martes, 17 de septiembre de 2019

HISTORIA DE ESPAÑA

PREHISTORIA DE ESPAÑA

Altet de Palau (La Font de la Figuera, València) es un asentamiento de la Edad del Bronce situado en la confluencia de tres corredores de comunicaciones: el valle del Vinalopó, el corredor de La Costera y el puerto de Almansa. El poblado presenta una extensión aproximada de 1200 m², y se ubica sobre una plataforma amesetada limitada por escarpes en casi todo su perímetro, a excepción de la zona que comunica con un pequeño montículo. En este último se emplaza L’Arbocer, un pequeño yacimiento íntimamente vinculado a L'Altet de Palau y que está separado del resto del asentamiento por una pequeña vaguada abancalada y cultivada. En este espacio se localizó un depósito fechado en el Bronce Tardío y compuesto de piezas de bronce de diverso tipo: hachas, punzones, cincel, puñales, pulseras y aretes asociados a un ámbito con restos de fundición.

Altet de Palau.jpg

Intervenciones arqueológicas[editar]

Muralla y torre del extremo noreste del poblado del Altet de Palau
Como consecuencia del hallazgo en 2002 de un variado conjunto metálico en el yacimiento de L'Arbocer, se iniciaron las intervenciones en el cercano poblado de L'Altet de Palau. Dicho proyecto de investigación se enmarca dentro del Programa de excavaciones arqueológicas del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia y que, bajo la dirección de María Jesús de Pedro Michó y Pablo García Borja, han permitido establecer tanto la secuencia del poblado como una aproximación a su estructura interna y modo de vida de los que lo habitaron hace 3400 años. En los trabajos de campo han participado diversos estudiantes y licenciados de la Universitat de València y de diversas universidades europeas, así como se ha contado también con la colaboración de diferentes especialistas en relación con el estudio de la fauna, la vegetación y la sedimentología del yacimiento.
Objetos metálicos de L’Arbocer. 1-5. Aretes. 6. Pulseras. 7. Cincel. 8. Hacha plana. 9. Fragmento de hacha plana.10. Puñal de remaches. 11-16. Punzones. García Borja, P. De Pedro Michó, M.J. Sánchez Molina, A. 2005: 186.
Excavaciones de Altet de Palau
Planimetría de Altet de Palau

Resultados de las investigaciones[editar]

Desde 2005 las campañas efectuadas en ambos yacimientos han permitido conocer y valorar adecuadamente un interesante asentamiento de la Edad del Bronce con espacios de habitación de planta cuadrangular, diferentes áreas de trabajo: de molienda, almacenamiento o metalurgia; una muralla de grandes dimensiones con bastiones rectangulares, una calle central que articula los diferentes departamentos y estructuras excavadas en la roca a modo de cubetas. Presenta una cronología de mediados del II milenio a.C., avalada por la presencia de bronces entre los hallazgos metálicos, por las técnicas de construcción empleadas, por la cerámica, pesas de telar y otros elementos de la cultura material. Asimismo, dicha cronología ha sido confirmada por los análisis de C-14 efectuados sobre granos de cebada que dan como resultado unas dataciones en torno a 1400 a.C., es decir, del Bronce tardío o reciente.234
En cuanto a las bases económicas, la agricultura estaría centrada en el cultivo de cebada vestida mientras que los rebaños de ovejas y cabras serían bastante numerosos, además de algunos perros y cerdos. Bóvidos y caballos realizarían los trabajos de carga y la caza de ciervos y conejos complementaría la dieta cárnica.5​ En lo que respecta a la vegetación, y a partir del estudio de los restos de madera carbonizada recuperados durante los trabajos arqueológicos, se documentan especies arbóreas como la carrasca y el pino, utilizadas en la construcción y también diversos tipos de matorral, principalmente coscoja, lentisco, brezos, leguminosas y pinos,6​ restos que coinciden con los de otros poblados de la Edad del Bronce y que podrían estar indicando una intensa deforestación del medio por actividades antrópicas. Este panorama económico y productivo se completa con la presencia de elementos relacionados con actividades metalúrgicas desarrolladas principalmente en el cercano yacimiento de L'Arbocer, donde se han podido documentar unas estructuras circulares interpretadas como hornos,7​ y que tendría una estrecha relación con el asentamiento de l'Altet de Palau.

















El abrigo y cueva de Benzú es un yacimiento arqueológico situado en la localidad española de Benzú (Ciudad autónoma de Ceuta). El yacimiento abarca desde hace unos 250 000 años hasta los 70 000, por lo tanto dentro del Pleistoceno.1
Durante las excavaciones realizadas por la Universidad de Cádiz entre los años 2002 y 2012 se recogieron más de 30 000 objetos.2

Descripción[editar]

El abrigo y la cueva de Benzú se sitúan en la zona más noroccidental de Ceuta, en el denominado Campo Exterior, en las inmediaciones de la frontera de Benzú. Su nombre lo recibe del topónimo más cercano relacionado con el poblado de la Cabililla de Benzú.
El abrigo se encuentra abierto en las dolomías, siendo su ubicación topográfica abrupta con paredes casi verticales. Actualmente, ha perdido casi totalmente su cubierta superior por desplome, presentando una pequeña cubierta a modo de visera. El abrigo presenta unas dimensiones de 15,52 x 6,20 m. La cueva se localiza en el extremo suroeste, presentando unas dimensiones de aproxímadamente 5,4 x 4,6 m. Esta es difícilmente reconocible desde el exterior al contar con un pequeño acceso biselado de forma lenticular.
Los estudios desarrollados en el abrigo de Benzú plantea que fue una localización frecuentada por sociedades cazadoras-recolectoras durante el Pleistoceno Medio y Superior en un área natural interesante como el Norte de África en la zona del estrecho de Gibraltar. La situación geográfica de Benzú ofrece unas potencialidades básicas para la vida cotidiana de este tipo de sociedades tales como materias primas en el entorno inmediato para la fabricación de las herramientas de trabajo, agua dulce y explotación subsistencial de recursos animales, vegetales y posiblemente malacológicos. El registro arqueológico documentado en la cueva de Benzú permite plantear la utilización de este espacio con un lugar de ocupación semi-permanente dependiente de una aldea localizada en el territorio inmediato. Igualmente, es interesante resaltar como durante buena parte de este tiempo, dicha cavidad fue utilizada como enterramiento primario. Se enmarca por tanto en la explotación y uso del territorio por parte de comunidades tribales comunitarias.
La importancia de los estudios arqueológicos en la Cabililla de Benzú permite profundizar sobre las sociedades cazadoras-recolectoras y tribales comunitarias del Norte de África desde enfoques socioeconómicos. Igualmente se convierte en un lugar idóneo para comprender las posibles relaciones entre el Norte de África y el Sur de la península ibérica en momentos concretos del Pleistoceno y el Holoceno.









Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera (CADA) es una institución cultural española de naturaleza museística de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía que se encarga de la tutela de la Zona Arqueológica denominada “Dólmenes de Antequera”, en la provincia de Málaga. El ámbito arqueológico de los Dólmenes de Antequera está formado por los dólmenes que le dan nombre (dolmen de Mengadolmen de Viera y tholos de El Romeral) así como por una serie de yacimientos directamente relacionados con esta necrópolis (Cerro del Marimacho o Cerro de Antequera y yacimiento de Carnicería de los Moros o Villa Romana de Antequera).
Estos bienes han sido declarados Patrimonio Mundial en el año 2016 en la figura denominada Sitio de los Dólmenes de Antequera, junto a la Peña de los Enamorados y el Paraje Natural de El Torcal de Antequera.
Esta institución forma parte de la red de Museos de Andalucía, siendo el conjunto arqueológico más antiguo de todos en la fecha de declaración de sus bienes (1886). Tiene en común con el Conjunto Arqueológico de Carmona ser pionero en España en la apertura al público desde finales del siglo XIX; y en común con Madinat-Al-Zahra que ambos funcionan como servicios administrativos con gestión diferenciada.

Zona arqueológica[editar]

El Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera ejerce su tutela sobre dichos bienes en dos recintos. El recinto primero se encuentra en el borde urbano noreste de la ciudad de Antequera, abierto visualmente a la vega y ocupando un área de 7,5 Ha de suelo; comprende las zonas denominadas Campo de los Túmulos (o zona monumental donde se encuentran los dólmenes de Menga y Viera), Cerro del Marimacho y el Llano de Rojas (espacio intermedio entre ambas colinas). El recinto segundo se encuentra en la vega de Antequera, camino de la Peña de los Enamorados, a una distancia aproximada de dos kilómetros respecto al primero; en él se encuentra el tholos de El Romeral.
Esta necrópolis prehistórica ilustra:
Además incorpora las siguientes singularidades:
  • Menga es en su interior el dolmen de mayor tamaño conservado en Europa, de manera que presenta una solución constructiva de pilares intermedios desconocida en otros ámbitos
  • Menga presenta en el fondo de la cámara un pozo estrecho y profundo, por estudiar, del que no hay referencias conocidas en otros monumentos megalíticos
  • Los túmulos de los tres dólmenes se encuentran intactos, algo infrecuente en la Península Ibérica, a destacar por el valor de autenticidad que implica en la percepción del bien
  • Menga y El Romeral tienen una orientación terrestre hacia la Peña de los Enamorados y la sierra de El Torcal, respectivamente, sin precedentes conocidos, dando lugar a una integración singular excepcional de estos bienes culturales con su paisaje

Dolmen de Menga[editar]

Dolmen de Viera[editar]

Tholos de El Romeral[editar]

Cerro del Marimacho[editar]

También denominado Cerro de Antequera, se conoce su existencia a partir de un primer estudio publicado en 1977 por Juan Antonio Leiva Rojano y Bartolomé Ruiz González.1​ Un estudio posterior de materiales de superficie ha permitido caracterizar el yacimiento como un pequeño poblado calcolítico ya entrado en la etapa campaniforme.

Carnicería de los Moros[editar]

También denominada Villa romana de Antequera, aún no ha sido excavada aunque algunas de sus estructuras se observan directamente, como su ninfeo.

Historia de la institución[editar]

1847. Primera monografía científica sobre el dolmen de Menga del arquitecto Rafael Mitjana y Ardison aunque existen referencias documentales de Menga desde el siglo XVI
1886. Declaración del dolmen de Menga como Monumento Nacional
1896. Primera portada en prensa2
1898. Primer proyecto de museo (también llamado “casa para el guarda”), no realizado pero importante como iniciativa pionera en España de musealización in situ de un yacimiento prehistórico
1903. Descubrimiento de la Cueva Chica o dolmen de Viera por José Viera Fuentes y Antonio Viera Fuentes3​ y creación de la Comisión de Monumentos Megalíticos de Antequera, siendo el primer organismo especialmente comprometido con la tutela de los dólmenes de Menga y Viera.
1904. Descubrimiento del sepulcro del Cerrillo Blanco o tholos de El Romeral por José Viera Fuentes y Antonio Viera Fuentes.4​ Estos descubrimientos propician el interés por la zona de un gran número de investigadores como: Ricardo Velázquez BoscoJosé Amador de los RíosHugo Obermaier y Grad, Adrien Mortillet, Pierre ParisCayetano de Mergelina, Wilfrid James Hemp, el matrimonio Leisner y Simeón Giménez Reyna, si bien tenemos que destacar como pionera en la labor de difusión de los trabajos que a partir de ese momento se desarrollarían a este respecto la obra de Manuel Gómez-Moreno Martínez Arquitectura tartesia: la necrópoli de Antequera5
1923. Declaración conjunta de los dólmenes de Menga y Viera como Monumento Nacional
1931. Declaración del tholos de El Romeral como Monumento Histórico Artístico y constitución de la Junta de Protección de Monumentos Megalíticos Antequeranos, asesorada por el profesor Hugo Obermaier y Grad
1966. Se comienza a gestionar la visita pública de manera integrada con el resto de la ciudad a través del Museo de Antequera
1973. Integración en el Patronato Nacional de Museos, quedando vinculados los dólmenes al Museo de Málaga
1984. Comienzo de la gestión autonómica con las transferencias de las competencias en materia de cultura a las comunidades autónomas67​ asumiendo la gestión de los dólmenes la Delegación Provincial de Cultura de Málaga
1986. Constitución del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera como unidad administrativa
1999. Comienza el Proyecto General de Investigación Plan Director de los Dólmenes de Antequera
2004. Bartolomé Ruiz González se incorpora como primer director del Conjunto
2006. Celebración de las primeras Jornadas Técnicas del Conjunto
2009. Celebración del primer Curso de otoño Antequera Milenaria, como una actividad de formación encaminada a transferir el conocimiento generado
2009. Declaración de los dólmenes de Antequera como Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona Arqueológica8
2010. Transformación en servicio administrativo con gestión diferenciada9​por razones de especialización funcional e identificación singular del servicio público ante la ciudadanía
2010. Celebración del primer Congreso de Prehistoria de Andalucía,10​ como una actividad científica de frecuencia bianual que pretende crear un espacio común de reflexión sobre la Prehistoria de Andalucía, aunar propuestas de trabajo procedentes tanto de la administración cultural como de la universidad y crear una plataforma de debate
2010. Publicación del primer número de Menga. Revista de Prehistoria de Andalucía , especializada en la divulgación científica de trabajos de investigación de calidad centrados en el análisis y estudio de las sociedades prehistóricas del sur de la Península Ibérica
2011. Aprobación del primer Plan Director, con vigencia 2011-2018

Tutela del Bien de Interés Cultural[editar]

Como conjunto cultural/institución museística planifica la tutela de los bienes conforme a un Plan Director/Plan Museológico, que es la figura de gestión prevista por la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía -en su art.79- y la Ley 8/2007 de Museos y Colecciones Museográficas de Andalucía -en su art.26- para sistematizar el programa de necesidades en materia de investigación, protección, conservación, difusión y gestión de los bienes tutelados.
Entre sus competencias se encuentra no sólo la administración y custodia de la Zona Arqueológica o la propia redacción de dicho documento de planificación sino facilitar el acceso a los visitantes e investigadores y gestionar iniciativas culturales que impulsen el conocimiento y la difusión de los dólmenes, en cooperación con instituciones afines.
Cuenta con una Comisión Técnica1112​ como órgano consultivo y de asesoramiento -de carácter interdisciplinar y paritario-, entre cuyas funciones se encuentra informar de los programas y proyectos del Plan Director y del Plan Anual de la institución, proponer medidas para la conservación de la zona arqueológica y dictaminar acerca de cuantas cuestiones le sean sometidas.

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