| Corporariño - a | ||
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Vista general de Corporario. | ||
| Ubicación de Corporariño - a en España | ||
| País | ||
| • Com. autónoma | ||
| • Provincia | ||
| • Comarca | La Ribera | |
| • Partido judicial | Vitigudino | |
| • Municipio | Aldeadávila de la Ribera | |
| • Mancomunidad | Centro Duero | |
| Ubicación | 41°12′52″N 6°36′21″O | |
| • Altitud | 709 m | |
| Población | 171 hab. (INE 2017) | |
| Gentilicio | corporario, -a | |
| Código postal | 37251 | |
| Alcalde (2023) | Florentino García (Aldeadávila) | |
| Patrón | San Blas (3 febrero) | |
| Sitio web | Ayto. de Aldeadávila | |
Corporario es una localidad española del municipio de Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca, comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra dentro de la comarca de Vitigudino y la subcomarca de La Ribera (Las Arribes). Pertenece al partido judicial de Vitigudino.[1][2]
Todo su territorio se sitúa dentro del parque natural de Arribes del Duero, un espacio natural protegido de gran valor ambiental y turístico.
Historia



La Reconquista de la zona, hasta entonces bajo dominio musulmán, la realiza el Reino de León, que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación de las tierras conquistadas llevada a cabo por los reyes leoneses planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles a muchas de ellas. En documentos de 1265 están registradas «Simirera», «Aveto», «Robredo de las Casas» (posteriormente «Robredo de Santo Domingo»). En los siglos XIV y XV existieron con parroquia propia las de «Quadrilleros» (en Corporario), la de «Alcornocal» (próxima al Teso Alcornoque de Aldeadávila) y la de «La Revilla de Aldeadávila», que fueron abandonadas hacia los siglos XVII y XVIII. Finalmente perduraron hasta el siglo XIX las de «La Verde» (o «Santa Marina») y la de «Robredo de Santo Domingo». Gracias a los esfuerzos de vecinos de Aldeadávila de la Ribera y La Zarza de Pumareda están empezando a rescatarse restos medievales de tumbas y ermitas.[3]
La repoblación fue realizada en su mayoría por colonos asturianos aunque también por gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia. Según podría atestiguar su topónimo, Aldeadávila de la Ribera y Corporario fueron núcleos repoblados por colonos abulenses el primero, y segovianos el segundo, durante la segunda mitad del siglo XII, perteneciendo a la diócesis de Salamanca en lo eclesiástico y al Reino de León en lo civil, militar y administrativo. La mayoría de autores los etiquetan como topónimos segoviano-abulenses.[4][5]
Finalizada la Reconquista la zona no fue afectada por conflictos importantes. Permaneció pacíficamente integrada en la Corona leonesa, lejos de los conflictos con Castilla por encontrarse en el extremo más occidental, junto a la frontera con Portugal con quien tampoco tuvo conflictos destacables debido a la frontera natural de barrera inabatible que supone el cañón del río Duero.[6]
El primer documento histórico en el que aparece Corporario es de 1265, en copia documental de 1345, en el que se refiere al préstamo de la «Yglesia catedral de la ciudad de Salamanca» para la construcción de la iglesia «Summa Libro a todos los préstamos que la iglesia Catedral de la Ciudad de salamanca ha e tiene en la dicha ciudad e en sus tierras e término e en la villa de Ledesma e en su término...».[3]
En 1315, en las Cortes de Castilla y León celebradas en Burgos, figura como Darios y en 1600, aparece registrado bajo el nombre de Corpario.
Con la división territorial de España de 1833 en la que se crean las actuales provincias, Corporario queda encuadrado dentro de la Región Leonesa, formada por las provincias de León, Zamora y Salamanca, de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias ni Extremadura).[7]
El 21 de julio de 1972 se aprueba la incorporación del municipio de Corporario al de Aldeadávila debido a la falta de medios económicos.[8]
Geografía humana
Demografía
| Gráfica de evolución demográfica de Corporario[9] entre 1842 y 1970 |
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color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INEcolor #007fcc Población de hecho según los censos de población del INEEntre el censo de 1981 y el anterior, este municipio desaparece porque se agrupa en el municipio 37014 (Aldeadávila de la Ribera)[10] |
En 2017 contaba con una población de 171 habitantes, de los cuales 81 eran varones y 90 mujeres (INE 2017).
| Ledesma | ||||
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Casco histórico de Ledesma desde el Tormes | ||||
| Ubicación de Ledesma en España | ||||
| Ubicación de Ledesma en la provincia de Salamanca | ||||
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| País | ||||
| • Com. autónoma | ||||
| • Provincia | ||||
| • Comarca | Tierra de Ledesma | |||
| • Partido judicial | Salamanca | |||
| • Mancomunidad | Comarca de Ledesma | |||
| Ubicación | 41°05′15″N 6°00′00″O | |||
| • Altitud | 768[1] m | |||
| Superficie | 141,22 km² | |||
| Núcleos de población | ||||
| Población | 1480 hab. (2025) | |||
| • Densidad | 10,48 hab./km² | |||
| Gentilicio | ledesmino, -a | |||
| Código postal | 37100 | |||
| Alcalde (2023) | Exuperancio Benito (PP) | |||
| Patrón | Virgen del Carmen | |||
| Patrona | Nª Sra. del Carmen | |||
| Sitio web | Oficial | |||
Ledesma es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se distingue como el núcleo de población más importante del norte salmantino y se considera la capital o centro de servicios de la comarca de la Tierra de Ledesma. Pertenece al partido judicial de Salamanca y a la Mancomunidad de Municipios de la Comarca de Ledesma.[2]
Desde el año 2018 pertenece a la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España.
Su término municipal está formado por localidades de Cuadrilleros de los Dieces, El Cerezo, Estacas, Estaquillas, Frades de Santa María, La Sagrada, La Samasa, Ledesma, La Vadima, Muchachos, Nóguez, Pelilla, Zorita, Aldeagutiérrez, Cuadrilleros, El Casar, La Riverita, La Samasita, Santa Marina, Santo Domingo y Zafroncino, las ocho últimas despobladas. Cuenta con una población de 1480 habitantes (INE 2025).
Se sitúa justo en el extremo centro norte de la provincia de Salamanca, lindando con la zamorana comarca de Sayago, con la que comparte paisaje, historia, cultura y tradiciones. En su término predomina el paisaje natural adehesado, compuesto por extensas llanuras salpicadas de pequeñas elevaciones y el inicio de los desniveles que origina a su paso el río Tormes que, más adelante, llegando a Portugal, dan origen al espacio natural protegido del parque natural de Arribes del Duero.
El casco urbano se asienta sobre una muela granítica de ingente tamaño, situada a una altitud de 780 m s. n. m. Dista 35 km de la ciudad de Salamanca, la capital provincial, 55 km de Zamora y 84 km de Ciudad Rodrigo, las principales ciudades de su entorno. Su estratégica situación, su fácil defensa y los evidentes restos arqueológicos existentes, indican que su primer asentamiento pudo haber sido un castro prehistórico. Más evidente es su pasado romano, época en la que estuvo situado en la frontera norte de las Hispania Ulterior Lusitania, bajo la denominación romana de Bletis, de la que deriva su actual nombre de Ledesma. Su repoblación definitiva se produjo en el 1161 cuando Fernando II de León otorgó el fuero de la villa, lo que la convirtió en un notable centro político, económico y de comunicación de las tierras del reino de León. La villa cuenta con un rico patrimonio arquitectónico y etnográfico, consecuencia directa de su largo devenir histórico. Por este motivo, la villa fue declarada conjunto histórico-artístico en 1975, además de contar con otros bienes de interés cultural como el Puente Mocho, la iglesia de Santa Elena, la iglesia de Santa María la Mayor y la fortaleza. Además, existen notables muestras culturales, propias o adaptadas, cuyo principal exponente sea quizás el Corpus, pero también otras como las Calendas, las Águedas, el Carnaval, los Quintos, la Semana Santa, el lunes de Aguas, el Carmen o los Festivales de Veranón.
Geografía
Gran parte del municipio está cubierto por un típico bosque mediterráneo perennifolio, en el que predomina el paisaje de las dehesas cubiertas por encinas y monte bajo. Hay zonas escasas cubiertas por el roble rebollo.
| Noroeste: Campo de Ledesma | Norte: Moraleja de Sayago (Zamora) | Nordeste: Añover de Tormes |
| Oeste: Calzadilla del Campo | Este: Juzbado | |
| Suroeste: Tuta | Sur: Zafrón | Sureste: Espino de los Doctores |

La mayoría del territorio circundante de Ledesma está formado por una penillanura granítica formada en el Paleozoico, situándose alrededor de los 800 m s. n. m. la mayoría de su territorio.
Sus suelos, con multitud de rocas graníticas, de poca profundidad y con un gran nivel de PH, hacen sus campos de escasa rentabilidad para la labranza, excepto escasas zonas cercanas a las zonas fluviales. De esta forma, su territorio, casi llano, alterado por elevaciones de escasa altura y sobre todo por los enormes peñascos graníticos, se dedican en su gran mayoría a la cría de ganado ovino y bovino, destacando este último por su excelente producción cárnica y su utilización en la lidia.
El continuo trasiego humano y la dureza del clima han reducido la diversidad de la fauna: zorro, jabalí, perdiz, conejo, liebre, codorniz, paloma torcaz, tórtola... Es posible observar multitud de ejemplares de cernícalos y lechuzas, y en menor medida de águila real, águila perdicera, buitre leonado, alimoche, halcón peregrino, búho real.
El clima de Ledesma se puede clasificar como continental interior, con veranos calurosos y secos e inviernos largos, fríos, con heladas y lluvia.
Historia
Prehistoria

Los vestigios más antiguos de un asentamiento regular en esta zona son del siglo VII a. C.: el cerro de San Martín, la parte más alta del casco histórico, cobija bajo el hormigón los restos del antiguo castro vetón junto con varias de sus viviendas. Se trataba de una sociedad comunitaria basada en la recolección, la ganadería y la guerra. De esta época es su nombre original, Bletisama, 'la llana en un alto' en la lengua prerromana; (Bletisma>Letisma>Letesma>Ledesma).
Edad Antigua
Tras esta época llega la romanización, y Ledesma queda incrustada dentro de Lusitania después de una ardua lucha entre las legiones romanas y las tropas y guerrillas lusitanas, sirva de ejemplo el caso de Viriato, pastor lusitano de procedencia entre Salamanca y Zamora. Es sobre esta época cuando Plutarco habla sobre los bletonenses, los habitantes de Bletisa (Ledesma), y nos narra cómo se les prohíbe que realicen sacrificios humanos de personas y caballos para firmar sus pactos y para adivinar el futuro.
Se sabe que Ledesma en esta época es una ciudad de cierta relevancia de la Lusitania, aunque hoy solo se conservan como se refleja más abajo restos de la muralla, puentes y una lápida incrustada en la pared exterior de la sacristía de Santa María la Mayor con la siguiente inscripción: «IMP CAES AVG PONT MAXIM TRIBUNIC POT XXVIII COS XIII PATER PATR TERMINVS AVGVSTAL INTER BLETISAM ET MIROBR ET SALM»: 'El Emperador César Augusto, XXVIII Pontífice Máximo de la Potestad de los Tribunos, XIII Cónsul, Padre de la Patria. Término Augustal entre Ledesma, Ciudad Rodrigo y Salamanca'.
Tras la caída del Imperio Romano, esta zona pasa a estar bajo el poder de los visigodos, sin embargo, de esa época no hay restos en la propia Ledesma, sí en algunos pueblos cercanos como La Peña, y la cercanía de la famosa y mítica ciudad-estado de Sabaria.

Edad Media
En el 711 se inicia la conquista musulmana de la península ibérica. Ledesma se convierte en un importante núcleo del norte de al-Ándalus, aunque la primera noticia de la instalación de los árabes en la villa está envuelta en leyenda: Alí, el hijo del walí musulmán Galofre, primo del rey Alcama de Toledo, es enviado a estudiar latín con los cristianos ledesminos que vivían extramuros de la villa, junto a la iglesia de San Juan (existente hasta hace poco más de 150 años).
El joven atraído por las enseñanzas, la fe y el carácter fraternal de los cristianos decide convertirse al cristianismo; su nuevo nombre es Nicolás y los clérigos que lo bautizaron fueron Leonardo y Nicolás. Enterado su padre de esto, lo manda degollar, y a los dos clérigos despojarles de su piel, lapidarlos y a continuación quemar a los tres.
Los cristianos recogieron sus restos que han sido venerados hasta hoy día. Es curioso que se conserva una leyenda en la que se dice que el mismo día y fecha son martirizadas también en Ledesma, en el Convento de San Salvador -según la leyenda, fundación goda- dos religiosas, Julia y Vigasta, convertidas según la tradición en santas mártires, pero de las que se conservan escasas referencias tras el abandono de la comunidad benedictina del Convento de San Salvador de Ledesma.
Por lo demás, los restos del dominio musulmán no dejaron más huellas palpables, hasta que, en 939, Ramiro II de León arrebata la población a los musulmanes. Se inicia con esto un periodo de reconquista de Ledesma que no culminará hasta 1161. Hasta esa época, Ledesma será repoblada por Ramiro II, atacada y saqueada en dos ocasiones por Almanzor y repoblada de nuevo por Alfonso VI de León.
Año 1161

Es en el año 1161 en el que Fernando II de León dota de fuero propio a la villa, y la convierte en un señorío real de Villa y Tierra del que dependían 161 lugares, pueblos y aldeas, configurando un alfoz comprendido entre los de Salamanca por el este, Zamora por el Norte, Ciudad Rodrigo por el Sur y el incipiente reino de Portugal por el Oeste.
Para establecer este señorío, dota a Ledesma de un conjunto de estructuras feudales que sirven de base al actual casco histórico: se le concede una garantía jurídica con el fuero (hasta que es abolido por Las siete Partidas de Alfonso X e igualada jurídicamente al resto de León) y se repuebla esta zona tan castigada con gente procedente de Galicia, León, Zamora y Toro, se amuralla perfectamente Ledesma y se construye en su parte menos protegida y mirando hacia el reino de Portugal una fortaleza.
Se le otorga a la villa un importantísimo papel religioso, construyendo siete iglesias principales (Santa María, San Martín, Santiago, San Pedro, San Miguel, Santa Elena y San Polo) y posiblemente trayendo a la villa a las monjas benedictinas (época expansiva del Císter por el Reino de León) que ocupaban el que hoy es monasterio de las MM. Carmelitas, y a los Caballeros Templarios que regentaban el monasterio que se había construido en el solar donde fueron quemados los mártires (Nicolás, Nicolasito y Leonardo), y que tras su disolución fueron sustituidos respectivamente por los Caballeros de San Juan de Malta y la Orden de los Franciscanos.
La primera mención documentada de la comunidad judía en Ledesma aparece en el fuero de 1161, el cual reconocía explícitamente sus derechos y obligaciones. Este fuero no solo regulaba la relación de los judíos con la villa y con la corona, sino que les otorgaba protección jurídica, permitiéndoles designar representantes en los pleitos, prohibiendo su detención o la obligación de jurar durante el sábado o las fiestas judías, y estableciendo penas severas, desde multas hasta la pena de muerte, para quienes los agredieran.[3]
Ledesma desde entonces se comienza a forjar como un núcleo en expansión favorecido por su estatus de capitalidad de su alfoz, su situación fronteriza dentro de León con Portugal y Castilla, por ser un núcleo importante en la articulación y relación de un reino en expansión, por encuadrarse en medio de una red de caminos, fundamentalmente por el ramal de la Vía de la Plata que va desde Ledesma a Zamora, aunque también otros menores como la Colada de Salamanca, la Colada de Fermoselle, el Cordel de Almeida, el Cordel de Ciudad Rodrigo, la Vereda del Asmesnal, la Vereda de Peñalvo y la Colada de Doñinos de Ledesma.
Esta nueva realidad de zona de frontera, alejada de los grandes núcleos de poder, en la que se premiaban las luchas de los caballeros en las conquistas a musulmanes, castellanos y portugueses, junto con su incipiente economía (ganadera, agrícola y peletera fundamentalmente, pero cada vez más diversificada para atender toda la demanda de una urbe como era ya la ciudad, llegando a haber pintores, entalladores y plateros) convierten a la villa en un importante foco de atracción para la población del norte: desde campesinos hasta nobles hidalgos y clérigos vienen a estas tierras a aprovechar la situación de un núcleo en expansión.
Su condición de realengo, alterada en algunas ocasiones por la cesión de la villa a señores, generalmente a miembros de la familia real, le sirve para obtener una cierta libertad de actuación que terminará por fortalecer al concejo, que ya en 1484 comienza la construcción de su sede, la casa consistorial o casa del corregidor Trasmiere.
Siglos XIII y XIV
A finales del siglo XIII la villa de Ledesma perteneció al infante Don Pedro, hijo del rey Alfonso X el Sabio y señor de Alba de Tormes,[4] Salvatierra, Miranda del Castañar, Galisteo,[5] y Granadilla, aunque también poseía toda la ribera del Río Coa y las villas de Sabugal, Alfaiates y Castelo Rodrigo, que actualmente se encuentran en territorio portugués.[6] A la muerte del infante Pedro, que falleció en octubre de 1283, la mayoría de sus señoríos fueron heredados por su único hijo legítimo, Sancho el de la paz, que falleció en 1312 sin dejar descendencia legítima, por lo que a su muerte todos ellos, incluyendo el de Ledesma,[7] volvieron a la Corona.[8]
Durante este periodo, la comunidad judía de Ledesma se consolidó como aljama, contando con instituciones propias como sinagoga, horno, carnicería y escuela talmúdica [9]. La aljama ledesmina mantenía buena convivencia con los vecinos cristianos y contaba con la confianza de la corona, encargándose varios de sus miembros de la recaudación de impuestos, entre ellos Çulemán aben Alfalia en 1356, Moisés Abenxunxe durante el reinado del infante Sancho, y Abraham, proveniente de Castelo Rodrigo.[10]
La judería se encontraba al oeste del recinto amurallado, cerca de la desaparecida puerta de San Juan. En 1380, Gonzalo Fernández, en nombre del Cabildo de Salamanca, registró varias propiedades en la judería, incluidas casas de vecinos como Yacó Salón, hijo de Çag Salón, y Yuçef de Castro, descritas como «cuatro pares de casas que son en la judería de esta villa, a la calle que va para la puerta de San Juan».
Siglos XV y XVI
Son los siglos XV y XVI los de mayor prosperidad económica y demográfica de la villa, hasta alcanzar los 489 vecinos (1956 habitantes) en 1516 y más de 600 a finales del siglo (en torno a 2500 habitantes). Se sobrepasan los límites amurallados y nacen los barrios extramuros: Los Mesones, San Jorge, Las Ventas, Santa Elena, San Pablo, el Mercado y las Huertas, habitados por artesanos de diversos tipos y viviendas de los nuevos comerciantes, labrantines y jornaleros.
Es en esta época en la que el recinto amurallado se llena de palacetes góticos y renacentistas de las grandes familias nobiliarias que han asentado su poder, quedando configuradas como una élite que dirige el consistorio, la iglesia, la audiencia.
Son linajes como los Rodríguez de Ledesma, Nieto, Maldonado, Paz, Díaz de Ledesma, Figueroa, Chaves, Ulloa, Fernández del Campo, Godínez, Dieces, Olivares, Minaya, Mercado, Velasco... Familias hidalgas basadas en la riqueza agrícola y ganadera de sus señoríos rurales, generalmente de sus propiedades de los lugares y aldeas del alfoz ledesmino, compuesto por 116 pueblos, 35 alquerías y 30 despoblados.
A finales del siglo XVI, estas familias se agrupan en la cofradía de Hijosdalgos de Santiago, una agrupación nobiliaria con sede en la iglesia de Santiago que se basaba en velar por los derechos y privilegios de la clase dominante, así como método de probar la pureza y nobleza de sangre de los llamados «cristianos viejos».

Es en esta época (1462), en la que se cede el señorío de realengo de Ledesma a Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV, comenzando así la andadura del Condado de Ledesma y una de las épocas de mayor construcción de infraestructuras que llegará hasta el siglo XVII, tales como la ampliación de la iglesia de Santa María la Mayor y de Santiago, la construcción de los hospitales de El Honrado Caballero Gonzalo Rodríguez de Ledesma, de San Bartolomé y San Esteban y de San Juan y San Pablo; la reconstrucción del castillo y de parte de las murallas, con el ennoblecimiento de las puertas principales, la casa consistorial con su Prisión Real, el Puente Viejo, el inicio de la construcción del gran palacio del conde (inacabado), la ermita del Carmen (posiblemente junto a las de San Juan, San Blas, Virgen de la Cruz, San Cristóbal, Santa Ana, San Jorge...), los cruceros conservados, la Alhóndiga, el Monasterio de San Nicolás (OFM), muchos de los palacetes conservados, como el llamado «de los Roderos y D. Beltrán».
Se concede el privilegio del mercado semanal de los jueves, un gran punto de intercambio entre los artesanos y comerciantes del reino, y el del mercado del Jueves de la Ascensión, el mayor comercio de bueyes de España hasta hace 70 años.
Siglo XVII
Tras el primer tercio del siglo XVII, al igual que el resto de la Monarquía Hispánica, el viejo sistema del alfoz ledesmino comienza a entrar en crisis. La decadencia del Imperio Español se deja sentir muy fuertemente en Ledesma, las continuas partidas de dinero hacia las arcas reales y la multitud de jóvenes enviados hacia Flandes, Italia, Francia y América habían no solo mermado las arcas municipales y habían arruinado al contribuyente, si no que habían desposeído al alfoz ledesmino de multitud de su mano de obra, de perpetuar la descendencia.
Si a todo esto se suma que en 1641 se independiza el Reino de Portugal, anexionado a la corona hispánica de Felipe II en 1580, y comienzan una serie de guerras en las que un Portugal fortalecido avanzaba posiciones sobre una Corona, la de Castilla y León, extenuada y que debía ser el propio Consistorio ledesmino el que debía sufragar los gastos de las tropas contratadas y su manutención para hacer freno a un enemigo que penetraba en muchas ocasiones por las Arribes.

El conde de Ledesma empieza a recibir menos ingresos por el descenso de población (420 vecinos en la villa=1680 habitantes), y aumenta más la presión fiscal sobre los contribuyentes con lo que los termina de hundir. La rentabilidad de los campos se reduce, por la escasez de mano de obra y una serie de malas cosechas y saqueos de las tropas.
El sistema de señorío feudal se comienza a debilitar y la nobleza rural de Ledesma se empobrece, mientras que los campesinos están arruinados y extenuados; comienza aquí un éxodo de población y un empobrecimiento y debilitamiento continuado de la villa. Sin embargo, son varios los palacetes barrocos que se conservan de esta época, debidos paradójicamente al aumento de los llamados hidalgos.
En este tiempo es en el que se redobla la religiosidad, la sociedad mira pidiendo clemencia al cielo y se cae en el desengaño de lo mundano: 17 cofradías se fundan solo en este siglo y son multitud las tallas y retablos que se realizan en estilo barroco en esta época.
Siglo XVIII
Con el siglo XVIII, el centralismo y las nuevas reformas de los Borbones suavizan ligeramente la situación de decadencia, viviendo un tiempo de cierta prosperidad en los reinados de Carlos III y Carlos IV, en los que se comienza a desarrollar la hasta entonces casi inexistente burguesía. Se fija el partido judicial de Ledesma, se crean escuelas, se traen cirujanos y médicos especialistas, se especializan alguna de las profesiones... Con la disolución de los mayorazgos, muchos nobles venden sus propiedades y emigran, otros mantienen su situación de élite de la sociedad.
Siglo XIX
El siglo XIX comienza con la situación de alerta que suponía la Francia revolucionaria y que desemboca en la invasión napoleónica de España. La zona de Ledesma, junto a la de Salamanca y Ciudad Rodrigo, cobra una especial relevancia por encontrarse en el camino obligado hacia Portugal.

Así, desde 1808 pese a la resistencia popular, la villa es dominada por los franceses después de un escaso enfrentamiento que se saldó con varios edificios derruidos, entre ellos el Monasterio Franciscano de San Nicolás, por encontrarse fuera de las murallas, y la ruina del castillo de Ledesma. Según la documentación, son 400 los jóvenes que el alfoz de Ledesma envía a Ciudad Rodrigo a luchar contra los franceses, generalmente milicias populares.

En 1812, una vez conseguida la victoria por las tropas aliadas de Inglaterra, Portugal y España, los franceses huyen de la villa, pero para proteger su huida dinamitan el segundo arco del puente. La vuelta al absolutismo de Fernando VII termina con los gobiernos liberales de Isabel II, al comienzo del cual, en 1833, con la división provincial de Javier de Burgos, Ledesma queda encuadrada dentro de la provincia de Salamanca, diócesis en la que se había mantenido desde el inicio de la Edad Media, así como en la Región Leonesa, reino al que pertenecía desde el siglo X.
Las desamortizaciones de los innumerables bienes eclesiásticos y civiles supusieron un aumento de la burguesía, basada en la acaparación de bienes rústicos y su comercio, que, junto con el fortalecimiento de los ayuntamientos y el establecimiento del Congreso de los Diputados (Ledesma poseía derecho a un diputado en el Congreso), la venida de personas de los pueblos de alrededor de Ledesma, supusieron un aumento considerable de la población y una reactivación de la vida ledesmina, basada fundamentalmente en una vida burguesa formada por una casta dominante superior y el pueblo llano, situación que se mantendrá hasta la muerte del general Franco y la venida de la democracia. Muchos de los palacetes nobiliarios son entonces adquiridos por la burguesía floreciente, al igual que las tierras de los mayorazgos y vinculadas a la Iglesia.
Las desamortizaciones eclesiásticas nos dejan la pérdida de multitud de patrimonio, de las siete iglesias originales se ceden al ayuntamiento las de San Martín, Santiago y San Pedro (reconstruida en los Mesones), que las derruye; la de San Polo se reconvierte en propiedad privada y es hoy la ermita de la Concepción, el ya maltrecho Convento de San Nicolás es vendido y derruido, el de las MM. Benedictinas es reconvertido en Monasterio de MM. Carmelitas, pero perdiendo gran parte de su patrimonio. Se pierden multitud de obras de arte, otras se recolocan entre las tres iglesias históricas conservadas: Santa María la Mayor, Santa Elena y San Miguel, convirtiéndose así en grandes poseedoras de patrimonio.
Todas las ermitas se vienen abajo y son cedidas o vendidas, conservándose solo hoy la de la ermita del Carmen de mediados del siglo XVI y la de la Concepción rehecha en 1841. De los tres hospitales originarios solo se mantiene el de Gonzalo Rodríguez de Ledesma o de San José.
Con la Restauración de 1876 se establece un sistema bipartidista dirigido por las grandes familias terratenientes de la zona, lo que durará hasta la II República. Es en esta época y a principios del siglo XX cuando se colonizan los terrenos de Santa Elena, Peña Pajar y la zona sur de San Pablo, doblándose la extensión original del núcleo urbano. Cobra también gran relevancia la expansión del barrio trastormesino de Los Mesones, por lo que se decide la construcción de una iglesia, la de San Pedro y San Fernando, en 1847 con los restos de las antiguas iglesias de San Pedro y Santiago.
Siglo XX
El establecimiento de la II República no supone un gran cambio en una sociedad ganadera tradicionalista, con gran peso de la estructura eclesiástica, el establecimiento de la República no fue más que una mera anécdota gubernamental que solo se dejó sentir en lo referente a la Reforma Agraria y a las medidas de limitar el poder de la Iglesia.
La sublevación del 18 de julio de 1936 encuadra a Ledesma dentro de una marcadísima Zona Nacional: los grandes terratenientes del partido judicial apoyan a los sublevados que luchan contra un estado que coartaba su poder, hacía peligrar sus terrenos y declaraba los derechos de los obreros. Son varios los fusilados al inicio de la contienda, sobre todo por los somatenes de Falange, y, después de ella, hay algunos «reprimidos» por su vinculación a la República o sus ideales.
Tras la guerra se agudizan al igual que en toda España las necesidades del pueblo más bajo, pero se mantiene la sociedad basada en la burguesía de la Restauración. Con la década de los 50 y 60 y la apertura del régimen, la vida en Ledesma se vuelve más cómoda por la mecanización de las tareas agrícolas, las mayores libertades sociales, la enseñanza obligatoria, el aumento del sector servicios, el aumento del precio de los salarios, las inversiones franquistas e infraestructuras.

Sin embargo, las nuevas necesidades de la industrialización de España provocan un éxodo rural en la década de los 50 que es brutal para la villa, muchos jóvenes emigran hacia el País Vasco, Cataluña y Madrid, e incluso hay un gran número de ellos que se marcha a Francia y Suiza atraídos por la mayor calidad de vida de esos países.
Un duro golpe para la moral ledesmina se produce cuando en la última reforma provincial (1962) se disuelve el partido judicial de Ledesma, quedando una parte de él en el de Vitigudino y otra parte en el de Salamanca; con lo que se pierden los juzgados de primera instancia de la villa y la prisión.
Es con la llegada de la democracia, y ya más en los años 80 cuando la sociedad fuertemente basada en el control burgués de la sociedad se deshace por sí misma, e incluso gran parte de ella se marcha hacia Salamanca y sobre todo Madrid. A partir de 1983, Ledesma queda dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León, la más amplia de toda España.
Sin embargo, es entonces cuando el éxodo se frena, regresan parte de los emigrantes y se configura una población cercana a los 2000 habitantes, articulada en torno al sector secundario y terciario fundamentalmente (construcción, hostelería, turismo, ENUSA, Balneario de Ledesma...), aunque aún con cierta dependencia del sector primario, concretamente por el peso de las grandes ganaderías de la zona.
La cercanía a Salamanca (35 km, 20 minutos por la SA-300) han convertido a Ledesma en un núcleo muy dependiente de la capital provincial, y también muy beneficiada de esta cercanía. Con las inversiones a través de los Fondos PRODER, FEDER, y las ayudas del Gobierno de España y de la Junta de Castilla y León, Ledesma se ha basado en la recuperación de su importantísimo patrimonio histórico, el acondicionamiento del Casco Antiguo, y la mejora de las viviendas de Ledesma (desde 1981 se construyen interrumpidamente viviendas de Protección Oficial), de la red de abastecimiento de aguas con una depuradora y potabilizadora con capacidad para 5000 personas, la construcción del Palacio de Congresos Villa de Ledesma, el Instituto Miguel de Unamuno, el colegio Ntra. Sra. del Carmen, la casa-cuartel de la Guardia Civil... han dotado a la población estable de Ledesma de una serie de infraestructuras que la hacen mirar con comodidad el futuro y al visitante contemplar una villa próspera en continua remodelación y restauración poseedora de un bello patrimonio histórico, artístico, cultural, gastronómico y paisajístico.
Demografía
Ledesma cuenta con una población de 1480 habitantes (INE 2025).


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