La zona arqueológica La Terrera del Reloj se sitúa sobre las laderas noroeste y suroeste de un cerro escarpado en la confluencia de los ríos Guadiana Menor y Fardes, ubicándose en un punto estratégico, en el término municipal de Dehesas de Guadix (Provincia de Granada, España).
La disposición en terrazas escalonadas ha permitido la conservación de su potencialidad arqueológica, como lo demuestran los hallazgos realizados, que atestiguan la existencia de distintas fases constructivas superpuestas, llegándose a superar el metro de potencia en los niveles de habitación. Es en éstos, en los que se han localizado sepulturas superpuestas a diversas alturas.
A través de las investigaciones se ha documentado la existencia de muros de mampostería hechos de piedras trabadas con barro, que compartimentan perpendicularmente las terrazas, y el suelo se regulariza mediante una capa de barro apisonado. Las paredes de las habitaciones son de tapial y están revocadas con barro y enlucidas con cal. En estructuras relacionadas con actividades domésticas y agujeros de poste que debieron servir para el soporte de estructuras de techumbre.
Se han localizado 17 sepulturas, generalmente en fosas, excepto los enterramientos infantiles, que se depositan en vasijas. Son enterramientos individuales de inhumación, en los que el cadáver se coloca en posición fetal, con su ajuar funerario compuesto por vasos cerámicos, objetos de adorno metálico y útiles y armas de bronce.
Los materiales arqueológicos obtenidos del poblado demuestran que se ha desarrollado una importante actividad económica relacionada con la agricultura, la ganadería y la minería.
Por la pureza de su esquema urbanístico, la tipología de los materiales y la acusada estratificación social que se desprende del análisis de los ajuares funerarios, nos permiten identificar este asentamiento dentro de un momento pleno de Cultura de El Argar.
Tira del Lienzo es un yacimiento arqueológico español de la Cultura de El Argar, en la Edad del Bronce. Comparado con otros yacimientos de la cultura argárica, como La Bastida de Totana o Gatas, se trata de un yacimiento relativamente pequeño, de 865 m², que no representa un asentamiento, sino más bien una fortificación con áreas especializadas para el procesamiento y almacenamiento de cereales, así como los trabajos textiles y de metales. En consecuencia, se llama al edificio central "Fragua de plata de Tira del Lienzo".
Situación[editar]
El yacimiento se encuentra sobre una pequeña colina en medio del fecundo valle del Guadalentín, cerca de la ciudad de Totana, en la provincia de Murcia. Se sitúa a la vista del centro de poder regional La Bastida de Totana, a unos 7,0 km. La cercanía a La Bastida, así como las observaciones cronológicas y arqueológicas, permiten suponer que la actividad de ambas poblaciones se desarrollaron en estrecha relación.
Descripción[editar]
El asentamiento está rodeado por una muralla casi rectangular con por lo menos dos bastiones en las esquinas. En el interior se encuentra el edificio principal ("H1") de unos 100 m², que ya fue construido durante la fundación del asentamiento hacia el 2000 a.C. El edificio está unido por un estrecho pasillo al sur, a lo largo de su lado más largo, con siete edificios bastante más pequeños. A pesar de una serie de modificaciones estructurales durante las tres fases del asentamiento, el edificio central fue empleado de forma continua. La destrucción final y el abandono del asentamiento ocurrieron a finales de El Argar, hacia el 1600 a 1550 a.C.2
Una reconstrucción virtual en 3D del Grupo Revives da una buena idea del aspecto del asentamiento durante la época de habitación.3
Los arqueólogos que dirigieron las excavaciones resumieron en 2014 sus hallazgos:
El tamaño y la situación topográfica del edificio H1 indican que tuvo que tener un papel clave en la organización del complejo arquitectónico. Además, la excelente calidad de los medios de producción (piedras de molido, ponderas, útiles para trabajar metales), así como los de consumo (cerámica, restos botánicos), que pudieron ser desenterrados en la parte del edificio que se conserva, indicarían que los diferentes tipos de bienes poco comunes (harina, textiles y metales de alta calidad) fueron producidos en este taller más bien por un grupo de personas que por un especialista individual. La presencia de un taller para la creación de objetos de plata subraya la relación de este edificio con una clase dirigente en la sociedad argárica, cuyos enterramientos son a menudo equipados con objetos de plata comenzando por lo menos en el siglo 20 a.C.4
En la revista Current World Archeology se especula con que las cinco diademas argáricas de plata encontradas hasta el momento, en su momento señal de pertenencia a la casta dirigente, fueron fabricadas en la platería de Tira del Lienzo.5
Historia[editar]
El edificio central se construyó tras la fundación del asentamiento hacia el año 2000 a.C. A pesar de una serie de modificaciones estructurales durante las tres fases de poblamiento, el edificio central se mantuvo en uso de forma continuada. La destrucción final y el abandono del asentamiento se realizó a finales del periodo argárico hacia el 1600 y el 1550 a.C.
Hallazgos importantes[editar]
Los hallazgos arqueológicos de Tira del Lienzo siguen en investigación, pero lo resultados provisionales muestran:
Cerámica:
- dos fragmentos de cuencos con pie (cerámica tipo 7)
Utensilios macrolíticos:
En el edificio central se encontraron los siguientes utensilios:
- cuatro útiles de herrero, que podían usarse tanto de yunque como de martillo durante la forja de chapas de cobre y plata.
- Tres útiles de piedra mostraban marcas características y marcas de uso que se pueden relacionar con su uso para martillear y embutir el metal.
- Tres objetos de piedra adicionales mostraban rastros claros de su uso en el lijado o pulido.
- Tres grandes piedras para moler de lamproíta para el proceso de cereales.
- Una serie de ponderas o pesas para telar cuidadosamente trabajadas, que indican la producción de tejidos.
En su conjunto, los hallazgos indican que en el edificio central, además de la producción de textiles y el trabajo en metales, también se trabajaban cereales en grandes cantidades. Se trata así de un espacio de trabajo multifuncional en el que trabajaban a la vez por lo menos cinco personas. La calidad de los utillajes indican una producción eficiente y de calidad de harina, textiles y metales.
Cañada de Alba
Las primeras actuaciones arqueológicas en éste poblado datan de los años 1920, cuando el Conde de la Vega del Sella excavó un total de 30 túmulos, supuestamente funerarios, aunque no pudo documentar ningún resto de enterramientos en su interior.
De aquí proceden dos ajuares excavados por Federico Motos, un farmacéutico de Vélez-Blanco que llevó a cabo diferentes excavaciones en yacimientos en las provincias de Almería, Granada y Murcia en el primer cuarto del siglo XX. La colección fue adquirida por el Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia (SIP) y publicada en el año 1972. Entre los materiales cabe destacar un puñal de cobre con dos orificios para los remaches, anillos y aros del mismo material y varios fragmentos de cerámica argárica.1
El poblado, al igual que otros conocidos en la región como Ifre o La Roca, ambos en Mazarrón, se extiende desde la cima del relieve hasta el llano.2 Parece que no debió contar con ningún tipo de sistema defensivo, salvo lo abrupto de algunas de las vertientes del relieve que constituyen auténticas defensas naturales.
Aunque desde el yacimiento se tenía un amplio dominio visual del territorio circundante, tanto de las tierras de cultivo del campo de Lorca y Nogalte, como de las vías de comunicación que unen el valle del Guadalentín y la rambla Nogalte con la zona de Granada y Almería, y con el litoral a través de la sierra de Almenara, Cañada de Alba ha sido interpretado como una avanzada minera de las gentes del llano de Lorca ya que se halla asentado sobre filones de carbonatos de cobre que afloran a la superficie a sólo 3 km al sur.3
En la actualidad son visibles varias cistas expoliadas y restos de muros de mampostería pertenecientes a estructuras de hábitat, asociados a materiales cerámicos argáricos.
El yacimiento arqueológico de La Isleta, también llamado Illeta dels Banyets cuya época corresponde al Bronce, orientalizante, ibérico antiguo, pleno, romano imperial, es un Bien de Interés Cultural que está situado en el término municipal de Campello (Provincia de Alicante, España).
La Isleta dejó de ser isla en 1944 con la construcción de un istmo de tierra por medio de una voladura que destruyó parte del yacimiento, sin embargo, hasta la Edad Media era, tal como ahora, una pequeña península.
El lugar presenta indicios de ocupación desde finales del tercer milenio a.C. Fue ocupado de nuevo durante la Edad de Bronce. En el siglo V a. C., fue poblado por miembros de la cultura ibérica, destacándose una cierta actividad productiva, con instalaciones de transformación de productos agrícolas y para la conservación de pescado. El poblado ibérico se abandonó en el siglo III a. C. y durante trescientos años el lugar quedó despoblado. En época romana, sobre las ruinas ibéricas y prehistóricas se alzó una villa agrícola que contaba con unas pequeñas termas. De esta época son unas balsas en el extremo meridional y al norte de la isleta, comunicadas con el mar, interpretados como piscifactoría en las que eran criados los peces; estas construcciones dan el nombre de los Baños de la Reina a la zona del yacimiento, pues según el imaginario popular eran los baños de una reina mora. El último periodo de ocupación de la Isleta es islámico del siglo XI.
De gran interés son las plantas de los dos templos, uno de tradición semítica (culto de Tanit o de una diosa de la fecundidad), el otro latino. Materiales consistentes en cerámicas de importación (áticas del siglo IV con grafitos en alfabeto greco-ibérico, etc), vajilla de lujo de origen púnico, itálico y del taller de Rosas. Los restos materiales permiten estimar el comienzo del poblado ibérico en torno a la mitad del siglo V AC, con un momento de esplendor en el IV, y el final de la ocupación en el III. Con posterioridad se produjo una ocupación en época romana imperial y árabe, hasta su abandono probablemente en el siglo XI. Anterior a la época ibérica se documentó una ocupación en la edad del bronce.
Vilerda es un poblado de época argárica situado en la ladera media y baja de un relieve de escasa entidad en la vertiente nororiental de la sierra de las Estancias, en el término municipal de Puerto Lumbreras (Región de Murcia, España). Fue declarado bien catalogado por su relevancia cultural por resolución de 23 de noviembre de 2010 (BORM nº 285 de 11 de diciembre de 2010).
Antecedentes[editar]
Es un yacimiento conocido desde antiguo, pues ya fue recogido por el historiador Cánovas Cobeño en 1890 en su Historia de la Ciudad de Lorca. Llegó a describir algunos de los materiales observados en el yacimiento, como sepulturas en cistas de lajas de pizarra acompañadas de ajuar compuesto por vasijas cerámicas, puntas de flecha, puñales de cobre, elementos de adorno, hachas de piedra pulimentado y diferentes elementos fabricados en sílex y hueso.2 En 1948 aparece mencionado en un trabajo sobre la cultura del argar en la provincia de Murcia publicado por el ingeniero de caminos y arqueólogo Emeterio Cuadrado.3
En 1991,la profesora Ayala Juan describe el yacimiento en su trabajo referido al poblamiento argárico en Lorca. Considera que este poblado sería el cierre norte de la vía transversal de comunicación de la depresión prelitoral.4
Descripción[editar]
El poblado se sitúa junto a la rambla de Vilerda, en la margen izquierda de la de Nogalte, margen en la que a lo largo de 9 kilómetros se sitúan al menos 10 poblados argáricos, entre los que cabe destacar Cabezo del Puerto 1 y 2, Loma del Tío Ginés o Cañada Alba, todos ellos en Puerto Lumbreras, y Cabezo Armado de Arriba y Cabezo Armado de Abajo en Lorca. Se identifica con un hábitat que se desarrolló en el momento de apogeo argárico y cuya base de subsistencia se basaría en la explotación de los recursos agropecuarios del entorno. Es un trabajo sobre el yacimiento Torre de Sancho Manuel se recoge la existencia de materiales fechados en torno al siglo VIII a.C, al igual que sucede en otros poblados en llano (El Churtal, Torrealvilla).5
El yacimiento ha sido estudiado únicamente a través de prospecciones superficiales. La última de ellas, con motivo de su declaración como bien catalogado, ha documentado fragmentos de cerámica argárica, con superficies bruñidas, fundamentalmente de vasijas de almacenamiento, asociados a muros de mampostería mal conservados y algunos restos de lajas de pizarra que probablemente pertenecerían a enterramientos.
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