetos restantes, siendo 3 probables femeninos y 5 no determinados 13

Restos animales[editar]

Los restos arqueozoológicos encontrados pertenecen a la época calcolítica. En la publicación 14​, los datos aparecen desglosados por especies, o bien bajo la denominación “No Identificados (NI)” en el caso de aquellos en los que no ha sido posible determinar con seguridad la especie . Los mamíferos están presentes con un número de restos (NR) de 67 y con un número mínimo de individuos (NMI) de 9, mientras que la malacofauna marina está representada por un NR de 23 y un NMI de 9 15

Uso e interpretación[editar]

Los hallazgos y particularidades del Tholos de Montelirio han llevado a sus excavadores a interpretar su uso en términos funerarios, religiosos e ideológicos16​ . Ciertamente, se podría decir que el Tholos de Montelirio refleja la estructura ideológica de la Edad del Cobre. Las materias primas excepcionales recuperadas (marfil, ámbar y oro), la singularidad de los artefactos (la industria lítica o la representación de animales y plantas), o la presencia del color rojo pintado sobre las lajas de pizarra hacen del Tholos de Montelirio un lugar destacado para entender las creencias de las poblaciones del Calcolítico.

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