sábado, 30 de julio de 2022

HISTORIA DE ESPAÑA

 ÉPOCA MEDIEVAL

Pactismo es la tendencia al pacto o al compromiso, especialmente para resolver problemas políticos o sociales.1​ La historiografía y la teoría política españolas suelen aplicar el término a los sistemas políticos de los reinos medievales y del Antiguo Régimen en España para designar el pacto explícito o tácito entre rey y reino (entendido este en su representación orgánica y estamental), lo que limitaba decisivamente el poder regio (en la Corona de Aragón mucho más fuertemente que en la Corona de Castilla); mientras que en la Edad Contemporánea se suele aplicar el término de forma restringida para designar el particularismo de zonas concretas (el País Vasco y Navarra) en las que no se aplicó totalmente el programa centralizador (el del absolutismo borbónico del siglo XIV y el de la Revolución liberal del siglo XIX), siendo muy debatida política e intelectualmente la posibilidad de aplicación del concepto en otras (especialmente en Aragón).





La Paz y Tregua de Dios fue un movimiento social, el primero de tendencia pacifista y global, creado por el Papa e impulsado en el siglo XI por Europa y en España como respuesta de la Iglesia y de los campesinos a los abusos perpetrados por los nobles feudales. La paz de Dios se proclamó por primera vez en 989, en el Concilio de Charroux. Intentó proteger la propiedad eclesiástica, los recursos agrícolas y a los clérigos sin armas. La "Tregua de Dios", proclamada por primera vez en 1027 en el Concilio de Toulouges, intentó limitar los días de la semana y las épocas del año en que la nobleza podía participar en acciones violentas o de guerra. Este movimiento sobrevivió de alguna forma hasta el siglo XIII.

Otras estrategias para abordar el problema de la violencia en la mitad occidental del antiguo Imperio Carolingio incluían la creación de Órdenes de caballería que transformaran a los violentos y brutales guerreros en caballeros (guerreros con un reglamento religioso de conducta) y las Cruzadas.

Capítulo de las Constituciones de Cataluña, dedicado a la Paz y Tregua.






Un paher o paer es un magistrado en la administración municipal de la Cataluña medieval a partir del siglo XIII cuya función concejil de supervisión de la actividad económica es semejante al jurado de la Corona de Castilla o a los jurats del Reino de Valencia.1

También es conocido como paher en Cataluña y jurat en Valencia medieval al magistrado municipal, especie de juez de paz que tenía la función de velar por el cumplimiento de lo que se había acordado en las asambleas de paz y tregua ante conflictos importantes, cuando se necesitaba orden interiormente o para acometer campañas exteriores.2

En Barcelona, el número de pahers era de 4 que se renovaban anualmente por cooptación, pero en 1265Jaime I de Aragón ordenaría la constitución de un Consejo de Ciento en Barcelona, similar al que ya se había establecido en la ciudad aragonesa de Jaca en 1238. Los pahers desaparecerían, siendo sustituidos por los consejeros (consellers). Sin embargo, en Lérida y otras poblaciones, los pahers continuaron y la paería sería la forma de gobierno municipal hasta el siglo XVIII.






El pendón de la ciudad de Sevilla es una bandera histórica de España, concedida a la ciudad de Sevilla y que ha venido siendo usada hasta su sustitución por la actual en 1995.

Historia[editar]

Pendón de la ciudad de Sevilla en una exposición en la casa consistorial.

No sabemos a ciencia cierta desde cuándo la ciudad se representó a sí misma con el pendón carmesí con la imagen de San Fernando, aunque tradicionalmente se ha considerado que fue Alfonso X el Sabio el que concedió su uso al concejo sevillano. Sin embargo la pieza histórica que se conserva en las casas consistoriales es de fines del siglo XV.

Según los anales de Diego Ortiz de Zúñiga, el pendón de Sevilla salió a la ciudad de Badajoz en 1287, y participó en la toma de Tarifa con el rey Sancho IV en 1292. En 1309 participó en el sitio de Algeciras con Fernando IV de Castilla; posteriormente estuvo en la batalla del Salado en 1340, en la conquista de Algeciras en 1344, y en el asedio de Gibraltar en 1350. El encargado de portar el pendón era el alguacil mayor de la ciudad, como caudillo de las milicias concejiles, y también lo custodiaba en tiempos de paz, al igual que las llaves de la ciudad.1

En 1361 concede el rey Pedro I al concejo que las órdenes militares residentes en la ciudad sirvieran con cierto número de jinetes en la guarda del pendón siempre que saliera a campaña. En 1407 el infante don Fernando lo pide para la toma de Zahara y tres años más tarde para la de Antequera.

En 1482 lo llevan los Reyes Católicos a la reconquista de Alhama; en 1485 para la reconquista de Ronda, y después a las de LojaMálagaAlmería y Guadix. Finalmente, en 1492, estuvo en la Toma de Granada.

Durante el siglo XVI participaba en el ceremonial de alzar pendones, con motivo de la proclamación de los reyes. Era tremolado por el alguacil mayor en tres estrados que se instalaban en la plaza de San Francisco, en el patio de Banderas en la puerta mayor de la catedral.

En 1520 pasa de ser custodiado en la capilla Real de la Catedral de Sevilla a la casa del alguacil mayor. En 1558 el rey Felipe II de España creó el oficio de alférez mayor de Sevilla, con parte de las competencias que hasta entonces habían tenido los alguaciles, y entre ellas el privilegio de custodiar el pendón, que pasó de la casa del alguacil a la del alférez.23

En 1835, al derogarse el antiguo régimen municipal, quedó en la casa del último alférez mayor, Lope de Olloqui, a quien lo pide el ayuntamiento en 1843 con motivo de la mayoría de edad de Isabel II, para ser tremolado en los tres lugares tradicionales. Terminado el ceremonial es devuelto a la familia, que lo custodia hasta 1874 en que pasa definitivamente al ayuntamiento.

En 1885 asiste a las exequias de Alfonso XII de España, y para la Exposición Iberoamericana de 1929 se decide a instancias de José Gestoso hacer una réplica al modo que había hecho Valencia con su Señera. Esta réplica es la que participará en los actos de la exposición y en todas las ceremonias municipales a partir de entonces.

En 1944 recibe la Corbata de Alfonso X el Sabio.







El Pendón de San Fernando es una de las banderas históricas de España, con la que Fernando III tomó la ciudad de Sevilla en 1248. Actualmente se conserva en la Catedral de dicha ciudad.




El pendón de San Isidoro o pendón de Baeza es un emblema vexilológico del tercer cuarto del siglo XIV que muestra a Isidoro de Sevilla como caballero guerrero, reflejando una leyenda consolidada a finales del siglo XIII sobre la toma de Baeza en una batalla que habría ayudado a ganar el santo letrado en 1147. Se halla bajo estrictas medidas de conservación y seguridad en el Museo de la Real Colegiata Basílica de San Isidoro, en León. Actualmente el pendón es considerado reliquia nacional[cita requerida], habiéndosele concedido honores de Capitán General y Alférez perpetuo en la persona del Jefe del Estado español, Felipe VI.

Los elementos figurados en el pendón, originalmente dispuestos en una bandera farpada, se reestructuraron en 1900 disponiéndose en un paño de tafetán carmesí adamascado:

  • La imagen armada del santo sevillano a caballo.
  • Una nube de la cual sale una mano que empuña una espada, más una estrella que la surmonta en alusión a Santiago el Mayor.
  • Representaciones heráldicas de León y de Castilla.
Pendón de San Isidoro tras la restauración de 1900. Originalmente, en forma de bandera farpada, fue una elaboración de entre 1350 y 1375 realizada a partir de los elementos de una leyenda hagiográfica del siglo XIII en la que San Isidoro intervenía milagrosamente en apoyo del sitio de Baeza. Sin embargo, esta plaza no fue tomada por la fuerza, sino que capituló.





Un prestimonio fue un beneficium (beneficio) por el que los nobles recompensaban los servicios de sus vasallos otorgándolos concesiones en forma de tierras con derecho al usufructo, no a su propiedad. El prestimonio podía ser temporal o tener un carácter vitalicio, y en algunos reinos hispánicos medievales, conllevaba la prestación de servicios militares (auxilium) o la percepción de un censo.1

Estas rentas beneficiosas en forma de "préstamo" de tierras continúan la tradición visigoda y no devengaban impuestos. Ya en el Fuero de Castrojeriz de 974, se dice que ningún caballero que no tuviese esa clase de préstamo no tenía obligación de combatir en el ejército de su señor. A partir del siglo XII, en los reinos de CastillaAragón y Navarra, la monetarización existente permitiría poder pagar a los vasallos de armas en metálico.2​ En el Reino de León era más equivalente a feudo.

A partir de 1134, el prestimonio llegó a ser hereditario en el Reino de Aragón y en los territorios catalanes y aragoneses, por la influencia franca se desarrolló un proceso de infeudación, que llegaría a desembocar en un sistema parecido al régimen feudal.






La presura o aprisión (en latín aprisio) es una forma de apropiación territorial que se dio en los reinos cristianos peninsulares medievales. Es un término que describe uno de los mecanismos de repoblación, basado en el derecho romano. La mayor parte de los testimonios aparecen en los siglos IX y X, si bien se encuentran también en el siglo viii y en siglos posteriores. El término designa tanto la acción de apropiarse como el espacio resultante de la apropiación.

Eduardo Manzano Moreno describe la presura o aprisión como la fórmula jurídica por la que las personas que ponían en valor un terreno inculto se convertían en propietarios del mismo. Según este historiador la presura o aprisión «permitía justificar la posesión tanto de las pequeñas propiedades (alodios) como de las grandes parcelas en manos de la aristocracia laica o eclesíastica que empleaba a sus propios campesinos» y se dio «un poco por todas partes. Desde Bergadá, en los territorios del conde de Barcelona, hasta Galicia, pasando por la Tierra de Campos leonesa o por el primitivo solar castellano». Manzano Moreno advierte, por otro lado, que «se conoce muy mal cómo se realizaban en la práctica».1

La palabra presura y sus variantes (pressuaras, apresura, adpresuraspresionespresuriaappresurapresone)2​ derivan de prendo (tomar, apropiar). La presura aparece a menudo asociada al término scalio y sus derivados (scaliareescaliareescalicareescalidareexcalidarescalidare)3​ que significan roturar, desbrozar un terreno.

El ejercicio del control territorial por medio de la presura dio lugar a los presidios como fortines de frontera destinados a mantener las guarniciones limítrofes en aquellos territorios en proceso de control de soberanía. Estas fortificaciones tuvieron una particular relevancia en el proceso de presura de la Alta California llevado a cabo principalmente a lo largo del siglo XVIII por medio de dragones de cuera, debido a la especial virulencia del pueblo apache.

HISTORIA DE ESPAÑA

 ÉPOCA MEDIEVAL

Libera et inmunis (en españollibre e inmune) es un término latino que proviene del derecho y las instituciones de la Antigua Roma«libera et immunis» y/o «civitas libera et immunis», aunque bebe también de fuentes de la Antigua Grecia. En sus orígenes en derecho romano, aparece asociada a la posesión de un bien (libera et immunis possessio). Ya en la República, algunas ciudades que combatieron junto a Roma, recibieron la gracia de civitas libera et inmunis, es decir, no sometidas a Roma, frente a otras, también aliadas, civitas foederata, que mantenían una situación de mayor dependencia. En cualquier caso, nunca supuso una libertad absoluta. Julio César lo concedió a muchas ciudades y, entre ellas, posiblemente a Tarraco.

El término pasó a las fuentes del derecho castellano, navarro y aragonés a través de los fueros locales, pero no siempre con el mismo alcance. Así por ejemplo, en el Fuero de Tudela, Cervera y Gallipienzo otorgado por Alfonso I, señala que les otorga a sus pobladores y habitantes la condición de libres e inmunes "como los mejores infanzones de todo mi reino", pero con condiciones:

Et sint liberi et soluti ab omni servitio, pedatico, usatico, petitione vel aliqua alia subiugatione mei et omnis generis mei in perpetuum, excepta hoste vellite campale vel obsidione alicuius castri mei velmeis iniuste obsidiantibus adversariis meis: quod sint ibi mecum pane trium dierum et expensis; expresius dico, pro tribus diebus et non amplius
Y estén libres y exentos de todo servicio, peaje, uso, petición y cualquier otra sumisión respecto de mi y de todos los de mi estirpe, a perpetuidad, excepto de hueste y lid campal y de cerco de algún castillo mío y de mi, cercándome injustamente mis adversarios: que estén allí conmigo con pan para tres días y costos; expresamente digo para tres días y no más

En muchos casos, se especificó un alcance mayor, dando la condición de "libre e inmune de todo yugo servil" a todo el que repoblase determinadas tierras, quedando también la "heredad libre e inmune". En el contexto de la Edad Media en España el término «libre» aplicado a la persona significaba que no era siervo, y aplicado a las tierras venía a significar lo que hoy en día llamamos "libre de cargas" (usufructos, hipotecas, etc), e «inmune», tanto para la persona como para los bienes inmuebles, significaba lo que hoy llamamos exento de tributos o impuestos, pues quedaba "inmune" frente al fisco.






El lugarteniente del reino de Aragón o lugarteniente general fue un cargo de la Corona de Aragón que empezó a usarse en 1365 por la que el rey delegaba temporalmente, generalmente en la persona que estaba en el puesto más alto para ser su sucesor, sus poderes y atribuciones reales (gobierno y justicia) en determinados territorios, durante su ausencia.

De esta forma, por voluntad del rey, por ausencia o por incapacidad para gobernar, el lugarteniente general hacía las veces del rey (gerens vices) en su lugar (locum tenens), teniendo plena jurisdicción civil y criminal, pudiendo convocar Cortes o promulgar constituciones y fueros.1

Esta figura también fue un instrumento de la potestad del rey en los diferentes territorios de la Corona de Aragón, llagando a constituir una especie de alter-ego del monarca en esos territorios. A lo largo del siglo XV, el término, con similares características, va siendo sustituido, según el territorio, por el virrey, con similares características, donde en documentos de la Corona de 1428, aparece en latín un "vice rex" para referirse al virrey de Sicilia.2​ Fernando el Católico instituyó el cargo de lugarteniente general en toda la Corona de Aragón.






Gonzalo Menéndez (conde)

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La península ibérica a la muerte de Bermudo II.

Gonzalo Menéndez (c. 9251​-997), Gonzalo Méndez y Gonçalo Mendes en portugués,a​ fue un conde miembro de la más alta nobleza galaicoportuguesa que vivió en una época turbulenta marcada por las sublevaciones de la nobleza, las incursiones de los vikingos y las razias y devastación infligida por los ejércitos musulmanes liderados por Almanzor.

Opositor de los reyes Sancho I «el Craso» y Ramiro III, fue uno de los nobles que apoyaron y auparon al trono primero al rey Ordoño IV, y después a Bermudo II de León. Su nieta, Elvira Menéndez, fue la esposa del rey Alfonso V y madre del rey Bermudo III y de la reina Sancha de León. Después de servir al rey Bermudo en el cargo de armiger regis a partir de 993 y ejercer el gobierno de Braga, murió en 997 durante la campaña de Almanzor contra Santiago de Compostela.






Gutierre Menéndez (ca. 865-934) fue el más poderoso magnate gallego de su época en el Reino de León.1​ Emparentado con la familia real a través de matrimonios, desempeñó un papel clave en las guerras civiles que estallaron después de la disputada sucesión del año 925. Él y su esposa Ilduara fueron los padres de san Rosendo.




Muhammad ibn Abd al-Malik al-Tawil, en árabe محمد بن عبد الملك الطويل (fallecido en 913 o 914), llamado Atauil o Ataoel en los textos medievales cristianos, fue un muladívalí de Huesca y prominente señor feudal musulmán de la Marca Superior de Al-Ándalus a finales del siglo IX y principios del X. Llevó a cabo su propia política exterior, independiente de sus superiores del Califato de Córdoba, y luchó tanto contra los cristianos como contra sus rivales musulmanes en la región, entre ellos los condes de BarcelonaPallars y Aragón, el rey de Navarra y el gobernador Banu Qasi de la Marca Superior. Fundó la dinastía Banu al Tawil, que de forma intermitente gobernó Huesca, Barbastro y Lérida durante un siglo.

Biografía[editar]

Muhammad al-Tawil era hijo de Abd al-Malik ibn Abd Allah ibn Shabrit, un señor de la región de Huesca, perteneciente al clan Banu Shabrit, descendientes de Shabrit, pariente y aliado de Amrus ben Yusuf. El 12 de marzo de 887, Muhammad mató a Masud Ibn Amrus,1​gobernador de Huesca, y tomó el poder en la ciudad.2

Rivalidad con los Banu Qasi[editar]

En 889/90, Ismail ibn Musa3​ de Lérida, miembro del clan rival Banu Qasi, se rebeló contra el emirato. Muhammad tendió una emboscada al ejército liderado por Musa y Mutarrif, hijos de Ismail, lo que causó la muerte de Musa y de 300 de sus soldados, y la captura de Mutarrif. Esta derrota y la posterior muerte de Ismail acabaron con la rebelión, y al-Tawil aprovechó para pedir al Emir que le concediera las tierras del fallecido. Pero el emir Abd Alláh I se las devolvió a los Banu Qasi, concretamente a Muhammad ibn Lubb ibn Qasi, sobrino del rebelde.4​ En 893, al-Tawil aparece junto a su rival Muhammad ibn Lubb como testigo en una carta del rey Fortún Garcés de Pamplona, en la que se le menciona como «el pagano Mohomat Atavel de Osca».5​ Tres años después volvió a pelearse con los Banu Qasi. Muhammad al-Tawil movilizó sus tropas para oponerse a los planes de Lubb ibn Muhammad, hijo del jefe de los Banu Qasi, que pretendía fortificar Monzón. Se enfrentaron en una batalla en la que el ejército de Lubb, aunque menos numeroso y peor equipado, consiguió derrotar a los hombres de al-Tawil y capturar a su hermano Fortún.6​ En 898, la muerte de Muhammad ibn Lubb ibn Qasi mientras sitiaba Zaragoza dio a al-Tawil la oportunidad de recuperar tierras perdidas, pero Lubb ibn Muhammad regresó de sus negociaciones con otro muladí rebelde, Omar ibn Hafsún y no solo volvió a derrotarlo, sino que esta vez también lo capturó. Al-Tawil se vio forzado a ceder Barbastro y tierras entre Huesca y Monzón, y a pagar 100 000 dinares de oro por su liberación, además de entregar a sus hijos Abd al-Malik y Sayyida como rehenes para asegurar la entrega del rescate. Más tarde, Lubb se casó con Sayyida y perdonó la mitad de esta suma, que aún quedaba por pagar.7​ No se sabe nada de al-Tawil en los años siguientes, quizás porque concentró sus ejércitos en la lucha contra sus vecinos cristianos del norte, en campañas que no se registran en las crónicas cordobesas sobre Al-Ándalus.6​ Reaparece en 906 o 907, arrebatando los castillos de Barbastro y Alquézar, y la región de Al-Barbitanya a Lubb ibn Muhammad.6

Guerras contra el norte cristiano[editar]

En octubre de 908, al-Tawil lanzó una campaña contra el Condado de Pallars. El castellano de Roda de Isábena envió emisarios pidiendo la paz y ofreciendo un tributo, pero al-Tawil los rechazó y destruyó el castillo. Después atacó Monte Pedroso, OliolaPonts y Alguaire tomando 300 prisioneros de los que consiguió 13 000 monedas de oro en rescates.8​ En 911, al-Tawil marchó hacia el norte, pasando por el territorio de su cuñado, el conde Galindo II Aznárez de Aragón. Después se alió con Abd Allah, hermano de Lubb ibn Muhammad ibn Qasi, para atacar Pamplona. Aunque esta campaña comenzó con éxito, Sancho Garcés I de Pamplona venció a las tropas árabes y restableció Pamplona como capital feudal sobre el Aragón de Galindo.9​ El siguiente año , al-Tawil lanzó una campaña contra Suniario I, conde de Barcelona, obligándole a huir del campo de batalla. No obstante, la segunda campaña acabó con la vida de Muhammad al-Tawil el 23 de octubre de 913.





Neogoticismo o goticismo es la denominación historiográfica de la pretensión de los reinos cristianos de la península ibérica, y especialmente del reino astur-leonés, de considerarse herederos de la monarquía visigoda desaparecida en 711 con la invasión musulmana y considerarse legitimados para restaurarla mediante la denominada «Reconquista».1​ En épocas posteriores continuó sirviendo como elemento central de las construcciones ideológicas que justificaban el predominio socio-político de los «cristianos viejos» y la Monarquía Católica.23

Edad Media[editar]

A pesar de que las crónicas posteriores establecen genealogías justificadoras, los elementos propios de la ideología goticista o neo-goticista no se detectan hasta el reinado de Alfonso II de Asturias (finales del siglo viii y primera mitad del siglo ix), coincidiendo con la llegada de clérigos mozárabes y la adopción del Liber Iudiciorum.4​ Luis A. García Moreno, siguiendo a Claudio Sánchez-Albornoz, afirma que durante el reinado de Alfonso II, «un grupo de clérigos cultos íntimamente ligados al soberano procedería a la creación de una teoría política —plasmada en una crónica que no ha llegado a nosotros—, según la cual la monarquía de Alfonso II era directa y legítima heredera de los derechos históricos de los reyes de Toledo. Esta reclamación de la herencia goda —el neogoticismo de Alfonso II, como se le suele llamar— habría de servir tanto para reforzar el poder monárquico, y en concreto de la dinastía alfonsina, en el interior, como para señalar claramente la autonomía y carácter diferenciado del reino asturiano frente a cualquier intento, más o menos encubierto, de hegemonía carolingia».5

Por su parte Ricardo García Cárcel retrasa el nacimiento del goticismo astur-leonés a finales del siglo ix: «la idea de la monarquía astur-leonesa como heredera de la visigoda toledana y destinada a reconstruir la perdida unidad de España es una construcción ideológica del clero erudito leonés de fines del siglo ix y del siglo x (Crónica albeldense y las dos versiones de la Crónica de Alfonso III). Ese primer goticismo o visigotismo sirvió para dotar de legitimidad histórica al concepto de Reconquista… Pelayo era el último godo y el primer cristiano de la nueva era». Sin embargo, será Castilla la que acabará capitalizando la herencia goticista.6​ Por su parte en los condados catalanes también se recurre a la herencia gótica y de hecho sus habitantes antes de que se llamen a sí mismos catalanes se consideraron godos para diferenciarse de los carolingios y de los musulmanes. Así el conde Wifredo el Velloso quedará convertido en el último godo y el primer catalán.6

En el siglo xiii surge un nuevo goticismo en Castilla y en Cataluña pues ya no se trata de restaurar el antiguo reino visigodo sino ahondar en las raíces de los propios visigodos. Fue entonces cuando aparece la Hispania gestarum Chronicon o Crónica rerum gestarum in Hispania del arzobispo de Toledo, el navarro Rodrigo Jiménez de Rada que la empezó en 1228. La obra señala a los godos como los creadores de la unidad hispánica y sitúa sus orígenes en Túbal, quinto hijo de Jafet, este a su vez hijo de Noé, y que ya había sido invocado por Isidoro de Sevilla siete siglos antes. Después narra la conquista de Hispania por Hércules, que levantó las columnas del Estrecho, venció a Gerión y fue señor de sus tres reinos, GallaeciaLusitania y Bética. El sucesor de Hércules sería Hispano, del que procedería el nombre de Hispania. La obra tuvo un gran impacto y se tradujo al catalán muy pronto, en 1268 o 1269, por parte de Pere Ribera de Perpinyà.





Noticia de los moros en Torrebaja (1425) se refiere a un documento que prueba la existencia de moros en lo que hoy es el municipio de Torrebajaprovincia de Valencia (Comunidad ValencianaEspaña).

Introducción[editar]

La actual población y municipio de Torrebaja, antigua Torrefondonera o Lugar del Villar de Orchet, fue un lugar de moros, según demuestran los registros documentales de principios del siglo XV (1425),1​ confirmando así el sentir popular legado por la tradición local.

El vocablo «moro», del latín maurus, hace referencia al individuo habitante o natural del noreste de África; asimismo, alude a la población musulmana de al-Andalus, y por extensión a la persona que profesa la religión musulmana. Por lo demás, moro era la denominación coloquial que recibieron los mudéjares-moriscos en la época medieval, correspondiendo dicho término mudéjar a la voz árabe muday-yan, que significa «aquel a quien ha sido permitido quedarse» en el territorio conquistado.2​-3

Hasta su expulsión, a comienzos del siglo XVII, los moriscos en la Corona de Aragón –AragónCataluñaMallorcaValenciaSiciliaCerdeña y Nápoles- suponían una parte importante de la población, equivalente hasta el veinte por ciento de los habitantes. Su ocupación principal en el Reino de Valencia era la agricultura, como vasallos de la aristocracia latifundista; sin embargo, en el resto del territorio hispano, los moriscos «andaban sueltos y libres» –según expresión del arzobispo de ValenciaSan Juan de Ribera-, ya que su ocupación principal era la de tratantes de animales, mercachifles, herrerosquincalleros y artesanos.





La Casa de Oriol es un linaje español originario de la Corona de Aragón y que subsiste hasta nuestros días. A lo largo de los siglos, ciertos de sus miembros han servido a la Iglesia. Otros han ejercido funciones de renombre en la administración e industria españolas, llegando determinadas líneas a recibir títulos nobiliarios.

Casa de Oriol
Oriol.png

Lugar de origenCorona de Aragón
TítulosCiudadano Honrado de Tortosa (1621 y 1622)
Ciudadano Honrado de Barcelona (1640 y 1669)
Caballero del Principado de Cataluña (1676 y 1680)
Nobleza del Principado de Cataluña (1684 y 1690)
Marquesado de Casa Oriol (1870)

Funciones eclesiásticasObispo
Miembros
MiembrosSan José Oriol
Baltasar de Oriol y Marcer
José Luis Oriol
José María Oriol