viernes, 4 de septiembre de 2026

TOPONIMIA DE ESPAÑA

 

Buenamadre

Escudo


Vista de Buenamadre desde el río Tumbafrailes
Buenamadre ubicada en España
Buenamadre
Buenamadre
Ubicación de Buenamadre en España
Buenamadre ubicada en la provincia de Salamanca
Buenamadre
Buenamadre
Ubicación de Buenamadre en la provincia de Salamanca
Mapa
País España
Com. autónoma Castilla y León
Provincia Salamanca
ComarcaCampo de Salamanca
Partido judicialSalamanca[1]
MancomunidadCampo Charro
Las Dehesas
Ubicación40°51′27″N 6°14′59″O
Altitud754[2] m
Superficie59,24 km²
Núcleos de
población
Aldeávila de Revilla, Buenamadre, Los Campos
FundaciónSiglo XII
Población108 hab. (2025)
Densidad1,82 hab./km²
Gentiliciobuenamadrense
Código postal37209
Alcalde (2015)Adolfo Sánchez (PP)

Buenamadre es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra dentro de la comarca del Campo de Salamanca (Campo Charro). Pertenece al partido judicial de Salamanca.[3]

Su término municipal está formado por las localidades de Aldeávila de Revilla, Buenamadre y Los Campos, ocupa una superficie total de 59,24 km² y según los datos demográficos recogidos en el padrón municipal elaborado por el INE en el año 2025, cuenta con 108 habitantes.

Toponimia

El nombre de "Buenamadre" deriva del topónimo Bonam Matrem, denominación con la que aparece recogida la localidad en un escrito de donación del rey Fernando II de León en enero de 1167, siendo éste el primer documento en que está documentada la localidad.[4]

Historia

Su fundación se debe a los reyes de León en la Edad Media, siendo donada en 1167 por el rey Fernando II de León al alcaide de Salamanca, Miguel Sexmiro, como señorío,[5] pudiendo ser éste el mismo Miguel Sexmiro que en documento de 1221 aparece ya fallecido, al consignarse una dotación anual al Cabildo de Salamanca por parte de Ermigio Pérez y su mujer Guntroda Pérez, para que se dediquen misas de aniversario por el alma de Miguel Sexmiro.[6] Con la creación de las actuales provincias en 1833, Buenamadre quedó encuadrada en la provincia de Salamanca, dentro de la Región Leonesa.[7]

A mediados del siglo XIX la villa tenía contabilizada una población de 196 habitantes.[8] Aparece descrita en el cuarto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

BUENA-MADRE: v. con ayunt. en la prov. y dióc. de Salamanca (8 1/2 leg. ), part. jud. de Ledesma (6), aud. terr. y c. g. de Valladolid (28): sit. en un llano con inclinacion muy suave hácia el E., bien ventilada, cielo alegre y clima saludable: tiene 46 casas de un solo piso, con las comodidades indispensables, bastante reunidas, aunque formando una pobl. larga; casa municipal, cárcel, escuela de instruccion primaria para niños de ambos sexos, dotada de fondos de propios y retribucion de los alumnos; una posada pública, é igl. parr. (San Miguel), de la clase de vicaria, servida por un cura que tiene por anejo á Villoria de Buena madre (1/2 leg.) en el term., sit. en medio del monte, existe una ermita dedicada á la virgen de les Remedios, cuya festividad se celebra el primer lunes despues de Pascua de Resureccion; esta fiesta es sostenida por la devocion de los hidalgos ricos del pais; los que dan una corrida de novillos con toro de muerte, en una plaza de piedra con sus burladeros y correspondientes toriles: hasta el medio dia se halla este sitio casi desierto; pero desde esta hora hasta que se principia la corrida, son muchas las personas que concurren. Las charras ricas llevan en cofres y baules sus joyas y galas; se visten debajo de los árboles, y salen álucirse. Confina el térm. por N . con el de Rollanejo y Pela-Rodriguez; E. con la alq. de Aldeadavila de Revilla; S. con Campos de Buena-madre, y O. con Villovia. El terreno es bastante llano, de regular calidad y pasa por él la calzada que de Ledesma conduce á Ciudad Rodrigo. prod. trigo, centeno, algarrobas, patatas y pastos; hay cria de ganado lanar, cerdoso, cabrio, asnal y caballar, y alguna caza menor. Ind. la agricultura, ganaderia y estraccion de los frutos sobrantes para los mercados de Tamames, Vitigudino y Ledesma. Pobl. 46 vec. 196 almas; valor de los puestos públicos 1,300 rs.
(Madoz, 1846, pp. 473-474)

Demografía

Buenamadre cuenta con una población de 108 habitantes (INE 2025).






Aldeadávila de la Ribera es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se distingue como el núcleo de población más importante del noroeste de la comarca de Vitigudino y se considera la capital o centro de servicios de la subcomarca de La Ribera (Las Arribes). Pertenece al partido judicial de Vitigudino y a la Mancomunidad Centro Duero.[2][3]

Además de la propia Aldeadávila, su término municipal está formado por los núcleos de población de Corporario y el Salto de Aldeadávila, ocupa una superficie total de 46,18 km² y según datos del padrón municipal 2025 elaborado por el INE, cuenta con 1094 habitantes.

Desde las visitas de Miguel de Unamuno se la conoce como «el corazón de Las Arribes». Presta su nombre a la presa de Aldeadávila, construida a 7 km. Es uno de los términos municipales con mayor oferta de lugares y actividades turísticas dentro del parque natural de Arribes del Duero.

Toponimia

Las primeras referencias históricas existentes datan del siglo III y en ellas aparece Aldeadávila indicada bajo el nombre de «Aldea Dauila» o «Aldea de Ávila» así como Coporario bajo del nombre de «Darios».[4][5] Según autores como Antonio Llorente Maldonado o Ángel Barrios García, Aldeadávila y Corporario constituirían un topónimo de repoblación de origen abulense y segoviano, en el sentido de que serían colonos de estas provincias los que establecerían estos dos núcleos de población, abulenses el primero, y segovianos el segundo.[6][7]

Geografía

Aldeadávila de la Ribera se encuentra situada en el noroeste salmantino. Hace frontera con Portugal y dista 100 km de Salamanca capital.

Se integra dentro de la comarca de La Ribera.[2] Pertenece a la Mancomunidad Centro Duero y al partido judicial de Vitigudino.

En su término municipal están integradas las localidades de Aldeadávila de la Ribera, Corporario y Salto de Aldeadávila.

Su territorio se incluye en el parque natural de Arribes del Duero, un espacio natural protegido de gran atractivo turístico y científico.[8]

Municipios limítrofes
Noroeste: Bruçó (Portugal)Norte: Vilarinho dos Galegos (Portugal)Nordeste: Pereña de la Ribera
Oeste: Salto de AldeadávilaEste: Masueco
Suroeste: MiezaSur: La Zarza de PumaredaSureste: Masueco

Geología y geomorfología

Aldeadávila de la Ribera tiene un relieve predominantemente suave y alomado, típico de la penillanura zamorano-salmantina de la Meseta Norte, que contrasta con los profundos encajonamientos fluviales del río Duero y sus afluentes. Su altitud media oscila entre los 730 m y los 670 m, siendo el punto más alto el pico de la Cabeza (776 m) y el punto más bajo la orilla del río Duero en la base de la presa de Aldeadávila (190 m).[9]

Geológicamente Aldeadávila se encuentra dentro del Macizo Ibérico, una de las mayores unidades geológicas de la península ibérica. En su término municipal se pueden identificar dos tipos de rocas principales: granitoides, de entre los que destaca el macizo granítico en el que se encuentra excavada la presa de Aldeadávila; y esquistos y pizarras del Complejo Esquisto-Grauváquico. También existen algunas pegmatitas diseminadas con mineralizaciones de cierto interés que en el pasado llegaron a ser explotadas.[9]

El elemento del paisaje más importante de Aldeadávila de la Ribera es el cañón fluvial del río Duero, una profunda incisión de más de 100 km de longitud que constituye uno de los mayores cañones fluviales de la península ibérica. Este cañón es además uno de los geosites reconocidos por el proyecto Global Geosites de España.[9]

Núcleos de población

El término municipal de Aldeadávila está formado por la localidad de Aldeadávila de la Ribera, donde se sitúa el Ayuntamiento, y por las localidades anejas de Corporario de la Ribera y el poblado del Salto de Aldeadávila, antes más conocido como Santa Marina o La Verde.

Corporario es una localidad de algo más de 150 habitantes situada inmediatamente al lado de Aldeadávila, tan próxima a ella que ya prácticamente conforman el mismo núcleo urbano. Antonio Llorente dice en su libro «casi se puede considerar como un barrio de Aldeadávila».[10] Fue un municipio independiente hasta el año 1972, momento en el que se anexiona a Aldeadávila fundamentalmente debido a la falta de medios económicos para prestar los servicios mínimos obligatorios. Ahora no posee ayuntamiento pero sigue manteniendo por ejemplo sus propias fiestas patronales. Es de singular belleza y de recomendación turística su iglesia, una de las más antiguas de la provincia.[11]

El Salto de Aldeadávila es un pequeño poblado levantado en el valle del Duero, dominado por los Altos de Lagoaça. Existe desde el siglo XII debido a los eremitas instalados en el Convento de La Verde, que tras su abandono fue remodelado y reaprovechado como hospedería en los años 50. Actualmente cuenta con una población de alrededor de 20 personas. Siempre ha dependido administrativamente de Aldeadávila y entre sus rincones sin duda constituye el lugar más interesante la peña que según la leyenda protegió a la beata Santa Marina.

Símbolos

Representación heráldica del blasón aprobado

Escudo

El escudo heráldico que representa al municipio fue aprobado el 6 de noviembre de 1992 con el siguiente blasón:

«Escudo partido. Primero, de oro con seis roeles de azur, puestos en dos polos. Segundo, de sinople con tres veneras de plata puestas en palo. Entado en punto ondeado de plata y azur. Timbrado de la Corona Real Española»
Boletín Oficial de Castilla y León nº 6 de 11 de enero de 1994[12]

Bandera

La bandera que representa al municipio fue aprobada el 15 de septiembre de 2025 con la siguiente descripción:

«Paño rectangular cuya longitud es una vez y media su altura, dividido en dos mitades por una línea diagonal que va desde el ángulo inferior del lado del asta al ángulo superior del lado del vuelo. La mitad del lado del asta de color verde y la otra mitad de color azul. En el centro del paño, el escudo municipal, de una altura equivalente a ½ de la altura total del paño.»
Boletín Oficial de Castilla y León nº 182 de 22 de septiembre de 2025[13]

Historia

Edad Media

La abundancia de fuentes en el barrio de Abajo, las fértiles tierras y el microclima propiciaron el poblamiento en la época árabe. En toda la comarca abundan las leyendas árabes, sus temas principales son las doncellas, las vírgenes, las fortalezas y las riquezas.

Según la Universidad de Granada, el término «Aldea-Dauila» podría tener un origen árabe indudable. Las calles de este pueblo, muy antiguas, mantienen nombres de resonancia medieval: La Cilla, Remoria, Atalaya, Peñas, El Mimbrero, etc. De este origen se conserva un lienzo de 400 metros de cercas árabes, próximo a la ermita de La Santa, en riesgo de desaparición, así como su antiguo perímetro, que delimita los antiguos barrios de Abajo, de Arriba, Peñas y La Atalaya. En la plaza mayor actual todavía existen sepulturas de dicha época.

Es, sí, un silencio vivo el que aquí reina, vivo porque reposa sobre el sempiterno rumor del Duero, que en puro ser continuo acaba por borrarse de la conciencia de quien lo recoge. Allí, en aquel refugio, libertaríanse los espíritus del tiempo, engendrador de cuidados, yendo cada día a hundirse sin ruido con su malicia en la eternidad. ¡Siempre el mismo río, los mismos peñascos siempre, todo inmutable! Cuando lo que nos rodea no cambia, acabamos por no sentimos cambiar, por comprender que es el vivir un morir continuo, que «entre la vida y la muerte no hay espacio ninguno», como reza la inscripción del convento de La Verde... Hay en el camino un punto que se llama el montadero de los frailes; a una peña que forma a modo de un asiento le llaman la silla del guardián. Allí cuentan también que, viniendo Santa Marina perseguida de los moros y cansada del camino, al llegar a una peña, le dijo: «Ábrete, peña cerrada, que viene Marina cansada». En la peña hendida se colocó un altar a la santa, y sobre ella se alzó la capilla de Santa Marina, cercana al convento…
Parte del relato publicado en la revista bilbaína 'Ecos Literarios' (19 de marzo de 1898), Miguel de Unamuno.

La Reconquista de la zona, hasta entonces bajo dominio musulmán, la realiza el Reino de León, que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación de las tierras conquistadas llevada a cabo por los reyes leoneses planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles económicamente a muchas de ellas. En documentos de 1265 están registradas Simirera, Aveto o Robredo de las Casas (posteriormente Robredo de Santo Domingo). En los siglos XIV y XV existieron con parroquia propia las de Quadrilleros (en Corporario de la Ribera), la de Alcornocal (próxima al Teso Alcornoque de Aldeadávila) y la de La Revilla de Aldeadávila, que fueron abandonadas hacia los siglos XVII y XVIII. Finalmente perduraron hasta el siglo XIX las de La Verde (o Santa Marina) y la de Robredo de Santo Domingo. Gracias a los esfuerzos de vecinos de Aldeadávila de la Ribera y La Zarza de Pumareda se están empezando a rescatar restos medievales de tumbas y ermitas.[14]

Finalizada la Reconquista, la zona no fue afectada por conflictos importantes. Permaneció pacíficamente integrada en la Corona leonesa, lejos de los conflictos con Castilla por encontrarse en el extremo más occidental, junto a la frontera con Portugal con quien tampoco tuvo conflictos destacables debido a la frontera natural que supone el río Duero.[10]

La repoblación fue realizada en su mayoría por colonos asturianos aunque también por gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia. Según podría atestiguar su topónimo, Aldeadávila de la Ribera y Corporario fueron núcleos repoblados por colonos abulenses el primero, y segovianos el segundo, durante la segunda mitad del siglo XII, perteneciendo a la diócesis de Salamanca en lo eclesiástico y al Reino de León en lo civil, militar y administrativo. La mayoría de autores los etiquetan como topónimos segoviano-abulenses.[6]

Poblado del Salto de Aldeadávila
Claustro del Convento de La Verde

La historia de Aldeadávila durante su integración en la Corona leonesa, nos cuenta que al igual que el resto de localidades salmantinas fronterizas con Portugal y ribereñas del Duero, perteneció al concejo de villa y tierra de Ledesma, representado por sus señores medievales o de realengo en las Cortes del Reino de León de 1188, consideradas la cuna del parlamentarismo a nivel mundial. El primero o uno de los primeros documentos históricos que se conservan, en los que aparece nombrada Aldeadávila, data de 1265, copia documental de 1345, en el que se refiere por parte de la «Yglesia catedral de la ciudad de Salamanca» al préstamo que tiene con «Aldea Dauila» por la obra de la iglesia.[14]

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial.

En 1270 es fundado por frailes franciscanos el Convento de La Verde, siendo abandonado en 1834 tras la desamortización de Mendizábal.

Coincidiendo con el Tratado de Alcañices (1297), se indica que el concejo de Ledesma pertenecía al Señorío del infante Pedro. Posteriormente, en documentos de la celebración de las Cortes de Castilla y León el día 22 de julio de 1315 en Burgos, se nos dice que los representantes de la villa de Ledesma piden la restitución al concejo, con todos sus derechos, de las aldeas de Dieza -Mieza de la Ribera-, Aldea d'Ávila -Aldeadávila de la Ribera-, Darios -Corporario-, Cabeza de Furamontanos -Cabeza de Framontanos-, Penna -Pereña de la Ribera- y Villarino de Arias -Villarino de los Aires-, algo a lo que la regencia del futuro rey Alfonso XI accede. Las Cortes de Valladolid de 1322, ya muerto el infante Pedro, confirman el traslado de la comarca de La Ribera de nuevo al concejo de Ledesma. Estos antiguos textos nos hacen pensar que estas aldeas fueron fortificadas en dicha época, para evitar nuevas ocupaciones portuguesas como las que realizó en 1296 el rey Dionisio I de Portugal, que ocupó hasta Simancas (Valladolid) y se anexionó posteriormente toda la comarca de Ribacoa. De esta época señorial de finales del siglo XIII con la crisis dinástica en la Corona de León y Castilla a la muerte de Fernando IV, procederían, entre otras, la antigua torre de Aldeadávila, que era un alcázar que se recreció y amplió a finales del siglo XV y principios del XVI. Además de este, también hubo castillos importantes en Vilvestre, Barruecopardo (anterior a 1212), Mieza de la Ribera, Masueco y Pereña.

Durante los reinados de Alfonso XI, Pedro I y Enrique II, el territorio de las Arribes del Duero vuelve a señorializarse y a tener sentido militar. Es donado a una sucesión de infantes bastardos y futuras reinas y reyes, entre ellos al infante Fernando Alfonso y a la reina Leonor de Alburquerque que se casa con Fernando I de Aragón en 1393, uniendo su señorío al de las Cinco Villas.

El definitivo asentamiento altomedieval de calles como Atalaya, La Cilla, Peñas o Remoria parece estar relacionado con la defensa fronteriza acontecida en la zona durante el siglo XII, momento en el que existió una atalaya en un promontorio rocoso próximo a la torre actual. Durante el infantado de Don Pedro de Molina, regente de Alfonso XI, el núcleo de población se refortificó con una cerca de 830 metros de perímetro elipsoidal regular, de la que se conserva su trazado y un lienzo entre la ermita de La Santa y la travesía de la Atalaya. El barrio intramuros de Abajo es un laberinto medieval y renacentista de callejuelas, patios enlosados de piedra, fachadas blasonadas con inscripciones y un sinfín de casas típicas de Las Arribes que conservan su carácter y por las que parece no haber pasado el tiempo, aunque alguna casa moderna que ensombrece el paseo. Desde ellas se puede admirar la torre y sentir algo de la admiración y el temor que debería de provocar en los vasallos medievales. El barrio de Arriba es todavía más laberíntico y se cree que en 1590 fueron alojadas en él 23 familias moriscas, por decreto de Felipe II.

La fuente del Cabrero, uno de los oficios tradicionales del municipio
El obispo de Salamanca y su comitiva de visita en 1917

Edad Moderna

La segunda mitad del siglo XV conoce una gran prosperidad en la zona y una redistribución importante de la población, siendo Ledesma, Aldeadávila, Villarino, Pereña, Masueco de la Ribera y Mieza los núcleos más poblados. Quizás por ello, la zona sufre abusos e intentos de señorialización por parte de caballeros salmantinos, como en el caso de García de Ledesma, antes de 1494: «...para que García de Ledesma, vecino de Salamanca, se presente ante el Consejo real y no moleste a los vecinos de Aldea de Ávila y de Masueco, con excomuniones…».

Hacia 1500 se crean seis Rodas, en la comarca de La Ribera las de Villarino y Mieza, aunque poco antes de 1534 la de Villarino se subdivide creándose la de Mazuecos -Masueco-. Cada roda tenía derecho a un escribano de número para celebrar escrituras públicas, no obstante algunas localidades como Aldeadávila también tuvieron derecho a escribano, como así se recoge en el acuerdo de 1501 firmado entre el bachiller de Aldeadávila y el Convento de las Monjas Clarisas de Salamanca. Hacia 1600 se constituye un Señorío en la zona, que por donación real ostenta Alfonso Fernández de Villarino de los Aires, quien lo transmite a su hijo Gonzalo y posteriormente al explorador del Perú Martín de Ledesma Valderrama. Entre sus lugares y sus términos figuraban Mazuelos -Masueco-, Aldea Dávila -Aldeadávila-, Corpario -Corporario-, La Vídola, Fuentes, Villasbonas -Villasbuenas-, La Badina, Villamuerto -Villarmuerto-, Grandes, Grandenos y Herbalejos, entre otros. La intervención urbanística de Martín de Ledesma en Villarino fue muy importante hacia 1624 «e lo que compré de Gonzalo Fernández, fijo de Alfonso Fernández de Villarino, en el dicho lugar de Villarino, la mitad del lugar que yo fice nuevo dentro en el corral de las mismas casas del dicho lugar de Villarino».

Aldeadávila alcanza el estatus de villa durante el siglo XVIII, época en la que pertenece a la Orden de Santiago, en la demarcación de «Partido y Vara de Castrotorafe» lo que hace que la población vuelva a alcanzar un nuevo período de prosperidad.

Edad Contemporánea

Detalle del Reino de León en The kingdoms of Portugal and Algarve from Zannoni's map, realizado en 1794 por J. Lodge, en el que aparece Aldeadávila
Detalle del área de confluencia de los reinos de León, Portugal y Galicia en el mapa 'Spain and Portugal', realizado en 1819 por Smith, en el que se puede observar Aldeadávila

La Guerra de la Independencia, iniciada en 1808, trajo a la zona importantes destrozos pues fueron destruidos el colegio de Masueco de la Ribera o la techumbre de la iglesia de Aldeadávila entre otros. Hubo importantes revueltas contra el ejército francés por la comarca de Vitigudino.

La comunicación de la parte norte de la comarca histórica de La Ribera con Ledesma y Salamanca, siempre fue a través del puente de Masueco, en la ruta L-5 que unía Ledesma con Aldeadávila y el convento de La Verde, ruta que atrajo población y peregrinos jacobeos, algo que ha quedado reflejado en el estilo arquitectónico isabelino, principalmente en Pereña y Masueco de la Ribera.

Con la división territorial de España de 1833 en la que se crean las actuales provincias, Aldeadávila queda encuadrada dentro de la Región Leonesa, formada por las provincias de León, Zamora y Salamanca, de carácter meramente clasificatorio, sin operatividad administrativa, que a grandes rasgos vendría a recoger la antigua demarcación del Reino de León (sin Galicia ni Asturias).[15]

El escritor y rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno era un enamorado de Las Arribes. Su primera visita empezó por Masueco, la segunda por Fermoselle, entre los años 1894 y 1902. Habla con gran cariño de la zona y a Aldeadávila le dedica algunos párrafos: «De Masueco fuimos a Aldeadávila de la Ribera, la corte de esta región, la villa para los comarcanos. Y después de hacer noche en ella, emprendimos la marcha al retiro de La Verde... retiro en un tiempo de frailes menores... En la poterna, sobre la puerta y debajo de un escudo con los cinco estigmas franciscanos se lee: «Entre la vida y la muerte no hay espacio ninguno; en un instante se acaba lo que vive en el mundo. Año MDCCLXIX».

Dictadura de Francisco Franco (1939-1975)

La presa de Aldeadávila desembalsando

En 1956 comienzan las obras del conocido como Salto de Aldeadávila. Iberduero construye un poblado para dar cobijo a las familias de los empleados en la construcción de la presa de Aldeadávila junto al antiguo Convento de Santa María de La Verde, que es restaurado y convertido en hospedería. El conjunto de los trabajos realizados para levantar la presa duraron hasta 1963, justo durante el período de autarquía de la dictadura franquista, en el comienzo de la apertura hacia el exterior. Las primeras tareas de desviación del río se emprenden solapándose en el tiempo con la finalización de las obras del Salto de Saucelle. Afrontan con éxito varias crecidas del río, la más importante tuvo lugar durante los últimos días de diciembre de 1961 en la que se registró una avenida máxima de 9000 /s. Fue todo un récord para aquella época pues según los registros históricos, estas crecidas se suelen producir con un periodo de alrededor de 100 años (la anterior de similares dimensiones ocurrió en 1860). El 17 de noviembre de 1962 la central se pone en marcha por primera vez y el 30 de diciembre de 1963 comienza a funcionar a máxima potencia. En su día fue la mayor de su tipo en Europa Occidental y su puesta en marcha supuso doblar la producción total de Iberduero.[16] El acto de inauguración protocolario se realizó el 17 de octubre de 1964, en la explanada de acceso a Aldeadávila I se dieron cita Francisco Franco, jefe del Estado español, António de Oliveira Salazar, jefe del Gobierno portugués, Jorge Vigón Suero-Díaz, ministro de obras públicas, Pedro de Careaga y Baseabe, presidente de Iberduero, y los gobernadores civiles de las provincias de Salamanca y Zamora entre otros.[17]

En 1965 se rueda en la presa de Aldeadávila el final de la película Doctor Zhivago, en el que se muestran unas imágenes impresionantes desembalsando, y durante unos días del verano de 1972 se graban las escenas finales del mediometraje La cabina, dirigido por Antonio Mercero, en las que aparecen la central hidroeléctrica así como las galerías, la carretera y la explanada de La Gran Bóveda por las que se accede a ella. En la trama, el lugar es un depósito de cabinas defectuosas a donde es llevado el personaje interpretado por José Luis López Vázquez.[18][19]

Entre 1983 y 1986 tienen lugar las obras de la segunda central Aldeadávila II, se vuelve a horadar en la roca a través de un túnel abierto por la galería por la que se accede a Aldeadávila I.[16]

El 21 de julio de 1972 se aprueba la incorporación del municipio de Corporario al de Aldeadávila debido a la falta de medios económicos para prestar los servicios mínimos obligatorios.[11]

Democracia

Con la entrada de la democracia la vida en Aldeadávila se mantuvo sin grandes cambios y apenas han sucedido eventos reseñables. Entre 1983 y 1986 se llevaron a cabo los trabajos de ampliación de la presa de Aldeadávila, con la instalación de un nuevo grupo de turbinas y la creación de una segunda central de producción hidroeléctrica, Aldeadávila II. Hoy en día la presa de Aldeadávila, con sus dos centrales, tiene una producción media de 2400 millones de GWh al año y es la presa hidroeléctrica más importante de España y una de las más importantes de Europa Occidental.

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